Cenizas De Zenit - Capítulo 1
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1: LA SANGRE ES LA ÚNICA MONEDA 1: LA SANGRE ES LA ÚNICA MONEDA El silencio en el fondo del Abismo no era una ausencia de sonido.
Era una entidad física.
Era una masa pesada y grisácea que se filtraba por los poros, enfriando la sangre hasta que el corazón rítmico se sentía como un intruso ruidoso en un cementerio sagrado.
Kaelen abrió los ojos, o al menos creía haberlo hecho.
No había diferencia entre tener los párpados cerrados o abiertos en la densidad de la Niebla de Erebus.
Lo primero que registró no fue el dolor, sino el sabor: hierro oxidado y ozono.
Su propia sangre se había encharcado bajo su mejilla, mezclándose con el polvo de huesos de civilizaciones que habían caído allí milenios atrás.
—Sigo…
vivo…
—su voz fue un graznido roto.
Cada fibra de su ser gritaba.
Su brazo derecho estaba girado en un ángulo antinatural, un regalo de su “hermano mayor” de secta, Alaric, quien le había roto las articulaciones antes de empujarlo al vacío.
Recordó la cara de Alaric: no había odio en ella, solo una indiferencia gélida.
Para la Secta del Filo de Plata, Kaelen no era un traidor, era simplemente un excedente innecesario.
Un sacrificio para que el “Efecto” de la isla no se agotara.
Un espasmo de dolor recorrió su columna.
Kaelen intentó moverse, pero sus dedos solo rasparon el suelo frío.
Fue entonces cuando lo vio.
No con sus ojos, sino en su mente.
[ESTADO DEL DEUDOR: CRÍTICO] [INTEGRIDAD FÍSICA: 12%] [CARGA DE ALMA: VACÍA] Las letras no eran azules ni amigables.
Eran de un rojo pulsante, como venas expuestas, y flotaban en su visión periférica.
[¿DESEA SOLICITAR UN PRÉSTAMO DE EMERGENCIA?] [ADVERTENCIA: LAS TASAS DE INTERÉS SE COBRARÁN EN MEMORIA VITAL O TEJIDO ORGÁNICO] —Hazlo —susurró Kaelen, apretando los dientes hasta que sus encías sangraron—.
Dame lo que sea…
para ponerlo en pie.
[PRÉSTAMO CONCEDIDO: “ADRENALINA DEL VACÍO”] [COSTO: EL RECUERDO DEL PRIMER BESO Y LA SENSIBILIDAD TÁCTIL DE LA MANO IZQUIERDA] De repente, una parte de su mente se volvió borrosa.
El recuerdo de una chica, un jardín de flores de cristal y una calidez suave desapareció, borrado como si alguien hubiera pasado una esponja húmeda sobre un dibujo de tiza.
Al mismo tiempo, su mano izquierda dejó de sentir el frío del suelo.
Ya no sentía nada con ella.
Estaba muerta para el tacto, pero funcional para la violencia.
Un calor negro surgió de su médula espinal.
Kaelen se incorporó con un grito ahogado.
Sus huesos crujieron y se realinearon por la fuerza bruta de la energía del Códice.
No fue una curación; fue una reparación forzada.
Era como si el Sistema hubiera clavado estacas de hierro en sus nervios para mantenerlo erguido.
Se puso en pie, tambaleándose.
La niebla a su alrededor empezó a agitarse.
Algo lo había escuchado.
Algo que llevaba siglos sin probar carne que aún conservara el calor de las islas flotantes.
A diez metros, dos orbes de un amarillo enfermizo se encendieron en la oscuridad.
Luego otros dos.
Y otros dos.
No era un animal.
Era unAcechador de la Bruma.
Una criatura que parecía un ciempiés humanoide, compuesto por torsos marchitos y extremidades que terminaban en cuchillas de hueso.
Medía al menos tres metros de largo y se movía con una rapidez antinatural, siseando un sonido que imitaba el llanto de un bebé.
[OBJETIVO DETECTADO: ACECHADOR DE LA BRUMA (RANGO: HIERRO TEMPRANO)] [VALOR ESTIMADO: 45 CRÉDITOS SHADOW] [NOTA: TU DEUDA ACTUAL ES DE 500 CRÉDITOS.
