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BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 8

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Capítulo 8: Llorar y Amar

El reino de Édranor, nombrado así por el mismo fundador. Hogar de toda la humanidad, también conocido como el reino humano es un lugar ubicado en el centro del mundo, goza de una gran cantidad de ríos y bosques, por lo que la tierra es fértil y el agua abundante, esto ayudo a su crecimiento y rápido desarrollo.

Este lugar tiene una gran cantidad de ciudades entre ellas las más grandes dirigidas por familias nobles, así mismo los pueblos aledaños a ellos gozan de su protección. Entre ellas se encuentra la más importantes, la ciudad capital de Elyón.

Llevando con orgullo el nombre de uno de los primeros magos en el mundo, Elyon, un joven nacido entre los humanos con la capacidad de controlar y crear fenómenos físicos y químicos en los diferentes elementos de la naturaleza, él y su hermano trajeron paz a este mundo lleno de dolor y muerte.

Con el crecimiento del reino y el aumento de usuarios mágicos, se buscó crear un lugar donde ellos pudieran mejorar sus habilidades, descubrir sus secretos y crear nueva magia que pudiera beneficiar a la humanidad.

Esto dio paso a la creación de la Academia Mágica Zephirya, creada por una de las más poderosas magas de agua que habito este mundo, así mismo fue una aprendiz de Elyón.

Durante años la academia solo ha recibido a hijos de familias nobles, ya que eran los únicos con el maná suficiente para el uso constante de magia en los diferentes ámbitos.

Bueno o eso era hasta hace poco, con la llegada de un nuevo director las cosas iban a tomar un giro inesperado.

Esto ocurrió antes del incidente en Melt Iron.

Nos trasladamos a la Academia Mágica Zephirya, cerca de la capital, rodeada por bosques y lagos, grandes muros y edificios en los alrededores, sus terrenos eran extensos y el tamaño estaba cerca al de una ciudad.

Tenía las instalaciones necesarias para el desarrollo mágico de los jóvenes, y contaba con una gran cantidad de maestros calificados para su enseñanza en las diferentes áreas.

Con el paso del tiempo y el descubrimiento de más tipos de magia, solo daban más razones para la mejora constante de este lugar, poco a poco Zephirya dejo de ser más que una simple institución, pasando a formar parte del orgullo de esta nación y para los humanos un lugar donde las ambiciones y sueños podían hacerse realidad.

Con el pasar del tiempo y la llegado una nueva era, el momento para elegir un nuevo director había llegado. Arleo Niveria, proveniente de la casa Niveria, magos usuarios de magia eléctrica, su manejo de la magia había superado con creces las expectativas de sus maestros.

Tenía las cualidades suficientes para asumir el cargo, la cantidad de hechizos que conocía, un control perfecto de su afinidad, un control decente de su Source Magic, rápidamente fue nombrado como el siguiente director de la academia, no hubo objeciones hasta que.

—La academia empezara a aceptar jóvenes de todo el reino sin importar si son o no de la nobleza

Dijo el nuevo director mostrando una sonrisa inocente frente a su secretaria, ella mostró una cara inexpresiva ante la situación y lo dicho. Solo pasaron unos segundos hasta que ella pudo entender a que se refería, luego de hacerlo su rostro se tensó, sus ojos se abrieron más de lo normal y su boca se entreabrió de apoco sin soltar palabra alguna, esa noticia la sorprendió, pero no de felicidad. El que nobles y plebeyos compartieran y habitaran el mismo lugar era algo impensable. Rápidamente intento hablar con el director sobre la decisión que estaba tomando.

—Director Niveria, esta es una mala decisión piense en que dirá el consejo sobre esto, piense en qué dirán las casas de la nobleza, es impensable para ellos la idea de que sus hijos tengan que codearse con plebeyos. ¡Lo destituirán sin remordimiento!

El consejo del reino es el conjunto de las casas nobles más poderosas en todo Éldran, sus decisiones tenían la capacidad de refutar las acciones del mismo rey, con esto en mente, ella aun mostrando una cara de preocupación y miedo ante las consecuencias que recaerían ante él, la llevaron a dar su total desaprobación ante esta decisión que sin duda resonaría por todo el reino.

—Livia tranquilízate un momento. No estoy tomando esta decisión a la ligera, llevo pensándolo un tiempo y es algo que debe realizarse a toda costa.

Dijo mientras mantenía su mirada firme y sin dudas ante ella, aun así, Livia no comprendía del todo su idea, acercándose más a él trato de hacerlo entrar en razón, esto era una mala idea.

