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Cápsula - Códice - Capítulo 64

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  4. Capítulo 64 - 64 Entrada 0094 - El Centinela de Carne y Acero
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64: Entrada #0094 – El Centinela de Carne y Acero 64: Entrada #0094 – El Centinela de Carne y Acero 📜 Códice de Cápsula Entrada #0094 – El Centinela de Carne y Acero — ⚙️ Orígenes de la fusión En el corazón de un continente donde las tormentas nunca cesaban, existió una ciudad de altos muros, forjas que nunca dormían y estatuas de piedra viva.

Allí, durante una guerra cuyo nombre se perdió, un hombre juró proteger a su pueblo.

Pero las murallas no resistieron.

Los enemigos llegaron como un río de fuego y espadas.

Y entonces, en su desesperación, los magos y herreros de la ciudad tomaron una decisión prohibida: unir carne y metal en un solo ser, una guardia eterna.

El guerrero elegido se ofreció sin dudar, dicen algunos.

Otros susurran que lo forzaron, que lo sujetaron con cadenas mientras la piedra, el bronce y la magia antigua lo invadían, destrozando y reformando sus huesos, su carne, su mente.

Cuando el humo se disipó, de aquel hombre quedaba poco más que un corazón latiendo tras placas grabadas.

Había nacido el Centinela de Carne y Acero.

— 🏛 La ciudad que ya no existe Era una ciudad conocida por su comercio de minerales raros, por sus templos de piedra negra y por sus guardianes de roca que caminaban por las plazas.

Un día, desapareció.

No por conquista, sino por un cataclismo que dobló la tierra, tragó torres y arrancó calles enteras.

Quedaron ruinas retorcidas, columnas partidas y pasillos que no llevan a ninguna parte.

Pero entre esos restos, algo siguió moviéndose.

— 🛡 El juramento que sobrevive a la muerte El Centinela nunca dejó de patrullar.

Sus pasos resuenan entre arcos caídos y habitaciones sin techo, buscando intrusos que, para él, siguen siendo enemigos de la ciudad viva que recuerda.

Cree o finge creer que los mercaderes volverán, que las forjas se encenderán, que los niños correrán por las plazas.

A todo aquel que se adentra, lo ataca sin dudar.

Ni el paso del tiempo, ni la desaparición de su pueblo, ni la erosión de su propia memoria lo han detenido.

— ⚔ Apariencia Su cuerpo es una amalgama grotesca: placas de bronce agrietado, fragmentos de estatuas rotas y tiras de cuero que retienen trozos de carne marchita que aún late.

Un ojo humano asoma entre rendijas, cargado de furia y tristeza.

Su voz es un rumor metálico y roto, mezcla de gritos y engranajes.

A veces murmura nombres que nadie comprende, como si repitiera una lista de los que juró proteger.

— 📜 Rumores y encuentros Hay historias de viajeros que lo vieron de lejos: — Uno asegura que, tras herirlo, el Centinela se detuvo y pronunció suavemente el nombre de su hija.

— Otro cuenta que, de noche, el guerrero deja flores oxidadas sobre los restos de una fuente donde solían reunirse los niños.

— Algunos afirman que, entre ataque y ataque, llora.

Las lágrimas surcan su casco y se mezclan con el óxido.

— 🔩 Imposible de detener Muchos han intentado destruirlo, ya por temor o por codicia de las reliquias mágicas que forman su cuerpo.

Ninguno ha tenido éxito: su fuerza es de piedra viva y desesperación.

Ni la magia ni la alquimia han logrado separar al hombre del golem, pues su alma está fundida al metal.

— 🕯 El fin que nunca llega En cada eclipse menor, menos queda de la ciudad.

Columnas caen, muros se disuelven.

Pero él sigue, tambaleante, oxidándose, reparándose a sí mismo con fragmentos de ruinas.

No sabe qué protege ya.

Quizá ni siquiera recuerda el rostro de quienes juró defender.

Pero sigue.

Porque, en el núcleo de su carne endurecida, aún arde una chispa de lo que fue: un guardián.

— 🌑 Epílogo del códice > “El Centinela de Carne y Acero no lucha contra el tiempo, ni contra el olvido.

Lucha contra la rendición.

Y, aunque el mundo lo haya olvidado, sigue cumpliendo su juramento… en un silencio más pesado que cualquier espada.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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