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Caballero de la Lujuria - Capítulo 38

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38: Mi Reina (parte 1) 38: Mi Reina (parte 1) —¡¿Reina?!

—Lucien estaba confundido.

No sabía mucho sobre Mia, pero no esperaba que fuera una princesa.

Por supuesto, pensó que le quedaba bien, ya que parecía una hermosa princesa.

Mia no podía pensar en otra cosa que no fuera lo que hicieron en el baño y en cómo ayudaría a su madre…

Astrid se interpuso entre Lucien y la cama de Cassidy para defenderla.

—¿¡Debes de estar bromeando!

¿Cómo vas a curar a la Reina haciéndole estas cosas?

Antes de que Mia pudiera hablar en su defensa, Lucien explicó su argumento.

—El veneno está tomando el control de su cuerpo cada vez más a cada segundo.

Puedo despertarla con un poco de mi saliva, para que diga si quiere mi ayuda o no.

Entonces Mia se puso delante de Lucien, enfrentando a Astrid.

—Confío en él.

Si tú no lo haces, puedes marcharte.

Astrid estaba muy confundida.

Siempre había hecho todo lo posible por proteger a Cassidy, pero no estaba haciendo un buen trabajo…

Ahora, había conocido a Lucien y sentido una conexión con él, pero entonces acabaron en esta extraña situación…

Tenía que tomar una decisión importante y confió en sus instintos, que nunca le habían fallado.

—Confío en ti, Lucien.

¡Por favor, ayúdala!

Lucien besó a Mia en la frente, luego a Astrid, y después se acercó a la cama.

No podía dejar de pensar que era extraño besar a una mujer inconsciente, pero como era necesario, besó a Cassidy para darle su saliva llena de maná de vida a la bella Reina dormida.

Empezó besando lentamente sus suaves labios con amabilidad.

Luego, con suavidad, tiró de su delicada barbilla para abrirle la boca lo justo para que su lengua entrara y encontrara la de ella.

Lucien sintió un sabor amargo que debía de ser el veneno, que ya se había extendido por todo su cuerpo.

Lujuria le advirtió de que probablemente ningún veneno en ese mundo podría superar la gran afinidad con la vida que recibió de Sophia, así que continuó besándola sin preocupación.

Además del sabor ligeramente amargo, Lucien también saboreó el gusto de la boca de Cassidy, el cual encontró maravilloso.

Era tan fragante que no pudo evitar tener una reacción.

A pesar de que la Reina estaba enferma, era una mujer que solo podía ser descrita como una belleza deslumbrante.

Lucien lamió la lengua de Cassidy con suavidad mientras exploraba su boca, creando un desbarajuste con su saliva.

Estaba inclinado sobre ella para poder oír los latidos del corazón de la Reina con sus poderosos sentidos.

Sintió que el cuerpo de ella tenía una ligera reacción después de que él le hiciera tragar un poco de su saliva.

Parecía que el plan estaba funcionando rápido.

Continuó durante varios segundos más mientras el cuerpo de Cassidy luchaba contra el veneno.

Su cuerpo entendió que la saliva de Lucien era la medicina que la ayudaba a combatir la toxina, así que, instintivamente, empezó a succionarle la boca, aún inconsciente.

Lucien respondió a la reacción de la lengua de Cassidy aumentando la intensidad del beso.

Su cuerpo estaba muy cansado de luchar tanto contra el veneno, pero la saliva de Lucien le estaba devolviendo la energía muy rápidamente.

Cassidy no tardó en despertar y abrazar a Lucien instintivamente, atrayendo el cuerpo de él hacia el suyo para succionar tanta de esa maravillosa saliva como fuera posible.

Lujuria vio cómo Cassidy intentaba devorar la boca de Lucien y no pudo evitar comentar en su mente.

«¡Maldita sea, Lucien!

¿Este maná de vida más mis poderes te hacen así de irresistible?».

Mia y Astrid no pudieron evitar sonrojarse al ver a Lucien besar a Cassidy.

Y se sorprendieron cuando ella empezó a corresponder a su beso…

Amaban a Cassidy, pero una parte de ellas envidiaba a la Reina en ese momento…

Cassidy aún tenía los ojos cerrados, pero empezó a atraer a Lucien cada vez más hacia ella.

Él no quería caerle encima y lastimarla, así que actuó con rapidez y se tumbó en la cama, colocando el cuerpo de Cassidy sobre el suyo.

El cuerpo de la Reina no quería separarse del de Lucien, por lo que siguió besándolo y queriendo más y más de él.

Lucien también estaba disfrutando del intenso beso con la hermosa Reina, pero al cabo de un rato, sintió que algo no estaba del todo bien.

Ella lo estaba besando porque su saliva estaba sanando su cuerpo.