—Director por favor piense en las consecuencias, lo que le pasaría si lo hace, el consejo no lo permitirá podrían quitarle todo lo que ha conseguido, sus méritos, sus títulos, su rango —entre gritos trataba de convencerlo—Piense en usted lleva poco tiempo en el cargo, ¡No!… ¡No pierda todo lo que ha logrado por una mala decisión ¡

La tensión lleno el ambiente, una gran habitación, llena de repisas con libros de las diferentes materias mágicas, detrás de ellos una gran ventana que dejaba pasar los rayos del sol iluminando la sala, El director se levantó de su asiento, volteo y miro a través de ella.

—Livia déjame contarte el motivo por el cual tomo esta decisión.

—Durante mi tiempo como mago, he tenido el placer de visitar todos los rincones del reino, sin embargo, a cada lugar que iba podía ver la misma triste escena, pueblos sin alimento o protección, acechados por bestias y desastres a su alrededor, magos que desprecian a los débiles o como tú los llamaste plebeyos —Voltea a verla.

—Son pocos los lugares donde las personas pueden vivir en paz y protegidos por sus señores, sin embargo, cada vez los niños que nacen en las grandes familias crecen con la idea de que son superiores a los demás por su habilidad, que aquellos débiles en poder mágico deben de morir, abusan de su poder y no cumplen con su deber.

—Durante 30 años he tratado de cambiar esa burda mentalidad en mis compañeros, pero no eh logrado nada…. ahora es diferente, no puedo enderezar el árbol que ya está torcido, pero puedo hacer que esos pequeños brotes crezcan para que con sus hojas protejan a otros. Ahora como director puedo lograr que estos niños cambien esa mentalidad, si conviven y aprenden a trabajar en conjunto será beneficioso para nuestro reino, además de eso la magia es para todos y de todos. Tengo el deber de darle la oportunidad a quien tenga la capacidad y talento para hacerlo, ya sea noble o no, es lo que la gran Zephirya decía y yo la respaldo completamente —mientras la mira fijamente con una mirada seria y llena de decisión.

Luego de escuchar el motivo de su actuar, Livia lograba comprender un poco los deseos de aquel hombre que respetaba con fervor, sin embargo, aún no sabía cómo lo iba a lograr, tomaría tiempo y mucho esfuerzo para que el consejo lo apruebe, por lo que decidida y llena de confianza, mostrando su sonrisa y ojos llenos de motivación, se acercó a su escritorio y con sus manos golpeo fuertemente la mesa.

—¡Entiendo su motivación, director Niveria, por favor déjeme acompañarlo en este proceso, le juro que hare todo en mis manos para cumplir su objetivo, puede que nos tome tiempo, pero le prometo que hablare con mi familia para así…… ¡—Livia siguió hablando de como ambos lograrían alcanzar la aprobación de su decisión, sin embargo, el astuto anciano ya había jugado sus cartas.

Mientras la escuchaba saco un pergamino de uno de sus cajones en el escritorio, y antes de mostrárselo trato de calmarla.

—Livia respira un momento por favor, escúchame no hay necesidad de todo eso porque…—Es interrumpido abruptamente por Livia.

—No mi señor director permítame hacer todo a mi alcance, lo lograremos se lo prometo…… ¿Qué es eso en su mano? —Mira confundida.

Arleo abrió el pergamino con sus manos, mostrando la aprobación de su decisión con un sello del rey, Livia quedo impactada con los ojos completamente abiertos, mirando al pergamino mientras trataba de hablar — ah..ah..ah — la había tomado desprevenida no sabía cómo responder, ni que decir, sintió como todo lo que dijo para ayudarlo no tuvo sentido sintiendo vergüenza por sus palabras, luego de unos segundos respondió.

—¿A..a..acaso eso es un documento aprobado por el rey? —mientras apuntaba con su mano

Arleo le responde rápidamente con una sonrisa en su rostro.

—¡Así es! Conseguí la aprobación de rey Harris para admitir a todos los niños y jóvenes del reino sin importar su clase social, fue más fácil de lo que pensé la verdad.

Ella aun incrédula de lo que veían sus ojos pregunta.

—¿Y…y..y.y todo eso lo hizo sin mi aprobación? —temblando mientras tartamudeaba.

Arleo la mira aun sonriendo para calmarla y trata de explicarle por qué no pudo contarle antes —Livia si no te conté nada fue porque sabía cómo reaccionarias, también fui tu maestro y por eso te conozco bien. Después de todo esto se hizo sin consentimiento del consejo y para evitar que ellos se enteraran solo se habló sobre esto con personas de confianza…—mmmm… ¿porque siento que dije algo que no debía?

