Casada con un multimillonario poderoso y dominante - Capítulo 88
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88: Capítulo 88 Plan 88: Capítulo 88 Plan POV de Sarah
Todo el mundo estaba ocupado preparándose para la cena en cuanto llegamos a casa de patinar sobre hielo.
—Estúpido patinaje sobre hielo —dije mientras me quitaba el abrigo.
—Ann es tan engreída —afirmó Bianca.
—Y en cuanto a esa chica, Rayne, tenemos que hacer algo con ella, y rápido —dijo Bianca.
Tenía razón, odiaba que Rayne fuera la dominante sobre todas.
—¿No es hora ya de que sepa con quién se está metiendo?
—le pregunté a Bianca.
—Solo tenemos que mantenerla en suspenso, hacer que le dé vueltas y más vueltas —afirmó Bianca.
En eso tenía razón.
Nos dimos un baño y nos preparamos para la cena general.
Llegamos al comedor antes que los demás y, como siempre, Rayne y sus chicas fueron las últimas en sentarse a la mesa.
—¿Dónde está Ann?
—preguntó una de las chicas, a la que conocían como Silver.
—No se encuentra muy bien, cenará en su habitación —le respondió Rayne.
—OMG, ¿está bien?
—preguntó otra chica.
—Sí, seguro que solo tiene frío —respondió Rayne.
—Ella eligió ir a patinar, así que se enfermó.
Es culpa suya —dije.
—Sí, ya lo entendimos.
Puedes comerte tu comida —respondió Elaina con rudeza.
—Tú no eres quién para decirme lo que tengo que hacer —repliqué.
—Nadie te dice lo que tienes que hacer, por eso siempre acabas haciendo tonterías —dijo Eliana en voz alta y algunas de las chicas se rieron.
—¿Qué es tan gracioso?
—le pregunté enfadada a la chica que se reía a mi lado.
—Oye, no te la agarres conmigo, es ella la que está hablando contigo —respondió la chica.
—Y tú, Eliana, ¿cómo has llegado hasta aquí?
¿Te invitaron?
—preguntó Bianca, intentando defenderme.
—¡Zorra, nosotras planeamos toda esta mierda, no me convertí en la niñera de nadie solo para arruinarle la vida a una antigua amiga!
—dijo Eliana.
Cada una de sus palabras daba en el clavo y me sentía muy mal.
Ese era su objetivo, quería que me sintiera mal.
—Rayne, no estás diciendo nada —dije, con los ojos fijos en Ryane, que nos prestaba menos atención a nosotras que a su comida.
—¿Qué quieres que diga, Sarah?
—preguntó Rayne mientras dejaba el vaso de zumo sobre la mesa.
—Deberías enseñarle a tu hermana algunos modales —dijo Bianca en voz alta.
—¿Los que os faltan a vosotras dos?
—soltó Eliana.
—¿De verdad tenemos que volver a esto?
¿Tenemos que pelearnos todos los días?
¿No podemos actuar todas con madurez y dejar que el problema entre nosotras se calme?
—dijo Rayne con calma.
Sabía que intentaba hacer las paces, así era Rayne, la pacificadora, a la que nunca le gustaba recurrir a la violencia.
—Nuestro problema eres tú, Rayne —dije en voz alta.
El lugar entero se quedó en silencio durante un rato y entonces Rayne habló.
—Entonces no tenéis ningún problema —dijo y se levantó.
—Espero que las dos disfrutéis de la cena juntas —dijo Rayne y se fue.
Mis ojos se centraron en Eliana.
—No me mires, tengo hambre —dijo Elaina mientras se atiborraba la boca de filetes.
Me levanté y caminé en la dirección por la que se había ido Rayne.
La conversación aún no había terminado.
La vi al otro extremo del pasillo.
Caminé hacia ella a paso rápido y le di un golpecito por la espalda.
—¿Qué quieres de mí?
—preguntó Rayne de inmediato, al darse cuenta de que era yo.
—Respuestas a mi pregunta —le contesté.
—¿A qué pregunta, Sarah?
¡¿A cuál?!
—Por qué te casaste con un hombre del que no sabes nada y te has negado a averiguar sobre su pasado —dije.
—Porque amo a este hombre y no estoy dispuesta a cambiar mi felicidad por su pasado —respondió ella, simplemente.
¿Está loca esta zorra?
¿Qué está diciendo y por qué hablaba con tanta calma?
Estoy intentando hacer que se enfade como nunca.
—¿Y si ya tiene una esposa e hijos de los que no sabes nada?
—dije.
—Eso debería ser un asunto personal mío, no necesito que te entrometas en mis asuntos —declaró con claridad.
—Asuntos, ¿eh?
—me burlé.
—¿Qué te pasa, Sarah?
¿Por qué estás en todas partes?
—empezó Rayne.
¿Se estaba enfadando ya?
Porque ya parecía un poco furiosa.
—Te quedaste con Fred, y eso lo pasé.
Ahora estás aquí y vienes a por Eric.
¿No te da ni un poco de vergüenza, ni tu personalidad inútil?
La forma en que te has rebajado a ti misma y tus valores…
Me da vergüenza ser de tu mismo género, Sarah.
Me das asco —dijo Rayne con el rostro severo y sin emociones mientras pronunciaba cada palabra.
—¡Di lo que quieras, envíame mensajes al azar o lo que sea, amo a Eric y eso es todo lo que importa, su vida pasada no me importa, ¿vale?!
Ahora, si me disculpas, estaba mirando cómo brillaban las plantas —dijo antes de suspirar con alivio.
No me esperaba todo eso de Rayne, parece que no era la gallina asustadiza que yo creía.
Aplaudi lentamente.
—Ha sido un discurso muy bonito, Rayne —dije con calma mientras caminaba a su alrededor hasta ponerme delante de ella.
—Pero esta vez te equivocas, yo no quiero a Eric —dije con calma.
—Cuando descubras su pasado y su vida amorosa, te darás cuenta de quién lo quiere de verdad —dije con una sonrisa de superioridad.
—Vete —dijo Rayne.
—Se supone que somos mejores amigas, Rayne —dije con calma.
—Ser la mejor amiga de una maldita traicionera es algo que no haré —dijo y estuvo a punto de marcharse.
—Siempre te he considerado débil, Rayne, pero hoy has demostrado tu valía, así que cambiaré de planes —dije, riendo suavemente.
Mis palabras la detuvieron en seco.
Se dio la vuelta con delicadeza y sonrió antes de decir.
—Ya nada me asusta, Sarah.
Venga, estoy lista para lo que sea —dijo antes de alejarse lentamente.
—Oh, apuesto a que esta no te la verás venir —murmuré para mis adentros antes de irme.
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