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Campione AU! - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 Caballero
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14: Caballero 14: Caballero En lo alto de una de las torres gubernamentales más seguras de Beijing, el líder supremo de China, conocido simplemente como el Premier Zhou, caminaba de un lado a otro en su oficina privada.

A su alrededor flotaban reportes mágicos holográficos de lo sucedido en Rusia.

Imágenes brutales.

Inaceptables.

Con el ceño fruncido y la mandíbula tensa, Zhou finalmente activó un cristal de comunicación mágica, uno que solo se usaba para contactar a los líderes más influyentes del mundo místico.

—Conectarme con la líder del Consejo Arcano de Londres —ordenó con tono firme.

Una suave onda de luz verde llenó la sala y segundos después, una imagen etérea mostró a Lady Morganna Ashford, la carismática y astuta líder del enclave mágico británico.

—Premier Zhou…

qué inesperado —dijo ella con una sonrisa elegante, sentada en su biblioteca personal rodeada de libros antiguos y una taza de té humeante—.

¿A qué debo el honor?

Zhou se inclinó levemente, aunque la tensión era evidente.

—Vengo a pedir consejo.

No soy necio como mis homólogos rusos…

No cometeré su error.

China ha decidido abrir relaciones oficiales con el Campione mexicano, Mateo Vargas.

—Una sabia decisión —respondió Morganna sin perder su sonrisa—.

¿Y en qué necesitas ayuda?

Zhou vaciló un momento antes de continuar.

—Quiero que nos vea como aliados confiables.

Pero no estoy seguro de cómo…

ganarme su favor.

Su cooperación futura.

Morganna entrecerró los ojos y apoyó la taza sobre la mesa.

—Mateo Vargas es un joven rey.

Un Campione diferente a los demás.

Benevolente, justo…

pero no ingenuo.

Actúa porque cree en proteger a otros.

No por gloria ni conveniencia.

Si lo que quieres es ganarte su favor, lo primero es no intentar manipularlo.

Zhou asintió con seriedad.

—Entiendo…

pero si deseara ir un paso más allá.

¿Hay alguna manera de demostrarle que nuestro ofrecimiento es sincero?

Morganna dejó escapar una suave risa.

—Ah…

entonces sí buscas una carta más fuerte.

Muy bien.

Te lo diré sin rodeos: preséntale una caballero de élite.

Alguien que pueda acompañarlo en sus futuras batallas, no solo por utilidad táctica, sino como símbolo de buena voluntad.

—¿Una caballero?

¿Por qué no un batallón entero?

—Porque los Campione no necesitan ejércitos.

Ellos son ejércitos.

Pero incluso un Campione puede necesitar alguien que cubra sus flancos, que evacúe civiles, que enfrente bestias divinas mientras él lucha contra un dios.

Como Ingrid y Kasumi.

Zhou cruzó los brazos, pensativo.

—Entiendo…

pero ¿por qué una mujer específicamente?

Morganna suspiró y le dedicó una sonrisa llena de ironía.

—Porque, Premier Zhou…

a nuestro querido Mateo le gustan las mujeres.

No en plan vulgar —añadió con rapidez—, sino como vínculo emocional.

Él confía en quienes le rodean, y la confianza nace del afecto.

Si tu caballero resulta ser una mujer fuerte, carismática y atractiva, es más probable que la acepte en su círculo cercano.

Y con el tiempo, si surge afecto, aún mejor para tus relaciones diplomáticas.

Zhou se llevó una mano al mentón, reflexionando.

El concepto le parecía a la vez extraño…

y eficaz.

—Entonces…

no ofreceré tropas.

Ofreceré lealtad.

Representada en una sola guerrera de élite.

—Exactamente —dijo Morganna, alzando la taza de té para brindar—.

Y recuerda: no busques una marioneta.

Busca una mujer con voluntad, fuerza…

y un corazón capaz de encantar al rey sin perder su espada.

Zhou hizo una reverencia leve.

—Gracias, Lady Ashford.

Tu consejo ha sido más útil de lo que imaginé.

—Solo recuerda esto, Premier: gobernar un país es una carga.

Pero ser el rey de los dioses…

lo es aún más.

No lo sobrecargues con política.

Gánate su confianza con actos, no palabras.

