Caballero de la Lujuria - Capítulo 276
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Capítulo 276: La lindura de Oya
N/A: Hay muchas líneas escritas incorrectamente en este capítulo de forma intencionada con el propósito de generar inmersión en esta primera etapa en la que Oya aprende a hablar. No voy a alargar mucho esto, pero pensé que sería genial enfatizarlo.
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Aunque Lucien siempre está en guardia, sabe que a veces necesita relajar el cuerpo y dormir al menos unos minutos. Y bueno, puede hacerlo sin preocuparse, ya que Lujuria y Envidia tienen unos sentidos increíbles y le avisarán de cualquier problema.
Así que, aunque Lujuria le besó los labios, no se despertó porque su cuerpo no sintió ningún peligro ni nada por el estilo. Obviamente, ya está acostumbrado a que sus chicas le besen y le toquen el cuerpo mientras echa siestas rápidas.
Aun así, tras unos minutos de sueño, el cuerpo de Lucien descansó por completo, o más bien, ya empieza a extrañar la generación constante de energía demoníaca.
Y al sentir unos labios suaves besando su rostro cada vez con más pasión, el cuerpo de Lucien no puede evitar excitarse.
[¿Eh?] Pero Lucien no tarda en darse cuenta de que ya no es Lujuria quien le besa, sino otra persona, alguien con un olor y unos labios que no reconoce al principio.
Abre los ojos y se sorprende al ver un hermoso rostro frente a él.
Lo primero que nota son unos grandes ojos centelleantes que parecen cambiar constantemente del azul al verde. Es fácil perderse en esa mirada angelical, sobre todo porque la mujer que está frente a Lucien lo está mirando a los ojos.
Al ver esos hermosos ojos, Lucien reconoce de inmediato a su amada compañera, y entonces comprende que fue capaz de usar la habilidad de copia de Envidia.
—Oya… —Lucien alarga la mano y le acaricia suavemente el rostro. Su piel perfecta es tan suave y pálida.
—… —Oya abre su delicada boquita, pero no puede decir ni una palabra. No sabe cómo expresar los increíbles sentimientos que está experimentando en este momento.
Lucien pasa la mano por su rostro hacia la nuca y acerca lentamente la cabeza de ella a la suya, juntando sus frentes mientras las puntas de sus narices se besan.
Respira hondo el maravilloso olor de la tigresa blanca. Oya ya olía muy bien en su forma animal, pero ahora, en su forma semi-humana, su fragancia natural es aún mejor.
Como Oya está encima de Lucien, ambos desnudos, él puede ver su hermoso cuerpo. En realidad, parece más joven de lo que esperaba, con la apariencia de una mujer de entre 27 y 30 años.
Su rostro perfectamente simétrico tiene varias características de semi-humana que se asemejan a las de Madelyn, pero también son similares a las de Oya en su forma animal, como unas orejas blancas, puntiagudas y peludas, y algunos mechones de vello facial blanco.
Su pelo blanco es abundante y largo, y llega a tocar su enorme y jugoso trasero. Todo el cuerpo de Oya es extremadamente sexi, ya que sus curvas son muy sensuales y están bien distribuidas.
Empezando por sus pechos, son ciertamente grandes sin ser exagerados, y tienen una forma perfecta, turgentes y de un adorable color blanco rosado, lo que hace que Lucien desee tanto tocarlos y apretarlos.
Su vientre es muy suave, pero tiene un poco de pelaje blanco y esponjoso, lo que le da un encanto que a Lucien le encanta. Tiene una cintura esbelta y caderas anchas, así como un trasero increíble y muslos gruesos.
Y, por supuesto, Lucien se fijó en su flor rosa, que en realidad tiene el tono rosado más hermoso que jamás ha visto, adornada con un corto y esponjoso pelaje blanco, que sabe que huele increíblemente fantástico, pues ya puede sentir su dulce fragancia, sobre todo porque está goteando miel de amor sobre su tatuaje.
Por último, pero no por ello menos importante, Lucien puede oír una cola que se agita con excitación detrás de Oya. Desea tanto tocarla y acariciarla… Todo el cuerpo de Oya es malditamente atractivo para él a un nivel que solo puede compararse con la atracción que ella siente por él.
La atmósfera de deseo y pasión que Lucien y Oya generan solo por el contacto de sus cuerpos excita a Lujuria. Ella puede sentir la densa energía demoníaca que se produce y que los fortalece a todos.
