Casada con el Cruel Príncipe Heredero - Capítulo 175
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- Capítulo 175 - 175 Sentimientos cada vez más fuertes
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175: Sentimientos cada vez más fuertes 175: Sentimientos cada vez más fuertes Ying Lili alzó la cabeza y miró fijamente a los ojos de Sheng Li.
—¿Es porque te gusto?
—preguntó Ying Lili.
—Vayamos a nuestra alcoba.
Tengo sueño —respondió Sheng Li y se apartó de Ying Lili, quien hizo un puchero porque Sheng Li la había ignorado de nuevo.
Ella siguió a su esposo y ambos no tardaron en llegar a la alcoba.
Sheng Li se quitó el sobretodo y se recostó en la cama.
Ying Lili se estaba quitando los accesorios, pero su atención estaba puesta en Sheng Li, cuyo reflejo miraba en el espejo.
«¿Cómo haré que me confiese sus sentimientos?», pensó Ying Lili.
Se quitó los pendientes y luego se llevó las manos al cabello.
Tras quitarse las horquillas, intentaba sacarse el Bu Yao de la cabeza, pero parecía que los colgantes se le habían enredado en el pelo.
Siguió intentándolo durante unos minutos, hasta que sintió los dedos de Sheng Li sobre su mano.
—Deja que te ayude —dijo Sheng Li en voz baja.
Ying Lili miró el reflejo de él en el espejo y bajó las manos.
Tras unos minutos, Sheng Li consiguió quitarle el accesorio para el pelo Bu Yao de la cabeza a Ying Lili y lo colocó sobre el tocador.
Ying Lili se levantó y se giró para darle las gracias, pero entonces se percató de lo cerca que estaban.
—Eh…, gracias por la ayuda —la voz de Ying Lili sonó temblorosa.
¿Pero por qué?
Parpadeó y bajó la mirada, porque la intensa mirada de Sheng Li la estaba poniendo nerviosa.
—Me tentaste para que viniera aquí —dijo Sheng Li.
—¿Eh?
—Ying Lili enarcó una ceja al sentir cómo el pulgar y el índice de Sheng Li le sujetaban la barbilla para alzarla.
Sheng Li paseó la mirada por los labios de Ying Lili.
Ella notó que la luz de las velas se atenuaba y sintió cómo se le aceleraba el corazón solo por la intensa mirada que Sheng Li le dedicaba.
A Ying Lili se le secó la boca al ver la íntima situación que se estaba creando entre ellos.
—¿N-no tienes sueño?
—preguntó Ying Lili.
—Tengo sueño, pero quiero algo antes de dormir —respondió Sheng Li.
Ying Lili cerró los ojos y esperó a que Sheng Li la besara.
Sheng Li frunció los labios y, al cabo de un rato, preguntó: —¿Se puede saber qué estás haciendo?
Ying Lili abrió los ojos de inmediato y vio que Sheng Li le sonreía.
—T-tú dijiste que querías a-algo —logró decir Ying Lili tras varios tartamudeos.
—¿Estás teniendo pensamientos impuros?
—preguntó Sheng Li con una sonrisa pícara.
—No.
—Ying Lili lo apartó de un empujón.
Se giró hacia el tocador.
Sintió cómo se le enrojecían las mejillas.
¿En qué estaba pensando?
¡Un beso con Sheng Li!
¿Pero no había dicho él que quería algo de ella?
Cerró los ojos con fuerza por la vergüenza cuando sintió la mano de Sheng Li rodearle el vientre.
La atrajo hacia él, de modo que la espalda de ella chocó contra el pecho de Sheng Li.
—Estaba preguntando por el significado de la mariposa que dibujaste en mi muñeca —susurró Sheng Li cerca de su oreja.
Ella sintió los labios de Sheng Li en el lóbulo de su oreja.
Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.
Sheng Li hizo girar a Ying Lili, y ahora ella estaba frente a él.
—Responde —dijo Sheng Li con severidad.
—Te dije que encontraras el significado por ti mismo —replicó Ying Lili.
—Me estoy impacientando —afirmó Sheng Li.
—Entonces aprende a ser paciente —le espetó Ying Lili.
Sheng Li le puso la mano en la mejilla a Ying Lili y se inclinó hacia ella.
—¿Recuerdas la otra noche?
Dijiste algo que te esforzaste mucho por ocultar, pero ahora quiero que respondas —susurró Sheng Li.
Ying Lili fingió no recordar nada.
—¿¡De qué hablas!?
—soltó una risita Ying Lili e intentó evitar su mirada.
Sheng Li miró a Ying Lili con asombro y sonrió al ver cómo fingía no recordar nada.
—Te gusto, pero no confesarás tus sentimientos hasta que yo lo haga —dijo Sheng Li de repente.
Ying Lili dejó de reír.
No esperaba que Sheng Li sacara el tema ahora.
—Como estabas borracha, no creí esas palabras, pero ahora quiero saberlo.
¿Te gusto?
—preguntó Sheng Li.
Ying Lili apretó la tela de su vestido.
Algunas de las velas se apagaron, con lo que disminuyó la luz en la alcoba.
Sheng Li, como siempre, no obtuvo respuesta de Ying Lili.
Se dio cuenta de que era tan terca como él.
Sheng Li comenzó a pasar los dedos por las mejillas de Ying Lili, que había cerrado los ojos.
—Durmamos.
Estoy cansado por el incidente de hoy —dijo Sheng Li.
Ying Lili asintió con un murmullo y ambos se fueron a la cama.
Ambos estaban tumbados uno frente al otro.
—Cierra los ojos —le dijo Ying Lili con su suave voz a Sheng Li, pero él se negó a hacerlo.
Entonces, Ying Lili se acercó un poco más a él y se incorporó ligeramente, de modo que sus labios quedaron cerca de la frente de Sheng Li.
Le besó suavemente la frente y volvió a apoyar la cabeza en la almohada.
Los dos siguieron mirándose fijamente, y sus corazones empezaron a acelerarse con solo mirarse.
Ying Lili se giró rápidamente para darle la espalda a Sheng Li y se llevó la mano al corazón.
Cerró los ojos con fuerza cuando sintió que el brazo de Sheng Li la rodeaba.
—Déjame abrazarte así —declaró Sheng Li y atrajo a Ying Lili hacia él.
«Me resulta irresistible cuando me miras con esos ojos.
Mis sentimientos por ti se fortalecen con cada día que pasa, pero sigo teniendo miedo de que mi cercanía te traiga peligro.
Me estoy volviendo protector contigo cuando no debería.
Por eso temo amar, porque si algo te sucediera, a mí me afectaría mil veces más que a ti.
Pero tú me dijiste que el amor fortalece, así que yo también quiero seguir a mi corazón», pensó Sheng Li y cerró los ojos.
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