La conexión se cortó con un destello suave.

Zhou quedó en silencio, luego se giró hacia su secretario personal.

—Convoca a todas las combatientes mágicas de élite de la nación.

Haremos una selección.

No quiero fuerza bruta…

quiero excelencia, lealtad, y…

encanto.

El secretario asintió con una mezcla de sorpresa y resignación.

—¿Algún otro requisito, Premier?

Zhou suspiró con una sonrisa apenas perceptible.

—Sí.

Que estén dispuestas a caminar junto a un rey…

no detrás de él.

Después de días de cubrir lo sucedido en Rusia con magia y manipulación mediática, para evitar un caos a nivel mundial, el Campione Mateo Vargas emprendió su viaje a China, acompañado de sus fieles compañeras Ingrid y Kasumi.

El vuelo fue tranquilo, aunque ninguno pudo ignorar que, desde ese momento, China marcaba un nuevo capítulo en la travesía de Mateo como rey.

Al aterrizar en suelo chino, fueron recibidos por representantes de las organizaciones mágicas de la nación, vestidos con túnicas tradicionales bordadas con caracteres antiguos y símbolos dracónicos.

—Por aquí, honorable Campione —dijo uno con una reverencia impecable.

Los condujeron hasta un templo restaurado de arquitectura imperial, oculto de la vista mundana por múltiples sellos mágicos.

Al entrar, la sala de reuniones reveló su magnificencia: un salón amplio, con columnas talladas con dragones dorados, faroles flotantes que danzaban con fuego mágico y una atmósfera cargada de espiritualidad antigua.

Mateo, Ingrid y Kasumi tomaron asiento frente a un lugar reservado, hasta que finalmente, el Premier Zhou entró.

Vestía un traje tradicional oscuro, con un bordado discreto de fénix sobre su pecho.

Caminó con elegancia y serenidad, sus pasos resonando con autoridad.

Al llegar al centro, hizo una reverencia solemne.

—Bienvenido, Campione Vargas.

Y a sus dos compañeras, mis respetos también.

Soy Zhou Han, líder del Consejo Supremo de China.

Mateo devolvió el gesto con respeto.

—Es un honor, Premier Zhou.

Agradezco la hospitalidad.

La conversación inició con tono diplomático.

Zhou explicó sus preocupaciones tras lo ocurrido en Rusia, el riesgo de repetir esa tragedia, y su deseo de evitar que el pueblo chino sufra un destino semejante.

—No deseo depender de orgullo ni de burocracia.

Quiero actuar con previsión —dijo Zhou con voz firme—.

Por eso, le propongo una alianza de ayuda mutua y confianza absoluta entre China y usted.

Mateo lo analizó.

La sinceridad en el rostro del líder chino era real.

No había arrogancia, ni manipulación, solo preocupación por su país.

—Acepto la alianza, Premier Zhou —dijo Mateo con serenidad—.

Estaré ahí si China me necesita.

No permitiré que otra nación pague el precio del orgullo ajeno.

El rostro de Zhou se iluminó.

Hizo una reverencia más profunda y luego chasqueó los dedos.

—Entonces, si me lo permite, tengo algo más…

para sellar este acuerdo.

Una muestra tangible de nuestro compromiso.

Una campana de bronce sonó desde el fondo del templo.

Mateo alzó una ceja, confundido.

Pero Ingrid y Kasumi intercambiaron miradas…

y suspiraron con resignación.

—Otra vez no…

—murmuró Ingrid.

—¿Esto ya se volvió tradición?

—preguntó Kasumi con una pequeña sonrisa resignada.

Cuando la campana se silenció, las puertas del fondo se abrieron, y tres figuras femeninas caminaron al interior.

Eran imponentes y hermosas cada una a su manera, y claramente entrenadas hasta el más alto nivel.

Vestían ropas de combate mágico tradicionales, adaptadas a sus estilos únicos.

1.

Li Xue, de cabello negro azabache suelto hasta la cintura, ojos fríos y voz serena.

Experta en artes mágicas internas y control espiritual.

Dominaba los sellos taoístas antiguos.

2.

Mei Lin, con cabello recogido en una cola de caballo alta, mirada ardiente y actitud orgullosa.

Maestra en el arte marcial mágico “Long Hu Quan”, puños de dragón y fuego.