Por supuesto, él quería ayudar a curarla, pero tampoco podía evitar desear que ella lo besara por voluntad propia, así que rompió el beso para intentar hablar con Cassidy.

Cassidy siguió la boca de Lucien cuando él apartó la cabeza.

Parecía una niña que quiere que le devuelvan su dulce y lo suplicó mientras abría los ojos lentamente.

—Por favor…

Dame más…

Lucien quería hablar con Cassidy sobre lo que harían a continuación, pero ¿cómo podía negarse a su petición?

Le resultaba muy difícil decirle que no a aquella hermosa y adorable Reina, que le imploraba dulcemente que la besara.

—Solo un poco más por ahora.

—Lucien acercó su cabeza a la de Cassidy.

Cassidy ya había abierto los ojos y vio el hermoso rostro de Lucien.

Su cuerpo no oponía resistencia alguna contra él, y lo aceptó todo sin rechistar.

Lucien besó a Cassidy vigorosamente mientras ella respondía con animación.

Sus lenguas luchaban en un delicioso caos tal, que podrían haber seguido durante horas…

Mia no podía dejar de mirar el beso mientras su cuerpo se acaloraba.

Se sentía avergonzada por excitarse al ver a su madre y a su futuro marido juntos, pero también estaba complacida, ya que ambos eran las personas más valiosas para ella…

Astrid también estaba excitada porque aún sentía el sabor de Lucien en su boca…

Pero pensó que él debía de haber seducido a Cassidy igual que hizo con ella, y se preocupó por la Reina.

—¡Ya está despierta!

Así que, pregúntale si de verdad lo quiere…

Lucien también quería que Cassidy entendiera lo que estaban haciendo.

Por supuesto, para que pudieran hacer mucho más y de buen grado.

Rompió el beso de nuevo, pero como ella estaba encima de él, a Cassidy le fue fácil bajar la cabeza y seguir besándolo.

Lucien cerró la boca, y la Reina solo pudo besarle los labios…

—Cassidy…

mm…

tienes que…

jaja…

escucharme…

mmmm…

—Lucien intentó hablar, pero la Reina le estaba besando los labios y no podía abrir la boca, o la lengua de ella entraría.

Cassidy actuaba de una forma muy adorable, y a Lucien le pareció tan divertido como placentero el afecto que estaba recibiendo de ella.

Cassidy continuó besando los labios de Lucien.

Quería probar más de su boca…

Su cuerpo nunca antes había deseado tanto algo.

—¿Llámame Reina…

Quién eres?

¿Y por qué eres tan delicioso?

Lucien se dio cuenta de que Cassidy estaba mejor y giró su cuerpo, rotando sus posiciones.

Ahora él estaba encima de ella, y besó su bonita boca rápidamente.

—Reina, si no quieres hablar, puedo comerte ahora mismo, solo no te quejes después.

Mia apartó la vista cuando escuchó las palabras de Lucien.

No podía soportar aquella ardiente sensación…

Pero Astrid actuó con rapidez, empujando a Lucien con el hombro y tirándolo al suelo mientras le hablaba apresuradamente a Cassidy.

—Mi Reina, lamento no haber podido ayudarte como es debido y permitir que este sinvergüenza se aproveche de ti.

Cassidy se sorprendió al ver a Astrid.

No deberían estar juntas en el mismo lugar, ya que sería peligroso, pero también estaba feliz porque echaba mucho de menos a su mejor amiga.

—¡Astrid!

¿Estás bien?

¡Abrázame!

Astrid abrazó a Cassidy mientras estaba emocionadísima.

Quería a la Reina como a una hermana, pero no podían estar juntas, y ni siquiera pudo ayudarla con el veneno…

Mientras abrazaba a Astrid, Cassidy vio a Mia en la habitación y comprendió un poco la situación.

—Mia, ¿es él tu Lucien?

Mia se acercó a ellas para unirse al abrazo con su madre y Astrid.

—Sí, madre.

Puede curarte, pero…

necesita usar su cuerpo y…

tienes que hacer cosas…

Te juro que todo es verdad…, como me pasó a mí después de hacerlo con él…, ya sabes.

Cassidy lo entendió todo.

Había escuchado la historia de Mia sobre cómo su cuerpo mejoraba después de hacer cosas traviesas con Lucien, así que no lo dudó, pero aun así quería que el propio Lucien le explicara cómo funcionaba.

Lucien, que ya se había levantado del suelo, le dirigió una extraña sonrisa a Astrid y luego miró con seriedad a Cassidy.

—El maná de vida fluye por mi cuerpo, pero no soy un mago sanador y no puedo lanzar ninguna magia.

Así que solo puedo curarte con mis esencias…

Cuanto más directo, mejor…

El Placer también estimula mis habilidades, lo que facilita todo el proceso.