Livia dejó de temblar y su mirada se oscureció, poco a poco se acercó al director mientras decía— ¿Gente de confianza? Bueno entiendo… ahora entiendo todo— mientras apretaba sus puños y su voz tomo un tono sombrío.

El gran mago Arleo Niveria quien había peleado una y mil batallas con otras razas y bestias que nunca nadie hubiera podido vencer y salir vivo para contarlo, estaba a punto de conocer la fuerza de una mujer la cual acababa de ser herida emocionalmente.

—Livia porque lo dices así, porque te acercas con esa mirada……. no recuerdo haber dicho nada malo…— a su mente llego una frase anteriormente mencionada— solo gente de confianza ¡gente de confianza! ¡confianza!

—¡Espera! ¡Livia espera! —mientras retrocede, su cuerpo temblaba y sus ojos se abrieron mostrando el miedo que había en ellos —Re..re..recuerda que soy el director—Sin embargo, ella no responde ante sus palabras solo sigue avanzando y al llegar se escucha un murmullo proveniente de Livia.

—Así que no confía en mi…. — Mientras levanta la mirada, mostró su rostro tenso con ojos fríos como el invierno miraban fijamente al director. Antes de poder explicarse Livia lo tomo fuertemente del cuello de su túnica y grito fuertemente —¡¿USTED NO CONFIA EN MI?! —Mientras sus ojos penetraban en la mirada del director, sus brazos cortaban su respiración levemente, aun así, sentía el miedo recorrer por todo su cuerpo mientras temblaba y sudaba, el intento calmar la situación explicando que era una confusión y malinterpreto sus palabras, con una voz entrecortada y débil por la falta de aire — Escúchame Livia no es que no confié en ti, solo que…gr..gr…Era algo de suma importancia y sabría que te opondrías o intentarías persuadirme de no hacerlo…gr.… gr… Por eso no lo hice, eres muy importante gracias a ti mi trabajo es mucho más sencillo de verdad te lo agradezco.

Livia lo suelta rápidamente y se aleja lentamente, en su mirada se podía ver como sus ojos pasaron de invierno a primavera mostrando una brillante mirada como el sol, junto a sus labios formando una pequeña sonrisa, así mismo sus mejillas ruborizadas por las palabras del director.

Arleo cayó al suelo luego de que lo soltara, sus ojos se cerraron lentamente mientras daba un respiro de alivio, como si hubiera escapado de la misma muerte. Con su mano tomo su cuello frotándolo suavemente, una vez más tranquilo se levantó, acomodó su vestimenta y volvió a tomar una postura seria

—Bueno como te decía la decisión fue tomada y aprobada debidamente. Solo necesito que se dé una declaración formal de esto en la siguiente reunión que tenga el rey y el consejo, claro que no iremos — su sonrisa se ensancha y cierra los ojos— dejemos que ellos vengan a nosotros.

Livia lo mira llena de confianza y suelta una sonrisa, sabían que apenas se dé una declaración oficial la avalancha de nobles y sus quejas recaería sobre ellos, pero ya estaba hecho no importa cuanto protestaran, si el rey la había aprobado la decisión no había más vueltas que darle al asunto.

Pero como era todo esto posible, ¿acaso el consejo no tenia el mismo poder que el rey para invalidar sus leyes y mandatos? Claro que sí, ambos tenían que llegar a un acuerdo para aprobar estas decisiones, sin embargo, esta regla no estaba sujeta a la academia, siendo esta una entidad que tenía un manejo autónomo por sus propias autoridades.

Podría decirse que era un pequeño reino dentro de otro, por lo que para autorizar un cambio dentro de ella, solo se necesitaba la aprobación del director y la del rey o la del consejo, sin la necesidad que estas tres entidades estuvieran de acuerdo, bastaba con que el director y uno de ellos dieran su aprobación, claro que esto se diera sin informar o decirle algo al consejo era algo inaceptable, pero en la política siempre se dan tratos por debajo de la mesa, Arleo lo sabía y movió sus fichas pensando siempre dos pasos delante de sus opositores, rápidamente se escucho un golpe en la puerta.

El director pregunto por quien era y cuál era el motivo.

—¡Director Niveria, soy el profesor Adams, tengo malas noticias! Hay una gran cantidad de nobles llegando a la academia, en sus transmisiones se les escucha muy enojados, bueno diría que enojados se queda corto para explicarlo.