SI MUERES AQUÍ, TU ALMA SERÁ PROCESADA COMO INTERÉS] Kaelen escupió sangre y extendió su mano izquierda, la que ya no sentía dolor.
—Cuarenta y cinco créditos…
—una sonrisa demente apareció en su rostro pálido—.
No es suficiente para pagar mi vida, pero es un comienzo para comprar la tuya, Alaric.
El Acechador lanzó un chillido que rasgó la niebla y se lanzó al ataque.
Sus patas de hueso golpearon el suelo con la fuerza de martillos neumáticos.
Kaelen no tenía arma.
No tenía armadura.
Solo tenía un hambre de venganza que quemaba más que el propio sistema.
Cuando la primera cuchilla del monstruo descendió para partirlo en dos, Kaelen no esquivó hacia atrás.
Esquivó hacia el interior del alcance de la criatura.
El impacto del hombro de Kaelen contra el pecho frío y viscoso del monstruo sonó como un choque de carruajes.
El dolor fue inmenso, pero la “Adrenalina del Vacío” lo filtró.
Kaelen hundió sus dedos en uno de los ojos amarillos.
—¡MÍRAME!
—rugió Kaelen.
El monstruo se retorció, lanzando a Kaelen contra una columna de piedra en ruinas.
El golpe le rompió dos costillas recién reparadas, pero el joven no soltó su presa.
La sangre negra del Acechador comenzó a quemar su piel, pero el Códice empezó a vibrar.
[EXTRACCIÓN INICIADA…] [CONSUME PARA SOBREVIVIR] El combate apenas comenzaba.
El Acechador usó sus múltiples extremidades para empalar los hombros de Kaelen, elevándolo en el aire.
Kaelen colgaba, con las cuchillas atravesando su carne, pero sus manos seguían aferradas al cráneo de la bestia, drenando la esencia directamente de sus cuencas oculares.
Era una escena de pesadilla: un joven agonizante devorando la energía de un horror del abismo mientras ambos se desangraban en la oscuridad.
El aire en los pulmones de Kaelen se sentía como si estuviera tragando fragmentos de vidrio.
Las cuchillas de hueso del Acechador de la Bruma habían perforado sus hombros, clavándolo contra la piedra rúnica de una estructura colapsada.
La sangre, de un rojo demasiado brillante para este mundo gris, goteaba por el torso del monstruo, que emitía un ronroneo vibrante, deleitándose con el sabor del “Efecto” que aún quedaba en el cuerpo del joven.
Kaelen, sin embargo, no gritaba.
Sus ojos, antes llenos de la chispa de la vida, ahora estaban fijos en los orbes amarillos de la criatura con una intensidad depredadora.
Sus dedos, hundidos en las cuencas del monstruo, no buscaban solo cegarlo.
Buscaban un anclaje.
[ADVERTENCIA: DAÑO MASIVO EN ÓRGANOS VITALES] [ESTADO: HEMORRAGIA NIVEL 4] [TIEMPO ESTIMADO HASTA EL COLAPSO DEL ALMA: 120 SEGUNDOS] —Cállate…
—gruñó Kaelen, su voz mezclada con un gorgoteo de sangre—.
¡Dame…
más!
El Acechador, sintiendo que su presa no moría como debería, reaccionó con una violencia frenética.
Sus patas inferiores, similares a lanzas de quitina, comenzaron a golpear rítmicamente el abdomen de Kaelen, desgarrando la tela de su túnica de iniciado y abriendo surcos profundos en su carne.
Cada golpe era un martillazo que amenazaba con partir su columna vertebral.
[NUEVA OFERTA DISPONIBLE: “CONTRATO DE DOLOR DIFERIDO”] [EFECTO: EL USUARIO NO SENTIRÁ EL DAÑO FÍSICO DURANTE 5 MINUTOS] [COSTO: DESPUÉS DEL TIEMPO LÍMITE, EL DOLOR SE MULTIPLICARÁ POR TRES Y PERDERÁS LA CAPACIDAD DE DORMIR DURANTE 7 DÍAS] —¡Acepto!
—el grito de Kaelen fue un estallido de furia pura.
De inmediato, el mundo se volvió extrañamente silencioso para él.
