Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Camino a Convertirse en el Mejor Mercenario Espacial - Capítulo 353

  1. Inicio
  2. Camino a Convertirse en el Mejor Mercenario Espacial
  3. Capítulo 353 - Capítulo 353: Capítulo 353 (Spoiler, Título al final del capítulo)
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 353: Capítulo 353 (Spoiler, Título al final del capítulo)

Ráfagas de luz persiguieron al equipo de Avery hacia el campo de asteroides mientras huían.

A su alrededor, las grandes rocas flotantes quedaban reducidas a polvo cada vez que las alcanzaban, un destino que fácilmente podría ser el de cualquiera de ellos si dejaban que les dieran.

Al principio solo disparaban los dos destructores, pero pronto se unió la fuerza principal y el bombardeo se intensificó más de ocho veces.

Afortunadamente, el número de armas que podían alcanzar a Avery y su equipo disminuyó con rapidez a medida que se adentraban en el campo de asteroides.

La densidad de las rocas flotantes absorbía más ataques y ahora solo los láseres de mayor alcance podían tener alguna esperanza de alcanzarlos.

Por supuesto, había una excepción.

El arma de montaje dorsal del crucero pesado de la comandante. Que ya había empezado a cargarse para otro disparo.

—Prepárense para dispersarse. Asegúrense de no estar a menos de tres kilómetros de nadie.

La orden de Avery llegó a todas las fuerzas bajo su mando y estas se apresuraron a dispersarse para no darle al enemigo un blanco fácil que atacar.

Unos veinte segundos después, el cañón láser de montaje dorsal por fin disparó, enviando un brillante haz de destrucción de color verde que surcó el campo de asteroides.

Como era de esperar, el ataque se centró en la Dauntless.

A estas alturas no cabía duda de que Avery había sido identificado como el líder y ya había demostrado ser una gran amenaza en combate.

Eliminarlo significaría librarse de la mayor molestia y desmoralizaría al resto del grupo.

Como se esperaba el ataque, Avery accionó los controles de su nave apenas medio segundo antes de que el arma letal disparara.

Con movimientos expertos, zigzagueó entre los asteroides a su alrededor tan rápido como pudo en los escasos instantes que tuvo antes de que la ráfaga lo alcanzara.

Estuvo cerca, demasiado cerca, pero Avery apenas logró apartar a la Dauntless a tiempo.

El brillante resplandor de la luz verde saturó la visualización de las cámaras exteriores, y los sensores solo pudieron detectar la enorme firma energética a escasos metros por encima de ellos.

Durante un segundo, Avery tuvo que pilotar completamente a ciegas, guiándose por el recuerdo de lo que vio justo antes de que el ataque casi impactara.

Podía oír a Jasmine contener la respiración e, incluso sin mirar, supo que se había tensado al prepararse para el impacto.

Por suerte, la atención de Avery y su acción decisiva los habían mantenido con vida y sin sufrir daños importantes.

Los escudos habían perdido un poco de su capacidad al ser chamuscados por el inmenso haz que pasó rozándolos, pero eso solo los había reducido en un pequeño porcentaje.

—Sinceramente, nunca pensé que me dispararían con un arma diseñada para usarse contra las naves y estaciones espaciales más grandes. Desde luego, ha sido una experiencia especial —dijo Avery, girándose hacia Jasmine con una sonrisa.

—Sí, supongo que sí. Je, je… jejejeje.

Hecha un manojo de nervios por un momento, Jasmine estuvo a punto de perder los estribos y empezar a despotricar sobre lo demencial que era todo aquello, pero, en lugar de eso, decidió tomárselo a risa.

Que los estuviera persiguiendo la Policía de la Alianza parecía una broma y, para no dejarse llevar por el pánico, necesitaba aprovechar ese momento de distensión que Avery había propiciado.

Al verla empezar a reír, Avery sintió que a él también le entraban ganas, como si fuera contagioso, y tampoco pudo contenerse.

Lo que acababan de vivir estresaría a cualquiera, así que necesitaban ese momento en el que estaban relativamente a salvo para desahogarse.

El combate estaba lejos de terminar, pero no podían permanecer en tensión todo el tiempo. Era importante que recuperaran la compostura ahora que tenían la oportunidad.

Cuando Avery y Jasmine se calmaron un poco, contactaron con el resto del equipo para asegurarse de que todos estuvieran bien y decidir su siguiente plan de acción.

—Tendremos que abrirnos paso entre las fragatas y corbetas e intentar mantenernos por delante de ellas. No dejan de cortarnos el paso cada vez que intentamos escapar, así que lo único que podemos hacer es seguir con vida hasta que Kaiden vuelva —dijo Avery, una vez que llegaron a un consenso sobre su objetivo.

A estas alturas, los oficiales corruptos de la Policía de la Alianza ya se habrían dado cuenta de que una de las dos corbetas del equipo de Avery había desaparecido.

Sin embargo, llegados a este punto no podrían alcanzar a Kaiden, e intentar rastrear su paradero sería casi imposible.

Por un momento, Avery se preguntó si la comandante y sus capitanes cómplices intentarían darse a la fuga, ya que existía la posibilidad de que ya los hubieran descubierto, pero no cambiaron de rumbo.

