Cápsula - Códice - Capítulo 73
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- Capítulo 73 - 73 Entrada 1388 - Las Caravanas de Arena Muerta
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73: Entrada #1388 – Las Caravanas de Arena Muerta 73: Entrada #1388 – Las Caravanas de Arena Muerta 📜 Códice de Cápsula Entrada #1388 – Las Caravanas de Arena Muerta Registro recopilado por cronistas nómadas.
Origen incierto.
— 🏜 El Último Viaje Hubo una vez, en la vasta superficie de Cápsula, una nación que vivía a la sombra de montañas rojizas, alimentada por un río que brotaba de manantiales antiguos.
Sus ciudades eran de piedra clara, adornadas con tejidos de tintes raros y relieves que narraban conquistas, cosechas y festividades.
Sus mercados bullían de especias, bronce y animales exóticos.
Pero la sequía llegó.
No una sequía común, sino una tan larga que ni los ancianos recordaban algo semejante.
Las cosechas se convirtieron en polvo, los ganados murieron de sed y el gran río se transformó en un lecho agrietado donde el sol hervía el aire mismo.
Cuando el hambre alcanzó a los más ricos y la desesperación venció a los sacerdotes, la nación entera decidió partir.
— 🚶♂️ La Marcha de Cien Mil No fue una caravana, sino miles unidas: familias enteras, artesanos, soldados, escribas y comerciantes; todos reunidos bajo la promesa de hallar una nueva tierra más allá del horizonte de arena.
Llevaban consigo sus últimos bienes, ídolos de piedra, tablillas de historia, armas forjadas con cuidado y semillas que esperaban volver a plantar.
La columna de viajeros se extendía durante días de camino, dicen algunos testigos, y cuando la última familia partió, las murallas de sus ciudades quedaron vacías y sin vigías.
Fue la primera vez en generaciones que esas ciudades quedaron mudas.
Guiados por astrónomos y mapas heredados, caminaron hacia donde decían que había un oasis eterno: un lugar de aguas profundas y cielos nublados.
— 🌬 La Desaparición Se perdió el rastro tras una tempestad de arena que duró semanas enteras.
Quienes partieron en busca de la caravana solo hallaron silencio.
Sin huellas marcadas en las dunas, sin carromatos abandonados, sin esqueletos blanqueados.
El viento había barrido incluso las señales más profundas.
Ni siquiera los postes de piedra tallados que los guías dejaban como referencia aparecieron.
Era como si la tierra misma hubiera abierto la boca y tragado a toda la nación.
Ni los sabuesos de caza rastrearon olor alguno.
Solo quedaron dunas interminables que se alzaban como montañas doradas y cambiaban de forma cada eclipse menor.
— ❓ Teorías entre los cronistas Algunos sostienen que marcharon hacia un espejismo y murieron desorientados, cada cual muriendo solo, hasta que ni siquiera los buitres supieron dónde buscar los restos.
Otros creen que bajo las arenas existe una grieta tan vasta que todo un ejército podría caer y nunca tocar el fondo, y que las caravanas cruzaron sin saberlo el umbral de esa fosa.
También hay quienes dicen que algo los reclamó: no bestias ni Dioses, sino el mismo desierto, que no soportó que decenas de miles pisaran sus secretos y los transformó en polvo.
Los más supersticiosos hablan de una promesa rota a sus ancestros, y que la tierra, ofendida, les negó un nuevo futuro.
— 🏜 El Desierto Hoy Hoy, el lugar que devoró la caravana se llama el Mar de Arena Muerta.
Los mercaderes lo evitan, los nómadas lo rodean y los cartógrafos solo lo dibujan como una mancha vacía, sin rutas ni nombres de aldeas.
Se extiende por cientos de leguas, cambiando sus colinas y sus simas, y tragando toda señal que el hombre intente dejar.
A veces, cuando los vientos amainan, algunos viajeros afirman ver en la distancia una sombra difusa: la silueta de un carromato que nunca llega, o escuchar el rumor de pasos en la arena, como miles de pies marchando al compás de un tambor que nadie toca.
Dicen que si te quedas muy quieto al atardecer, oirás una canción apagada, como un cántico fúnebre llevado por el viento.
Pero cuando vuelves la vista, solo encuentras el sol hundiéndose detrás de las dunas, y nada más.
— 📚 Epílogo del Códice > “El desierto no deja tumbas ni memorias.
No guarda amor ni odio, solo hambre.
Quienes caminaron hacia el horizonte no hallaron oasis, ni muerte gloriosa.
Solo se convirtieron en arena.”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com