El sonido de sus propios huesos rompiéndose se convirtió en un eco lejano.
El dolor, esa masa hirviente que nublaba su juicio, fue succionado hacia un rincón oscuro de su mente, dejándolo con una claridad fría y aterradora.
Con sus hombros aún empalados, Kaelen usó sus piernas.
Envolvió la cintura segmentada de la criatura con sus muslos y, aprovechando el “Préstamo de Adrenalina” anterior, aplicó una fuerza que no debería poseer un humano de su rango.
El Acechador chilló, un sonido que imitó perfectamente el grito de una mujer pidiendo ayuda, un truco evolutivo para confundir a sus presas.
—Ese truco no funciona conmigo —masculló Kaelen—.
Ya no reconozco esa voz.
Kaelen recordó que el Códice mencionaba la “Extracción de Esencia”.
Concentró su voluntad en sus manos hundidas en el rostro de la bestia.
De repente, sintió una succión.
Hilos de una energía púrpura y negra comenzaron a fluir desde el Acechador hacia sus propios brazos.
No era una transferencia suave; era como si estuviera arrancando las venas de la criatura desde adentro.
El Acechador de la Bruma entró en pánico.
Intentó retroceder, queriendo zafarse de aquel humano que se negaba a morir, pero las cuchillas en los hombros de Kaelen estaban trabadas.
Al intentar tirar, la bestia solo logró desgarrar más la carne de Kaelen, pero él no cedió.
—Si yo caigo al infierno, tú me servirás de alfombra —rugió Kaelen.
Con un movimiento brusco, Kaelen mordió el cuello de la criatura, justo donde una glándula pulsaba con un brillo químico.
El sabor era amargo, como hiel y azufre, pero en el momento en que sus dientes perforaron la piel quitinosa, el Códice reaccionó con violencia.
[FILTRACIÓN DE ESENCIA DE HIERRO DETECTADA] [HABILIDAD TEMPORAL DESBLOQUEADA: “TOQUE DEL USURERO”] [DESCRIPCIÓN: TUS MANOS PUEDEN DISOLVER LA MATERIA ORGÁNICA PARA PAGAR TU DEUDA] Las manos de Kaelen comenzaron a emitir un humo negro.
Donde sus dedos tocaban el rostro del Acechador, la carne se derretía como cera ante una llama.
El monstruo lanzó un alarido final, una cacofonía de voces robadas, mientras su cabeza empezaba a desintegrarse bajo la presión de las manos de Kaelen.
Pero el Acechador no era un enemigo débil.
En su agonía, clavó todas sus extremidades restantes en el pecho de Kaelen.
Una, dos, cinco puntas de hueso atravesaron sus pulmones y rozaron su corazón.
Kaelen escupió una bocanada de sangre negra sobre el rostro deforme de la bestia.
Su visión se volvió borrosa.
El frío del Abismo empezaba a ganar la batalla.
Sin embargo, no se detuvo.
Siguió drenando, siguió disolviendo, hasta que el cuerpo masivo del Acechador perdió su fuerza y colapsó hacia adelante, aplastando a Kaelen contra el suelo.
El silencio regresó, solo interrumpido por el siseo del humo negro que aún emanaba de los restos de la criatura.
[OBJETIVO ELIMINADO: ACECHADOR DE LA BRUMA] [ALMA COSECHADA: 45 CRÉDITOS] [BONO POR “PRIMERA SANGRE”: 20 CRÉDITOS] [TOTAL DE DEUDA RESTANTE: 435 CRÉDITOS] Kaelen yacía bajo el cadáver humeante.
Sus manos estaban cubiertas de una mucosidad oscura y sangre.
Intentó respirar, pero solo logró un silbido húmedo.
El “Dolor Diferido” seguía activo, permitiéndole pensar, pero sabía que en cuanto el contador llegara a cero, su cuerpo se convertiría en un grito de agonía que probablemente lo mataría.
[NOTIFICACIÓN DEL SISTEMA] [HAS ALCANZADO EL “UMBRAL DEL SACRIFICIO”] [¿DESEA GASTAR SUS 65 CRÉDITOS PARA REPARAR LA INTEGRIDAD FÍSICA O PARA DESBLOQUEAR LA PRIMERA PUERTA: LA PUERTA DEL DOLOR COMPARTIDO?] Kaelen miró hacia la oscuridad de la Niebla.
