Casada con un multimillonario poderoso y dominante - Capítulo 92
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92: CAPÍTULO 92 Creer 92: CAPÍTULO 92 Creer POV de Rayne
Caminé con cuidado por el pasillo y luego bajé las escaleras.
Parecía que no había nadie.
Suspiré aliviada, salí y me adentré en el jardín.
Inhalé el aroma de tantas plantas; mientras que algunas me daban ganas de vomitar, otras me alegraban con su agradable olor.
—Sabía que no podías estar sola, por eso me quedé.
Me di la vuelta y era Bianca.
Oh, no, esto era lo que estaba intentando evitar.
Me quedé callada, actuando como si no la hubiera oído.
Era muy obvio que no quería hablar con ella, pero siguió insistiendo.
—¿Qué?
¿Te da miedo hablar conmigo?
—preguntó ella.
—No, simplemente te estoy evitando —respondí.
—¿Por qué me evitas?
¿Crees que intentaría hacerte daño?
—preguntó.
Pero me mantuve en silencio, con la mirada fija en las plantas.
—No soy una psicópata como tú —respondí.
Ella rio entre dientes.
—Nena, no soy una psicópata, solo intento conseguir lo que es mío —dijo ella con su sonrisa fingida.
¿A qué se refería con conseguir lo que es suyo?
No me molesté en preguntarle, simplemente actué como si no fuera asunto mío.
—¿Dónde están los demás?
—le pregunté.
—Fueron a hacer turismo en grupos —respondió ella.
Si todos se habían ido a hacer turismo en grupos, ¿qué hacía ella aquí?
Y, como si me estuviera leyendo la mente, respondió.
—Quería hacerte compañía y también mostrarte la prueba de lo que dije ayer, por eso me quedé —dijo ella.
—¿No lo ves, Rayne?
Eric y yo estábamos muy enamorados hasta que apareciste tú y lo arruinaste todo.
Una aventura de una noche empezó a convertirse en toda una vida para ti.
¡¡Maldita zorra!!
Las palabras de Bianca se quedaron pegadas en mi cabeza como un imán al hierro.
No podía olvidar lo avergonzada y herida que me sentí ayer.
La vergüenza que sentí, el dolor y cómo murió la confianza que le tenía.
Quería saber más y más sobre Eric, y apostaría a que Bianca me contaría todo lo que yo quisiera saber.
Pero de lo que no estaba segura era de si ella era la persona adecuada a la que hacerle estas preguntas o de la que obtener información sobre Eric.
Tenía todos los pensamientos revueltos en este momento, la cabeza me daba vueltas y me sentía mareada.
¿Qué era esta sensación?
—¡Rayne!
¡¡Rayne!!
—oí la voz de Bianca gritar y todo empezó a volverse borroso; entonces, me desmayé.
AL DÍA SIGUIENTE
Sentí algo frío en la frente.
Intenté abrir los ojos, pero sentía los párpados pesados.
—¡Ay!
—gemí mientras intentaba girarme en la cama.
—Rayne —oí llamar a una voz muy familiar.
Intenté imaginar quién era, pero no pude, así que abrí los ojos con cuidado.
Todo estaba muy borroso y vi a alguien inclinado sobre mí.
Retrocedí asustada, por si esa persona quería hacerme daño.
Aunque todavía no podía ver a la persona, todo seguía borroso, pero poco a poco la imagen se enfocó y vi que era Eliana.
—Rayne, ¿estás bien?
—preguntó Eliana.
Podía oír el miedo y la preocupación en su voz.
—Elaiana —la llamé con calma.
Miré a mi alrededor y descubrí que estaba en mi habitación.
Pero ¿cómo y cuándo llegué aquí?
Hace unos minutos estaba en el jardín hablando con Bianca.
¡¡Bianca!!
Su nombre resonó en mi oído.
«Quería hacerte compañía y también mostrarte la prueba de lo que dije ayer, por eso me quedé», recordé sus palabras.
Estaba a punto de contarme algo que significaba el mundo entero para mí.
—¿Qué hago aquí?
¿Dónde está Bianca?
Estaba en el jardín con ella hace unos minutos —dije todo de una vez, atropellando las palabras.
—Rayne, cálmate —dijo Elaina, intentando tranquilizarme.
—Bianca está en su habitación, la están interrogando las autoridades, y eso fue ayer —dijo Ann.
—¿Interrogada por las autoridades?
¿Por qué?
—pregunté.
Estaba muy confundida.
Todo era confuso.
—Volvimos ayer y descubrimos que te habías desmayado.
Elaina llamó a la policía y les dijo que Bianca había intentado quitarte la vida —dijo Ann.
OMG, ¿qué ha hecho Eliana?
¿Y cómo pasó el día tan rápido?
—Elaina, eso no es verdad, estábamos hablando tranquilamente en el jardín y entonces…
—hice una pausa.
—¿Y entonces qué, Rayne?
—preguntó Elaina.
—Rayne, habla ya, tu testimonio es lo que se necesita ahora —dijo Ann.
—Y entonces…, todo empezó a volverse borroso y yo…
—me detuve.
—¿Tú qué?
—casi gritó Elaina.
—Creo que me desmayé.
La cabeza me daba vueltas y estaba mareada, todo empezó a volverse borroso y perdí el conocimiento —expliqué.
—¡Lo sabía!
—gritó Ann con emoción.
—Sabía que el médico tenía razón —dijo Elaina con una sonrisa.
Estaban volviendo a confundir mis pensamientos.
La cabeza empezaba a darme vueltas de nuevo.
—Elaina.
—Elaina.
Ann me dio un vaso de agua y me lo bebí.
El agua me reanimó de mi estado de mareo.
—Tienes que descansar, Rayne, necesitas guardar reposo en cama —dijo Ann.
—¡No, necesito encontrar a Bianca!
—insistí.
—Rayne, escúchame, tienes que guardar reposo por el bien de tu bebé —dijo Ann.
«¿De qué bebé estaba hablando?
¿Qué bebé?
¿Está bien Ann?», pensé.
—¿Qué bebé?
¿Quién está esperando un bebé?
—pregunté, paseando la mirada de Eliana a Ann en busca de respuestas.
—¿Deberíamos decírselo?
—le susurró Elaina a Ann.
—No, creo que debería descansar un poco —respondió Ann.
—Vamos, chicas, no pueden seguir con esto, díganme qué coño está pasando —dije.
—Rayne, tienes que irte a la cama ya para que recuperes las fuerzas —dijo Ann.
—Sí, y le encargaré a tu doncella personal que te prepare un plato —añadió Elaina.
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