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Camino del Extra - Capítulo 11

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11: Traicionero 11: Traicionero —Tsk.

Huyó.

Vaya miedica…

Salomón masculló con amargura mientras avanzaba.

Un poco más adelante, Azriel estaba arrodillado en el suelo, contemplando el monumento que una vez se erigió como uno de los mayores logros de la humanidad.

Quizás el hecho de que todavía estuviera en pie —a pesar de todo lo que acechaba a su alrededor— era la prueba de que la humanidad tampoco había caído.

Salomón podría haber perseguido a la criatura, pero esa no era su prioridad en ese momento.

No.

Su atención estaba puesta en el chico arrodillado ante él.

El viento aullaba y agitaba el cabello negro como la obsidiana de Azriel.

«De verdad es él…

Y pensar que ha estado vivo todo este tiempo», pensó Salomón.

Ya se hacía una idea aproximada de lo que había ocurrido allí.

El repentino pico de maná procedente de la ubicación de Azriel lo había impulsado a acudir a toda prisa.

«Esa criatura… era, como mínimo, de Rango Abisal».

Se detuvo a pocos pasos de Azriel, con la mirada fija en su espalda.

El muchacho parecía tan frágil que, si el viento soplaba un poco más fuerte, podría desvanecerse por completo.

«Me pregunto qué habrá visto…».

Pero Salomón no lo consolaría.

No a Azriel.

No al chico que supuestamente había sobrevivido solo al reino del vacío.

No al heredero del Clan Carmesí.

No a aquel en quien había depositado tantas esperanzas.

Pasó un minuto entero en silencio antes de que Azriel por fin hablara, con voz tranquila pero cansada.

—Si hubieras llegado un segundo más tarde, habría muerto.

Gracias.

—Así que el príncipe ha aprendido a ser agradecido.

—Se aprende alguna que otra cosa cuando pasas lo que parece una vida entera en otro mundo —replicó Azriel con una risa seca, poniéndose al fin de pie para darse la vuelta.

—¡Ja!

¡Pareces un vagabundo!

Salomón lo examinó de pies a cabeza, ignorando el tic en la comisura de los labios de Azriel y la cautela de su mirada.

Su mirada se posó en el hombro congelado de Azriel.

—¿Oh?

¿Perdiste tu anillo espacial en el reino del vacío?

Azriel se encogió de hombros.

—Algo así.

—Claro, claro.

Toma.

Salomón le arrojó un pequeño frasco lleno de un brillante líquido verde esmeralda.

Azriel lo atrapó justo antes de que se estrellara contra el suelo.

—¡Eh!

—¡Joder, ten cuidado!

—espetó Azriel—.

¿Sabes lo caros que son?

Salomón soltó una carcajada.

—¡Jajajaja!

¿Desde cuándo te has vuelto tan tacaño?

—¿Eh?

¿De qué hablas?

Siempre he sido prudente con el dinero.

—¡Pff!

Sí, claro.

Anda, bébete la poción.

La herida no es tan grave; con esto bastará.

—Maldita sea…

Refunfuñando por lo bajo, Azriel obedeció, y Salomón lo observó con aire divertido.

«Je… está más animado que antes».

«Aunque… me pregunto qué habrá visto para que se le saltaran las lágrimas».

Su mirada se desvió un instante hacia los rastros de lágrimas secas en las mejillas de Azriel.

«Bueno, no es asunto mío a menos que decida contármelo».

Tras ese pensamiento, se acercó unos pasos más.

*****
«Joder, este tipo siempre me saca de quicio».

Salomón no dejaba de dar vueltas a su alrededor, como un depredador aburrido que estudia a su presa.

Azriel suspiró.

«Bueno, al menos esto me distrae de lo que acaba de ocurrir…».

Apretó los puños a su espalda.

«Tengo que fortalecer mi mente… No puedo permitir que algo así vuelva a quebrantarme».

