Caballero de la Lujuria - Capítulo 42
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42: Escuadrón de Asesinos (parte 2) 42: Escuadrón de Asesinos (parte 2) Aria no era tonta, y entendió que el que Lucien saliera de la habitación diciendo que alguien había llegado no era algo bueno.
No le importó lo que pudieran pensar de ella por espiar en el tejado y saltó delante de Lucien.
—¿Sabes quiénes son?
Lucien miró con seriedad a la hermosa mujer arpía de mediana edad.
No era momento de coquetear, pero no se olvidaría de ello más tarde…
—Creo que son mercenarios.
Quédate con la Reina mientras me encargo de ellos.
Cuando Lucien intentó irse, Cassidy le agarró instintivamente del brazo.
—Gracias a ti, ya me siento lo bastante bien para luchar.
Lucien siempre había vivido solo.
El Rey Maligno lo creó a él y a sus hermanas como armas y no les permitió tener ninguna implicación emocional con otras personas, por lo que a Lucien todo le parecía nuevo, pero excelente.
Le encantaba lo leal que le era Mia, y ahora Cassidy también era así…
tan mona…
Un deseo posesivo de mantenerlas cerca de él para protegerlas y hacerlas felices crecía cada vez más en su interior.
Lucien agarró a Cassidy por la cintura y la sujetó con fuerza contra su cuerpo mientras le besaba intensamente su bonita boca.
—Todavía necesitas recuperarte por completo.
Resolveré esto rápido y volveré para que podamos continuar…
Cassidy no sabía cómo explicarlo, pero se sentía tan bien en los brazos de Lucien.
Cuanto más intensamente la abrazaba, mejor era la sensación…
una sensación de seguridad y afecto.
No podía ni quería decirle que no.
—Mmm…
Te esperaré, así que vuelve pronto.
—Cassidy mordió el labio de Lucien mientras intentaba mantener su sabor en la boca hasta que él volviera a darle más.
Le resultaba muy difícil dejarlo marchar, pero quería ser una mujer obediente, así que soltó sus brazos.
Lucien apretó el suave trasero de Cassidy y luego le dio al pequeño Ko mientras se dirigía a la calle con su leal compañera.
—¡Oya!
*Rugido*
Todos oyeron el rugido de Oya.
Astrid y Mia se giraron y vieron a Lucien acercarse a ellas con una expresión seria.
Mia ya había visto esa mirada y sabía que algo iba mal.
Antes de que Mia pudiera decir nada, Lucien le dio un tierno beso en la boca.
—Parece que algunos mercenarios ya no quieren vivir.
Quédate con tu madre mientras los ayudo a llegar a la otra vida.
Mia intentó decir que se quedaría con él, pero Lucien le dio una palmada en el trasero.
—Está bien, Astrid y Oya están conmigo.
Prefiero que cuides de tu madre porque aún no está del todo recuperada.
Mia, al igual que su madre, quería ser una chica obediente y obedeció a Lucien.
Le dio otro beso y corrió hacia la posada.
Astrid no pudo evitar reírse con un poco de celos.
—¿Si soy una chica buena, también recibo besos?
Lucien le sonrió.
—No creo que seas capaz de ser una chica buena…
*Fiuu*
Astrid iba a preguntarle a Lucien cuál era la situación cuando lo vio levantar el brazo y coger una flecha a menos de diez centímetros de su cara.
Rompió la flecha y miró hacia un callejón oscuro al otro lado de la calle.
—¡Disparad tantas como queráis…!
¡Esto no impedirá que os destripe!
La respuesta que llegó del callejón oscuro fueron muchas flechas.
Lucien esquivó algunas y rompió otras con la mano.
Astrid sacó un gran par de guanteletes de acero oscuro de su tesoro de almacenamiento y se los equipó.
Oya quiso correr hacia el callejón cuando atacaron a Lucien, pero esperó pacientemente su orden.
Astrid también esperó a Lucien mientras bloqueaba con sus grandes guanteletes negros algunas flechas que venían hacia ella.
Tras esquivar más de cincuenta flechas, Lucien oyó una cadena que se acercaba a él.
Pensó en su katana y esta apareció en su mano con un brillo púrpura.
Levantó la katana roja y la cadena se enroscó en la hoja.
El ataque era para atraparlo, pero ahora él la controlaba con su katana.
Lucien no se lo pensó dos veces y tiró de la katana con la cadena, sacando del callejón a la persona que la sujetaba.
El hombre encapuchado soltó la cadena, pero aun así fue arrojado al suelo por la gran fuerza de Lucien.