Y aunque realmente quiere devorar a Oya ahora mismo, que es también el deseo de ella, Lucien quiere darle todo lo que una mujer merece, y para ello, necesita ir despacio; después de todo, eso es muy nuevo para la excitada tigresa, que ni siquiera sabe hablar todavía.
El hecho de no poder describir sus sentimientos es realmente frustrante para Oya, ya que mientras su Maestro frota sus narices y junta sus frentes, ella desea tanto decirle que él es el único macho que quiere y que está lista para entregarle su cuerpo.
Sentir su contacto en su suave piel es mucho más placentero que en su pelaje de la forma animal, y sus labios están tan cerca… Ha visto a Lucien besar los labios de sus mujeres muchas veces, y Oya, obviamente, también quiere probarlo.
Lucien sonríe mientras acerca lentamente sus labios.
Justo cuando él siente el cálido aliento de Oya en su rostro, ella siente el de él. El corazón de Oya empieza a latir más deprisa mientras está increíblemente emocionada por unir finalmente sus labios.
Así que… sus labios se tocan. Lo primero que Oya nota es lo bien que se sienten los labios de Lucien sobre los suyos. Él ya le había besado la cabeza antes, pero tocarse los labios es muchísimo mejor.
A pesar de que besar es algo habitual para Lucien, disfruta de verdad de su primer beso con Oya. Lentamente, empieza a mover sus labios sobre los de ella mientras sus narices se rozan.
Oya no sabe qué hacer, pero es fácil seguir los movimientos de los labios de Lucien y simplemente dejar que él la haga sentir bien. Y, por supuesto, al igual que a él, a ella le encanta su sabor.
Usando su mano en la nuca de Oya, Lucien acerca más la cabeza de ella a la suya mientras aumenta la intensidad con la que se mueven sus labios.
Él comienza a succionar sus dulces labios mientras sus salivas se mezclan.
Con la mano libre, Lucien empieza a acariciar el cuerpo de Oya, comenzando por los muslos, pasando luego a la cintura y después a la parte superior del cuerpo.
Aunque puede controlar su erección, no lo hace, lo que provoca que Oya sienta algo duro contra su vientre, y rápidamente lo reconoce como la cosa que tanto desea dentro de ella.
Lucien mueve la mano hacia uno de los pechos perfectos de Oya y lo aprieta con ternura.
—Nh~~ —soltó Oya un tierno gemido.
Así que él aprovecha esa oportunidad para meter su lengua en la boca de ella.
Lucien está gratamente impresionado por el sabor de la boca de Oya. Sabe mucho mejor de lo que esperaba, y rápidamente empieza a mover su lengua lentamente alrededor de la de ella.
Oya es cada vez más feliz a medida que experimenta sensaciones que nunca podría haber imaginado. Todo lo que esperaba que fuera muy bueno resulta ser muchísimo mejor.
Aunque sigue siendo una tigresa feroz, en los brazos de su Maestro es solo una gatita obediente y deja que Lucien dirija el beso a su antojo.
Siente un gran placer con su apasionado contacto en sus puntos sensibles mientras la lengua de él hace estragos en su delicada boca al danzar alrededor de la suya.
Si por la voluntad de Oya fuera, podrían seguir besándose así para siempre, ya que sencillamente le encanta.
Pero Lucien besa intensamente solo durante medio minuto antes de reducir la velocidad a la que su lengua se mueve dentro de la boca de Oya.
Entonces él empieza a apartar su boca de los labios de Oya, lo que hace que ella eche la cabeza hacia delante, sin querer dejar de besar.
Pero él le lleva la mano a la barbilla y le sujeta la cabeza, rompiendo el beso.
Lucien empieza a acariciar el rostro de Oya y limpia la saliva que gotea de sus labios mientras la mira con amor. —Kiss.
[Kiss.] La palabra resuena en la mente de Oya, y comprende que lo que acaban de hacer fue un «kiss». Realmente quiere decir «kiss» para pedir más besos, pero sus cuerdas vocales, aún nuevas, no pueden reproducir correctamente el sonido de las palabras.
—K-k-k… i-i… —Oya se esfuerza por suplicar otro beso, pero solo consigue decir letras sueltas en un tono torpe.
