Castigo Compartido - Capítulo 17
- Inicio
- Todas las novelas
- Castigo Compartido
- Capítulo 17 - 17 Continuación 167 Un Mormullo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: Continuación (16/7): Un Mormullo 17: Continuación (16/7): Un Mormullo El sol de la tarde entraba por la ventana del departamento de Renzo, iluminando suavemente el sofá donde él seguía dormido.
Aina estaba sentada en la silla a su lado, vigilando que no se moviera demasiado y que estuviera cómodo.
De repente, Renzo murmuró algo, tan bajo que parecía parte de su sueño: —…Te amo… Aina… Aina se congeló.
Sus ojos se abrieron ligeramente, y su corazón dio un vuelco inesperado.
Se inclinó un poco, dudando si había escuchado bien.
—¿…Qué dijiste?
—susurró, aunque sabía que él dormía.
Renzo volvió a murmurar, esta vez un poco más claro: —…Yo… te amo… Aina se mordió el labio, tratando de no sonrojarse.
Por un momento, el mundo desapareció: el frío, la fiebre, los regaños y las peleas habituales.
Solo estaban ellos, cerca, con esa confesión inesperada flotando en el aire.
—Yo también… idiota —susurró ella finalmente, sin poder evitarlo, dejando escapar un mínimo de su corazón detrás de las palabras.
Renzo se removió ligeramente, como si percibiera que ella hablaba con él en su sueño.
Aina sonrió suavemente, acomodándole la manta sobre los hombros y tocando apenas su frente para comprobar la fiebre.
—Tsk… —murmuró ella, apartando la mirada—.
No te creas que esto significa que me pongo blanda contigo… solo… no me hagas preocupar tanto, ¿vale?
Renzo murmuró algo incomprensible otra vez, y Aina rió entre dientes.
—Sí, sí… muy romántico, dormido —dijo—.
Pero me gustó.
Se quedó allí, sentada a su lado, observando cómo respiraba tranquilo.
Cada gesto de cuidado que había tenido por él aquel día parecía más significativo ahora, después de ese pequeño murmullo.
Aina no lo admitiría en voz alta, pero por primera vez, se sentía cerca de Renzo de otra manera.
—Idiota… —susurró de nuevo—.
Te juro que si me haces esto otra vez… te mato.
Y con un suspiro suave, volvió a su silla, permitiendo que el silencio los envolviera.
Era un momento simple, lento, íntimo… pero suficiente para que algo entre ellos empezara a cambiar, muy despacio, como un hilo que se enreda sin que puedan evitarlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com