Casado con su amor secreto - Capítulo 302
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Capítulo 302: Cuñada Shi Luo
Yu Mei terminó su trabajo en la empresa en tres horas antes de revisar los informes financieros.
Mientras sopesaba si ir a visitar a Jun Zixuan a la empresa o volver a la Mansión Ren, recibió una llamada de Shi Luo que la invitaba a tomar un café.
Recordó que anteayer, Shi Luo la había llamado para preguntarle por la presencia de Jun Boyan en su casa. Luego, se le acabó la batería y no pudieron seguir hablando.
Yu Mei condujo hasta la cafetería que Shi Luo mencionó y entró en el reservado antes de que ningún periodista pudiera merodear a su alrededor.
Después de aquella fiesta de celebración, tanto Jun Zixuan como ella estaban por toda la prensa sensacionalista y ya se lo esperaba, pero…
—Vi las noticias —dijo Shi Luo, que tenía unas ojeras evidentes y no parecía otra cosa que un patito deprimido.
Yu Mei le dio unos golpecitos y le pellizcó las mejillas un par de veces antes de sentarse al otro lado de la mesa. —¿Lo hiciste…? Ahora es una molestia… Los periodistas se pegan como sanguijuelas y estamos en todas las noticias.
—¿No te lo esperabas cuando te le declarabas en ese escenario? —preguntó Shi Luo sin vida mientras su cabeza se ladeaba.
—Tú… ¿Por qué tienes esa cara? —A Yu Mei le dieron escalofríos solo de verla.
—¿No me has respondido?
Yu Mei cogió el vaso de agua y se lo bebió de un trago. —Siempre quise confesarme a él como es debido. Y después del accidente de Jun Zihao, no quiero que aparezca de la nada ningún otro ex y cree malentendidos entre nosotros. Se podría decir que he desarrollado un grave trauma con los exnovios y las exnovias.
—No tuviste otros ex.
Yu Mei puso los ojos en blanco. —Tuve algunos pretendientes por aquí y por allá. ¿Quién sabe si aparecerán algún día? Además, Zixuan tiene admiradoras locas por todas partes, así que tenía que reclamar lo que es mío.
—Obvio. Eres una posesiva enfermiza —dijo Shi Luo, poniendo los ojos en blanco—. ¿Algunos pretendientes? Sí, claro, como más de la mitad de la Universidad de Cristal.
—Eh… Luoluo, ¿estás drogada?
—Te lo digo, no te hablo. —Yu Mei se alarmó cuando la mujer le espetó de repente.
—¿Qué he hecho?
—Dejaste a ese Junior Jun en mi nido de paz y ahora mi vida es un caos.
—Boyan es tan adorable. ¿Qué podría hacerte?
—Adorable mis narices —gritó Shi Luo—. Mamá nos vio a los dos juntos y se quedó tan sorprendida que yo también me quedé sin palabras sobre cómo responderle.
—¿Los vio a los dos juntos? —Yu Mei se quedó sin palabras.
—Sí, apenas logré decir que es el hijo de su mejor amiga y también mencioné a tu suegra. Mamá se emocionó mucho al oírlo, pero…
—¿Pero? —Yu Mei enarcó una ceja.
—Pero aun así quería saber qué tipo de relación tenemos…
Yu Mei asintió. —¿Y entonces?
—Entonces… Entonces Jun Boyan le dijo que teníamos una relación y no pude dormir después de eso. Mamá estaba más que feliz y dijo que deberíamos casarnos pronto.
Yu Mei volvió a asentir. —Ya veo…
Shi Luo se quedó sin palabras. —¿Qué «ya veo»…?
—Luoluo, apuesto a que te has vuelto tonta después de ver a un Jun despampanante en tu aburrida casa.
—¿Qué quieres decir?
Yu Mei suspiró. —Deja que te lo explique. Obviamente lo hizo para que las cosas no fueran tan incómodas.
—Podría haber dicho que somos como hermanos.
—Bueno. Probablemente, dijo lo primero que se le ocurrió —dijo Yu Mei encogiéndose de hombros—. ¿Por qué reaccionas de forma exagerada, a menos que sientas algo por él? —bromeó, pero inesperadamente, Shi Luo se sonrojó con sus palabras—. Luoluo, tú…
—Te has vuelto loca. Me voy a casa. Quiero dormir…
—¿Con Boyan? —Los ojos de Yu Mei se abrieron como platos.
—Tú… Tú… —La cara de Shi Luo estaba a un segundo de estallar—. ¿De qué demonios estás hablando?
—Eh… quiero decir que te sonrojaste y dijiste dormir, así que yo…
—Dije dormir, no sexo. —Mientras veía a su amiga rascarse el cuello con torpeza, Shi Luo se quedó sin palabras—. Jun Zixuan te ha corrompido —dijo.
—Ejem…
—No hay nada entre él y yo. Me lo tomaré como si tuviera un nuevo inquilino temporalmente.
—Como prefieras. Creo que Boyan se mudará pronto, y entonces podrás decirle a tu madre que han roto —dijo Yu Mei después de pensarlo un poco.
Shi Luo asintió, un suave sonrojo aún permanecía fijo en sus mejillas.
…
—…Y eso es todo lo que pasó —relató Yu Mei su conversación con Shi Luo, saltándose, por supuesto, la parte de «dormir».
Jun Zixuan dejó su iPad sobre la mesa de centro mientras levantaba la cabeza para mirarla. —Conseguiré un lugar para Boyan.
Jun Boyan tenía un apartamento en Amarantino, pero no poseía una casa en Pekín, ya que la mayoría de las veces que volvía, vivía en la villa de Shen Lihua.
Yu Mei se acarició la barbilla un momento antes de negar con la cabeza. —Deja que se queden juntos.
Jun Zixuan enarcó una ceja. —¿Qué estás tramando?
—Creo que a Luoluo le gusta Boyan. Dejemos que se queden juntos a ver si saltan chispas. ¿Qué dices?
Los labios de Jun Zixuan se crisparon. —Qué raro sería tener a Shi Luo de cuñada.
Yu Mei se acercó un poco más a él. —Deja de torturarla, ¿vale?
Jun Zixuan frunció los labios. —¿De qué estás hablando?
Sus ojos se entrecerraron. —Deja de hacerte el inocente. Luoluo me lo contó.
Jun Zixuan tiró de ella para que se sentara en su regazo, sobre sus muslos. Enterró el rostro en el hueco de su cuello. —En aquel entonces, me perturbaron mucho sus mentiras… —murmuró mientras la abrazaba.
Ella le alborotó el pelo. —Fue culpa nuestra. Lo acepto. Pero en ese momento, estaba planeando divorciarme de ti, por eso ella mintió, aunque exageró un poco.
Él ladeó la cabeza para mirarla, las puntas de sus narices se tocaron. —No volverás a mencionar el divorcio nunca más.
—Eh… solo lo mencionaba de pasada…
Le mordisqueó el labio inferior antes de succionarlo. —Ni de pasada.
—Vale.
El teléfono de Jun Zixuan vibró.
Yu Mei cogió el teléfono de la mesa de centro. —¿Cuál es la contraseña?
—Tu cumpleaños.
Ella parpadeó, mirándolo. —¿El mío?
Él asintió y ella introdujo rápidamente su día y mes de nacimiento, y miró sin palabras el teléfono, que se desbloqueó.
Le dio un golpecito en la mejilla. —Pareces tonta parpadeando así.
Ella lo fulminó con la mirada antes de revisar el mensaje. —Es del Mayordomo Gu. Te ha enviado unas fotos y un mensaje de texto…
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