Lucien sonríe al ver a la adorable Oya frustrarse por no poder comunicarse. Sabe que tendrá que enseñárselo todo; al fin y al cabo, sigue siendo una tigresa con cuerpo de semi-humana.
Él sonríe y la besa de nuevo, haciendo muy feliz a la adorable tigresa y motivándola más para seguir intentando decir «kiss».
Lucien rompe el beso de nuevo y queda hipnotizado por la expresión adorable y excitada de una sonrojada Oya. Piensa en voz alta. —Eres tan hermosa.
[Beautiful…] Oya reconoce esa palabra porque ha oído a Lucien llamar así a sus esposas muchas veces.
Ella sonríe mientras su corazón late más deprisa. Oya piensa que Lucien quiere que sea su compañera, como sus esposas, y por supuesto, ella realmente quiere aceptarlo, así que intenta responder. —B-b-b… e-e… a-u… l…
Lucien se ríe al ver a Oya intentar decir sus primeras palabras. Entonces, le envía un mensaje mental a Lujuria. «¿Por qué no me despertaste antes?»
Lujuria, que los observa en silencio, responde rápidamente. «La transformación fue difícil, y pensé que preferirías ver el resultado final. Además, necesitabas un buen descanso».
Lucien no puede dejar de mirar los grandes y hermosos ojos azul-verdosos de Oya. Y no puede resistirse a besar sus rosados labios más y más.
Entonces vuelve a romper el beso y le acaricia los labios mientras habla. —Kiss.
—K-ki… i-s-s… —Cada vez que Oya repite la palabra, consigue decirla más correctamente.
Lucien le sonríe mientras le coge la mano y se la pone en el pecho. —Yo, Lucien.
[Lucien…] ¿Cómo podría Oya no reconocer el nombre de su amado Maestro?
Ella intenta pronunciarlo rápidamente. —L-uc… ie-n.
A Lucien le sorprende que Oya pueda pronunciar su nombre casi a la perfección al primer intento. Luego le pone la mano de ella en el pecho. —Tú, Oya.
Oya también reconoce su nombre porque cada vez que Lucien lo pronuncia, ella siente que la está llamando. A Oya no le costará tanto aprender muchas palabras, ya que puede sentir la intención de Lucien cuando dice algo.
Así que Lucien sigue intentando enseñarle palabras a Oya. Mueve la mano de ella de su pecho al de ella. —Lucien kiss Oya.
Oya lo entiende rápidamente e intenta repetirlo. —Luc-ien k-iss O-ya.
—Sí, mi querida —Lucien sonríe y vuelve a besar a Oya apasionadamente. Esta vez el beso dura más de un minuto, dejando a la adorable tigresa aún más sonrojada y sin aliento, mientras su corazón late más deprisa y la parte inferior de su cuerpo se calienta.
Además, la adorable cola blanca de Oya se agita detrás de ella hacia todos lados, y Lucien no se resiste a acariciarla, lo que la hace gemir mientras se besan.
Entonces Lucien vuelve a romper el beso, y Oya no pierde ni un segundo antes de pedir más. —¡Kiss! Lucien kiss Oya.
—¿A ti te LIKE besar, Oya? —pregunta Lucien, usando una entonación diferente para decir «like».
—¿L-l-l… i-k-ke? —Oya está confundida a pesar de que entiende un poco la intención de Lucien al decir «like».
Junta sus bocas hasta que sus labios se tocan, pero no inicia el beso, haciendo que Oya eche la cabeza hacia delante, intentando besar. Entonces él sonríe. —Esto es LIKE.
—Lik-e.
—¿A Oya le like besar? —pregunta Lucien mientras vuelve a juntar sus labios.
Oya intenta besar los labios de Lucien rápidamente. —¡Like! ¡¡A Oya le like kiss!!
Lujuria se ríe. —No es «like» en este caso, sino «love».
—¿L-l… o-v-ve? —Oya también reconoce la palabra, pero no la entiende del todo.
Lucien acaricia el rostro de Oya. —«Love» es como «like».
Oya acaricia la mano de Lucien mientras frota sus labios sobre los de él. —Oya like like kiss… Oya love kiss…
—¡Eres jodidamente adorable! —Lucien sonríe y besa a Oya.
Se besan hasta saciarse antes de que Lucien rompa el beso de nuevo y se limite a mantener sus frentes juntas mientras frota su nariz contra la de ella.
