Casada con un multimillonario poderoso y dominante - Capítulo 30
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30: CAPÍTULO 30 Enviado del cielo 30: CAPÍTULO 30 Enviado del cielo POV de Eric
Estaba sentado en mi despacho, revisando algunos archivos que había descuidado durante un tiempo, pero por mucho que intentaba concentrarme y terminar los trabajos pendientes, me resultaba difícil.
Estaba estresado por intentar cancelar un trato mortal que el Sr.
Lawn había hecho y también por el trabajo.
Y no ayudaba el tener a mi pequeña esposa rondándome la cabeza.
Pensando en ella, me recliné en el reposacabezas de mi silla giratoria, haciendo rodar mi bolígrafo en el aire como un acto reflejo.
Después de mi primer encuentro con ella esa noche, cuando se me ofreció, mi existencia entera había cambiado.
Yo estaba en el hotel en un descanso del trabajo, como si eso fuera posible.
El trabajo no deja de seguirme a todas partes, haga lo que haga o vaya donde vaya.
Acababa de concluir una reunión de negocios improvisada y, al volver a mi suite, una pequeña figura chocó con fuerza contra mí, y su cabeza golpeó mi pecho.
Con el ceño fruncido por el disgusto, bajé la mirada hacia su pelo rubio miel.
Ella se apartó ligeramente y quedé cautivado en el mismo instante en que sus ojos color avellana se encontraron con los míos.
Parecía que había estado llorando.
Tenía los ojos ligeramente enrojecidos y un poco llorosos.
Y desde ese preciso momento, quedé cautivado.
Todavía no puedo explicar por qué me sentí atraído por una mujercita desconocida.
Quizá fue por la inocencia que poseían sus dulces ojos, o porque parecía tan pequeña que la consideré la sumisa perfecta, a pesar de que nunca antes había tenido a una mujer en mi cama.
Me había fijado en cada uno de sus movimientos y me había picado la curiosidad por saber por qué tenía los ojos llorosos.
Pero entonces me dedicó una sonrisa y, al minuto siguiente, se estaba comportando de una forma adorable y pícara.
No parecía alguien que tuviera ni la más remota idea sobre el sexo, así que fue tan sorprendente como hilarante la forma en que actuó mientras intentaba seducirme.
Sin embargo, a pesar de lo tonto que pareció, me excitó ver esa cara inocente trazando círculos con un dedo en mi pecho, y ese hecho todavía me sorprende un poco.
La llevé a mi habitación y tuvimos sexo.
Por primera vez en muchos años, dormí plácidamente toda la noche.
Pero cuando me desperté, se había ido.
Un rollo de una noche, eso fue lo que fue, pero no podía quitármela de la cabeza.
Fue la primera mujer con la que tuve sexo y, además, por primera vez en muchos años, había dormido sin interrupciones gracias a ella.
Durante dos noches, no hice más que dar vueltas en la cama, recordando cómo me sentí al deslizarme dentro de ella y a qué sabía.
Además, estaba esa sangre que había visto en su lado de la cama.
Había sido virgen; con razón la sentí tan estrecha y casi impenetrable.
**Suspiros**
Ahora que lo pensaba, estaba seguro de que había perdido la cabeza.
Casarme con una mujer que apenas conocía y todos estos extraños sentimientos de posesión y protección hacia ella.
Y ahora, estaba el deseo de verla.
No la estaba echando de menos, ¿o sí?
¡Mierda!
¿Qué eran todos estos cambios tan raros?
¿Eran las oraciones de la gran Sra.
Lawn haciendo efecto?
**Suspiros**
Me pellizqué el entrecejo, masajeándome suavemente las sienes.
Luego cogí el móvil del escritorio y marqué un número.
La llamada se conectó antes del segundo tono.
—Prepara el coche —dije al auricular.
Me levanté y despejé el escritorio y, cuando me dirigía hacia la puerta, llamaron rápidamente y esta se abrió.
—¡Señor!
—Louis, mi asistente, hizo una reverencia.