Resuelto, se giró por fin hacia el hombre de cabello carmesí que lo observaba con demasiada intensidad.

«Puto enfermo».

—¿Qué haces?

—¿Mmm?

¿Yo?

Nada.

Solo tengo curiosidad por el chico que se las apañó para sobrevivir dos años en el reino del vacío.

Y bien… ¿cómo lo hiciste?

—¿Cómo si no?

Huía cada vez que veía una criatura del vacío y me escondía en lugares a los que no iban.

Una mentira.

No podía decirle la verdad a Salomón, no a menos que quisiera que lo tacharan de estar más loco que el propio Salomón.

Pero eso no importaba.

Si había algo en lo que Azriel era bueno, era en mentir.

Mentía con la misma facilidad con la que respiraba.

Y lo haría sin dudarlo si con ello obtenía una ventaja.

Tenía algo que nadie más en este mundo poseía:
Conocimiento.

Aunque le pidieran que entrara en detalles, siempre podría describir un lugar al que el sistema enviaría más tarde al protagonista, mucho antes de que nadie más pudiera saber de su existencia.

—Huir y esconderse, ¿eh?

Claro.

—Salomón entrecerró los ojos—.

Pero dudo que eso sea todo.

Eso no explica que seas tan… fuerte para tu edad.

—Le das demasiadas vueltas.

Solo maté a las criaturas a las que podía hacer frente, recolecté sus núcleos de maná y sobreviví como pude.

La fuerza es un efecto secundario de la necesidad.

—Mmm.

Claro, claro.

Y dime, ¿en qué rango y grado estás ahora?

Azriel dudó por un momento, y luego cedió.

No tenía sentido ocultárselo a Salomón.

—Grado 3 Intermedio.

En cuanto lo dijo, lo sintió.

El ambiente se enrareció.

Una sonrisa depredadora se dibujó en el rostro de Salomón, y el suelo bajo sus pies tembló ligeramente.

«Este jodido maníaco…».

—¡Ja!

¿Grado 3 Intermedio?

¿Solo por sobrevivir en el reino del vacío durante dos años?

¿Qué pasaría si recibieras un entrenamiento adecuado…

o te quedaras allí más tiempo…?

Murmuró la última parte para sí mismo, sus ojos carmesí clavándose en los de Azriel.

—Dime, Azriel… ¿qué te parece si mandamos a todos al diablo y nos vamos a vivir al reino del vacío otros cinco años, eh?

Tú ya estás acostumbrado.

Azriel se quedó helado.

«Habla en serio… Este lunático va totalmente en serio…».

—J-jaja.

Siempre has tenido un sentido del humor muy peculiar… Como sea, deberíamos irnos ya.

El Tío Ragnar debe de estar preocupado; recuerda que esa extraña criatura del vacío devoró el dron, ¿no?

Salomón chasqueó la lengua.

—Tsk.

Está bien, está bien.

El viejo debe de estar volviéndose loco.

Si esa criatura del vacío no hubiera detectado mi presencia tan rápido… habría sido mía.

Azriel esbozó una sonrisa amarga, aunque por dentro suspiró aliviado.

«Lo juro, este tipo tendría que hacérselo mirar…».

Y sin embargo, lo entendía.

Desde la perspectiva de Salomón, ¿alguien tan joven sobreviviendo en el reino del vacío durante dos años, luchando y matando lo suficiente como para ascender a un Grado 3 Intermedio?

Era una anomalía.

Algo que solo el protagonista podría igualar a esta edad.

«Aunque en realidad nadie sabe nada del protagonista todavía.

No hasta la academia…».

«Espera… ¿qué día es hoy?

¿Ha empezado ya la academia?».

Apartó ese pensamiento de su mente.

Lo averiguaría cuando estuviera en un lugar más seguro.

Salomón se giró de repente y se agachó.

—Sube.

—¿Eh?

—¿Qué?

¿O prefieres que te lleve en brazos como a una princesa?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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