Entonces Oya pone ambas manos en el pecho de Lucien y lo mira a los ojos. —Oya like like Lucien… Oya love Lucien.
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Lucien no puede evitar emocionarse al oír las cariñosas palabras de Oya. Él ya conocía su lealtad y afecto, pero verla esforzarse tanto, mientras aún aprende a hablar, para describir su amor por él es increíblemente satisfactorio.
Rápidamente gira sus cuerpos en el sofá, colocándose encima de Oya. Sus alas se agitan y su cola se balancea con entusiasmo mientras siente un fuerte impulso de hacer el amor con Oya y demostrarle su afecto.
Oya le sonríe a Lucien, gratamente sorprendida por su postura dominante. A sus ojos, estaba viendo al macho alfa más asombroso de todos, mostrando su gloria antes de tomarla para sí. Y todo lo que Oya quiere ahora es que Lucien la haga suya y solo suya para siempre.
Lucien tenía la intención de enseñarle a Oya muchas cosas antes de tener sexo con ella, pero no hay necesidad de un orden de acción, ya que puede sentir el anhelo de ella por su cuerpo tanto como él desea el de ella.
Esperar más podría hacer el resultado final más placentero y, por supuesto, él le enseñaría muchas formas de sentir placer antes del sexo, pero ¿por qué esperar cuando ambos están seguros de lo que quieren?
Lujuria ni siquiera necesita que Lucien diga nada para entender que es el momento de retirarse a su alma, dejándolos solos.
Mientras su cuerpo se desmaterializa, Lucien empieza a besar a Oya apasionadamente. Le besa los labios, la cara, el cuello, y luego empieza a besarle los pechos.
Quizás la palabra correcta no es besar, sino devorar su cuerpo con la boca. Besa, chupa y muerde cada parte del torso de Oya mientras ella yace bajo él como una conejita obediente y feliz.
—Nh~~ Ahhh~~~ —Oya soltaba lindos gemidos mientras sentía un gran placer. Sentir el contacto de Lucien de esa manera es mucho mejor que sus suaves caricias en su pelaje cuando estaba en su forma de bestia.
Lucien vuelve a besar los labios de Oya antes de mirarla a los ojos. —Te amo, Oya.
Oya sonríe con ternura. —Oya ama a Lucien… ¡Te amo, Lucien!
Entonces Lucien empieza de nuevo a besar a Oya mientras baja la boca por su cuerpo. Ella le sujeta la cabeza mientras sigue diciendo que le ama entre gemidos.
Mientras aprieta ambos pechos de Oya, Lucien le besa el vientre. Rápidamente se vuelve adicto a frotar su nariz en el esponjoso vello blanco de su vientre. Es tan suave y fragante que su verga se pone aún más dura.
En este punto, el cuerpo de Oya se parece al de Anne y Madelyn, pero tiene un pelaje aún más esponjoso que, aunque podrá controlar a medida que aprenda a usar la habilidad de copia de Envidia o alcance el Reino Celestial, Lucien la prefiere así. La encuentra perfectamente hermosa con muchos rasgos de semi-humana.
Descendiendo más por el cuerpo de Oya, Lucien llega a la zona de su bajo vientre. Le parece muy tierno cómo Oya se las arregló para dejar completamente depilada la zona donde su tatuaje brilla con un intenso color púrpura.
Oya sabía que el tatuaje en su frente era un fuerte vínculo entre ellos y, aunque le gustaba mucho, siempre quiso que su tatuaje estuviera cerca de su parte más íntima, igual que el de una de las esposas de Lucien.
Y ahora está encantada de tener su tatuaje en la zona del bajo vientre. Se siente genial mientras Lucien la besa con cariño en ese punto especial.
Pero, ¿por qué es tan especial ese lugar? Bueno, porque Oya puede sentir que el tatuaje de Lucien está sobre el nido para sus bebés y, obviamente, ella realmente quiere darle otro «Pequeño Ko».
Querer no es suficiente para describir cuánto anhela su cuerpo que Lucien vierta su semilla en su vientre y la deje embarazada.
Y como no cree erróneamente que él sea estéril, está muy emocionada por crear una vida con él, fortaleciendo aún más sus lazos.
Tras besar la zona del bajo vientre de Oya, Lucien empieza a mover la boca más abajo, acercándose a su hermosa flor rosa.