Podía sentir más presencias acechando, atraídas por el olor de la sangre y la energía liberada.
Si reparaba su cuerpo, sobreviviría unos minutos más, pero seguiría siendo el mismo joven débil que Alaric arrojó al vacío.
Si abría la Puerta…
cambiaría para siempre.
—La Puerta…
—logró articular—.
Abre la maldita Puerta.
[PROCESANDO…] [ADVERTENCIA: ABRIR LA PRIMERA PUERTA REQUIERE UN PAGO ADICIONAL] [EL SISTEMA RECLAMARÁ: TU CAPACIDAD DE SENTIR ARREPENTIMIENTO POR TUS ACTOS] Kaelen cerró los ojos, visualizando la cara de los ancianos de la Secta del Filo de Plata.
Visualizó a Valeria, la única que no había reído cuando lo empujaron, pero que tampoco movió un dedo para ayudarlo.
—Tómalo todo —dijo Kaelen—.
Ya no lo necesito.
Una explosión de luz cenicienta emanó de su pecho, iluminando el Abismo por un breve segundo, revelando por fin lo que lo rodeaba: miles de esqueletos gigantescos, estructuras que desafiaban la gravedad y, en el horizonte, una torre negra que parecía succionar la poca luz que quedaba en el mundo.
El proceso de ascensión había comenzado.
Pero no fue glorioso.
Fue una carnicería interna.
El mundo no estalló en luz blanca.
No hubo coros celestiales ni una sensación de divinidad.
Cuando la Primera Puerta: La Puerta del Dolor Compartido se rasgó en el centro del alma de Kaelen, lo que sintió fue una inundación de fango hirviente.
[PROCESANDO SACRIFICIO: CAPACIDAD DE ARREPENTIMIENTO…
ELIMINADA] [ADAPTACIÓN DE ALMA EN CURSO] En lo profundo de su psique, algo que solía ser suave y maleable —la conciencia que le hacía dudar antes de herir a un animal o la culpa que sentía al mentir— se secó y se deshizo como ceniza vieja.
Sus conexiones sinápticas se reconfiguraron.
Donde antes había un nudo de emociones complejas sobre su traición, ahora solo quedaba una línea recta de lógica fría: Ellos son el obstáculo.
Yo soy la consecuencia.
De repente, su cuerpo, que colgaba como un saco de carne rota bajo el cadáver del Acechador, comenzó a levitar unos centímetros.
No por vuelo mágico, sino porque la presión de su nuevo “Efecto” era tan densa que repelía el suelo.
[PUERTA DEL DOLOR COMPARTIDO: ABIERTA] [NUEVA LEY PASIVA: “ECO DE AGONÍA”] [EFECTO: CUALQUIER DAÑO QUE RECIBAS SERÁ PROYECTADO EN UN RADIO DE 3 METROS.
TU DOLOR ES AHORA TU ARMA] Kaelen sintió que sus músculos se tensaban hasta el punto de la ruptura.
Sus huesos, que se habían soldado de forma imperfecta, comenzaron a romperse y reformarse correctamente bajo la presión de la energía negra.
Sus ojos, ahora con una pupila vertical que recordaba a un eclipse, se abrieron de par en par.
Y entonces, el contador llegó a cero.
[EL CONTRATO DE “DOLOR DIFERIDO” HA EXPIRADO] [INICIANDO COBRO DE INTERESES: MULTIPLICADOR x3] Si lo anterior había sido un infierno, esto era la aniquilación.
Kaelen no pudo ni siquiera gritar.
Sus cuerdas vocales se paralizaron cuando la suma total de sus costillas rotas, sus pulmones perforados y sus hombros destrozados —multiplicada por tres— golpeó su sistema nervioso simultáneamente.
El suelo bajo él se agrietó.
El aire a su alrededor vibró con una frecuencia tan alta que los restos del Acechador de la Bruma, que aún estaban sobre él, simplemente explotaron en una nube de polvo fino.
El “Eco de Agonía” estaba funcionando: la agonía de Kaelen era tan masiva que el entorno físico no podía soportarla.
