Camino del Extra - Capítulo 63
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
63: Los Hermanos Carmesí 63: Los Hermanos Carmesí Tras el inesperado giro de los acontecimientos, Azriel y Jasmine decidieron volver a la habitación de él.
Azriel se dio una ducha, se aseó y preparó un poco de té para ambos.
Ahora, estaban sentados uno al lado del otro en el sofá, bebiendo su té en silencio.
Era incómodo.
Ambos estaban en la cima de sus respectivos años: Azriel dominando el primero, Jasmine el segundo.
Los Hermanos Carmesí.
Sin embargo…
«…Maldita sea.
La he fastidiado de verdad».
Nunca imaginó que Jasmine estaría allí, observándolo todo el tiempo.
Había estado tan concentrado en volverse más rápido mientras fusionaba sus afinidades que se había olvidado por completo de su entorno.
Y ahora…
Azriel se sentía extremadamente avergonzado por cómo había actuado.
¿Pero quién podría culparlo?
Lo que había logrado se consideraba imposible.
Fusionar afinidades.
Tener afinidades duales ya era increíblemente raro; tan raro que los nombres de quienes las poseían eran de sobra conocidos.
La idea de fusionar afinidades era inconcebible.
Nadie lo había siquiera considerado…
Hasta Lumine, por supuesto, pero se suponía que eso ocurriría en el futuro.
Sin embargo, Azriel lo había hecho ahora.
En el presente.
Y no con unas afinidades cualesquiera, sino con el rayo y el hielo; dos que se consideraban incompatibles.
—…Has hecho algo increíble, ¿lo sabías?
Jasmine rompió al fin el silencio, haciendo que los labios de Azriel se crisparan.
—En realidad no…
Es solo algo que cualquiera podría lograr si de verdad lo intentara.
No era mentira.
Quizá si hubiera más personas con afinidades duales, podrían haber demostrado mucho antes que la fusión era posible.
Aun así, habían hecho falta cuatro generaciones del vacío para poder confirmarlo.
Jasmine, sin embargo, negó con la cabeza.
—La mayoría no está lo bastante loca como para someterse a lo que tú hiciste solo por comprobar si era posible.
Sonrió de repente.
—¡Al menos podré morir en paz después de verte lograrlo!
Azriel desvió la mirada y le dio un sorbo a su té.
—Por favor, olvida mis cinco segundos de felicidad.
—Imposible.
«Tsk…».
Una negativa rotunda.
—Por cierto…, ¿por qué usabas un saco de boxeo?
Azriel no la miró.
De hecho, no se atrevía a hacerlo.
—Bueno, porq…
—No mientas.
Jasmine lo interrumpió, como si supiera que estaba a punto de hacerlo.
—¿Qué?
¿Cómo ibas a saber que iba a mentir?
—Simplemente lo sé.
Azriel la miró entrecerrando los ojos antes de suspirar y volver a mirar al frente.
—…Hacer varias cosas a la vez.
—¿Qué?
Jasmine le lanzó una mirada perpleja, como si no lo hubiera oído bien.
—¡Me has oído, maldita sea!
¡He dicho que estaba haciendo varias cosas a la vez!
Jasmine parpadeó, mirándolo.
—No he entrenado mucho estos últimos meses, así que estaba haciendo varias cosas a la vez: intentando volverme más rápido y, al mismo tiempo, fusionar mis afinidades.
Sinceramente, no pensé que lograría hacerlo en solo unas pocas horas.
Azriel refunfuñó.
Fusionar sus afinidades le había parecido casi demasiado fácil, pero entendía por qué había ocurrido tan rápido.
Tener la bendición de un dios tenía sus ventajas.
—Ya veo…
Por alguna razón, Jasmine lo miró con dulzura, haciéndolo sentir un poco incómodo.
«¿Qué le pasa…?».
Pero antes de que pudiera seguir pensando, su visión se inclinó de repente y se encontró mirando al techo.
Al segundo siguiente, sintió su nuca apoyada en algo blando.
—¿Eh?
El sonido de la risa de Jasmine resonó mientras observaba su expresión de confusión.
—Has agotado tu maná, y estás física y mentalmente exhausto, Azriel.
Duerme un poco.
Azriel la miró con un ligero enfado.
—Estoy bien.
No necesito dormir.
Todavía tengo clase en unas horas.
Jasmine negó con la cabeza y empezó a pasarle los dedos por el pelo.
—Está bien tomarse un descanso de vez en cuando…
Azriel la miró, confundido.
«¿Descanso?
Si lo único que he hecho hoy ha sido entrenar…».
Jasmine continuó.
—¿Crees que no sé lo de tus pesadillas?
