Castigo Compartido - Capítulo 9
- Inicio
- Todas las novelas
- Castigo Compartido
- Capítulo 9 - 9 Capitulo 9 ¿Otra vez tú
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: Capitulo 9: ¿Otra vez tú?
9: Capitulo 9: ¿Otra vez tú?
El lunes volvió a ser… lunes.
Renzo estaba sentado en su lugar, apoyando la cabeza en la mano, mirando el pizarrón sin mucha emoción.
Aina, a unos asientos de distancia, hacía como si él no existiera.
Lo normal.
—Oye, Renzo.
Él giró la cabeza.
Era Damián, con su sonrisa de siempre, esa que anunciaba problemas.
—¿Qué pasa?
—Este viernes vamos a la piscina —dijo—.
Erica consiguió permiso y todo.
¿Te apuntas?
Renzo parpadeó.
—¿Piscina?
—Sí —intervino Erica, apoyándose en el pupitre—.
Para relajarnos un poco.
Tú siempre estás muy serio.
—No estoy serio —respondió Renzo—.
Solo… normal.
—Eso es ser serio —dijo Damián—.
Entonces, ¿vienes?
Renzo dudó unos segundos.
—Supongo que sí.
—¡Bien!
—dijo Erica—.
Entonces ya estás dentro.
Desde el otro lado del salón, Aina escuchó la palabra piscina.
Levantó un poco la mirada… justo cuando Erica se giró hacia ella.
—¡Aina!
—dijo—.
No te olvides del viernes, ¿sí?
—No lo haré —respondió ella—.
Ya le dije a mis padres.
Renzo se quedó congelado.
—…¿Aina?
—pensó.
Giró despacio la cabeza.
Ahí estaba ella.
Mirándolo.
Los dos se quedaron quietos unos segundos.
—¿Qué miras?
—preguntó Aina, frunciendo el ceño.
—Nada —respondió Renzo—.
Solo… coincidencias.
—Tch… —Aina desvió la mirada—.
No empieces.
El viernes llegó.
Renzo caminaba junto a Damián rumbo a la piscina.
—¿Seguro que no te vas a arrepentir?
—preguntó Damián—.
A veces pareces incómodo con estas cosas.
—No pasa nada —dijo Renzo—.
Además, ya dije que sí.
Cuando llegaron, Erica ya estaba ahí.
—¡Renzo!
¡Damián!
—saludó—.
Falta Aina, pero ya debe estar llegando.
Renzo sintió un pequeño golpe en el estómago.
—Ah… claro —dijo.
No pasó ni un minuto cuando la vio.
Aina apareció con una bolsa al hombro y lentes de sol.
Se detuvo al verlo.
—…No puede ser —murmuró.
—Eso mismo pensé —dijo Renzo.
Se miraron.
—¿Tú?
—dijeron al mismo tiempo.
—¡¿Qué hacen mirándose así?!
—preguntó Damián—.
¿Se conocen?
—No —respondió Aina rápido.
—Sí —dijo Renzo al mismo tiempo.
Silencio.
—O sea… —aclaró Renzo—.
Somos del mismo salón.
—Eso no es “conocerse” —añadió Aina—.
Apenas lo soporto.
Erica los miró raro.
—Qué exagerada eres —dijo—.
Bueno, entren, el agua está perfecta.
La piscina estaba llena de gente.
Renzo se sentó en una esquina, tranquilo.
Damián ya estaba en el agua haciendo ruido.
Erica hablaba con unas amigas.
Aina se sentó al borde, mirando el agua.
—No te acerques —le dijo a Renzo sin mirarlo.
—No pensaba hacerlo —respondió él.
—Mejor.
Un segundo después, Erica empujó a Aina al agua.
—¡ERICA!
—gritó ella.
Salpicó por todos lados.
Renzo no pudo evitar reírse.
Aina salió a la superficie, empapada, mirándolo.
—¿Te parece gracioso?
—Un poco —admitió.
Aina nadó hasta él y le lanzó agua.
—¡Oye!
—Para que se te quite la sonrisa.
—No funcionó.
—Tch… Más tarde, el ambiente se calmó.
Renzo estaba sentado con los pies en el agua.
Aina, a unos pasos.
—Oye —dijo ella de repente—.
Esto de hoy… —¿Qué cosa?
—Que estés aquí —aclaró—.
No es que me moleste.
Renzo la miró.
—Eso suena a que sí te molesta.
—¡No dije eso!
—respondió—.
Solo… es raro.
—Las coincidencias lo son —dijo Renzo—.
Ya me acostumbré.
Aina lo miró de reojo.
—No te acostumbres demasiado.
—Tranquila.
El sol empezó a bajar.
—Bueno —dijo Erica—.
Ya es hora.
Vámonos.
Todos comenzaron a despedirse.
—Nos vemos el lunes —dijo Damián—.
Buen plan este, ¿no?
—Sí —respondió Renzo.
Aina tomó su bolsa.
—Ya me voy —dijo—.
No me sigas.
—No pensaba hacerlo —respondió Renzo.
Caminaron en direcciones opuestas… pero ambos se detuvieron.
Miraron atrás.
Otra vez, coincidieron.
Se miraron unos segundos.
—Esto ya es sospechoso —murmuró Aina.
—Un poco —dijo Renzo.
Cada uno siguió su camino.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com