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Casada con el Cruel Príncipe Heredero - Capítulo 192

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192: ¿No tienes miedo?

192: ¿No tienes miedo?

Ying Lili abrió los ojos de par en par cuando Sheng Li la besó.

En esa situación, no se lo esperaba de él.

Sheng Li se apartó y la miró a los ojos.

—¿Crees que lo hice para presumir?

¿Viste cuántos asesinos había?

Aunque la flecha tuviera veneno, no me habría hecho daño.

No tenías permiso para venir.

Si te hubiera disparado a ti, entonces habría sido un problema mayor para mí—.

Sheng Li le quitó el bigote falso que Ying Lili llevaba en el labio superior.

En esos pocos segundos, el corazón de Ying Lili se aceleró cuando sintió el pulgar de Sheng Li en su mejilla.

—No vuelvas a aparecer así nunca más.

Me asusta —susurró Sheng Li y apoyó su frente contra la de ella.

Ying Lili cerró los ojos y sintió el cálido aliento que golpeaba sus labios.

—Pero me has impresionado.

¡Me equivoqué contigo!

Hoy has estado realmente genial.

Vi la forma en que mataste a algunos asesinos sin pensar en tu vida.

Nadie se había preocupado así por mí antes, así que es algo muy nuevo.

Estoy enfadado conmigo mismo porque mi mujer no me hace caso.

Xiao e incluso Kofeng te escucharon, lo que me enfureció —le dijo Sheng Li a Ying Lili.

—Tú eres mi marido, así que no podía quedarme sentada esperando a que volvieras.

Mi hombre tampoco me hace caso, y eso me enfada —pronunció Ying Lili, y abrió los ojos poco a poco.

Escrutó la mirada de Sheng Li, que la observaba intensamente.

—Almorcemos.

Tengo hambre.

Ya casi es de noche.

Nuestro plan de ir con los Comerciantes también ha fallado —declaró Ying Lili.

Sheng Li emitió un murmullo, pero no la soltó.

Acercó su rostro al de ella hasta que sus narices se tocaron.

—¿No tienes miedo a veces de que estar conmigo pueda poner en peligro tu vida?

—le preguntó Sheng Li a Ying Lili.

—No.

Sé que mi marido me salvará de esos peligros —respondió Ying Lili.

Sus labios estaban a centímetros de distancia y ahora se rozaban cuando oyeron que alguien abría la puerta.

El reflejo de Ying Lili fue rápido y acabó abofeteando a Sheng Li para apartarlo, y aunque la fuerza que él sintió en la mejilla fue leve, le sorprendió.

—Su Alteza, esta medicina debe aplicarse en la herida de la Princesa Heredera —le dijo Hu Jingguo a Sheng Li, que estaba allí de pie con la mano en la mejilla y una expresión de desconcierto en el rostro.

—¿Ha pasado algo?

—preguntó Wang Hao, que entró después de Hu Jingguo.

—¿No conocen la palabra «llamar»?

—Sheng Li bajó la mano.

A Hu Jingguo se le olvidó llamar, pues estaba preocupado por la herida en la mano de la Princesa Heredera.

—Perdóneme, lo olvidé.

La herida puede infectarse, así que he traído esto —dijo Hu Jingguo, tartamudeando, y le enseñó la pasta de hierbas a Sheng Li.

Sheng Li salió de allí sin decir nada.

Ying Lili lo miró mientras la puerta se cerraba de un portazo.

—¿Los he interrumpido?

—preguntó Hu Jingguo.

—No.

Wang Hao se fue tras el Príncipe Heredero, dejando a Ying Lili y a Hu Jingguo en la habitación.

Sheng Li estaba de pie junto a la barandilla de la cubierta del segundo piso, con ambas manos apoyadas en el borde superior.

Xiao Zhan y Wang Hao se acercaron a él.

Los dos Generales se colocaron a cada lado del Príncipe Heredero.

—Perdóneme, Su Alteza —se disculpó Xiao Zhan.

—La próxima vez no actúes así —le dijo Sheng Li a Xiao Zhan, que asintió.

—¿Has encontrado algo?

—preguntó Sheng Li a Wang Hao, inclinando la cabeza hacia él.

—Cai Hong ha hecho todo esto —informó Wang Hao a Sheng Li, que frunció el ceño.

—¿Ese tipo que quería ser General?

—preguntó Sheng Li a Wang Hao.

—Sí, Su Alteza.

Cai Hong quería matar a Su Alteza solo por esa razón, pero era algo unilateral.

Trabajaba para la Emperatriz y le encontré dos pergaminos —aseguró Wang Hao.

Sheng Li les dijo que lo siguieran a la habitación.

Ahora estaban en la habitación contigua a la de Ying Lili.

Apartando las sillas, los tres tomaron sus respectivos asientos.

El General Wang le entregó los pergaminos al Príncipe Heredero, que abrió uno de ellos.

—Esta no es la letra de la Emperatriz —pronunció Sheng Li y leyó el mensaje.

—Matar al Príncipe Heredero y a la Princesa Heredera antes de que lleguen a Luoyang —leyó Sheng Li en voz alta y luego abrió el otro pergamino.

En ese pergamino había un mapa de la ruta hacia la Provincia del Sur.

—Nos siguió desde que salimos de Luoyang —murmuró Sheng Li y volvió a tomar el pergamino en el que estaba escrito el mensaje.

—Estamos atrapados.

Volver a Luoyang es difícil ahora.

No sabemos quién nos espera en el camino —proclamó Sheng Li.

—Su Alteza, podemos tomar la ruta del bosque para llegar a la frontera exterior de la Provincia del Sur, pero no es la ruta preferida por los animales salvajes.

Sería arriesgado, pero menos que ir directamente en grupo —sugirió Xiao Zhan.

—Los animales salvajes no son un problema.

Tomaremos esta ruta a primera hora de la mañana.

Tenemos que salir de este bosque antes de que anochezca.

Pero como nadie la ha usado nunca, no estamos seguros de no desviarnos del camino correcto.

Busquen a algún lugareño que haya usado esta ruta.

No nos iremos hasta que estemos seguros del camino —ordenó Sheng Li a ambos Generales.

—Sí, Su Alteza.

Sheng Li se levantó de la silla, dobló los dos pergaminos y se fue a su habitación.

Al entrar, le dijo a Hu Jingguo que se fuera, quien se levantó de la silla y salió.

Sheng Li puso los pergaminos sobre la mesa y se quitó la túnica superior.

—Perdóname por lo de antes —se disculpó Ying Lili ante Sheng Li.

—Tendrás que compensármelo —declaró Sheng Li y sonrió con picardía.

~~~~~~
¡Hola, queridos lectores!

Aquí les he dejado 5 capítulos.

Espero que les hayan gustado.

Gracias por los votos diarios.

Ninguno de mis libros ha recibido tanto cariño, ni tantos votos.

Por favor, sigan votando por esta historia.

Estén atentos a los próximos capítulos.

GRACIAS
FELIZ LECTURA

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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