Arleo rio fuertemente mientras le decía que no se preocupara y que arreglara una sala para recibirlos, hablaría con ellos cuando se reunieran todos —No te preocupes Adams que se reúnan todos en el salón principal — Arleo volvió a su asiento y preparo algunos papeles que necesitara para el mensaje que daría, que ellos llegaran abruptamente significaba que ya sabían el cambio que habría en la academia, pero esto no lo sorprendió para nada. Se mostro sereno y firme ante la situación.

—Livia por favor ayúdame recibiendo a los padres, que se mantenga el orden y calma, si entiendes a que me refiero —Mientras preparaba todo, ella respondió con un si mientras asentía, rápidamente salió de la sala.

Al quedar solo Arleo levanto la cabeza mientras se recostaba en su silla.

—Bueno ya puedes salir de ahí, ya no hay nadie.

En el fondo de la habitación yacía una figura entre las sombras, estaba de pie mientras se recostaba en la pared, un hombre robusto, que cubría su rostro con un casco de color gris, así mismo lo cubría con una capucha, del mismo color, sujeta a una capa desgastada que llegaba hasta sus pies, vestía una armadura ligera que cubría todo su cuerpo, en su cinturón llevaba lo que parecía una espada larga por encima de su faldaje, aquel hombre quien parecía un caballero, pero no desprendía el aura heroica que los caracterizaba.

*Una espada larga o espada de mano y media se le denomina así por su tamaño llegando medir 130cm, el peso es de 1.8 kg, puede usarse de a una mano o de a 2, lo cual permite una mayor fuerza de ataque y empuje. Disminuye su agilidad y velocidad*

Aquel hombre lentamente empezó a caminar hacia él, el sonido de sus fuerte pasos y el del metal de su armadura chocando entre si resonaban por toda la habitación, al llegar Arleo le agradeció por sus servicios, sacando de su bolsillo una bolsa.

—Como lo prometí, 100 drías de oro— Deja la bolsa con dinero en su escritorio esperando que la tome.

*La dría es la moneda utilizada en el reino humano, su valor recae en el material del que están hechas y estas pueden ser de oro, plata y cobre*

—Tu velocidad y habilidad es increíble —ríe levemente —Entrar al castillo para entregarle el documento al rey y traerlo sellado en un solo día.

Arleo sigue alagando su hazaña, mientras que el misterioso hombre cuenta una a una las drias, una vez estando seguro de que están completas, las guarda en su cinturón y pregunta—¿Cuál es tu verdadero plan? — Arleo deja de reír y su mirada se torna confusa, con sus ojos viendo fijamente al hombre le responde— Creo que ya escuchaste lo que le dije a mi secretaria, sin embargo, puede que halla otro motivo — entrecruza su dedo alzando sus codos a su escritorio y mira fijamente al hombre.

—Hoy se cumplen 20 años desde aquella tragedia, sin piedad, sin remordimiento, el miedo consumió a los magos por el hecho de no poder entender y no poder controlar aquello que desconocíamos y era difícil de comprender.

La mirada de Arleo se oscurece, el ambiente se torna melancólico y apagado, recordando el día en que la sangre de muchos inocentes baño la capital y en consecuencia el resto del reino, temblando y con un tono desolador Arleo trataba de explicar cual era el otro motivo — No hay ninguna oportunidad de encontrar el perdón para tal atrocidad en la capital, sin embargo, tal vez en alguno de esos poblados se encuentre la redención para la humanidad y una oportunidad de enmendar nuestro error….— El no mostro algún movimiento, no dijo ni una palabra, solo se podía escuchar su leve respiración saliendo a través de su casco —Anciano si te refieres a la caza de demonios…. Solo olvídalo, nadie recuerda ese día y el reino trata de olvidarlo por completo — Dijo esperando así despejar la preocupación de aquel hombre que sufría con cada palabra que salía de su boca.

Tomo su dinero y empezó a caminar a la salida, sin embargo, Arleo lo detuvo.

—¡Espera! — levantándose abruptamente de su silla y con esperanza en sus ojos.

Aquel hombre que se alejaba se detuvo y volteo la mirada.

—Déjame contratarte, puedes buscar por mí, con tu agilidad y fuerza estoy seguro de que podrías ser de mucha utilidad, entiende que esto es importante para…—

Arelo tratando de convencerlo para que lo ayude en su misión, ofreció dinero y poder para el misterioso hombre sin embargo su respuesta resonó fuertemente en la sala

—¡NO! — con un tono firme, sin dudas, decidido a negarse a realizar cierta misión.