La intensa sesión de sexo con Cassidy le estaba sentando muy bien a Lucien.
Su conexión era poderosa y su cuerpo estaba absorbiendo la mejora rápidamente.
Ya podía ser considerado un aventurero de Rango S o un mercenario de Rango Diamante.
Isaac estaba sorprendido por la gran velocidad de Lucien, pero pensó que sería más débil al tener una agilidad superior.
Y entonces consiguió arrastrar a uno de los miembros más fuertes de su grupo…
Lucien aprovechó el momento en que el hombre cayó al suelo y corrió hacia él con su katana lista.
Otro hombre salió de las sombras, apuntando con una lanza a Lucien, pero Oya corría a su lado y saltó sobre el lancero.
Más flechas salieron del callejón, pero Astrid también se movió hacia Lucien y bloqueó algunas con sus pesados guanteletes.
Lucien esquivó algunas flechas y llegó hasta el hombre, que intentó levantarse, pero no fue lo suficientemente rápido y le cortó el brazo de un rápido golpe de katana.
—¡AAAAAAA!
—El hombre encapuchado gritó de dolor mientras su brazo amputado derramaba sangre por todo el suelo.
Lucien no quería matar al hombre tan fácilmente, así que le dio una patada en la cabeza y se dirigió rápidamente hacia el callejón, donde dos arqueros seguían disparándole flechas.
Astrid siguió a Lucien mientras Oya luchaba contra el lancero.
Ya lo había arañado, pero tenía que esquivar los ataques de la lanza para no resultar herida.
El combate parecía equilibrado, pero Oya seguía usando su gran velocidad para infligir cortes al lancero, que no había conseguido golpearla ni una vez.
Oya es una bestia poderosa.
Luchó contra más de cien soldados del Imperio de la Luz antes de ser gravemente herida y tener que huir.
Ahora, era incluso más fuerte que en su apogeo, ya que el tatuaje de Lucien en su frente también aumentaba su poder, aunque fuera en pequeñas cantidades.
Después de todo, él la había acariciado varias veces, lo que le producía placer.
Mientras Oya luchaba con el lancero, Lucien entró en el callejón y vio a los dos arqueros en lo alto de una plataforma.
Intentó encontrar una forma de subir mientras esquivaba las flechas, pero entonces aparecieron dos figuras encapuchadas a cada lado e intentaron atravesarlo con sus hojas.
—¡Demasiado lentos!
—Lucien esquivó la hoja de una espada y una daga.
Pero el hombre encapuchado usaba dos espadas e intentó golpearlo con un rápido mandoble de la otra espada.
También podría haber esquivado este golpe, pero no quiso y dejó que la hoja se acercara, pues sabía que sería bloqueada.
*Clang*
El sonido metálico de la espada del asesino al chocar con el pesado guantelete de Astrid fue fuerte, sorprendiendo a todos.
Ella sonrió al hombre encapuchado, que era empujado lentamente hacia atrás por su gran fuerza.
—¿Sigo sin ser una chica buena?
—Ja, ja, ja…
—Lucien no pudo evitar reírse del comentario de Astrid—.
¡No eres una chica buena!
Pero no odio eso…
Astrid comenzó a intercambiar golpes con el asesino de la doble espada mientras Lucien empezaba a atacar al asesino de la daga.
*Clang* *Clang* *Clang* *Clang*
El asesino de la doble espada era muy rápido y fuerte, sus espadas danzaban con destreza, pero tenía problemas para lidiar con Astrid.
Sus pesados guanteletes eran letales contra los espadachines, ya que podía bloquear fácilmente los golpes sin resultar herida, mientras que la espada de él perdía su filo con cada golpe bloqueado.
Astrid habría derrotado al espadachín doble con facilidad, pero tenía que esquivar las flechas de uno de los arqueros mientras luchaba, así que intentó mover su combate fuera del campo de visión del arquero.
Lucien atacaba rápidamente con su katana, pero Isaac, el asesino de la daga, desviaba sus golpes con su daga encantada.
Isaac no entendía cómo había ocurrido todo tan deprisa.
Su misión era sencilla: capturar a un aventurero de Rango-A y a Sombra.
Todo parecía ir bien, pero cuando Maggie volvió a activar su círculo mágico, no vio a Lucien en la habitación, sino en el pasillo, viniendo hacia ellos.
Isaac sabía de la tigresa blanca, pero pensó que el lancero y el asesino de la cadena podrían encargarse de ella mientras él derrotaba a Lucien.
Aún podía contar con el espadachín doble para que lo apoyara a él, a los demás, o a Maggie mientras ella lanzaba hechizos si algo salía mal.
