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Caos Multiversal - Capítulo 79

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79: Capitulo 79 79: Capitulo 79 Capítulo: El Nuevo Dios del Adeptus Mechanicus: Marco y Sus Esposas La fortaleza del Adeptus Mechanicus está sumida en un caos absoluto, pero esta vez no es debido a alguna invasión o amenaza externa.

No, esta vez es por un hombre (o más bien, un ser con la habilidad de convertir la realidad en un espectáculo absurdo y cómico): Marco.

Tras su aplastante derrota del Omnissiah, un ser que había sido adorado por eones como la encarnación de la tecnología y la perfección, el Adeptus Mechanicus se enfrenta a la nueva y, probablemente, más peligrosa de las realidades: Marco, el nuevo Dios de las Máquinas.

Mientras el Omnissiah se desintegra como una computadora vieja con un error 404, Marco, completamente relajado y con una copa de whisky omniversal en mano, se dirige al centro del templo, donde cientos de Tecnosacerdotes miran con horror y fascinación.

Marco (alzando una mano, como si estuviera en un escenario de teatro): “¡Gente de Marte!

¡Escuchen bien!

A partir de hoy, ¡soy el nuevo Dios del Adeptus Mechanicus!

Y no se preocupen, ¡mis reglas son simples!

Fiesta, tecnología y mucho whisky omniversal!” El silencio se apodera de la sala mientras los Tecnosacerdotes se miran entre sí, confundidos.

Algunos intentan protestar, pero al ver a Marco sonreír con esa mezcla de confianza y desdén, saben que cualquier intento de resistencia sería tan útil como un ratón sin batería.

Marco (mirando hacia sus esposas, que están todas a su lado con una sonrisa brillante): “Y, claro, mis esposas—¡sí, todas ellas!—serán las nuevas altas sacerdotisas del Adeptus Mechanicus.

¡La tecnología y la belleza se unen bajo mi mandato!” Morrigan (con una sonrisa maliciosa): “Por fin algo interesante en esta aburrida guerra de máquinas, ¿no?

Ya era hora de que alguien pusiera algo de estilo en este lugar.” Fleur (jugando con su cabello): “¿Sabes qué, cariño?

Creo que esto va a ser muy divertido.

Pero… ¡voy a necesitar una actualización de todos esos robots!

¡No podemos quedarnos con este software anticuado!” Mientras tanto, Belfast, Hood, Daphne, Kristin, Eva y Natasha observan a Marco, completamente fascinadas.

El nuevo Dios del Adeptus Mechanicus no solo ha aplastado la fe en la máquina, sino que ahora las máquinas mismas parecen estar alineadas con su voluntad.

Eva Green (en tono sarcástico): “Oh, qué lindo, Marco.

Ahora todos los cultos en el universo te adorarán.

Pero, ¿algún día se cansarán de tu estilo único?” Kristin Kreuk (riendo): “No lo creo, Eva.

Si algo ha demostrado Marco es que puede convertir cualquier cosa en su propio dominio.

Mira lo que hizo con el Omnissiah.

¿Qué más puede hacer?” Marco (con una sonrisa triunfante): “¡Exactamente!

Soy el Dios del Mando y el Rey de las Máquinas.

Y como mi primera orden, todas las estaciones de Mars se van a transformar en clubes nocturnos, ¡con un sistema de sonido tan poderoso que haría temblar hasta los planetas más cercanos!” Morrigan (levantando una ceja): “¿Y las fábricas de armas, Marco?

¿Las dejaremos de lado?” Marco (pensando por un momento, luego con una risa): “¡No!

¡Las fábricas de armas también tendrán un toque especial!

Quiero que todos mis soldados mecánicos bailen mientras disparan.

¡Nada de guerra aburrida!

¡Aquí, todo es un show!” Daphne Greengrass (sonriendo): “Si vas a ser el Dios del Adeptus Mechanicus, al menos asegúrate de tener un buen equipo de DJs para acompañar todas esas fiestas galácticas.” Con un chasquido de dedos, Marco activa su poder para modificar los sistemas de Mars a su antojo, y de inmediato, los monjes del Adeptus Mechanicus ven como las fábricas se convierten en grandes salas de fiesta, con luces de neón y música electrónica resonando en los pasillos.

Las máquinas que anteriormente solo producían armas y reliquias ahora producen bailarines robotizados y copas de whisky omniversal.

Omnissiah (desvaneciéndose en la distancia como un mal sueño): “¡No es posible!

¡Cómo pudo un mortal someterme a su voluntad!” Marco (riéndose y levantando su copa): “¡No te preocupes, amigo!

¡Te perdonamos!

Solo que el mundo de las máquinas ahora es mucho más divertido!

Vamos, ¿no lo ves?

¡Este es el futuro!” El nuevo altar de Marco, en el que anteriormente se rendía culto al Omnissiah, ahora está adornado con luces brillantes, discos flotantes y una gigantesca estatua de Marco en el centro, rodeado por sus esposas, que son las nuevas sacerdotisas de la máquina.

Belfast y Fleur se acercan a la estatua, admirándola.

Belfast (riendo): “No puedo creer que estemos en un lugar donde los dioses de la máquina ahora bailan y beben como humanos comunes.

Pero, sinceramente, no me molesta.” Hood (con una mirada divertida): “De hecho, me siento más cómoda aquí que en cualquier otro lugar.

¡Vamos a romper los sistemas de todos con nuestra propia versión de fiesta!” El Adeptus Mechanicus, ahora bajo el mandato de Marco, se ha convertido en una sociedad alegre y desordenada, llena de música electrónica, fiestas interplanetarias y bailarines robotizados.

Las antiguas reglas de fe y devoción a las máquinas se han ido por el desagüe, reemplazadas por un sistema de ocio y caos controlado.

Marco (alzando la copa): “A partir de ahora, el Adeptus Mechanicus no será solo una organización de fanáticos de las máquinas, sino una celebración de la vida.

¡Todos adorarán mi estilo, incluso si les parece raro!

¡Esta es mi nueva era!” El chat multiversal, que ha estado observando todo en vivo, estalla en risas y aplausos.

Joker (en el chat): “¡Ese Marco!

¡Nunca deja de sorprenderme!

¡El Omnissiah ahora será el dios de la fiesta!” Deadpool (con una sonrisa traviesa): “¡Lo llamo ‘la máquina del caos’!

¡Y todo es gracias a Marco!” Las máquinas de Marte nunca fueron tan felices, y Marco es ahora el nuevo Dios del Adeptus Mechanicus.

Sus esposas, convertidas en las nuevas altas sacerdotisas del culto, aseguran que las fiestas sigan fluyendo y las máquinas nunca dejen de bailar.

Fin del capítulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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