Casada con el Doctor Multimillonario por Error - Capítulo 125
- Inicio
- Casada con el Doctor Multimillonario por Error
- Capítulo 125 - 125 Capítulo 125 ¿De verdad no me recuerdas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
125: Capítulo 125: ¿De verdad no me recuerdas?
125: Capítulo 125: ¿De verdad no me recuerdas?
Entró con una taza de té caliente, empujando suavemente la puerta de la oficina.
Noah estaba de espaldas a ella, en medio de una llamada, y en el momento en que la oyó entrar, colgó rápidamente.
Al parecer, no se suponía que ella oyera de lo que él estaba hablando.
Disimulando, actuó como si no hubiera oído nada.
Dejó el té sobre el escritorio de él y, entonces, sus ojos se posaron por accidente en una hoja de papel que había cerca.
El encabezado rezaba: «Lista definitiva de participantes de la actividad de team building».
El primero de la lista era el nombre de Noah.
Como era de esperar, la lista seguía un orden jerárquico.
Le seguían personas como Hugo.
El nombre de ella aparecía justo después del de Dana.
Ahí estaba: «Samantha».
Aquello hizo que su corazón diera un vuelco.
Así que, después de todo, su compañera no mentía.
Estaba en la lista de los empleados con mejor rendimiento y en la de la actividad de integración.
Entonces, ¿por qué su nombre no aparecía en la versión que se había publicado en la intranet de la empresa?
Levantó la vista hacia Noah, perpleja.
Él se percató claramente de lo que ella había visto y su expresión se tensó, incómoda.
Había un destello de culpa en su mirada inquieta.
Lo captó al instante.
Pero no sacó el tema.
En silencio, ordenó el escritorio de él como toda una profesional y regresó a su asiento.
Un comportamiento impecable para una secretaria eficiente; pero, desde luego, no el que tendría una esposa.
Noah se sintió un poco extraño.
En cierto modo, deseaba que ella lo hubiera confrontado.
Que le hubiera preguntado, aunque solo fuera un simple «¿Por qué?».
Mientras la observaba trabajar en silencio, Noah frunció el ceño.
¿Había hecho bien o mal al quitar su nombre de la lista en secreto?
Sacó el móvil.
La pantalla todavía mostraba el nombre de Ryan.
Era a él a quien había estado llamando para preguntarle si Samantha estaba en condiciones de hacer el viaje a Northport.
Northport…
Su mirada se ensombreció, con los pensamientos enredados como hilos de una telaraña.
Al final, suspiró y le envió un mensaje corto a Ryan.
Ese mismo día, más tarde, al salir del trabajo, Samantha recibió una llamada de Ryan.
Le pidió que fuera a una sesión de seguimiento, con el pretexto de que el mes siguiente ya lo tenía todo reservado y que así sería mejor.
Ella no le dio mayor importancia.
Tras recoger sus cosas, le dijo a Noah que iba a la clínica de Ryan.
Noah cogió las llaves del coche.
—Te acompaño.
Ella no se negó.
La última vez que fue sola, tardó una eternidad en relajarse.
Hasta Ryan se había dado cuenta de que todo fluía mucho mejor cuando Noah estaba presente.
Esta vez ocurrió lo mismo.
Noah se sentó a su lado.
Ella se recostó en el sillón reclinable de la consulta y, bajo la hipnosis de Ryan, no tardó en quedarse dormida.
En lo más profundo de aquel sueño, intentó distinguir mejor a la figura que había aparecido la última vez.
Durmió más de lo normal y, cuando se despertó, el sol ya se había puesto hacía tiempo.
Ryan la miraba expectante, pero cuando ella se giró para mirar a Noah, vio algo sorprendente: un atisbo de nerviosismo en su rostro.
Puro nerviosismo.
Ella estaba intentando recordar su pasado, pero ¿qué lo tenía a él tan intranquilo?
—¿Y bien?
—se adelantó a preguntar Noah antes de que Ryan pudiera hablar—.
¿Has recordado algo?
Ella lo miró fijamente, con una mirada penetrante.
—¿Quieres que recuerde o prefieres que no lo haga?
Su mirada no vaciló, clavada directamente en él.
Noah desvió la mirada ligeramente.
En lugar de su habitual respuesta rápida, hizo una pausa.
Se quedó allí, en silencio.
¿Cuántas preguntas en el mundo podrían hacerlo quedarse paralizado de esa manera?
