BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 24
- Inicio
- Todas las novelas
- BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO
- Capítulo 24 - 24 ¿Amigos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
24: ¿Amigos?
24: ¿Amigos?
La llegada de Kael había sorprendido a todas, sobre todo a Rosa, quien aún se preguntaba si lo que estaba sucediendo era real y no una mera ilusión.
Antes de poder decir alguna palabra, Fhin corrió hacia adelante en dirección de Kael.
Al llegar a él, le demostró su enojo por haberse ido sin escucharlo, empezando una pequeña charla entre ellos dos.
A pesar de su enojo, Kael no dijo nada hasta que él terminara de hablar.
Una vez finalizo su reclamo, Kael se hincó en una rodilla acercándose.
—Perdóname, no debí dejarte solo — Con su tono de voz suave, levanto su mano y la puso en el hombro de Fhin.
Al escuchar a Kael pedirle perdón, borro su ceño fruncido aceptándolas sin protestar, después de todo no lo había pasado tan mal al lado de tan hermosas mujeres.
En ese momento ambos sintieron todas las miradas fijadas en ellos.
Kael giro su cabeza viendo a Rosa y las demás, quienes mostraban aun una mirada incrédula.
Él se levantó del suelo y comenzó a caminar en dirección a ellas.
Al estar frente a Rosa, tomó su casco y se lo quitó.
Mirandola fijamente a los ojos, dijo.
—Me alegra ver que todas se encuentran bien….
— Dibujando una pequeña sonrisa con sus labios.
Al ver su rostro, Rosa dejó escapar una pequeña carcajada, al terminar mostro una sonrisa amable y cálida.
Desapareciendo la intensidad y frialdad en su mirada.
—El sonreír no va con tu personalidad — Dijo con un tono burlón y sin esperar más lo abrazo fuertemente — A mí también me alegra verte de nuevo….
Unos segundos después lo soltó.
En ese momento las demás se acercaron rápidamente a él, emocionadas por su regreso.
Comenzando con un alboroto en la habitación, bombardeándolo con preguntas sobre su viaje y el motivo de su regreso.
Fhin solo observaba desde atrás junto a Crístal, Ella sonreía por la escena que presenciaba, después de todo había soñado con este momento durante mucho tiempo.
Crístal le dirigió la palabra a Fhin.
Él giro su cabeza al escucharla, ella amablemente trato de hablar con él.
—Tú debes ser Fhin, me alegra mucho conocerte — El brillo en su mirada se había intensificado —Dime….
No eres hijo de Kael ¿verdad?
Esa pregunta lo tomó por sorpresa, dejándolo en silencio por unos segundos.
—No….
Él no es mi padre — Con la mirada caída y la voz apagada.
Crístal lo noto al instante, como si la palabra padre lo incomodara, tratando de cambiar el tema de la conversación.
Mia y Emma se mantenían atrás aun tratando de descifrar quien era aquel hombre.
Ella había escuchado su nombre antes, pero ¿Dónde?
Se hacían esa pregunta una y otra vez hasta que.
—¡Lo tengo!
— Dijo Emma, llamando la atención de Mia.
—¡Kael es el hombre del que siempre habrá Crístal!
— Sin bajar el volumen de su voz, sin darse cuenta, estaba llamando la atención de todos en la sala.
Crístal apenas escucho esa conversación, giro su cabeza con la mirada sombría, sin embargo, ellas continuaron.
—Es verdad Crístal siempre nos habla de él— Dijo Mia, sin percatarse de la persona que se acercaba hacia ellas.
Ambas comenzaron a recordar, exhibiendo todo lo que ella les había dicho frente a los demás.
Como si se tratara de dos señoras que murmuraban los secretos de otros entre ellas.
Pero ellas estaban a punto de revelar los sentimientos de Crístal frente a Kael.
En ese momento Emma y Mia sintieron una oscura presencia detrás de ellas.
Callando al instante.
Girando su cabeza lentamente para saber de quien se trataban, aunque en el fondo lo sabían, dándose cuenta de todo lo que estaban diciendo.
—Emmaaa…Miaaa — Con la voz grave y rasposa, la figura de Crístal comenzó a oscurecerse.
Ambas se abrazaron y trataron de disculparse por lo que habían hecho, pero era demasiado tarde, habían abierto el diario secreto de una dama… ¡en voz alta!
No había forma de que pudiera perdonarlas por lo que habían hecho.
Como si de animales se tratara, las tomo del cuello y las acerco a ella, Ellas comenzaron a gritar por ayuda, implorando que se detuviera.
—¡SEÑORA ROSAAAA!
— Ambas gritaron su nombre, era la única que podía sacarlas de ese problema, pues Crístal parecía no responder ante las palabras.
Para su buena suerte, ella apareció, tomando la mano de Crístal, al instante ella las soltó.
Ellas corriendo detrás de Rosa, tratando de ocultarse.
—¡Tranquila Crístal!
Sabes que no fue su intención — Con su voz apaciguo su ira.
Aun así, ella se mantenía enojada, habían expuesto su vida privada, frente a todos, pero lo que en verdad le enojaba era que Kael las había escuchado, pero Rosa le señalo que el no había escuchado nada.
Pues estaba ocupado tratando de responder la montaña de preguntas que le hacían.
Esto último hizo que pudiera respirar con tranquilidad.
Aun no estaba lista para decirle lo que sentía y quería que fuera ella quien se lo dijera.
Emma y Mia creían haberse salvado de ella, aun así, Rosa las castigo por lo que habían hecho.
Tendrían que ayudar en la cocina y trabajar bajo las órdenes de Crístal.