Las naves más grandes se mantuvieron en los límites del campo de asteroides mientras las fragatas y corbetas perseguían al equipo de Avery.

Por suerte y por desgracia, ahora iban en grupos más compactos para poder ayudarse mutuamente, lo que dificultaba enfrentarse a ellos de uno en uno o de dos en dos.

No obstante, esto les dio a Avery y a sus subordinados más margen para maniobrar y mantenerse a distancia, ya que sus enemigos no podían cubrir tanto terreno como antes.

«Aunque no vamos a poder ganar este juego del gato y el ratón. Al final no quedará ningún sitio donde esconderse».

Los destructores y cruceros se mantenían en movimiento, asegurándose de cubrir el borde del campo de asteroides y ajustando su posición a la del equipo de Avery para impedir que escaparan.

Y lo que era más molesto, bombardeaban constantemente el campo de asteroides, reduciendo a polvo el cúmulo de rocas gigantes. El crucero pesado disparaba su arma de montaje dorsal en cuanto tenía oportunidad para abrir enormes brechas.

No sería un método rápido, pero en una guerra de desgaste, resultaría ser una estrategia ganadora, aunque tardara varios días.

Avery y su equipo lograban mantenerse a salvo en los confines del campo de asteroides sin dejar de moverse, pero a menos que quisieran separarse y sufrir bajas casi con toda seguridad, no sería fácil escapar gracias a las hábiles maniobras de sus enemigos.

—Por muy deplorables que sean estos tíos, no puedo negar su pericia y su toma de decisiones. La Policía de la Alianza es muy diferente de cualquier enemigo al que nos hayamos enfrentado antes. Ahora entiendo de verdad por qué los piratas les tienen tanto miedo —refunfuñó Avery.

En ese momento, las fragatas y corbetas los estaban acorralando a él y a su equipo.

Las naves enemigas ya no intentaban destruirlos, sino que se limitaban a impedir que escaparan.

Así, se dedicaron a perseguir al grupo de Avery por toda la zona mientras les impedían salir.

Por supuesto, en cualquier momento Avery podía decidir dar media vuelta y contraatacar. Sin embargo, quería evitar a toda costa un combate frontal con tantas naves de la Policía de la Alianza. Y la amenaza inminente de ser atacado por el arma principal del crucero pesado en cualquier momento hacía que la decisión fuera aún más difícil.

Puede que en general se enfrentaran a menos fuerzas que antes, pero el enemigo ya no los subestimaba y se aseguraba de tener la potencia suficiente para responder a cualquier agresión.

…

Durante casi tres días, Avery dirigió a su equipo a través del campo de asteroides, sin permitir que los atraparan.

Hubo algunas escaramuzas durante ese tiempo, pero tras contraatacar un poco y ganar algo de distancia, Avery y sus seguidores se escabullían por el campo de asteroides para mantenerse a salvo un poco más.

Ni que decir tiene que esto empezaba a mermar la resistencia de todos.

Muchas de las naves que componían el equipo de Avery eran de tamaño pequeño o mediano y solo llevaban una o dos personas a bordo.

Los que pilotaban en solitario se habían visto obligados a permanecer despiertos y alerta todo el tiempo, recurriendo a los estimulantes que la mayoría de los navegantes estelares solitarios tienen a mano para situaciones de emergencia en las que deben evitar el sueño durante periodos prolongados.

A estas alturas, algunos de los miembros menos experimentados del equipo y los que no tenían aumentos empezaban a mostrar un descenso en su rendimiento. Sencillamente, estaban llegando a su límite.

«Tendré que dar la orden pronto. Si esperamos mucho más, nuestras posibilidades de contraatacar con éxito disminuirán de forma considerable. Es inevitable que algunos muramos, pero me aseguraré de que esos cabrones también sufran», pensó Avery, preparándose para ordenar un asalto contra las naves que los perseguían por el campo de asteroides, a pesar de no querer hacerlo.

Pero, justo cuando ponía en orden sus ideas y trazaba un plan con Jasmine, los sensores de largo alcance de la Dauntless detectaron varias señales a punto de salir de la velocidad luz.

—Son más naves de la Policía de la Alianza. No cabe duda —dijo Jasmine con una mueca.

Aunque todos los capitanes confabulados con la comandante ya estaban aquí, ella seguía siendo la oficial de mayor rango del sistema y tenía otras naves bajo su mando.

Era posible que, después de tres días, se hubiera hartado de esperar y hubiera llamado a sus otros subordinados, aunque ello conllevara algunos riesgos, ya que estos no estaban al corriente del trato que se había hecho con los piratas que en su día infestaron este sistema.

Sin embargo, no parecía ser el caso, pues los movimientos de las naves de los oficiales corruptos demostraban que estaban sorprendidos por lo que estaba ocurriendo.

—Hay otra señal entre las naves de la Policía de la Alianza que no es una de las suyas. Espera… ¡Es Kaiden!

Había un atisbo de esperanza en la voz de Jasmine al transmitir esta información, y Avery no pudo evitar sonreír ante el golpe de buena suerte.

—Parece que lo ha conseguido. Esperar fue la decisión correcta. Hemos ganado.

Capítulo 353: Llega la caballería

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo