Caballero de la Lujuria - Capítulo 189
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189: Emboscada (1/2) 189: Emboscada (1/2) Dennis ahora sabía que su hijo estaba a salvo, así que su atención se centró en redimirse con Cassidy y en no ofender a ese maldito demonio, al que de ahora en adelante tendría que llamar su Rey.
—¿Cómo puede este humilde siervo serle útil, mi Reina…
y mi Rey?
Lucien no perdió el tiempo y fue al grano.
—Solo matar a Ivan y a Mano Negra no será bueno.
Necesitamos montar un gran espectáculo y mostrarles a todos el poder de Cassidy.
Dennis asintió rápidamente.
—Sí, mi Rey.
Mis soldados y yo lucharemos a su lado.
Lucien negó con la cabeza.
—No.
Eres débil y estúpido.
Necesito que hagas otra cosa mientras yo me encargo de nuestros enemigos.
Dennis no pudo evitar sentirse ofendido por Lucien.
Él es la persona más poderosa de Portgreen después del Gremio y los líderes mercenarios…
¿pero Lucien lo llama débil y estúpido?
Pero Dennis no podía quejarse, o tendría que recoger todos sus dientes del suelo, o algo peor…
—Comprendo mis limitaciones, mi Rey.
Pero el Gremio y los grupos de mercenarios tienen miles de miembros…, pero usted…
—Tengo soldados y cada uno vale por docenas de los mercenarios y aventureros de los que hablas.
Además, no lucharemos contra todo el Gremio, solo contra una pequeña parte de los mercenarios —respondió Lucien.
Dennis se quedó confuso un segundo antes de recordar cómo había llegado allí.
Miró a Astrid mientras pensaba en voz alta.
—¿No es posible…?
¿Olivia?
¿Cómo?
—No necesitas saber todos los detalles.
Solo tienes que hacer lo que yo diga —dijo Lucien en un tono autoritario.
Cuanto más intentaba Dennis entender a Lucien, más confuso e impresionado se sentía, así que dejó de darle vueltas.
—Claro, mi Rey.
Lucien le explicó su plan.
—La lucha será mañana por la mañana, probablemente frente a las murallas del oeste.
Necesito que avises a tanta gente como puedas y garantices su seguridad mientras ven el espectáculo.
Dennis comprendió que Lucien tenía conexiones en el Gremio y entre los mercenarios, así que lo necesitaba para que se encargara de la gente común.
Y, de hecho, esta tarea era perfecta para él, ya que su influencia se centraba realmente en la gente que no quería unirse al Gremio o a los mercenarios.
Asintió.
—Puedo encargarme de esto sin ningún problema, mi Rey.
—Bien, voy a enviar a alguien contigo para que podamos estar en contacto y pueda avisarte si hay algún cambio en los planes —dijo Lucien.
—¿Un mensajero?
—preguntó Dennis.
Lucien negó con la cabeza.
—Una de mis esposas.
Tenemos una forma mejor de comunicarnos.
Jeanne habló rápidamente, tal como Lucien pensó que ocurriría.
—Puedo ser yo.
Aunque todavía no había dado el último paso con Lucien, Jeanne tenía su tatuaje y podía comunicarse con él mentalmente.
Lucien asintió y Jeanne se acercó a él para despedirse.
Instintivamente, acercó su rostro al de él para besarlo.
Pero Lucien no es el tipo de persona que se conforma con besos suaves, especialmente al despedirse.
La sujetó por la cintura y pegó sus cuerpos mientras iniciaba un beso húmedo y apasionado.
Jeanne prefería llevar armadura pesada la mayor parte del tiempo, pero desde que empezó su relación con Lucien, había estado usando una armadura media hecha principalmente de cuero y tela, precisamente porque a él le gustaba mucho el contacto físico.
A pesar de estar delante de todo el mundo, lo que a Jeanne no le parecía un buen momento para demostraciones de afecto, no se resistió al cálido y placentero abrazo que tanto amaba.
Lucien le pasó ambas manos por el trasero mientras ella le abrazaba la cintura.
Mientras disfrutaba del maravilloso sabor maduro de la dulce boca de Jeanne, Lucien comenzó a hablarle mentalmente.
«Te echaré de menos».
A Jeanne le encantaba la sensación y el sabor de la lengua de Lucien moviéndose alrededor de la suya, y le siguió el juego, además de soltar lindos gemidos involuntariamente.