No solo Cassidy, sino todas, se quedaron impactadas por las palabras directas de Lucien.

Era muy extraño, pero cada vez confiaban más en él, así que solo tardaron un segundo en procesar que algo tan raro existiera.

Cassidy llevaba un año enferma, y durante todo ese tiempo había estado luchando contra el veneno con el deseo de proteger a su hija y vengarse de quienes las atacaron.

Soñaba con tener una oportunidad de hacer algo, y ahora Lucien le ofrecía esa oportunidad.

Lo miró con seriedad y tomó su decisión.

—Está bien.

Pero tienes que prometerme que solo haremos esto para sanar mi cuerpo, y que permanecerás totalmente leal a Mia y solo a ella, para siempre.

Lujuria se rio en la mente de Lucien, que no sabía qué decir.

Astrid no pudo evitar sentirse avergonzada, pero ya había tomado su decisión, así que tenía que decir la verdad.

—Mi Reina, este sinvergüenza y yo…

Lo siento.

No sabía que era el hombre de Mia…

Cassidy amaba mucho a su hija y quería lo mejor para ella, así que no pudo evitar gritarle a Lucien.

—¡¿Qué?!

¿Pretendes quedarte con mi hija y además formar un harén?

¡Tienes que estar bromeando!

Mia quiso decir que no le importaba, pero Lucien respondió primero.

—¿Acaso eso significa que la quiero menos?

¿O que no la cuidaré bien?

¿Por qué no podemos ser una gran familia feliz?

—¿Qué?

Yo no…

Tú…

—Cassidy no sabía cómo responder.

Si él fuera tan bueno, podría hacer felices a Mia y a Astrid, pero no podía evitar preocuparse por ellas…

Lucien prosiguió, sin dar a Cassidy tiempo para seguir discutiendo.

—¿Es este el mejor momento para hablar de esto?

El veneno sigue en tu cuerpo, así que vamos a solucionar eso primero y lo demás más tarde.

Todas estuvieron de acuerdo en que lo más importante ahora era curar a la Reina.

Entonces Lucien empezó a quitarse la camisa, haciendo que el adorable trío se sonrojara.

—No me importa que miren, pero ¿estará la Reina cómoda con eso?

Mia y Astrid no pudieron evitar imaginar la escena de la Reina gimiendo en brazos de Lucien y se sonrojaron aún más a medida que sus cuerpos se excitaban.

Lujuria solo pudo reírse en la mente de Lucien.

«Sería una fiesta muy caliente, y no me importaría usar mis pequeñas reservas de maná para participar…

Pero ahora tienes que concentrar todas tus esencias en combatir el veneno».

Lucien no podía negar que la idea de tenerlas a todas en sus brazos era agradable, y tuvo la premonición de que no pasaría mucho tiempo antes de que sucediera…

Pero ahora era el turno de la Reina, y tenía que centrarse por completo en ella para que el proceso fuera lo bastante rápido y eficaz como para erradicar el veneno por completo.

Continuó quitándose la ropa, y el trío solo pudo disfrutar del espectáculo.

Pero cuando ya solo estaba en ropa interior, Cassidy abrazó a Mia y a Astrid.

—No puedo hacer esto delante de ustedes, así que, por favor, esperen fuera.

Mientras Mia y Astrid salían de la habitación, Lucien dijo algo que las hizo sonrojarse todavía más.

—No será rápido.

Cassidy no sabía qué hacer y estaba perdida en sus pensamientos.

Cuando la puerta se cerró después de que Mia y Astrid se fueran, Lucien no perdió el tiempo y se subió a la cama, sonriéndole a Cassidy.

—Cuidaré bien de ti, Mi Reina…

No sabía qué hacer.

Quería pensar en ello como una peculiar sesión de sanación, pero su cuerpo no solo quería a Lucien para curar el veneno, sino porque el beso que le había dado fue la mejor sensación que su cuerpo había sentido jamás, y deseaba mucho más de él…

Lucien se acercó a Cassidy y le sujetó los dos brazos contra la cama mientras empezaba a besarle el cuello.

—Suplica como suplicaste antes, o no te lo daré.

Cassidy era una Reina orgullosa y una poderosa guerrera.

Pero ahora no podía hacer nada contra Lucien, que parecía desear tanto provocarla…

Y ella lo deseaba con la misma intensidad…

Así que abandonó su orgullo no solo para recuperarse, sino para sentir lo que nunca antes había sentido…

—Bésame, por favooor…

¡¡Dame todo lo que tienes!!

—Sí, Mi Reina…

—Entonces Lucien comenzó a besar a Cassidy apasionadamente.

Su lengua entró en la pequeña boca de ella para jugar y explorar, y la de Cassidy siguió sus movimientos obedientemente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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