Caída Galáctica: Todas Mis Habilidades Están al Máximo - Capítulo 45
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45: Nunca pensé en gobernar 45: Nunca pensé en gobernar Media hora después, la tensión en el ambiente era espesa y fría.
Mirabella se encontraba a una distancia calculada de la aldea, con la mirada afilada y los brazos cruzados sobre el pecho.
Frente a ella estaban Eva y sus quince chicas, con expresiones que mezclaban miedo y alivio, todas centradas en la joven que solo conocían como Espectral.
—Sé que todo lo que dijiste antes era mentira —afirmó Mirabella, con la voz desprovista de la amenaza de antes, pero aún imponente—.
¿Sabes por qué no te maté?
Eva asintió lentamente.
No le sorprendió que Espectral hubiera calado su actuación.
Una jugadora corriente no poseería este poder abrumador.
Sabía que Espectral no era ordinaria.
Lo que de verdad la dejó atónita era que todavía seguía respirando.
—¿Por qué nos dejas marchar?
—preguntó Eva, con un tono comedido; cada palabra era un paso deliberado sobre una fina capa de hielo.
Una sonrisa deslumbrante, casi inquietante, floreció al instante en el rostro de Mirabella, transformando su semblante en un parpadeo.
Era la mirada de una fanática, una devota enloquecida.
—Solo necesito una cosa de ti.
Y sé que no te negarás —dijo Mirabella con voz cantarina, sus ojos brillando con una alegría casi maníaca—.
¡¿Eres la Señorita Eva, verdad?!
¡¡Oí hablar mucho de ti en la Tierra!!
¡¡¡Eres tan famosa!!!
—¿¿….??
Eva y todo su grupo se quedaron heladas, paralizadas por la confusión.
Se miraron las unas a las otras, procesando el desconcertante cambio.
—¿Eh?
—¿Me conoces de la Tierra?
—logró decir Eva finalmente, señalándose el pecho con un dedo tembloroso.
—¡¡Sí!!
¡¡Eres una actriz famosa!!
¡¡Oh, Dios mío!!
¡Se te da genial!
—prácticamente gritó Mirabella, saltando sobre las puntas de sus pies con una alegría genuina, aunque fuera de lugar.
«¿De qué demonios está parloteando?
No soy actriz», pensó Eva, pero un destello de astucia iluminó su mente.
«Si este error absurdo es la razón por la que estoy viva, lo aceptaré».
Enderezó la espalda y una sonrisa profesional reemplazó su aprensión.
—¡Sí!
Sí.
Soy actriz…
No sabía que tenía una admiradora con tus…
talentos únicos.
—Enfatizó sutilmente las dos últimas palabras.
«Me ha confundido por completo con otra persona.
Debo aprovechar esto».
—Como mi admiradora —continuó Eva, su voz ganando una confianza inesperada—, no pediré una recompensa por dejarme marchar…
¿Pero qué tal si te nos unes?
Nos vendría bien alguien con tu…
—hizo una pausa, buscando la palabra adecuada:
—…dedicación.
La expresión de Mirabella decayó al instante, y su decepción era palpable.
—¡¡Me encantaría!!
Pero…
—suspiró dramáticamente:
—Tengo cosas importantes entre manos…, así que no puedo.
—Volvió a mirar a Eva, y el brillo fanático regresó a sus ojos.
—¡Señorita Eva!
¡¿Puedo ver tu habilidad más fuerte?!
¡Debe de ser asombrosa!
¡Por favor!
—suplicó Mirabella, prácticamente vibrando de emoción.
Era el momento.
Había tendido la trampa a la perfección.
«¿Una protectora como Espectral?
¡Ja!
Mientras mantenga esta actuación, todos me respetarán.
¡Qué suerte tengo!», pensó Eva, con un brillo calculador en los ojos.
Asintió, preparada para ofrecer una actuación digna de un Óscar, mezclando halagos con una descarga táctica de información.
—Mi ataque no es el más llamativo, pero es peligroso a su manera.
Como puedes ver, tengo el Linaje de Guerrero —explicó, adoptando un cómodo tono didáctico—.
Carecemos de la alta defensa del Linaje Caballero, o de la velocidad bruta del Asesino.
Desde luego, no podemos lanzar hechizos de alta Energía Espiritual sin parar como los Sacerdotes, Magos, Curanderos o Maestros de Runas…, pero nuestro Ataque Físico bruto es, sencillamente, más fuerte que el de todos los demás Linajes.
Los ojos de Mirabella permanecían muy abiertos y brillantes, pero por dentro, sus labios se curvaron en un silencioso gruñido de fastidio:
—¡Eso no es todo!
