Casada con el Doctor Multimillonario por Error - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 Capítulo 10 Tendencia número 1
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10: Capítulo 10: Tendencia número 1 10: Capítulo 10: Tendencia número 1 Con la llegada de la policía y los directivos del hospital al aparcamiento subterráneo, no tardó en formarse una multitud.
Lila la seguía de cerca, preocupada por Samantha.
Le tomó la mano con delicadeza, dándole a entender que no entrara en pánico.
Pero si Noah de verdad se veía envuelto en una investigación por soborno, sin importar cómo terminara, su matrimonio relámpago se convertiría en el hazmerreír de todos.
Y quién sabe qué tipo de humillación podría lanzarle Evan.
Tenía la palma de la mano empapada en sudor.
—¿Qué es esto?
Un agente de policía había sacado del maletero la gran caja de regalo que Arthur les había dado.
Samantha se adelantó rápidamente.
—Eso es mío.
—Pesa bastante.
¿Le importa si la abrimos?
—preguntó el agente, pero no esperó respuesta antes de abrir la caja él mismo.
Cuando los fajos de billetes de gran valor quedaron a la vista, la multitud ahogó un grito colectivo.
La gente sacó sus teléfonos al instante.
Empezaron a tomar fotos y a grabar vídeos como locos.
Los altos cargos del hospital parecían visiblemente alterados, y alguien incluso comenzó a transmitir en directo.
—¿Por…
por qué es dinero?
—Samantha estaba completamente desconcertada—.
Se suponía que era una caja de suplementos para la salud del Sr.
Smith.
Lila se quedó helada al darse cuenta de lo grave que era la situación.
Era precisamente el momento en que la ira del público podía descontrolarse.
Si soltaba que la caja era de Arthur Smith, la gente empezaría inmediatamente a relacionarlo con la cirugía que Noah le había hecho a Evelyn.
Aunque Noah había actuado con buenas intenciones, los rumores sin duda lo tergiversarían para que pareciera que lo había hecho por dinero, y pintarían a Arthur como alguien que intentó sobornarlo.
No solo arruinaría la reputación de Noah.
Las décadas de integridad de Arthur se harían humo.
Lila le tiró de la manga.
—Samantha, no…
espera, no digas nada todavía.
—No puedo quedarme mirando cómo lo hunden así —dijo Samantha, soltándose de ella y dando un paso al frente.
Estaba a punto de hablar cuando Noah la agarró y tiró de ella para ponerla a su lado.
Sus ojos tranquilos se clavaron en los de ella, advirtiéndole sutilmente.
Pero ¿cómo podía quedarse callada y ver cómo él asumía toda la culpa de esa manera?
—Tranquila, sé lo que hago.
Ella apartó su mano con delicadeza, se encaró a la multitud y respiró hondo antes de alzar la voz.
—Esto no es lo que todos creen.
Por favor, no difundan esas fotos y vídeos.
Si la gente no conoce la historia completa, podría perjudicar gravemente al Dr.
Avery e incluso a toda la comunidad médica.
Eso no sería justo para nadie.
Por favor, dejen que la investigación siga su curso.
¡No dejen que los rumores de internet destruyan a alguien que en realidad hizo lo correcto!
Se quedó allí, tan pequeña y delgada entre la multitud.
Por mucho que intentara alzar la voz, solo los más cercanos podían oírla.
Así que empezó a moverse, repitiendo las mismas palabras una y otra vez a diferentes grupos.
La administración del hospital hablaba con la policía.
Mientras tanto, Noah permanecía quieto, observándola en silencio con sus ojos profundos.
Cada vez más personal del hospital se sintió conmovido por sus palabras y empezó a pedir a la gente que borrara sus grabaciones.
Comenzó a funcionar.
La multitud se dispersó gradualmente, la policía terminó sus diligencias y finalmente se marchó.
—¿No van a hacer más preguntas o algo?
—Samantha los vio marcharse, inquieta.
La directiva del hospital se apresuró a preparar un plan de relaciones públicas de emergencia.
Noah, sin embargo, parecía completamente tranquilo.
Le tomó la mano y dijo con suavidad: —No te preocupes.
Lo solucionaremos.
Por supuesto que estaba preocupada.
