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Camino a Convertirse en el Mejor Mercenario Espacial - Capítulo 393

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Capítulo 393: Capítulo 393: Caída

—Vaya, esto sí que es una sorpresa. Jamás pensé que volvería a verte. Hicieron falta tantos sacrificios, pero lograste salir con vida. ¡Bravo!

A pesar de haber sido arrastrada al despacho de Clarien por dos hombres corpulentos y de llevar grilletes en las muñecas y los tobillos, Delilah parecía tan imperturbable como siempre.

Incluso llegó a felicitar a Clarien con sorna y aplaudió con el poco movimiento que le era posible.

—Te dije que no te saldrías con la tuya al traicionarme. Ahora la recompensa que tanto mereces por fin te ha alcanzado. La primera vez que Rook sugirió matarte, debería haberle dejado —dijo Clarien, fulminando con la mirada a la mujer que tenía delante.

—Oh, pero eso me habría arruinado la diversión demasiado pronto. Y tampoco habría servido de nada. Además, estoy segura de que conoces los rumores sobre mí. Soy inmortal. Aunque mates este cuerpo, resurgiré en otro lugar más adelante.

Delilah parecía muy satisfecha de sí misma al decir esto.

A decir verdad, en el pasado hubo otros que se hartaron de sus trucos y traiciones e hicieron todo lo que estuvo en su mano para matarla.

Pero ni siquiera para los que tuvieron éxito, aquello duró mucho.

Al poco tiempo, aparecía una nueva mujer con el mismo nombre y los llevaba a la ruina. Esa era una de las razones por las que se la había llegado a conocer como una bruja.

Por supuesto, no traicionaba a todo el mundo con quien trabajaba. De lo contrario, nadie depositaría en ella ni un ápice de confianza.

Sus habilidades para recopilar y manipular información también eran impecables, lo que llevaba a que incluso quienes recelaban de ella aceptaran su ayuda. Tal y como había hecho Clarien.

—Sí, he oído los rumores y los he investigado yo mismo. Por lo que he podido averiguar, te han matado dieciocho veces. Pero tiene que haber una explicación lógica. Lo que creo más probable es que no seas la «Delilah» original. Apuesto a que cada una de tus predecesoras tiene algún tipo de aprendiz lista para tomar su lugar una vez que muere. Probablemente sea tu caso también. Pero me aseguraré de averiguarlo antes de matarte —dijo Clarien, dedicándole su mirada más siniestra.

Sin embargo, sus intentos de asustar e intimidar a Delilah fracasaron.

Apenas le afectaron sus amenazas. No era la primera vez que las oía, y dudaba que fuera a ser la última.

—Oh, tengo mucho miedo. Por favor, no me hagas daño. Prometo que seré una chica buena.

Delilah respondió con voz monótona y se frotó lentamente las piernas de una forma que podría haber resultado seductora de no ser tan artificial.

Obviamente, era solo otra forma de sacar de quicio a Clarien. Y funcionó de maravilla, pues perdió la poca compostura que le quedaba.

—¿¡Crees que todo esto es solo un juego!? —gritó Clarien mientras desenfundaba su pistola láser.

Despiadadamente, le disparó a Delilah en el muslo, abriéndole un agujero que le atravesó la carne, el hueso y el músculo.

Con una pierna herida, ya no pudo mantenerse en pie y cayó al suelo.

Aun así, su única reacción a la agónica herida fue una momentánea mueca de dolor.

Un par de segundos después, se había recompuesto y le dedicó a Clarien su sonrisa característica.

—Sí, eso es lo que esto es para mí. Y tú solo eres una pieza indisciplinada en el tablero que ya no tiene propósito y está montando un berrinche antes de ser descartada. Es decir, te engañas si crees que tienes algún futuro.

—Apenas te quedan trece naves y, después de dos fracasos monumentales, la organización sin duda te considerará no apto para tu puesto. Supongo que no tardarán en eliminarte sin que yo tenga que intervenir, solo para silenciarte. Ah, y debo darte las gracias por haberle entregado a Adder los planos de las pocas naves experimentales con las que lograste huir, como pago por su ayuda. Básicamente, era lo único de valor que te quedaba.

Cada una de sus palabras estaba pensada para hurgar en las inseguridades de Clarien y, por mucho que él lo intentara, la expresión furibunda de su rostro le dijo a Delilah todo lo que necesitaba saber.

—Siempre fanfarroneas mucho, pero ahora las cosas son muy distintas —siseó Clarien—. Volveré a amasar mi poder y la organización tendrá que aceptarme. De hecho, creo que me ayudarás a reconstruirlo. Hoy no habrá tregua para ti, pero a partir de mañana, cuanta más información útil me des, menos atroz será tu día. Por supuesto, sé que intentarás mentirme o engañarme de nuevo, así que puedes esperar un castigo mucho peor cuando lo hagas. Al final, te quebrarás. Toda persona tiene un límite. Lo sé muy bien. Esos cabrones de la Policía de la Alianza casi lo logran conmigo.

Con una mirada casi demencial en los ojos, Clarien cogió una jeringuilla que había en el escritorio detrás de él.

Estaba llena de un líquido de color verde claro, un fármaco que potenciaba la sensación de dolor.

—Después de que te ponga una dosis de esto, veremos cuánto tiempo mantienes esa sonrisita tuya. Te garantizo que en pocos minutos estarás gritando a pleno pulmón mientras suplicas piedad —dijo Clarien, dándole un golpecito a la jeringuilla para que el líquido de su interior se agitara de forma ominosa.

—Je, je… ¡Je, je, je, je, je, je, je, je!

Delilah se echó a reír sin control en cuanto Clarien terminó de revelar su plan y sus intenciones.

Le pareció todo tan patético que no pudo evitar que le hiciera gracia y se rio.

—Ahhh. Ha estado bien. Hacía tiempo que no me reía tanto. ¿Por qué no prestas atención a tu entorno en lugar de al sonido de tu propia voz? Quizá entonces te darías cuenta de que esto ya ha terminado.

A pesar de que pensaba que se estaba tirando un farol, Clarien cerró la boca y aguzó el oído en busca de cualquier ruido inusual.

Al principio no notó nada. Pero pronto percibió un pitido rítmico que provenía de Delilah.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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