—anunció Eva, hinchando ligeramente el pecho, disfrutando de su papel de veterana experta—.
Ya sabes, las clases no mágicas —Guerreros, Caballeros, Asesinos, Arqueros y Maestros de Espadas— estamos limitadas.
A nuestro nivel actual, solo podemos usar cinco habilidades, mientras que los Jugadores Despertados obtienen diez…
y más allá de eso, no lo sé.
Pero los Magos, Curanderos, Sacerdotes y Maestros de Runas pueden tener habilidades ilimitadas, siempre que tengan la Energía Espiritual.
«Por los dioses, ¿me está dando una lección sobre los fundamentos del juego?
Ya sé todo esto.
Ni siquiera sabe que los Jugadores de Rango Dios pueden tener veinte habilidades y que, en la cima, todos los Linajes pueden tener habilidades ilimitadas», refunfuñó Mirabella para sus adentros, aunque su practicada sonrisa de adoración permaneció impecablemente pegada a su rostro.
«Paciencia, Mirabella.
¿Eh?
Ya estamos otra vez.
Si no paro a esta mujer, hablará durante una hora».
Mirabella sintió que se le hinchaba una vena, pero justo cuando estaba a punto de interrumpirla, Eva soltó una bomba que silenció momentáneamente su protesta interna.
—Y entre los Cultos del Diablo, también hay otros cultos.
La sonrisa forzada de Mirabella se desvaneció, reemplazada por un genuino ceño fruncido.
«¿Cómo demonios sabe esto?».
—Señorita Eva, ¿cómo sabe esto?
—exigió, y la fachada se agrietó por un instante.
Eva, absorta en su propia pericia, respondió sin pensar.
—Bueno, cuando estábamos en la aldea, Vinos habló mucho de estas cosas…
En el momento en que el nombre salió de sus labios, los ojos de Eva se abrieron de pánico.
«¡Espera, Vinos!
Tengo que irme antes de que se dé cuenta de que he traicionado su causa».
Al instante escudriñó su entorno, y luego se volvió en silencio hacia Mirabella.
—Ahora te mostraré mi habilidad.
Levantó la mano, se la colocó dramáticamente en la frente y apuntó a Mirabella con la habilidad.
Una cascada de notificaciones silenciosas del sistema apareció en la visión de Mirabella:
{Drenaje de Ataque Físico descubierto.}
{La Energía Espiritual del Anfitrión es más fuerte que la del atacante.}
{Ataque completamente neutralizado.}
—Como era de esperar, no puedo drenar tu ataque —dijo Eva con una pequeña y triste sonrisa.
Se giró rápidamente, haciendo una seña a sus chicas para que la siguieran.
—¡Nos vemos, Espectral!
—gritó, mientras ya se alejaba a paso rápido y decidido.
«Esa víbora ni siquiera explicó su ataque», pensó Mirabella, viendo cómo se retiraba el grupo.
«Pero bueno, para eso tengo el sistema».
El verdadero premio apareció en el registro del sistema, reemplazando al instante la fachada de fanática por una sonrisa satisfecha y depredadora.
{Habilidad copiada.}
{Habilidad: Sifón de Ataque Físico: Roba el 10 % de la estadística de ataque completa del objetivo.
Habilidad de clase Épica.
1000 de Energía Espiritual por uso.
La mejora dura un minuto.}
{Maximizado: Sifón de Ataque Físico: Roba el 50 % de las estadísticas de ataque completas de diez objetivos, habilidad de clase Épica.
1000 de Energía Espiritual por uso.
La mejora dura diez minutos.}
«Por fin, he conseguido lo que necesitaba de ella.
Si se lo hubiera pedido directamente, habría sospechado y nunca me lo habría mostrado.
Pero como una fan enloquecida…».
La sonrisa de suficiencia de Mirabella se ensanchó hasta convertirse en una mueca triunfal y escalofriante.
«Ahora…
¡soy completamente invencible en el segundo servidor!
Durante estos tres meses, seguiré creciendo.
¡Me aseguraré de alcanzar el Nv70!
Y convertirme en la primera Jugadora de nivel Dios en el segundo servidor, entonces…
todos y todo se postrará a mis pies».
Su risita se convirtió en una carcajada baja y deleitada.
—Nunca pensé en gobernar…
Jaja, nadie sabe lo que pasará.
—Repitió las palabras en voz alta, saboreando el sonido de la ambición, y caminó de vuelta hacia la aldea, con el futuro ya doblegándose a su voluntad.
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