Arleo quedo conmocionado, sus ojos abiertos y su rostro tensado ante la negativa, sin embargo, no se rindió y pregunto el porque de su respuesta — ¿Por qué es el dinero? — pregunto al hombre, pero su respuesta lo conmociono aún más — tengo que reunirme con alguien y no podre dedicarme a tu pedido, soy un mercenario aceptaría tu dinero sin dudarlo, pero también tengo problemas que resolver— Arleo quedo expectante pero acepto su decisión

Dijo mientras seguía caminando acercándose a la puerta, tomo la manija fuertemente, pero Arleo vuelve a preguntar—¿No deberías salir por la ventana? — El hombre lanzo una breve carcajada mientras abría la puerta le lanzo unas palabras —Eso es para ladrones, nadie me vio entrar y nadie me vera salir— cuando salió, la puerta se cerraba lentamente, dejando a Arleo de nuevo solo en la habitación.

Arleo se levanto dudando de sus palabras, como evitaría a todos los magos y profesores que están en el área y sobre todo como en estos momentos en que todos estaban preparándose para la llegada masiva de nobles a la academia, se acercó a la puerta para abrirla y en ese momento Livia entro abruptamente a la sala, dejando escapar una respiración acelerada, por haber corrido todo el trayecto hasta llegar a la oficina de Arleo, traía el cabello algo despeinado y con los nervios recorriendo todo su cuerpo dijo — Director ya están aquí —Arleo asimilo rápido la situación, retomo su postura firme y su rostro volvió a mostrar la confianza y tranquilidad de hace unos instantes.

—Bueno, llego la hora de actuar, no te preocupes las cosas saldrán bien— Sale de la habitación y la puerta vuelve a cerrarse lentamente.

……..

Volvemos al presente, aquel día las nubes cubrieron el sol y la lluvia caía a cantaros interminables, en su oficina Arleo estaba terminando de firmar algunos papeles, cuando de repente Livia toco su puerta— Director ya llego el momento de irnos…. — dijo en un tono sombrío y melancólico, Arleo escucho las palabras de Livia y respondió inmediatamente — Así que llego el momento, ahora salgo — Soltó un suspiro y con una cara decaída y llena de tristeza se levanto de su silla, se dirigió a su puerta y salió.

Ambos caminaron hasta las afueras de la academia vistiendo de negro, Livia usando magia creo un pequeño circulo sobre sus cabezas que evitaba que la lluvia los mojara, ambos caminaron hacia el carruaje, subieron y Livia autorizo el avance al conductor, mientras ambos estaban callados, ella intento animar un poco las cosas tratando de hablar con el director pues en su rostro se podía ver una mirada vacía y perdida.

—Director…. Los niños que pasaron el test están llegando a la academia, tenía razón hay muchos mas de los que pensamos— mientras toma la mano de Arleo y mostrando una sonrisa leve y sus ojos entreabiertos.

A pesar de todos sus intentos nada lo hacía reaccionar, con el pasar del tiempo ella dejo de insistir…… muchas veces pensamos que las palabras correctas pueden lograr cambiar el estado de animo de las personas, pero hay momentos en que no hay palabras correctas, y no son suficientes para sanar el dolor de las personas, a veces solo basta con que sepan que estas ahí para ellos…. Livia se levanta de su asiento y se coloco junto a él, lo abrazó mientras toma su mano y le susurro unas palabras.

— Tranquilo maestro…. yo estaré aquí siempre para usted.

Lo tomo de la cabeza suavemente y lo acurruco en su pecho, aquellas tibias manos penetraron en su roto y frio corazón, Arleo podía sentir y escuchar el palpitar de Livia aquella mirada fría que estaba perdida en el vacío de su dolor empezó a llenarse de lagrimas que caían como la lluvia que los rodeaba, su rostro se tensó evitando emitir algún sonido, quedaron así hasta que el carruaje se detuvo.

— Maestro ya llegamos— Arleo soltó la mano de Livia, le toco suavemente sus mejillas y le agradeció por ayudarlo, ambos bajaron del carruaje, estaban frente a la gran Iglesia de Elyon.

*La religión tomo a Elyon como su salvador, era él enviado de Dios quien le concedió la magia para protegerlos de todo mal, tenía una gran cantidad de seguidores en todo el reino. *

Aquel lugar era enorme, utilizado para fiestas y ceremonias del reino, siendo parte importante del patrimonio de la humanidad y un recordatorio de quien era su salvador. Ambos ingresaron por aquellas enormes puertas, al entrar el lugar estaba repleto de aldeanos, trabajadores, mercaderes, así como una gran cantidad de nobles ambos separados por magos que los cuidaban.