Oya empieza a sentir una agradable mezcla de excitación y vergüenza. Cierra los ojos mientras sigue gimiendo.
—MMmm~~ Gusta… Ahhh… A Oya le gusta… —Quiere describir lo bien que se siente que Lucien le bese el cuerpo, pero por ahora solo sabe decir «gusta» y «ama».
Lucien sigue besando a Oya. —Je, je, je… Sé que te gusta, mi querida.
Entonces llega al esponjoso vello vaginal blanco de Oya. A pesar de ser muy similar a su pelaje normal, sus hebras son aún más cortas, suaves y huelen de maravilla. Y, por supuesto, Lucien frota su nariz en él a más no poder.
Oya se siente muy bien con Lucien explorando su nuevo cuerpo. Llevaba mucho tiempo deseando eso, pero su forma de bestia lo hacía extraño para ambos.
Lucien baja lentamente la cabeza y alcanza los delicados labios de la hermosa flor rosa de Oya.
Toda bestia mística puede cambiar su forma física a una forma semi-humana cuando alcanza el Reino Celestial; sin embargo, ese proceso en realidad forma un cuerpo completamente nuevo usando la energía del cuerpo anterior de esa bestia mística.
Usando la habilidad de copia de Envidia, Oya cambió su cuerpo tomando como ejemplo a las esposas de Lucien, especialmente a Lujuria. Y ese proceso fue muy similar a cuando una bestia mística alcanza el Reino Celestial, es decir, creó un cuerpo nuevo, totalmente puro e intacto solo para su amado Maestro.
Por lo tanto, Oya podrá sentir todo lo que una mujer siente al entregar su cuerpo virgen a un hombre por primera vez, ya que cada experiencia que tuvo antes fue diferente y relacionada con su forma de bestia, a la que inevitablemente regresará una vez que la mezcla de energías demoníacas en su cuerpo se agote.
Pero, por supuesto, Lucien le dará a Oya mucha energía demoníaca, tanto la suya como la de Envidia, hasta que alcance el Reino Celestial y pueda mantener su forma semi-humana de forma pasiva.
Aun así, ese tipo de cosas no son importantes para Lucien y Oya ahora, ya que solo quieren disfrutar de los cuerpos del otro.
Lucien besa suavemente los labios del coño de Oya, haciendo que unos escalofríos de placer recorran su cuerpo.
Lame la dulce miel que gotea de la flor rosa de Oya antes de abrir sus labios y chupar directamente de su húmeda entrada.
—Ahhhh~~ —gime Oya mientras sus piernas se cierran instintivamente.
Lucien mantiene abiertas las piernas de Oya e invade su cueva rosa con su excitada lengua, explorando el interior y chupando su delicioso néctar.
—¡Oh… joder, me encanta! —Lucien se deleita con los jugos de amor de Oya.
Oya se sonroja mientras se siente muy avergonzada y cachonda. Deseaba tanto hacer este tipo de cosas con Lucien, pero ahora esas increíbles sensaciones son tan placenteras que la están volviendo loca.
Lucien acaricia los muslos de Oya y sigue besando, lamiendo y chupando su coño.
—Nh~ Nh~~ Nh… —Oya sigue gimiendo y disfrutando de sus caricias.
Entonces él chupa vigorosamente su clítoris, haciéndola tener un orgasmo de inmediato.
—¡¡¡Ahhhhhh!!! —Oya se agarra con fuerza a la cabeza de Lucien mientras su cuerpo se convulsiona de placer. Su mente se queda en blanco mientras siente que se está volviendo loca.
Lucien toma un trago considerable de los jugos de amor de Oya antes de abrazarla y empezar a besarle los labios mientras yacen uno al lado del otro.
Ella lo abraza y pone una pierna sobre la de él, tratando de acercar sus cuerpos mientras su coño sigue chorreando sobre la verga de él.
Oya no entiende por qué su cuerpo se siente tan bien, pero sabe que todo es gracias a Lucien, lo que hace que lo ame cada vez más.
Mientras ella simplemente disfruta de sus increíbles orgasmos, Lucien le acaricia los pechos y le besa la cara con afecto.
Permanecen en esta posición durante casi cinco minutos antes de que la mente de Oya empiece a aclararse. Le sonríe con ternura a Lucien y empieza a acariciarle el pelo mientras él le besa el cuello y los hombros.