Durante lo que parecieron siglos, Kaelen fue solo un recipiente de tortura pura.
No podía desmayarse; el Sistema lo mantenía consciente para “asegurar la asimilación”.
Sus dedos se hundieron en la tierra negra, arrancando trozos de roca mientras sus espasmos sacudían la oscuridad.
Finalmente, el dolor retrocedió a un latido sordo y constante.
Kaelen se quedó allí, jadeando, empapado en un sudor frío que olía a ozono.
Su cuerpo ya no era el de un iniciado escuálido.
Aunque seguía siendo delgado, sus músculos tenían una definición fibrosa, como cables de acero tensados.
Sus cicatrices no se habían borrado; habían quedado grabadas en su piel con un matiz plateado oscuro, como runas de una batalla que no debía haber ganado.
Se puso en pie.
Cada movimiento le recordaba que seguía herido, pero ahora el dolor no lo detenía.
Era combustible.
Miró a su alrededor.
Con su nueva visión, la niebla ya no era un muro.
Pudo ver que estaba en medio de lo que parecía un cementerio de máquinas.
Engranajes del tamaño de casas, oxidados y cubiertos de moho negro, sobresalían del suelo como huesos de titanes metálicos.
—¿Qué es este lugar?
—susurró.
En los mapas de la Secta del Filo de Plata, el Abismo era descrito como un desierto de nada.
Pero esto…
esto era una civilización muerta.
De repente, un sonido metálico rompió el silencio.
Clang.
Clang.
Clang.
Era un ritmo constante, como el de un martillo golpeando un yunque, pero con un matiz hueco, electrónico.
Venía de detrás de una gran turbina colapsada que se alzaba a unos veinte metros.
Kaelen se movió con un silencio absoluto.
Su nueva naturaleza le permitía fundirse con las sombras de forma casi instintiva.
Al asomarse por el borde de la turbina, su sangre se congeló.
Allí, bajo la luz mortecina de un cristal de alma que parpadeaba en el suelo, había una figura.
No era un monstruo del Abismo, ni un humano de las islas flotantes.
Era un ser metálico, un autómata de casi dos metros de altura, cuya armadura estaba tan picada por la corrosión que parecía hecha de encaje negro.
No tenía rostro, solo una hendidura horizontal de donde emanaba un brillo rojo rítmico.
El autómata estaba arrodillado frente a un pequeño altar de piedra.
En el altar, había un objeto que emitía una vibración que Kaelen podía sentir en sus propios dientes: un fragmento de cristal que palpitaba con una luz blanca pura, una “Esencia de Cielo”, algo que se supone solo existía en los niveles más altos de Aethelgard.
El autómata no golpeaba un yunque.
Golpeaba su propio pecho metálico con un martillo de piedra, mientras emitía un sonido que parecía un lamento grabado hace mil años.
[ANOMALÍA DETECTADA] [ENTIDAD: GUARDIÁN OLVIDADO – MODELO “EXPIACIÓN”] [RANGO: DESCONOCIDO (ESTADO DEGRADADO)] [ALERTA: EL CÓDICE REACCIONA ANTE EL OBJETO EN EL ALTAR.
DEUDA POTENCIALMENTE CANCELABLE SI SE OBTIENE EL “NÚCLEO DE LUZ PURA”] Kaelen apretó los puños.
Sus manos aún goteaban la sangre del Acechador.
No sabía qué era esa criatura, pero el Sistema le estaba dando una orden directa.
El miedo intentó subir por su garganta, pero se detuvo.
El “Sacrificio de Arrepentimiento” incluía también la duda moral.
Si esa máquina tenía lo que él necesitaba para subir a la superficie y quemar Aethelgard hasta los cimientos, entonces la máquina tenía que morir.
Sin embargo, justo cuando Kaelen se preparaba para saltar, el autómata se detuvo.
Su cabeza metálica giró 180 grados, mirando directamente hacia la turbina donde Kaelen se ocultaba.
—¿Eres…
otro…
deudor?
—La voz de la máquina era una amalgama de miles de susurros, una frecuencia que hizo que el Códice de Kaelen lanzara una advertencia de error.
Kaelen no respondió.