Livia tomo la mano de Arleo y lo ayudo a caminar entre todas esas personas que lo miraban y murmuraban.

—¡Llego! ¡El director Niveria está aquí! Pobre hombre, perder a su….

Livia cayó esos murmullos con una mirada fría y tenebrosa, no había necesidad de abrir aún más la herida, después de todo no hay mayor castigo que el nosotros mismos nos imponemos.

Al llegar al fondo de la sala, frente a ellos estaba el Obispo, junto a él yacían dos ataúdes, el líder de la iglesia se despedía con lágrimas entre los ojos de uno de ellos. Al llegar a unos asientos vacíos frente a todos, el Obispo al notar su presencia, decidió empezar con la ceremonia, uno de sus magos se acercó y con magia logro amplificar la voz de su santidad para que resonara por todo el lugar.

—Queridos hermanos y hermanas, este día nos reunimos para despedir a dos grandes hombres, quienes servían a su reino devotamente y entregaron su vida a dios para mejorar este mundo día a día. — Alzando sus manos.

Todas las personas dentro de iglesia se pusieron de pie.

—Aquel hombre que vivía para los demás, cuidando y protegiendo a las personas más necesitadas, aquel mago que dejo de pelear para proteger…mi querido hermano y sacerdote Leopold Aldebrek.

Muchas de las personas en la sala lloraban y sentían la perdida de este hombre, salvó y ayudo a tantos, él creía en un mundo donde todos podían vivir en paz, por eso tomo la misión que se le encomendó entendía que tan importante era y decidió entregar la vida para cumplirla hasta el final.

—Y aquel joven prometedor quien peleo a su lado para cumplir la misión que se les encomendó, Damián Niveria, joven capitán recién incorporado a la guardia inquisidora e hijo de director Arleo Niveria.

Arleo se mantuvo firme no emitió ningún sonido, no lloro, no grito, su rostro era una hoja en blanco que con el paso del tiempo se iba rompiendo. El Obispo miro al director mientras levantaba la mano, dándole el pase para que dé un último adiós.

Él se levanto de su asiento y se acerco al cuerpo de su hijo, lo miro fijamente mientras tocaba su rostro, con el corazón roto y el rosto resquebrajándose de apoco le dio unas palabras — Lo siento tanto…. Se que tu no quisieras verme llorar y que dirías que debería mantenerme fuerte, pero que padre puede aguantar el tener que despedir a su hijo de esta forma…Tú debías enterrarme a mí….No yo a ti— mientras su voz se quebraba y aquella hoja en blanco termino de romperse, con sus ojos llenos de lágrimas no pudo contener la tristeza que lo atormentaba.

Sus lágrimas caían sobre el cuerpo inerte de Damián, con su mano temblorosa aun en el rostro de su hijo, recordó algunos de sus momentos a su lado.

Cuando llego a su vida, tan pequeño he indefenso, creció bajo la sombra de quien era su padre, sin embargo, paso a paso supero aquellas expectativas, aun con la ausencia de su madre, nunca dejo de avanzar, nunca dejo de sorprenderlo, siguiendo sus enseñanzas y las de su maestro camino buscando un mundo como el que su padre soñaba, aquel ideal tan puro, tan noble fue por el que peleó y el mismo por el cual murió.

—Perdóname hijo…….

Una última escena llego a su mente de cuando aun era un niño, Arleo se encontraba triste por la muerte de su esposa, pero aquel niño que nació de su amor……Entro a la habitación, rápidamente se limpió las lágrimas para que no lo viera en esa situación.

—¿Papá? Mamá ya no volverá… no es así….

Miro a su hijo quien tenia un rostro sombrío, aquellos pequeños ojos los cuales lagrimeaban sin control, sus labios temblorosos, mostraban el sufrimiento del pequeño. Arleo se levantó, caminando se dirigió a él al llegar se arrodillo y con sus brazos lo rodeo dando un cálido abrazo.

—Mamá no volverá, pero no tengas miedo…. porque yo siempre te protegeré.

El pequeño entre lágrimas y con una voz melancólica dijo.

—¿Lo prometes? — mientras abraza fuertemente a su padre

Arleo respondió rápidamente.

—Te lo prometo Damián….

—……

Volviendo a su mente en aquella triste escena, limpió sus las lágrimas que cayeron en el rostro de su hijo y se alejó en silencio hacia su asiento, Livia lo ayudo al llegar, tomando su mano fuertemente en todo momento.