Entonces Lucien empieza a besar la barbilla de Oya, y ella intenta iniciar el beso esta vez. Sin embargo, solo estrella sus labios contra la boca de Lucien repetidamente, como una niña que aprende a besar, lo que hace reír a Lucien.
—Ja, ja, ja… Eres tan adorable, Oya. —Lucien no puede resistirse a que Oya siga dándole besitos en los labios, ya que es demasiado tierno.
Oya pone una expresión de confusión. —¿Oya… a-do-ra-ble?
—Sí, mi querida. —Lucien le besa los labios.
Oya sujeta los labios de Lucien y lo mira a los ojos. —Lucien adorable.
Lucien se ríe y empieza a besar a Oya de nuevo. Se besan y se tocan durante varios minutos mientras Lucien le enseña a Oya los nombres de varias partes de sus cuerpos.
Y, por supuesto, como sus cuerpos estaban tan cerca el uno del otro, Oya sintió la verga de Lucien rozando su cuerpo muchas veces, lo que la puso muy cachonda.
Aunque Oya quiere comportarse como una buena chica y dejar que el macho que ha elegido dirija su sesión de amor, no puede evitar mover la mano hacia la verga de Lucien.
Mientras se besan, Oya empieza a acariciar la verga dura como una roca de Lucien. Al sentirla palpitar en su mano, Oya se pone aún más cachonda mientras su néctar empieza a gotear de su ansiosa flor rosa.
Aparta los labios y habla mientras Lucien besa alrededor de su boca. —Gusta… gusta.
Lucien sonríe. —¿Te gusta? Entonces, ¿la quieres?
Oya sigue acariciando la verga de Lucien. —A Oya le gusta… Oya la quie-re.
Lucien vuelve a besar a Oya antes de arrodillarse en el sofá. Luego tira de ella por las piernas y coloca sus muslos a los lados de sus caderas mientras ella permanece tumbada y lo mira con una expresión de vergüenza y excitación.
Oya no sabe por qué cada vez que el pene de Lucien se frota contra su coño, se excita y se avergüenza más, pero, por supuesto, sabe que le encanta.
Lucien levanta las piernas de Oya, y ella las envuelve alrededor de su cintura, así que él empieza a acariciarle la cintura mientras frota su verga sobre su flor rosa, provocándola cada vez más.
Luego inclina su cuerpo hacia delante y besa el vientre de Oya mientras la mira. —Ya que ambos lo queremos, no hay razón para no seguir adelante, ¿verdad?
Oya asiente rápidamente. —¡Sí! ¡Lo quie-ro! Quiero a Lucien.
Lucien ríe. —Yo también quiero a Oya.
No pierde más tiempo y empieza a abrir los labios del coño de Oya con la punta de su verga. Suavemente, empieza a complacerla frotando el glande de su verga en su clítoris.
—Nhh~~ MMmm~~ —Oya soltaba lindos gemidos mientras sentía la punta caliente de la verga de Lucien besando su coño.
Lucien empieza a mover las caderas hacia delante, y su verga se abre paso lentamente a través de la estrecha cueva rosa de Oya.
Está tan apretada como cualquier virgen, pero el cuerpo de Oya es incluso más cálido que el de cualquiera de las otras esposas de Lucien. No es que sea una gran diferencia, pero Lucien siempre presta atención a los pequeños detalles que hacen únicas a todas sus esposas.
Mientras ella sigue gimiendo, Lucien continúa avanzando hasta que su verga toca su himen.
Aunque Oya no lo entiende del todo, puede sentir que este momento es importante para ellos.
Mira a los ojos de Lucien con amor. —Oya ama a Lucien… Te amo.
Lucien mueve las caderas hacia delante, rompiendo suavemente el himen de Oya. Ella gime de placer mientras apenas siente dolor.
Luego se inclina y le besa los labios. —Yo también te amo, cariño.
Aunque no es una posición muy cómoda para Lucien, su cuerpo es muy elástico, lo que le permite seguir besando a Oya mientras también mueve las caderas hacia delante y empuja lentamente su verga más profundamente en su coño.
Oya abraza el cuello de Lucien mientras siente un gran placer con sus apasionados besos y su caliente y dura verga explorando su interior.
Cada segundo con Lucien es más y más placentero, lo que hace que Oya lo ame aún más. Siente que su corazón podría estallar literalmente de felicidad.
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