Esa caja de regalo era suya; si todo este lío hundía a Noah, nunca se lo perdonaría.
Lila se acercó, en tono de disculpa.
—Dr.
Avery, gracias por no decir nada sobre de dónde venía la caja.
Siento mucho lo que hizo mi familia.
Noah negó con la cabeza.
—Lo hecho, hecho está.
Aunque lo explicara en público, nadie lo creería.
Solo arrastraría a tu padre también.
No te culpes.
Entiendo por qué lo hizo.
Solo…
cuida de Samantha por mí, ¿quieres?
Noah las acompañó de vuelta al departamento y luego se fue con Toby Carlson para arreglar las cosas con la junta del hospital.
Lila miró a Samantha, con la culpa escrita en el rostro.
—Lo siento mucho, Sam.
Mi padre pensó que no aceptarían el dinero, así que lo sacó en efectivo y lo empaquetó para que pareciera un suplemento de salud de lujo.
De verdad que no pretendía que se convirtiera en este lío.
—Demasiada coincidencia, ¿no crees?
—dijo Samantha, entrecerrando los ojos ligeramente.
Lila la miró, confundida.
—No estoy culpando a tu padre —dijo Samantha—.
Es que…
no me cuadra, ¿sabes?
Demasiado perfecto.
Lila, ¿podrías quedarte aquí con tu madre?
Tengo que hablar con alguien.
Lila la agarró del brazo.
—Espera, ¿adónde vas?
El Dr.
Avery me dijo que me quedara contigo.
Déjame ir.
—Ese dinero…
¿lo sacaron de la cuenta de Evan?
—le preguntó Samantha directamente.
Lila asintió levemente.
—Sí, mi padre obligó a mi hermano a hacerlo.
Dijo que no podíamos quedarnos con esa cantidad de dinero y que teníamos que devolverla.
—¿Tu hermano aceptó de inmediato?
—Al principio no.
Pero de repente cambió de opinión y fue a buscar el dinero él mismo.
Incluso preparó la caja.
Mi padre pensó que estaba siendo considerado o algo así…
La voz de Lila se fue apagando.
Su expresión cambió lentamente a una de asombro mientras miraba fijamente a Samantha.
—Espera…
¿crees que Evan tuvo algo que ver con esto?
Samantha tampoco estaba del todo segura.
Algo en todo el asunto no le cuadraba.
Decidió seguir su instinto e ir a Farmacéutica Gemvia para enfrentarse a Evan ella misma.
La empresa también estaba en el Distrito Sunvale, así que no tardó mucho en llegar, quizá menos de una hora.
Pero en ese corto lapso, los rumores sobre Noah habían explotado en internet, disparándose hasta convertirse en el tema más comentado de todo el país.
La gente estaba desenterrando todo sobre su repentino nombramiento en el Hospital Central, atacándolo sin piedad.
Ya no se trataba solo de él; médicos de todas partes estaban recibiendo críticas por su culpa.
Lila le había dicho que el departamento de neurocirugía estaba ahora lleno de periodistas, lo que hacía casi imposible trabajar.
Gracias a que Grace la había presionado antes para que se llevara bien con Evan, Samantha le había llevado el almuerzo un par de veces y sabía exactamente dónde encontrarlo.
La recepcionista dijo que Evan no estaba, pero cuando Samantha pasó junto al hueco de la escalera, oyó sonar su teléfono.
Curiosa, se acercó en silencio.
—¿Por qué no contesta, Sr.
Smith?
Podría ser un cliente importante —dijo una voz femenina y coqueta, medio riendo.
—Si es alguien importante, te necesitaré conmigo para cerrar el trato.
Tengo que asegurarme de que seas la reina de las ventas este mes —respondió Evan, disfrutando claramente del momento.
—Oh, Evan, cuento contigo, ¿sabes?
No me decepciones…
¡Ah!
¡¿Quién eres?!
La mujer, con la ropa un poco desaliñada, se dio la vuelta y vio a Samantha mirándola fijamente.
Samantha guardó tranquilamente su teléfono.
—He venido a buscarlo a él.
Ya puedes irte.
—¿Estás loca o qué?
—espetó la mujer, arreglándose rápidamente la ropa y marchándose a toda prisa con cara de pánico.
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