Parecía que la de ella había tocado una fibra sensible.
Las dudas de Samantha se hacían más profundas mientras lo miraba fijamente, con los ojos llenos de preguntas.
Parecía que intentaba escudriñar hasta lo más profundo de su alma.
De repente, Noah giró la cabeza para evitar su mirada.
—Dejemos…
que las cosas sigan su curso, ¿de acuerdo?
Se levantó, se apartó de ella y se acercó a Ryan para mirar las notas que este tenía en la mano.
Pero a Samantha, su forma de actuar le resultó tremendamente forzada.
Algo no encajaba.
Ryan le lanzó una mirada rápida a Noah, luego se volvió hacia Samantha y le preguntó: —¿Hubo suerte esta vez?
¿Pudiste ver claramente quién era esa figura?
—No —respondió ella con sinceridad—.
Solo me dio la impresión de que es joven…
alto, de complexión delgada…
un poco como él.
—¿Como quién?
—intervino Ryan.
Samantha levantó la vista y miró la espalda de Noah.
Ryan siguió su mirada y, de repente, se quedó en silencio.
La espalda de Noah se tensó.
Su mano, que hojeaba los informes, se quedó inmóvil a medio gesto.
—Entonces…
¿quieres decir que la persona de tus recuerdos podría ser Noah?
—preguntó Ryan tras una pausa.
Samantha negó con la cabeza.
—No, no era él.
Solo se parecen: misma complexión, más o menos la misma edad…
pero transmite una sensación completamente diferente.
Ryan no respondió; se limitó a mirar de nuevo a Noah.
El informe que Noah tenía en la mano tembló ligeramente.
Era difícil saber si por alivio o por otro suspiro contenido.
Al salir de la clínica, Noah estaba visiblemente más callado de lo normal.
La inquietud de Samantha empezó a crecer de nuevo.
—Noah —lo llamó ella de repente.
Él se detuvo en seco y se giró, un poco sorprendido.
Sus ojos evitaron los de ella con mucha sutileza.
—¿Estás seguro…
de que no me conocías de antes?
Su mirada se clavó en la de él.
—¿Por qué insistes en preguntar eso?
—respondió él, con un tono tranquilo pero inescrutable.
Ella insistió, sin estar dispuesta a dejarlo pasar.
—Entonces dime, ¿sabes algo sobre mi pasado?
—Sam, ¿qué te hace pensar eso?
—la miró él fijamente.
—No lo sé…, es que me resultas demasiado familiar.
Y tu forma de actuar conmigo…
siento que ya me conoces bien —dijo con voz grave—.
Así que dime la verdad.
¿Estás seguro de que no nos habíamos visto antes?
Él rio por lo bajo, con aire genuinamente divertido.
Le dio una suave palmada en la cabeza y dijo: —A lo mejor es solo un déjà vu.
Si no, ¿por qué íbamos a aceptar casarnos nada más conocernos?
Esa respuesta la pilló desprevenida.
¿Así que un matrimonio relámpago…
de verdad?
Ella aún quería preguntar más, pero Noah cambió de tema rápidamente.
—Hay algo que debo confesarte.
—¿El qué?
—El foco de su atención cambió al instante.
Noah frunció ligeramente el ceño.
—En realidad, estabas en la lista de la actividad de integración…
Yo mismo taché tu nombre justo antes de que se publicara.
—Me lo imaginaba.
Lo que no sabía era el porqué —lo miró ella con fijeza.
Él soltó una risita amarga.
—Lo admito, fue por egoísmo.
Yo no quería ir y pensé…
que si tú tampoco ibas, no me sentiría tan mal.
—Pero no pensaste en lo decepcionada que me sentiría, ¿a que no?
Claro, para ti es solo otra actividad más, pero para mí…
era por fin un reconocimiento.
Samantha suspiró.
Aun así, no lo culpó demasiado.
—Lo siento.
Hablaré con el equipo para que lo arreglen —dijo Noah, acariciándole el pelo con suavidad.
Samantha le apartó la mano de un manotazo.
—Olvídalo.
Si no quieres ir, no vayas.
—Sam…, ¿estás enfadada?
—le preguntó, bajando la mirada hasta sus ojos.
Ella, de repente, lo fulminó con la mirada.
—¿Es que no puedo estarlo?
Sí, su tono fue un poco brusco.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com