Ella vio esta noticia con satisfacción, pues estaba lista para vengarse, Emma y Mia solo bajaron la cabeza y aceptaron sin ninguna queja.
Ambas se alejaron, tambaleantes por lo que tendrían hacer luego.
Rosa se acercó a Crístal, preguntándole por el motivo por el que había traído a ese niño.
Ella le dijo que era el alumno de Kael, pero luego de eso no sabia más.
Puesto que todo el camino solo le pregunto sobre como estuvo su viaje.
Y así fue, aunque la mitad de ese trayecto parecía un interrogatorio sobre si conoció alguna mujer.
Rosa volvió a fijar su mirada en Fhin, él se la devolvió, se sentía la tensión entre ambos.
Lo que no le daba una buena impresión a Rosa, para conocer a una persona ella solo tenia que verla a los ojos.
Y cada vez que lo volvía a ver, el miedo, ira y sobre todo odio estaban plasmados en sus ojos, esto termino por provocar más dudas en ella.
Aun así, confiaba en Kael, por lo que esperaba alguna explicación.
Ordeno a Cristal que cerrara las puertas, que llamara a aquellas que habían salido y que dejaran lo que estuvieran haciendo por orden de ella.
Ese día celebrarían la llegada de su amigo.
Crístal sonrió y asintió, moviéndose rápidamente.
Rosa volvió hacia donde estaba Kael.
Mientras Fhin veía todo desde un lugar cerca a la entrada, asimilando que ese sería su nuevo “hogar” de todas formas a él no le importaba donde estuvieran, si debían de dormir en el bosque o en las calles.
Estaría dispuesto a realizar lo que sea, solo con el objetivo de cumplir su deseo.
Sintiendo como un par de ojos estaban sobre él.
Mirando en todas direcciones para encontrar a esa persona.
Sin darse cuenta, una voz suave resonó cerca de él.
—Hola, mi nombre es Sara — Mientras ese escandalo estaba sucediendo, Sara se había acercado para saludarlo, luego de mucho tiempo volvía a ver a otro niño, ese el motivo por el que sentia tantas ganas de conocerlo Quizás él podría volverse su amigo, pensaba entusiasmada, sin embargo, para Fhin era otra extraña.
—¿Hola?
—Respondió Fhin algo incomodo por la manera en que apareció.
Dejando que un silencio incomodo surgiera entre los dos, pero Sara no lo sentia así, comenzando a hacerle preguntas, una detrás de otra.
Mientras daba pasos acercándose a él, por cada pregunta que hacía, Fhin solo retrocedía al mismo tiempo que ella se acercaba.
—¡¿Qué le sucede?!
Puedo escucharla desde donde esta, no necesita acercarse —Pensaba, aunque no podía decírselo, ya que ella no dejaba de hablar.
Rosa los miro a lo lejos, aun con esa frialdad inconmensurable, al parecer no le agradaba la idea de que Sara congeniara con Fhin, luego de mucho tiempo puso en tela de juicio lo que había visto en sus ojos, pues siempre confiaba en su instinto.
Pero esta vez era diferente, no iba a dar su veredicto hasta escuchar a Kael, aunque ¿era solo ese el motivo?
O había algo más que ella ocultaba.
Dándose la vuelta, pidió la atención de todos, pues iban a celebrar su llegada con un banquete.
El olor de la comida inundaba el comedor, había una mesa rectangular tan larga como para tener lugar para todos los que vivían allí, estaba repleta de diferentes tipos de comida, todas estas dejaban escapar su delicioso aroma que hacia agua las bocas de todas las chicas.
Mia y Emma iban y venían trayendo mas platos, ambas manejadas por Crístal como si de sus esclavas se tratara, sin duda ella lo estaba disfrutando luego del mal rato que le habían hecho pasar antes.
Rosa estaba sentada frente a todas, Con Kael a su lado y al lado de él estaba Fhin, con Sara frente a él que no dejaba de verlo con una sonrisa en todo el rostro, ella era la que se veía más entusiasmada en la mesa.
Aunque para él fuera incomodo, solo la ignoraba esperando el momento en el cual se cansara, el cual se veía muy lejano.
La celebración había comenzado, las risas comenzaron a escucharse por montones, el vino iba y venía, cada vez terminándose más rápido.
Todas ellas tratando de que Kael terminara cayendo por la bebida, sin embargo, su aguante era increíble dejándolas boquiabiertas.
Luego de terminar la comida y la bebida.
Rosa hablo con Sara, susurrándole al oído, mientras esto sucedía, los ojos de su rostro se abrían cada vez más y su sonrisa se alargaba.
Levantándose rápidamente de la mesa, mostrando su entusiasmo, corrió hacia Fhin, quien se alejó un poco al verla llegar.
Ella le pidió que lo siguiera, ya que lo llevaría a conocer el lugar.
Fhin volteó a ver a Kael, como si estuviera rogando para que lo salvara de la situación, no quería ir con ella, pues le resultaba algo insufrible por todo lo que hacía, aunque no era la intención de sara, ya que solo buscaba un amigo.
Para su mala suerte, Kael no se negó, apoyando a Sara.
Sin forma de negarse, se levanto de la silla con la cara dejando ver su poco entusiasmo por seguirla.
Apenas piso el suelo, ella lo tomo fuertemente de la mano y sin darse cuenta termino siendo arrastrado por Sara.
Una vez dejaron la habitación, Rosa apago el tono de su voz, mirando con firmeza a todas.
Como si de una orden se tratase ellas se levantaron de la mesa, pero cuando estuvieron a punto de salir.
Kael las detuvo.
Pidiéndoles que se queden, después de todo el sabía que ellas necesitaban escuchar lo que estaba por decirles.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com