3.

Bao Yu, cabello corto y rebelde, su postura era como la de un soldado.

Tenía la apariencia de una tomboy, pero con presencia feroz.

Dominaba el combate cuerpo a cuerpo y magia de escudos.

Se presentaron con reverencias impecables, cada una explicando su escuela de entrenamiento, habilidades especiales y rango dentro del sistema militar mágico de China.

—Estas tres son las mejores combatientes de nuestra nación —dijo Zhou con orgullo—.

Cada una se ha ofrecido voluntariamente para servir a su causa, Campione Vargas.

La que usted escoja, será su caballero.

Lo acompañará en combate y en la protección de los inocentes.

Mateo quedó en silencio.

El aire se volvió pesado.

No por incomodidad…

sino por la responsabilidad del momento.

El destino, una vez más, le ponía en el camino a mujeres valientes…

y la posibilidad de fortalecer aún más su equipo.

Kasumi se recargó levemente en él y dijo con una sonrisa suave: —Al menos escoge a una que no nos mate con la mirada.

Ingrid le guiñó un ojo a Mateo.

—Tú sabrás elegir, mi rey.

Solo…

no escojas a las tres, ¿sí?

Mateo soltó una pequeña risa, pero luego volvió a ver a las tres mujeres.

La decisión estaba por tomarse.

La sala de reuniones del complejo místico de Beijing brillaba con una calma ceremonial.

Mateo, flanqueado por Ingrid e Kasumi, observaba con atención a las tres jóvenes combatientes que acababan de entrar.

Cada una se presentó con reverencia pero con la fuerza en los ojos de quien había dedicado su vida al entrenamiento mágico y marcial.

Li Xue, de porte elegante y cabello largo como la seda negra, hablaba con sabiduría, asegurando que su enfoque en defensa espiritual y conjuración de barreras podía proteger a cualquier aliado sin importar la amenaza.

Bao Yu, de aspecto firme y físico atlético, con su cabello corto y movimientos precisos, prometía una ofensiva directa sin concesiones.

Su magia era de fuego, agresiva y frontal, un escudo viviente que se arrojaba al peligro.

Mei Lin, con su coleta alta y mirada decidida, fue la última en hablar.

Su magia combinaba agilidad, ilusiones y control del viento.

Su experiencia como mensajera y exploradora de alto nivel, además de sus estudios en estrategia táctica, la convertían en la más versátil del trío.

Mateo las escuchó con paciencia y seriedad, formulando preguntas sobre sus entrenamientos, su experiencia real en campo, y —quizás lo más importante— qué esperaban al unirse a su causa.

Las tres respondieron con claridad, sin titubear: servir con lealtad, ayudar a preservar la paz, y formar parte de algo más grande que ellas mismas.

Mientras eso ocurría, Ingrid y Kasumi susurraban entre sí en un rincón, analizando a las candidatas con ojos de quien ya conocía el corazón de Mateo.

—Va a escoger a Mei Lin, —murmuró Ingrid, cruzándose de brazos.

—Sí…

encaja con él.

Rápida, leal, estratégica, —respondió Kasumi con una leve sonrisa, sabiendo que sería otra aliada…

y probablemente algo más.

Y justo como lo anticiparon, Mateo miró a Mei Lin y asintió.

—Tu mente táctica y tu habilidad para adaptarte…

son lo que necesito en mi equipo.

Mei Lin, ¿aceptas venir conmigo como mi caballero?

La joven se arrodilló con gracia y solemnidad.

—Sí, Campione Mateo.

Me entrego a tu causa con cuerpo y alma.

Zhou, el premier chino, sonrió satisfecho.

—Entonces, que esta alianza quede sellada no con tinta…

sino con acciones.

Que China y tú, Campione Mateo, estén siempre conectados por el lazo del deber y el respeto.

Tras un momento de reverencia entre ambos, el grupo partió.

Mientras caminaban hacia el transporte que los llevaría al aeropuerto, Mei Lin caminaba con paso firme al lado de Mateo, aún formal, pero visiblemente orgullosa.

Ingrid y Kasumi la observaban con nuevas perspectivas, sabiendo que su familia crecía.

Y así, con una nueva aliada a su lado, Mateo se dirigía de vuelta a México.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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