Salió de las sombras, con la energía negra del “Eco de Agonía” comenzando a crepitar a su alrededor.
—Solo soy el hombre que va a llevarse ese cristal —dijo Kaelen, su voz gélida.
El autómata se puso en pie, revelando que su brazo izquierdo terminaba en una enorme hoja de sierra oxidada que empezó a girar con un rugido que sacudió los cimientos del cementerio de máquinas.
—Muchos han dicho lo mismo…
—dijo el Guardián—.
Sus huesos…
ahora son los engranajes…
que mantienen el tiempo…
en el vacío.
El rugido de la sierra del Guardián Olvidado no era un sonido mecánico común.
Era un lamento de metal contra metal que parecía vibrar en la misma frecuencia que el sistema nervioso de Kaelen.
El autómata, bautizado por el Códice como “Expiación”, dio un paso adelante.
Su estructura, aunque oxidada, se movía con una precisión que ningún ser orgánico podría imitar.
—”Deudor”…
—repitió la máquina, y esta vez el brillo rojo de su visor se intensificó—.
Tu olor es reciente.
Aún hueles a la superficie…
a la mentira del sol.
Kaelen no retrocedió.
Sus pies se hundieron en el polvo de metal del suelo.
Sentía una presión inmensa en su pecho; el “Eco de Agonía” estaba activo, y cada latido de su corazón enviaba ondas de distorsión negra a su alrededor.
—Si el sol es una mentira, entonces este agujero es la verdad —respondió Kaelen—.
Y la verdad es que necesito ese cristal.
Sin más palabras, el Guardián atacó.
No hubo una carga lenta; la máquina se impulsó con chorros de vapor a presión desde sus talones, recorriendo los diez metros de distancia en un parpadeo.
La sierra descendió en un arco vertical destinado a partir a Kaelen desde el cráneo hasta la pelvis.
Kaelen reaccionó por instinto.
No intentó bloquear; sabía que su brazo de carne sería triturado.
Se lanzó hacia un lado, sintiendo el viento de la sierra rozando su espalda.
El suelo de piedra donde estaba parado un segundo antes estalló en fragmentos bajo la fuerza del impacto.
[ADVERTENCIA: ANOMALÍA TEMPORAL DETECTADA] [EL GUARDIÁN ESTÁ USANDO “CHRONOS-RESIDUO” PARA ACELERAR SUS MOVIMIENTOS] —¿Chronos-residuo?
—Kaelen jadeó, rodando sobre sí mismo.
No tuvo tiempo de pensar.
El Guardián giró sobre su propio eje con la fluidez de un trompo de muerte.
Su brazo derecho, una pinza masiva, atrapó el tobillo de Kaelen antes de que pudiera ponerse en pie.
Con una fuerza inhumana, el autómata levantó a Kaelen y lo estampó contra el muro de la turbina.
El golpe fue tan fuerte que el metal de la turbina se abolló.
Kaelen sintió cómo sus pulmones se colapsaban y un nuevo torrente de dolor inundaba su sistema.
[ECO DE AGONÍA: ACTIVADO] En el momento del impacto, una onda de choque de energía negra emanó del cuerpo de Kaelen.
El “Eco” detectó el dolor del impacto y lo devolvió con creces.
El brazo metálico del Guardián comenzó a vibrar violentamente, y las placas de armadura oxidada de su pecho crujieron, como si una mano invisible las estuviera apretando.
La máquina soltó a Kaelen, retrocediendo un paso.
Su visor rojo parpadeó erráticamente.
—Poder…
de retroalimentación…
—la voz de la máquina chirrió—.
Eres un deudor de la Ruta del Sufrimiento.
Tu vida será corta…
pero sangrienta.
Kaelen cayó al suelo de rodillas, escupiendo una mezcla de saliva y sangre.
Pero en lugar de mostrar debilidad, su rostro estaba deformado por una sonrisa salvaje.
El “Sacrificio de Arrepentimiento” estaba haciendo su efecto: ya no sentía miedo por su propia integridad, solo la fría satisfacción de ver a su enemigo dañado.
—Si mi vida es corta —dijo Kaelen, poniéndose en pie con dificultad—, me aseguraré de que la tuya termine ahora mismo.
Kaelen cargó.