El Obispo continuo con la ceremonia mencionando aquellos nombres de los magos caídos aquel día, los cuales no se pudieron recuperar sus cuerpos, al terminar los magos alrededor se acercaron y cargaron los ataúdes caminando hacia la salida.

Arleo siguió en su asiento mientras todas las personas dentro salían del lugar, Livia se quedó a su lado todo el tiempo.

—……

Al terminar la ceremonia, Arleo volvió a la academia. Entro a su oficina y se dejó caer en el asiento. Le pidió a Livia que saliera de la habitación, ella se opuso, sin embargo, le recordó que aquellos niños ya estaban de llegada y que debía preparar todo para cuando todos estén, dijo manteniendo la mirada vacía y perdida, su rostro decaído y sombrío, con el alma y corazón hecho pedazos, Livia se fue por orden de Arleo.

Pasaron los segundos, minutos, horas, pero así pasen los años, ese dolor persistirá dentro de nosotros. Aquella herida que no se puede cerrar, no hay magia ni poder que logre sanarla. Arleo listo para sumirse en esa depresión, lleno de ira, tristeza, odio y dolor, tomo la foto de su esposa que estaba en el escritorio mirándola fijamente.

—Lo siento Diana…. He vuelto a fallar…No conseguí lo que tanto buscaba, no encontré el perdón para este reino…No pude proteger a nuestro hijo…No pude proteger a ti…

Mientras las lagrimas volvían, el dolor y la ira empezaron a consumirlo, apretaba fuertemente el marco de la foto, golpeo fuertemente su escritorio.

—¡¿Mago excepcional?! ¡¿Prodigio?! — Su rostro se tensó, mientras todo su cuerpo temblaba, la ira consumió su mirada.

—Ni siquiera pude…. Ni siquiera pude proteger a mi familia — con una voz quebradiza y aguda susurraba…

Apenas dejo de llorar alguien toco a su puerta, él limpio su rostro y acomodo la foto que traía en manos—Puede pasar—La puerta se abrió lentamente, era Livia, había llegado para dar el aviso al director , aquellos niños habían llegado de todos los rincones del reino—Director se que no es un buen momento, pero no quisiera bajar a recibirlos….después de todo están aquí por usted— Arleo recordó, aun con el dolor que llevaba consigo no podía dejarlos, después de todo aún quedaba un deber por cumplir—Tienes razón, bajare en unos momentos—Con un tono apagado y sombrío empezó a arreglar su vestimenta y trata de mejorar sus ánimos, Livia se va a la sala donde están reunidos, pero en el camino se encuentra con uno de los profesores encargados de cuidar a los niños.

Confundida y preocupada le pregunta que esta haciendo allí, ¿porque no esta con los niños? Él responde que falta una niña, la perdieron de camino a la sala— ¡¿QUÉ?! —exaltada pregunta Livia, le pide que regrese inmediatamente a la sala, ella la buscara y la llevara antes de que el director llegue.

Arleo salió de su oficina, dirigiéndose al salón, sin embargo, centro su atención en una de las ventanas en el pasillo, volteo rápidamente cuando escucho los sonidos de alguien corriendo por allí, Arleo no entendía que pasaba así que decidió seguir los ruidos, al llegar al final del pasillo, Observo a una niña sentada en cuclillas mientras cubría su cabeza como si intentara esconderse, temblando y sudando, Arleo se arrodillo e intento hablar con ella.

—Pequeña… ¿Por qué te escondes? —Mientras la mira.

No hubo respuesta alguna, en sus ojos se podía observar el miedo que tenia al estar en ese lugar. Arleo entendió la situación y llamo su atención usando un pequeño hechizo—Hey pequeña — Con sus manos formo un pequeño circulo y recito una palabra — Sparkglobe — Entre sus manos apareció una pequeña esfera de electricidad, el aire empezó a vibrar levemente y el cabello de Arleo empezó a elevarse por el contacto con la electricidad, así mismo la pequeña esfera lanzaba pequeños rayos entre sus manos, la niña al observar su brillo dejo de temblar y quedo hipnotizada por su belleza. Alzo una de sus manos para tocar la esfera con su dedo, rápidamente uno de los rayos la toco y su cabello empezó a flotar de igual manera, mientras sentía cosquillas.