—Cancela toda la agenda de hoy —le dije y seguí mi camino, pero entonces se me ocurrió una idea y me detuve—.
La de mañana también.
—Sí.
—Hizo una reverencia y me acompañó escaleras abajo.
—Para primero en la Villa Lawn —le dije a mi chófer mientras salía a toda velocidad de las instalaciones de la oficina.
POV de Rayne
Ojalá pudiera irme ya.
Las reuniones como esta nunca han sido lo mío.
Sobre todo ahora, que todo el mundo me tenía en boca.
Pero estaba agradecida de que la atención ya no se centrara en mí.
Elaina y Ann habían conseguido acapararla toda, y me maravillaba lo bien que la manejaban.
Elaina era una celebridad, ser el centro de atención era algo que hacía con regularidad, así que se le daba bastante bien gestionar la atención que recibía.
Eso era algo que yo envidiaba.
De repente, estaban hablando de sus nueras y de alguna otra cosa.
Yo había dejado de prestar atención a su conversación hacía rato.
—Lydia, he oído que tu nuera está embarazada, enhorabuena —dijo la Sra.
McCarthy, la madre de Bianca, y la Sra.
Lydia sonrió.
—Es cierto, gracias a mi hijo y a mi nuera, pronto tendré un nietecito o nietecita correteando por la mansión.
Lo que me hace preguntarme, ahora que tienes una nuera, Margaret, ¿podemos esperar una nueva incorporación a la familia Lawn en cualquier momento?
La pregunta iba dirigida a la Sra.
Lawn, pero ¿por qué todo el mundo me miraba a mí?
Eché un vistazo a la Sra.
Lawn y vi cómo su sonrisa se desvanecía lentamente.
Esas mujeres intentaban herirla intencionadamente a través de mí, lo que me hizo preguntarme qué sentido tenía relacionarse con ellas.
—Ya sabes, Lydia.
Estas cosas llevan su tiempo.
Tú misma lo sabes mejor que nadie.
Quiero decir, tu nuera acaba de quedarse embarazada después de cuatro años de matrimonio.
Es exactamente el mismo tiempo que tardaste tú en concebir en tu propio matrimonio —dijo, sorbiendo el líquido de su taza.
Miré a la Sra.
Lydia y vi cómo su rostro se enrojecía por las palabras de la Sra.
Lawn.
—No se puede presionar a una pareja de recién casados.
Puede que aún no estén preparados para tener hijos.
Los tendrán cuando lo estén.
Aparté la vista del rostro avergonzado de la Sra.
Lydia y vi a Elaina guiñándome un ojo.
Reprimí las ganas de reír.
Si había alguien que entendiera bien de zascas y contraataques, éramos Elaina y yo.
De jóvenes, leíamos muchas novelas de ese tipo, así que nos entendíamos.
—Margaret es muy cruel.
¿Hacía falta que le dijera todo eso a Lydia?
—oí preguntar a alguien.
—¿Qué?
Solo estaba protegiendo a su nuera.
—¡Mmm!
—resopló la primera voz—.
Si ni siquiera puede protegerse a sí misma en una reunión tan pequeña como esta, me pregunto cómo ha llegado a ser la nuera de la familia Lawn.
—Ni siquiera tiene una buena familia, ¿así que qué hay que proteger?
No debería estar en una reunión como esta.
—¡Oye!
No seas tan dura con la pobre chica.
Puede que no tuviera una buena familia, pero estar casada con alguien de la familia Lawn es su nueva carta de presentación.
Durante estos cuchicheos, sentí que se me rompía el corazón.
Y deseé más que nunca marcharme.
Y, como si mis plegarias hubieran sido escuchadas, oí la voz de Eric.
—He venido a por mi esposa.
Me di la vuelta de inmediato y allí estaba él, de pie en la entrada del jardín con un traje azul marino y el pelo peinado pulcramente hacia un lado, lo que me hizo preguntarme cómo conseguía tener un aspecto tan perfecto en todo momento.
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