Esta vez, fue él quien dictó el ritmo.
Sabía que no podía ganar una pelea de fuerza, pero el Códice le susurró una posibilidad.
[NUEVA OPCIÓN DE TRANSACCIÓN: “VÍNCULO DE SANGRE OXIDADA”] [EFECTO: PUEDES INFECTAR MECANISMOS CON TU PROPIA SANGRE PARA TOMAR CONTROL TEMPORAL] [COSTO: 200 MILILITROS DE SANGRE Y UN AUMENTO PERMANENTE DEL 2% EN LA TASA DE INTERÉS DE TU DEUDA] —¡Hazlo!
—rugió Kaelen internamente.
Mientras el Guardián lanzaba otra estocada con su sierra, Kaelen no esquivó.
Dejó que la sierra le rozara el costado, abriendo un surco profundo en sus costillas.
La sangre brotó a presión, pero en lugar de caer al suelo, la sangre parecía tener voluntad propia.
Como hilos de rubí líquido, la sangre se lanzó hacia los engranajes expuestos del brazo del Guardián.
Al contacto, la sangre comenzó a hervir, transformándose en una costra negra y corrosiva que se filtró en las articulaciones de la máquina.
El rugido de la sierra se detuvo con un chirrido metálico agónico.
El humo negro empezó a salir del hombro del autómata.
—¿Qué…
has…
hecho?
—la voz del Guardián se distorsionó.
—He pagado el precio de tu derrota —dijo Kaelen.
Con el brazo del enemigo bloqueado, Kaelen saltó sobre la espalda de la máquina.
Sus manos, potenciadas por el “Toque del Usurero” que había usado contra el Acechador, se cerraron alrededor del “cuello” del autómata, donde los cables de energía eran visibles.
Kaelen comenzó a tirar.
No solo con sus músculos, sino con su alma.
El Códice empezó a succionar la energía del núcleo del Guardián.
[EXTRACCIÓN DE NÚCLEO ANTIGUO: 10%…
30%…] El Guardián se sacudía frenéticamente, golpeándose contra las paredes para intentar quitarse a Kaelen de encima.
Cada golpe que Kaelen recibía activaba el “Eco de Agonía”, devolviendo la fuerza del impacto al cuerpo de la máquina, despedazando su armadura desde adentro hacia afuera.
Era un círculo vicioso de destrucción mutua.
Finalmente, con un grito de puro esfuerzo, Kaelen arrancó el procesador central del autómata.
La luz roja del visor se apagó lentamente.
El cuerpo masivo de metal cayó al suelo con un estruendo que resonó en todo el cementerio de máquinas.
Kaelen se desplomó a su lado, jadeando, su visión volviéndose negra en los bordes.
Estaba al borde del colapso total.
[COMBATE FINALIZADO] [RECOMPENSA: 120 CRÉDITOS] [OBJETO OBTENIDO: NÚCLEO DE EXPIACIÓN (RARO)] [OBJETO OBTENIDO: FRAGMENTO DE LUZ PURA (TESORO DE CLASE S)] Kaelen arrastró su cuerpo hasta el altar y tomó el cristal de luz pura.
Al tocarlo, una calidez que no había sentido nunca recorrió su brazo, deteniendo la hemorragia de su costado.
Pero el Sistema no permitió que disfrutara el alivio.
[HAS OBTENIDO UN OBJETO DE “GRADO CELESTIAL” EN EL ABISMO] [ATENCIÓN: TU PRESENCIA HA SIDO DETECTADA POR LOS “AUDITORES DEL VACÍO”] [TIEMPO HASTA LA LLEGADA DE LA PRIMERA ONDA DE PURGA: 10 MINUTOS] Kaelen miró el cristal y luego hacia arriba.
Algún día, regresaría a Aethelgard.
Pero ahora, se dio cuenta de que el Abismo no era solo su tumba, era su forja.
—Auditores…
—Kaelen guardó el cristal en el espacio de almacenamiento del Códice, que se abrió como una herida en el aire—.
Que vengan.
Todavía tengo mucho que comprar.
En la distancia, un aullido que no era humano ni animal resonó entre las máquinas.
Algo mucho más grande que el Acechador o el Guardián se estaba despertando.
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