Rápidamente soltó una alegre y cálida sonrisa mientras miraba con los ojos bien abiertos la esfera. Arleo sonrió — Este era el hechizo favorito de mi hijo, cuando era niño siempre quería que lo hiciera— dijo soltando una mirada melancólica y triste, ella pudo sentir esa tristeza en el ambiente — ¿Tu hijo donde se encuentra? —Arleo respondió con un tono apagado, pero manteniendo esa sonrisa melancólica — Él ya no está aquí…. —Ella lo miro y acercándose a él dijo.

—¿Murió verdad? Borrando aquella sonrisa en su rostro — Mis padres también murieron…— dijo encogiendo los hombros.

Arleo miro aquella niña quien de alguna forma entendía su dolor, ambos habían pasado por lo mismo y tenían aquel sentimiento aun cubriendo su corazón.

—¿Cómo se llamaban tus padres? — pregunto y se sentó a su lado en el suelo.

Ella no recordaba el nombre de sus padres, pues murieron cuando era muy pequeña, poco a poco empezaron a hablar.

—Dime pequeña cual es tu nombre— ella respondió rápidamente —Miriam… Miriam Duskbane.

—¿Quién cuidaba de ti en tu aldea? — ella junta sus rodillas y las abraza, mientras baja la mirada—Mi tía, aunque ella estaba cansada de mí, apenas pudo me envió aquí, siempre repetía que era un estorbo una inútil igual que mis padres — Arleo miro como aquella sonriente niña volvía a una mirada triste y desolada.

—Mi aldea se llama Ravenrest, creo que está al sur, casi siempre sufrimos ataques de bestias mágicas, se supone que lo magos alrededor deben protegernos….

—Una amiga de mi padre me conto que cuando era pequeña, él peleo con uno de ellos para que ayude a mi madre que fue raptada por una de esas cosas…. Mi padre rogo para que lo ayudaran, pero aquel mago lo mato por su insistencia, dijo que se lo tenia merecido, que no arriesgaría su vida por una tonta aldeana y por tocarlo ese era su castigo.

El rostro de Miriam se volvía sombrío con cada palabra,

—¿Cómo murió tu hijo? — pregunto mirándolo fijamente— A él también lo mato un mago.

Ambos habían perdido lo que más amaban por la magia, sin embargo, era esta la culpable o eran aquellos quienes la usaban para sus oscuros propósitos, Arleo lo pensó unos segundos y Miriam le dio la respuesta.

—Los magos me dan miedo, pero aun así la magia me parece muy divertida

Arleo también había llegado a la misma conclusión, recordó por que esos niños estaban ahí, para cambiar ese triste hecho, para darle un mejor mundo a las siguientes generaciones, sintió una suave y cálida mano en la suya.

—…. Puedes hacer ese hechizo otra vez …por favor — con una mirada tierna que al fin toco su herido corazón,

Vio la imagen de su hijo reflejada en ella, pero esta vez no sintió dolor — Sabes tengo uno mejor— Sonrío mientras sacaba su varita recito un hechizo diferente — Wildfang Call— mientras apuntaba su varita al suelo.

Apareció un pequeño animal eléctrico — Este es mino— Ella quedo encantada con el pequeño Mino, se acercó a ella acurrucándose en sus brazos—ohhhhhhh es muy lindo, que lindo gatito— mientras lo cargaba.

—¡miauuuuu! — estaba muy apegado a ella.

—Aunque no lo creas Mino es una bestia mágica, pero como vez no es peligrosa, es igual con los magos, también hay magos buenos en este mundo.

Ella lo mira alegremente y dice —Lo sé, tú eres el mago más bueno de todos — Él sonríe otra vez, aquel corazón destrozado, empezaba a unir unas pequeñas piezas.

Arleo se levantó y le dice a Miriam que deben de ir al salón, para reunirse con los demás, ella se levanta y Mino baja al suelo, ella lo toma fuertemente de la mano y empezaron a caminar.

A lo lejos Livia los encontró, preocupada por la pequeña, se acercaba rápidamente, pero se detuvo al notar como aquel hombre el cual aún después de haber perdido a su hijo, volvía a reír junto a aquella niña, soltó una pequeña sonrisa de alivio.

Ambos que habían perdido todo por la malicia de otras personas, hoy estaban volviendo a sonreír apoyados uno al otro, no habían olvidado aquello que perdieron, pero eran felices con lo que habían encontrado.

Aquel dolor jamás se ira, no sanara, sin embargo, es nuestro deber por aquellos que amamos y perdimos seguir adelante, mientras caminemos con la mirada al frente hallaremos la razón para que nuestros corazones puedan volver a sentir aquel amor que sentíamos perdido en nuestro interior.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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