Ella le respondió al instante.
«Ya te echo de menos».
Lucien sabía que todas sus relaciones se desarrollaban a ritmos diferentes y que la situación con Jeanne aún tenía mucho que evolucionar hasta que su corazón fuera enteramente suyo.
Pero no podía evitar que su cuerpo deseara tanto el de ella, ni que su ego posesivo se sintiera bien al ver que ella mostraba el mismo deseo.
También sabía que Jeanne había pasado mucho tiempo lejos de Portgreen y de su vida anterior, por lo que podría necesitar tiempo para arreglar sus asuntos, poner en orden sus pensamientos y también para entender sus sentimientos sobre él, Mason y Dennis.
Continuó besándola mientras le dejaba claro su punto de vista.
«Si todo va bien, mañana por la noche, celebraremos nuestra victoria en casa, en nuestro hogar».
Jeanne todavía no sabía del todo cómo se sentía al estar con Lucien.
Pero la diferencia entre la casa de Dennis y la de Lucien era clara.
En casa de Dennis, siempre tenía que cuidar de él y de Mason, y tenía tristes recuerdos de su difunta hermana.
En casa de Lucien, era muy querida, tratada bien por todos, y era el lugar en el que se había sentido más cómoda en toda su vida.
No podía imaginar un lugar mejor al que llamar hogar que la casa de Lucien.
«Allí estaré», respondió ella.
Lucien apretó ambas nalgas de Jeanne, haciendo que gimiera lo suficientemente alto como para que Dennis se pusiera furioso y las chicas se rieran.
Luego terminó el beso, dejándola con el rostro muy sonrojado y una expresión de vergüenza.
Se despidió de las chicas y luego miró a Dennis.
—Vamos.
—Mi Reina, mi Rey, haré lo que me han ordenado.
—Dennis hizo una reverencia a Lucien y Cassidy antes de ponerse en camino con Jeanne.
Tras caminar unos metros, Jeanne se giró y le sonrió a Lucien.
—Nos vemos pronto.
Después de que se fueran, Astrid abrazó a Lucien.
—Fue poco tiempo lejos de ti, pero pareció una eternidad.
Lucien se rio mientras besaba a Astrid.
—Yo también te he echado de menos.
—¿Quieres que vuelva con Olivia?
—preguntó ella.
—No es necesario.
Olivia se está encargando de Ivan sin problemas, y Ghilanna está con el grupo secreto.
—Mmm —Astrid emitió un lindo sonido de asentimiento mientras disfrutaba del agradable olor y el calor del cuerpo de Lucien.
Entonces Lucien miró a sus esposas.
—Ahora ayudaré a las tropas, y luego estaremos juntos hasta que sea hora de irnos.
Tras haber ayudado a las chicas que estaban muy cerca de entrar en el Reino Mortal a realizar esta evolución, Lucien ahora quería centrarse en potenciar a sus tropas para la batalla que muy probablemente tendría lugar a la mañana siguiente.
Aun así, siempre pensaría primero en sus esposas, por lo que quería darles tanta energía demoníaca como pudiera.
Por supuesto, podría usar la mitad del día que aún le quedaba con sus tropas, y unas pocas horas antes de la mañana le darían aproximadamente ocho horas en el Mundo Púrpura debido a la dilatación del tiempo.
Cuando Lucien habló de ayudar a las tropas, las mujeres sonrieron emocionadas, de la misma manera que sus esposas sonrieron cuando dijo que pasaría el resto del tiempo con ellas, después de las tropas.
Sus esposas regresaron al Mundo Púrpura mientras él enviaba a Neola a llamar a Kylee y a las otras tropas que estaban en el camino vigilando a los soldados de Dennis.
Dennis y Jeanne regresaron a Portgreen sin problemas y comenzaron a prepararse para el gran espectáculo.
Lucien explicó su plan a Olivia y Scarlett.
Luego comenzaron a planear cómo llevar a Mano Negra, a Ivan y a sus grupos a la zona exterior de la ciudad, frente a las murallas del oeste.
Así que pasó el resto del día con sus tropas.
No había tiempo para que Lucien tuviera sexo con las quinientas noventa y nueve mujeres, pero al menos podían beber un poco de leche especial.
Luego regresó al Mundo Púrpura y se quedó con sus esposas.
Todos se reunieron en su gran dormitorio, e incluso Kara, que no iba a luchar, se divirtió un poco.
