Caos Multiversal - Capítulo 68
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68: Capitulo 68 68: Capitulo 68 En el día que nadie esperaba, cuando los demonios de las profundidades vivían su monótona vida de asustar almas y mantener el fuego eterno, un eco extraño resonó por todo el infierno.
Y, poco después, las puertas del mismísimo inframundo fueron abiertas con una explosión de confeti y música estridente.
Al frente, con una sonrisa de confianza y el estilo propio de quien sabe que puede cambiar el curso de lo imposible, entraba Marco.
Demonio 1: “¡¿Qué es eso?!
¡Alguien activó el modo fiesta!” Demonio 2: “¡¿Es un error del sistema?!
¡El nuevo software del horror apenas se instaló!” Los demonios miraban incrédulos a Marco, que caminaba con paso seguro, explorando el paisaje infernal como si estuviera en un parque.
Con cada paso que daba, el suelo ardiente parecía enfriarse un poco, y de alguna forma, una suave melodía comenzó a sonar por todas partes.
Marco levantó una mano, y con voz que resonaba en todas las cavernas, anunció: “Damas, caballeros y seres de dudosa forma, he venido a tomar este lugar, y no como un visitante cualquiera, sino como su nuevo jefe.
Así que prepárense, porque se viene un cambio radical.” Los demonios lo miraban entre confundidos y asustados.
Nadie en su existencia infernal había visto algo semejante.
Y cuando uno de ellos, con cuernos largos y colmillos afilados, decidió lanzarse a atacarlo, Marco ni siquiera parpadeó: con un simple chasquido de dedos, transformó al demonio en un adorable peluche.
Demonio Peluche (con voz diminuta): “¿Qué?
¡No!
¡Mis colmillos!
¡Mis terroríficos colmillos!” Marco: “Lo siento, pequeño, ahora eres la mascota oficial del inframundo.” Los demás demonios dieron un paso atrás, pero Marco simplemente caminó hacia ellos, observando todo con ojos divertidos, como si estuviera planeando una remodelación.
Marco: “Hmm, menos lava, más luces de neón…
¡Ah, y máquinas de karaoke!
Esto necesita más vida, o… muerte.
¡Lo que sea!
¡Necesita más estilo!” Entonces, desde las sombras, apareció el mismísimo Lucifer, el legendario príncipe de las tinieblas.
Con una capa negra y una corona de fuego en su cabeza, Lucifer hizo un esfuerzo por mantener su dignidad mientras sus ojos llenos de furia se clavaban en Marco.
Lucifer: “¿Quién te crees que eres, mortal insolente, para entrar a mi dominio y…” Pero antes de que pudiera terminar, Marco sacó una bocina portátil y puso a sonar una canción tan pegajosa que incluso Lucifer parpadeó, confundido.
Al ritmo de la música, Marco comenzó a bailar, y en cuestión de minutos, los demonios, atrapados por el ritmo, empezaron a mover sus cuerpos torcidos y deformes.
¡El infierno se había convertido en una pista de baile!
Marco (gritando): “¡Vamos, todos a bailar!
¡No me digan que después de milenios no les hacía falta algo de fiesta!” Y para sorpresa de todos, incluso Lucifer no pudo resistirse y empezó a mover la cabeza, atrapado en el ritmo.
Las legiones del infierno estaban en caos: unos bailaban, otros trataban de resistirse, y algunos miraban desde lejos, atónitos.
Pero la situación fue llevada al siguiente nivel cuando Marco sacó una botella de Whisky Omniversal Prohibido y la agitó en el aire.
Al instante, el aroma se esparció y todos los demonios se lanzaron a conseguir un trago de esa bebida legendaria.
Hasta Lucifer, quien siempre había mantenido la sobriedad del poder, se encontró extendiendo la mano, curioso.
Lucifer (con algo de duda): “Eso…
eso no parece ser de este mundo.” Marco (sirviendo un vaso): “Exacto, amigo.
Tómalo, no seas tímido.
Es el inicio de algo…
especial.” El primer trago de Lucifer fue suficiente para que el príncipe de las tinieblas viera colores que jamás había imaginado.
Los demonios observaban, asombrados, mientras su líder empezaba a reír descontroladamente, dejando caer su corona y abrazando a Marco.
Lucifer (borracho y feliz): “¡Eres un genio, Marco!
¡Este es el tipo de liderazgo que necesitaba el infierno!
¡¿Qué te parece un trono junto a mí?!” Marco (riendo): “Oh, no, querido Luci.
No necesito un trono.
¡Voy a hacer de este lugar una obra maestra de la diversión y el caos!” Los demonios quedaron paralizados cuando Marco transformó el trono infernal en un moderno sillón reclinable, con portavasos y control remoto, y le colocó a Lucifer una camiseta que decía “Team Marco”.
La decoración infernal empezó a cambiar: los cráneos se convirtieron en bolas de discoteca, las paredes comenzaron a brillar con luces multicolores, y hasta el río de lava ahora era una pista de carreras de lanchas.
Para sellar su victoria, Marco colocó una inmensa estatua de sí mismo, rodeado de luces neón, en el centro de la sala principal, con la inscripción: “Aquí gobierna el caos con estilo.” Demonio 3 (susurrando): “Es oficial…
hemos sido conquistados.” Cuando finalmente los efectos del whisky empezaron a desvanecerse y el eco de la música dejó de retumbar, los demonios, completamente derrotados y maravillados, observaron cómo su nuevo líder bailaba en la cima de la estatua.
En ese momento, entendieron que sus días de oscuridad y miseria habían sido oficialmente transformados en un infierno muy…
distinto.
Lucifer (con lágrimas de risa): “Marco, hermano…
nunca vuelvas a irte.” Y así, con risas y brindis de whisky omniversal, Marco conquistó el infierno sin lanzar un solo hechizo, sino solo con música, baile y una pizca de caos.
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