Casado con su amor secreto - Capítulo 333
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Capítulo 333: Abejas y flores
—En aquel entonces, se casaron por las circunstancias. Pero esta vez, se casaron por voluntad propia. Eso marca la diferencia —explicó Mu Shen amablemente, al darse cuenta de que Li Shuang no conocía la identidad de Yu Mei.
Li Shuang asintió. —Eso marca la diferencia, desde luego. —Una pequeña sonrisa apareció en su frío rostro mientras miraba a Yu Mei y a Jun Zixuan—. Enhorabuena.
—Gracias… —sonrió Yu Mei—. ¿Por qué tienes esa cara?
Mu Shen siguió la mirada de Yu Mei y observó el rostro de Li Shuang. Tenía ojeras y la cara un poco pálida.
—Es un período de mucho trabajo en la empresa. —Las reuniones y los acuerdos consecutivos la habían dejado exhausta.
Después de la cena, Mia, Li Shuang y Shi Luo se sentaron en el sofá a charlar. Aunque Li Shuang y Shi Luo acababan de conocer a Mia, entre mujeres nunca faltan los temas de conversación.
Además, a ambas les había causado una buena impresión Mia, y cuanto más hablaban, mejor se llevaban con ella.
—¿Te has teñido el pelo? —preguntó Li Shuang con curiosidad.
Mia se miró el largo pelo, que llevaba recogido en una coleta baja. —No, es mi color natural. Aunque estoy pensando en teñírmelo —se encogió de hombros. Tenía el pelo hasta la cintura después de habérselo cortado y era demasiado llamativo con ese color.
Shi Luo negó con la cabeza. —No lo hagas. Creo que te queda muy bonito. Te va bien. —No a todo el mundo le queda tan bien un color de pelo tan llamativo—. Como el pelo rubio ceniza de Zixuan. —También era un color raro, pero a él le quedaba espectacular.
Li Shuang asintió. —Sí, es verdad.
Mia sonrió como la zorra que era. —Dejemos el tema aburrido, chicas. —Guiñó un ojo coquetamente antes de pasar los brazos por el cuello de las dos mujeres que estaban sentadas a cada uno de sus lados—. Contadme sobre vuestra vida amorosa —susurró.
Li Shuang hizo una pausa antes de parpadear. —No tengo vida amorosa, pero mi abuelo quiere que la tenga, así que he encontrado un novio potencial…
—¿Por qué potencial? —preguntó Shi Luo con curiosidad.
—Significa que todavía no es mi novio. Como me ha estado cortejando, investigaré sus antecedentes y decidiré después de eso. —Li Shuang fue muy directa. Rara vez hablaba con la gente, pero una vez que entraba en confianza con alguien, no dudaba en abrirse.
Shi Luo frunció el ceño al recordar el problema con el exnovio de Li Shuang. Yu Mei le había puesto al corriente, pero esos asuntos parecían haber dejado una huella en Li Shuang.
Mia, que conocía toda la verdad, se quedó callada. —No soy muy aficionada al amor y a los sentimientos, pero aun así, a menos que de verdad lo quieras, no tienes por qué conformarte a la fuerza con cualquier hombre —dijo después de un buen rato, pero no habló más, sabiendo que el abuelo de Li Shuang estaba involucrado en el asunto y eso lo hacía más complicado—. ¿Y tú? —Miró a Shi Luo.
Shi Luo pareció bastante incómoda. —Por ahora no tengo a nadie.
Mia asintió. Cuando vivía al lado del apartamento de Shi Luo, nunca había percibido otra presencia en ese lugar, lo que significaba que nunca llevaba a un hombre a casa. —Sois unas chicas demasiado inocentes y puras. Deberíais aprender algo de vuestra hermana mayor. —Quitó las manos de sus cuellos y suspiró con decepción.
Shi Luo y Li Shuang intercambiaron una mirada. —¿Eso significa que tienes un historial?
—Por supuesto, Su Alteza ha visto todo tipo de abejas y flores —dijo Mia misteriosamente.
Shi Luo y Li Shuang parecían dos gatas curiosas, deseando saber más, pero la mujer mantuvo la boca cerrada.
Pero el trío no se percató de que cierto hombre estaba de pie detrás de ellas con unas cuantas nubes negras sobre la cabeza. Era Han Jian Yu.
—¿Pasa algo, Cuñado? ¿No te encuentras bien? —le preguntó Jun Zixuan a Han Jian Yu con bastante inocencia, pues se había dado cuenta de toda la escena.
Han Jian Yu entrecerró ligeramente los ojos. —Por supuesto que no —dijo con indiferencia antes de continuar la llamada telefónica sin apenas expresión en el rostro.
Su conversación atrajo la atención del trío…
La diversión brilló en los ojos de Jun Zixuan mientras miraba su espalda en retirada antes de acercarse a ellas. —¿Habéis visto a mi mujer, señoritas?
Mia y Li Shuang negaron con la cabeza, mientras que Shi Luo miró al demonio que, como de costumbre, se disfrazaba de ángel. —No te lo diría ni aunque la hubiera visto…
—¿Quieres volver a hacer horas extras? —preguntó Jun Zixuan con despreocupación, y sus palabras despertaron la curiosidad de Mia y Li Shuang.
Shi Luo se quedó sin habla. —¿Tienes el descaro de sacar ese tema?
Jun Zixuan enarcó una ceja. —¿Tienes tú el descaro de guardar rencor después de las tonterías que me hiciste creer en Shanghái?
Shi Luo se quedó sin palabras. —Me disculpo por eso. La situación lo requería —se encogió de hombros—. Mei fue al dormitorio.
—Gracias. —Jun Zixuan se dio la vuelta y se fue.
Shi Luo suspiró. ¿Por qué no es tan adorable como su hermano?
Mientras Jun Zixuan subía la escalera y se dirigía al Dormitorio Principal, encontró a Mu Shen y Yu Mei cuchicheando, e incluso desde la distancia, pudo verles los cuernos en la cabeza.
Estos dos… ¿Qué estarán tramando ahora?
—Ah Xuan… —corrió Mu Shen hacia él en cuanto lo vio de pie a lo lejos.
Jun Zixuan le apartó la mano del codo con asco.
—Amor~ —le sonrió Yu Mei con coquetería.
—Está bien… —El glaciar en sus ojos se derritió—. Decidme. ¿Qué queréis?
—Eso no está bien —hizo un puchero Mu Shen—. Las zorras antes que los colegas.
—¿A quién llamas zorra? —lo fulminó Yu Mei con la mirada.
—No en el sentido literal. —Mu Shen se estremeció. Cambió de tema—. Díselo.
Yu Mei miró hacia la planta de abajo y ya pudo ver a Jun Boyan caminando hacia las chicas. —Tenemos un plan.
—¿Y ese es…? —los miró Jun Zixuan inquisitivamente.
—Ya que estamos todos aquí hoy… —Yu Mei le contó lo que ella y Mu Shen estaban discutiendo.
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