————————–
Guarida subterránea de la Dama Roja, al norte de la ciudad.
Era de noche cuando una mujer entró en el salón principal y se dirigió a la mesa en la que estaban sentados Scarlett, Angela, Rosa, Mano Negra y otros mercenarios de alto rango.
La mujer es la mercenaria más leal de Scarlett, y habían planeado una actuación.
—Jefa —la mujer se inclinó respetuosamente ante Scarlett.
Todos en la mesa se dieron cuenta de que la mujer tenía algo importante que decir solo por sus pasos rápidos.
Mano Negra y los demás no las miraron, pero permanecieron en silencio para prestar atención a las palabras que la mujer diría.
—Informa —dijo Scarlett.
La mujer sonrió, dejando claro que eran buenas noticias.
—Todos están listos, como ordenaste.
—¿Todos?
No falta nadie, ¿verdad?
—preguntó Scarlett en un tono animado.
Mano Negra sentía mucha curiosidad por lo que estaban hablando, pero no preguntaría nada porque en realidad le tenía miedo a Scarlett.
Después de todo, parece ser aún más poderosa que antes.
La mujer asintió.
—Sí, todos están ya en el lugar acordado y esperando tus órdenes.
Scarlett sonrió y señaló un asiento en la mesa.
—Bebe vino con nosotros y descansa, te lo mereces.
Luego miró a Mano Negra, que ponía una expresión de curiosidad.
—Grandes noticias.
—¿Recuerdas ese grupo de gente poderosa del que te hablé?
Están listos para luchar, así que pronto podremos derrotar a Ivan.
Así como Olivia le contó a Ivan una historia falsa, Scarlett también hizo lo mismo con Mano Negra.
Dijo que estuvo tanto tiempo fuera de la ciudad porque estaba reuniendo a un grupo de gente poderosa para usarlo y tomar el control de Portgreen.
También dijo que en la lucha contra Olivia y los aventureros, algunas personas de ese grupo se habían entrometido en la batalla resultando en un empate, pero que ella logró convencer a ese grupo para que la ayudara.
Mano Negra asintió.
—¡Oh!
¿De verdad han venido?
¡Esto es excelente!
—Sí, este es el comienzo de cambios significativos en la administración de esta ciudad.
—Scarlett sonrió al pensar en la reacción de Mano Negra cuando Lucien le pateara el trasero.
—Ahora tenemos que pensar en una forma de atraer a Ivan a una emboscada.
Lo ideal es matarlo solo a él y a los aventureros más leales a él.
Mano Negra estuvo de acuerdo con las palabras de Scarlett.
Después de todo, todos entendían que la ciudad necesitaba tanto a los aventureros como a los mercenarios, ya que eran la verdadera fuerza de Portgreen, pues además de la gente común no combatiente, los guerreros que no se unían a ellos eran los pocos que seguían a Lord Larousse y a otros Señores menos influyentes.
Mientras Mano Negra pensaba en una forma de crear una emboscada para Ivan, Angela sugirió algo que había planeado con Scarlett.
—¿Por qué no finges una huida?
Apuesto a que Ivan tendrá que reunir un grupo rápidamente, por lo que solo traerá a los aventureros que estén cerca de él.
Mano Negra aceptó rápidamente.
—Sí.
Es una gran idea.
Podemos empezar a mover tropas discretamente, y luego abandonamos la base oculta y corremos a un lugar predeterminado.
Así, cuando Ivan venga tan rápido como pueda, no podrá traer un grupo grande.
Pero entonces Mano Negra puso una expresión de preocupación.
—Aun así, Ivan es mucho más poderoso que antes, y su grupo principal también es absurdamente fuerte…
Scarlett se rio.
—No sabrás lo que es gente realmente fuerte hasta que veas al grupo del que te hablé.
No te preocupes por la fuerza individual.
Solo tenemos que ser rápidos para que Ivan no pueda reunir a todo el Gremio, sino solo a algunos grupos pequeños.
Mano Negra no tenía motivos para dudar de Scarlett.
Después de todo, aunque no pudiera ser el líder principal, siempre podría ser el segundo al mando siguiéndola a ella.
Y eso sería mucho mejor que compartir el liderazgo de Portgreen con el Gremio.
—Entonces, ¿a qué estamos esperando?
Empecemos a preparar la emboscada ahora mismo.
—Mano Negra bebió todo el vino de su jarra de un solo trago mientras se levantaba emocionado.
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