Sus ojos se abrieron de par en par.
«¿Se lo ha contado Papá?».
—Mi hermanito sin remedio, has estado haciendo tantas cosas que no entiendo…
pero es obvio que estás cansado.
¡Tómate un descanso de la academia hoy y pasa un rato con tu hermana mayor!
Azriel entornó ligeramente los ojos, murmurando.
—Mi querida hermana, ¿estás intentando usarme de excusa para eludir tus responsabilidades?
Jasmine desvió la mirada, negándose a encontrarse con la suya.
—¡N-no!
Por supuesto que no.
No me atrevería a hacer algo así…
en absoluto.
Asintió para sus adentros, como para convencerse a sí misma, mientras seguía pasándole los dedos por el pelo.
Un suspiro escapó de los labios de Azriel.
Si faltaba hoy, estaba seguro de que la Instructora Ranni se lo permitiría.
Podría pensar que se estaba preparando para la misión o algo por el estilo.
—…De verdad que eres mi hermana, ¿sabes?
Jasmine pareció confundida.
—¿Acaso no era obvio?
Él se rio entre dientes.
—Quería decir que si cualquier otra persona me estuviera revolviendo el pelo, le habría arrancado la mano.
La mano de ella vaciló un instante antes de continuar.
—E-entonces es bueno que yo no sea cualquier persona.
Ignorando su sonrisa irónica, Azriel cerró los ojos y otro suspiro escapó de sus labios.
El silencio se instaló entre ellos, pero esta vez no fue incómodo.
Fue tranquilo y agradable mientras disfrutaban de la compañía del otro.
*****
Jasmine siguió mirando a Azriel, que tenía la cabeza en su regazo, con una sonrisa en el rostro.
No mentía cuando dijo que intentaba eludir sus obligaciones.
En realidad, ya había terminado casi todo.
Lo único que quedaba era reclutar nuevos miembros, pero eso podía esperar.
Después de todo, ¿qué podía ser más importante que pasar tiempo con su hermanito?
¡Nada!
Jasmine quería preguntar por lo que había ocurrido en su primer día en la academia.
Había oído los rumores sobre la pelea que tuvo en la Arena Celestial, donde un cadete había usado su nombre, pero, por lo visto, Azriel no hizo nada después de eso.
No podía entender por qué lo dejó pasar.
Cada vez que pensaba que había descifrado que Azriel intentaba reconstruir su reputación, él dejaba pasar algo así, algo que podría dañarla.
Pero hoy…
Sentía que empezaba a entenderlo mejor.
No lo había visto con la guardia tan baja desde que se reunió con sus padres.
—Jasmine.
La voz de Azriel la sacó de repente de sus pensamientos.
Él seguía con los ojos cerrados, pero la había llamado por su nombre.
Jasmine frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué pasa?
Desde su regreso, Azriel solía llamarla «querida hermana» de forma juguetona, lo que a ella le parecía adorable.
Pero ahora, al oírle usar su nombre, supo que debía de ser algo importante.
—…Si hiciera alguna estupidez, ¿me odiarías?
Los ojos de Jasmine se abrieron un poco ante la pregunta.
Era una pregunta inesperada, sobre todo viniendo de Azriel.
«Una estupidez…».
Sabía que, viniendo de él, «estupidez» probablemente significaba algo más peligroso.
No tardó mucho en encontrar una respuesta.
Jasmine entreabrió los labios.
—Si hicieras una estupidez, me enfadaría…, pero…
De repente, sonrió con alegría.
—Nunca te odiaría.
Durante unos segundos, Azriel no dijo nada, dejando que el silencio se instalara entre ellos.
Y entonces…
—Ya veo…
Azriel sonrió con sinceridad y una pequeña risa escapó de sus labios.
—¿Qué es tan gracioso?
No creía que su respuesta tuviera nada de humorístico, así que ¿por qué se reía?
Pero Azriel se limitó a negar ligeramente con la cabeza, sin ofrecer ninguna explicación, lo que la dejó aún más curiosa y un poco molesta.
«¡Uf, y yo aquí, siendo tan amable contigo…!».
¿Por qué la dejaba en ascuas?
Justo cuando estaba dándole vueltas a eso, se dio cuenta de la respiración rítmica de Azriel, señal de que se había quedado dormido.
Olvidándose de su agitación interior, contempló a Azriel dormido.
«Je, je, siento que podría pasarme la eternidad mirando tu cara mientras duermes…».
Pero mentía.
Tras diez minutos de contemplarle el rostro, sus propios ojos se volvieron pesados y…
Jasmine también se quedó dormida.
Se podría decir que ninguno de los hermanos Carmesí asistió a la academia ese día.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com