Casada con el Cruel Príncipe Heredero - Capítulo 129
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- Capítulo 129 - 129 Agitó el corazón de Sheng Li
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129: Agitó el corazón de Sheng Li 129: Agitó el corazón de Sheng Li Zhang Yong confesó sus crímenes frente al Emperador por envenenar al Príncipe Heredero.
El Emperador ordenó la ejecución de Zhang Yong en medio del mercado de la Capital.
Sheng Li fue a los aposentos de Ying Lili para desayunar.
Ying Lili ya estaba en su asiento, esperando a Sheng Li.
Sheng Li tomó asiento y les dijo a Xing-Fu y a la Dama de la Corte que los dejaran solos.
Ying Lili le contó a Sheng Li todo lo que Zhang Yong le había dicho.
—Nunca dejas de asombrarme —afirmó Sheng Li.
Ying Lili frunció el ceño, confundida.
—Tengo que estar de acuerdo con la opinión de que eres inteligente —agregó Sheng Li y le dijo a Ying Lili que comiera.
Los dos terminaron de desayunar pronto.
Las sirvientas entraron y limpiaron la mesa.
—Vámonos —le dijo Sheng Li a Ying Lili.
—¿A dónde me llevas?
—preguntó Ying Lili con curiosidad.
—Es una sorpresa —afirmó Sheng Li y se adelantó.
—¿Vamos a ir con esta ropa?
—preguntó de nuevo Ying Lili mientras los dos salían de los aposentos.
—Sí.
—¿Significa que vamos a algún lugar del Palacio?
Espera, ¿me llevas a ese lugar secreto?
—le inquirió Ying Lili.
—No —respondió Sheng Li tajantemente.
Al salir de las Puertas Imperiales Fu, Sheng Li se subió de un salto a Kofeng y luego hizo que Ying Lili se sentara de lado frente a él, de tal manera que su espalda quedaba a un lado mientras sus manos se aferraban al brazo de Sheng Li.
—La Princesa Heredera me dijo que Weng Wei está detrás de Hu Jingguo.
Informa a Wang Hao sobre esto —le ordenó Sheng Li a Xiao Zhan y comenzó a cabalgar.
Xiao Zhan sonrió al verlos a los dos y se marchó.
—¿Por qué no me das un caballo?
Así no tendría que sentarme de esta forma —dijo Ying Lili.
—Con esta ropa, me temo que no podrías sentarte en otro caballo —susurró Sheng Li.
Ying Lili apartó la cabeza y miró al frente.
Los soldados habían bajado la cabeza al verlos.
Al salir del Palacio, Kofeng aceleró.
Ying Lili miró a Sheng Li y apretó con más fuerza su brazo.
Sheng Li, por su parte, miraba al frente.
—No has permitido que la escolta viniera con nosotros.
¿Y si alguien nos ataca?
—le preguntó Ying Lili a Sheng Li.
—Nadie nos va a atacar porque hemos tomado la ruta reservada para el Príncipe Heredero y su Princesa Heredera —le respondió Sheng Li a Ying Lili.
Al cabo de un rato, Kofeng se detuvo.
Ying Lili se giró para mirar y descubrió una residencia.
Había dos guardias de pie junto a la enorme entrada.
—¿Qué es esto?
—preguntó Ying Lili cuando Sheng Li se bajó del caballo.
Él rodeó la cintura de Ying Lili con el brazo y la bajó al suelo.
El Comandante Tao se acercó y los saludó.
—Su Alteza, todo está preparado —respondió Tao Zedong y le dijo a un soldado que llevara a Kofeng al establo.
Sheng Li le dijo a Ying Lili que fuera con él y los dos subieron los pocos escalones.
Entraron.
Ying Lili se deleitó al ver que la residencia comenzaba con un hermoso jardín.
—Padre nos regaló esta residencia en nuestra boda para que pudiéramos disfrutar de nuestro tiempo juntos aquí —le dijo Sheng Li a Ying Lili, que asintió.
—¿Por qué estamos aquí ahora?
—Ying Lili torció los labios y se adelantó.
Sheng Li se rio entre dientes al oír la pregunta de Ying Lili.
—¿Querías que te trajera tan pronto como nos casáramos?
En aquel entonces querías matarme en lugar de pasar tiempo conmigo —afirmó Sheng Li y resopló.
—Entonces, ¿ahora quieres pasar tiempo conmigo?
—preguntó Ying Lili, y se detuvo en su sitio.
Sheng Li se paró detrás de ella cuando Ying Lili se dio la vuelta.
—Responde —exigió Ying Lili.
—¿No estás triste?
Por eso te he traído aquí —respondió Sheng Li.
Ying Lili sonrió y le preguntó por qué se estaba volviendo amable con ella.
—¿Qué quieres saber?
Si estás pensando que me estoy enamorando de ti, entonces te equivocas —sentenció Sheng Li.
—No he dicho eso —dijo Ying Lili y de repente lo abrazó—.
Pero siento que tu corazón está aceptando mi presencia.
Gracias por lo de ayer y lo de hoy.
—Se apartó y se volvió hacia el sendero.
Siguió caminando por él mientras Sheng Li la seguía.
A él le sorprendió que Ying Lili lo abrazara de repente, pero se sintió bien.
Pronto llegaron a un lago que tenía lotos.
—Este lugar es precioso.
—Ying Lili se sentó y metió la mano en el agua.
—El lago es profundo.
No te acerques si no quieres ahogarte —le advirtió Sheng Li a Ying Lili.
Ying Lili se levantó y se acercó a Sheng Li.
—De acuerdo, no iré allí —respondió Ying Lili y se sentó sobre la hierba.
—No te sientes ahí.
—Sheng Li agarró a Ying Lili del brazo, pero ella tiró de él hacia abajo.
Sheng Li perdió el equilibrio y cayó sobre Ying Lili.
Ying Lili yacía en el suelo mientras Sheng Li se cernía sobre ella.
—Perdóname —susurró Ying Lili cuando Sheng Li se incorporó un poco.
Ying Lili se incorporó y le dijo que se sentara a su lado un rato.
Sheng Li no se negó esta vez y se sentó a su lado.
—Debe de ser duro para ti.
—Las repentinas palabras de Ying Lili desconcertaron a Sheng Li.
—Vivir con la Emperatriz que conspiró contra ti desde el momento de tu nacimiento.
Debe de ser duro no encontrar otra salida que volverte fuerte y cruel como ella —dedujo Ying Lili y lo miró fijamente a los ojos.
—Sí.
Fue duro —respondió Sheng Li.
—Te ayudaré a derrocarla de su posición como Emperatriz —aseguró Ying Lili.
—Mmm…
Pero, Lili, no debes involucrarte conmigo.
Por mi culpa perdiste a tus padres.
Así que es mejor que te mantengas al margen de todo esto —afirmó Sheng Li.
—No puedo.
No fue culpa tuya —aseguró Ying Lili y apoyó la cabeza en el hombro de Sheng Li—.
Los dos haremos justicia a tu madre y a mis padres.
Sheng Li, si tengo que volverme cruel con ellos, lo haré.
No estás solo en nada de esto, porque ahora An-Ying Lili está contigo.
—Las palabras de Ying Lili agitaron el corazón de Sheng Li, y él apartó la cabeza de Ying Lili de un empujón.
—No vuelvas a hacer eso nunca —dijo Sheng Li mientras se apartaba de Ying Lili, que lo miraba confundida.
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