Su plan era impecable, pero todavía había dos exploradores que eran arqueros experimentados.
Fue precavido cuando les dijo a los exploradores que se quedaran en lo alto de una casa, o ya estaría muerto.
Lucien es tan fuerte y rápido que podía luchar contra él mientras esquivaba flechas.
El poder de Lucien, mucho mayor de lo que Isaac esperaba, no era la única mala noticia.
Había una persona con Lucien que parecía tan fuerte como él.
Ahora, el escuadrón de asesinos de Isaac luchaba por separado, destruyendo la formación que tanto tiempo le había costado entrenar.
Isaac pensó que la situación era desesperada, pero aún le quedaba una última baza.
Le dijo a Maggie que empezara a canalizar su magia cuando Lucien cortó el brazo del asesino de la cadena.
Ahora, solo tenía que retener a Lucien unos segundos más hasta que ella terminara su hechizo, y podrían salir vivos de esta pesadilla.
—¡ARGH!
Isaac era muy rápido, ya que conseguía desviar los golpes de Lucien, pero entonces fue incapaz de desviar uno, y Lucien le cortó el pecho con la katana.
No era una herida mortal, pero empezó a sangrar, e Isaac se desesperó.
Isaac retrocedió y Lucien no lo siguió.
Los arqueros tenían mochilas mágicas con cientos de flechas, así que el arquero nunca dejó de disparar flechas a Lucien.
Lucien miró a Isaac con una sonrisa en el rostro mientras esquivaba las flechas.
—Tu mayor error no fue atacarme o subestimarme…
¡Fue intentar espiar a mi mujer!
Isaac aprovechó el tiempo que Lucien dejó de atacarlo y sacó una poción curativa de su bolsillo.
Intentó bebérsela, pero la poción se le cayó de la boca…
De hecho, su mano se cayó con la poción…
Isaac se quedó confundido un segundo antes de darse cuenta de que Lucien le había cortado el brazo, por lo que el inmenso dolor lo atacó.
—¡¡¡AAAARRRRR!!!
—Isaac sintió un dolor inmenso y ni siquiera pudo pensar en cómo se le había acercado Lucien tan rápidamente.
Lucien todavía estaba absorbiendo las mejoras que obtuvo de Cassidy, por lo que no estaba forzando demasiado su cuerpo, sino que se estaba acostumbrando lentamente a su nueva fuerza y velocidad.
Podría haber golpeado a Isaac desde el principio, pero prefirió intercambiar algunos golpes con él antes de empezar a desmembrarlo lentamente.
Isaac empezó a gritar mientras el dolor de tener el brazo amputado lo torturaba.
—¡¡Maaaaagieee!!
¡¡¡Lanza el maldito hechizo ya!!!
Lucien pudo oír a la mujer llamada Maggie murmurar un encantamiento al principio, pero Lujuria le advirtió que era un hechizo de fuego, cuya área de efecto podría evitar fácilmente con su gran velocidad.
Maggie se aterrorizó cuando Lucien cortó con facilidad el brazo del asesino de la cadena.
Era tan fuerte y tenía a la tigresa y a la misteriosa mujer con él.
Maggie no se lo pensó dos veces y empezó a canalizar su hechizo de fuego con la mayor área de efecto.
Todo en un radio de cien metros ardería, pero aun así era la mejor oportunidad que tenían de salir con vida, así que empezó a canalizar tan rápido como pudo.
Pero entonces vio a Lucien convertirse en un borrón y cortar el brazo de Isaac.
Pensó que todavía estaba ocultando sus verdaderos poderes, y sintió más miedo, perdiendo la concentración en el hechizo.
Maggie oyó el grito de Isaac e intentó cantar su hechizo de nuevo, pero Lucien se quedó en el mismo sitio, esquivando las flechas, y no entendió por qué no la atacaba antes de que terminara su hechizo.
Lucien vio que Maggie estaba aterrorizada y le pidió a Lujuria su sugerencia.
«¿Tiene algún talento?».
Lujuria ya había escaneado a Maggie y respondió rápidamente a Lucien.
«No es tan increíble como tu par real de madre e hija o Astrid, pero su habilidad de visión es bastante útil, y siempre puedes entrenarla como una sirvienta leal.
Por supuesto, si quieres».
Lucien no sabía si quería otra mujer de la que preocuparse ahora.
Ni siquiera había podido absorber todo lo que Cassidy le había dado todavía…
Pero aun así intentó darle una oportunidad a Maggie.
—Deja de canalizar la magia ahora.
Entonces no te mataré.
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