Cenizas De Zenit - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 EL LENGUAJE DE LAS CICATRICES Y LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA
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10: EL LENGUAJE DE LAS CICATRICES Y LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA 10: EL LENGUAJE DE LAS CICATRICES Y LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA El sótano de Pippin no era solo un refugio; era un museo de la obsolescencia.
Las paredes estaban cubiertas de estantes que gemían bajo el peso de engranajes de latón, lentes fracturadas y manuales de técnica de hace tres siglos.
El aire olía a aceite de enebro y a polvo estático, un olor que, curiosamente, calmaba la agitación del brazo de Eclipse de Kaelen.
Kaelen estaba sentado en posición de loto sobre una alfombra raída.
Su torso estaba desnudo, revelando una red de cicatrices que parecían mapas de un país violento.
Su brazo derecho, desde el hombro hasta las puntas de los dedos, estaba envuelto en una energía negra que pulsaba como un corazón independiente.
—Deja de luchar contra ella, mancha de tinta —dijo Pippin desde su banco de trabajo, donde desarmaba un cronómetro de alma—.
La energía de Eclipse no es un perro que tienes que domesticar.
Es un lenguaje que tienes que aprender a hablar.
Si gritas en un idioma que no entiendes, solo conseguirás que te duela la garganta.
Kaelen abrió un ojo.
Su pupila vertical vibró.
—El Códice me pide pagos constantes.
Si no lo controlo, me consumirá antes de que llegue al Sector 1.
—Porque lo ves como un menú de restaurante —Pippin dejó sus herramientas y se acercó, cojeando—.
El Criptograma del Códice es la gramática de la realidad.
Lo que tú llamas “habilidades” son en realidad oraciones.
“Velo de la Verdad Negra”, “Eco de Agonía”…
son frases hechas.
Pero si aprendes las letras individuales, puedes escribir tus propias reglas.
Pippin colocó frente a Kaelen una pequeña placa de metal con una inscripción rúnica que parecía moverse.
—Esta es la runa de “Intercambio”.
En el cultivo tradicional de Aethelgard, esto se usa para convertir Luz en Calor.
En tu Códice, esto es la base de la Deuda.
Intenta sentir no el poder, sino la transacción.
Kaelen cerró los ojos.
Se sumergió en su propio mar interno.
Normalmente, entrar en el Códice era como ver una interfaz fría, pero bajo la guía de Pippin, la imagen cambió.
Las letras rojas se descompusieron en hilos de energía.
Vio que cada vez que usaba el Velo, el Códice no solo “borraba” su presencia, sino que “pedía prestado” el silencio del entorno.
Era una deuda con el espacio físico.
[PROCESANDO COMPRENSIÓN LINGÜÍSTICA…] [HAS DESCUBIERTO EL FONEMA: ‘NIHIL’ (VACÍO)] [TU CONTROL SOBRE LA SOMBRA HA AUMENTADO UN 2%] El sudor perleaba la frente de Kaelen.
No era un ejercicio físico, era como intentar resolver una ecuación de mil variables mientras alguien te golpea la cabeza.
Cada vez que entendía una “letra”, el Fragmento de Eclipse en su brazo se calmaba un poco, volviéndose menos una quemadura y más una extensión de su voluntad.
Lejos del sótano, en los Jardines Suspendidos del Sector 4, la vida seguía un ritmo diferente.
Aquí, la luz no hería; acariciaba.
Valeria caminaba por un sendero de pétalos de cristal que emitían una melodía suave al ser pisados.
Llevaba su uniforme de gala de la Secta: blanco con bordados de hilo de sol.
A su lado caminaba Cyrus, el comandante que casi atrapa a Kaelen en los muelles.
—Estás distraída, Valeria —dijo Cyrus, su voz desprovista de la arrogancia que mostró ante Varick—.
Sigues pensando en el informe del Icarus-7.
—Un técnico muerto y una intrusión que nadie puede explicar, Cyrus —Valeria se detuvo frente a una fuente de agua bendita—.
Selene dice que olió “venganza”.
¿Sabes lo que eso significa en el lenguaje de la Santa?
Cyrus suspiró, mirando hacia el horizonte donde las nubes de tormenta del Abismo siempre acechaban.
—Significa que Alaric tiene miedo.
Y cuando Alaric tiene miedo, la Secta se vuelve sangrienta.
Ya han empezado a purgar a los sirvientes del Sector Bajo que tienen “registros de alma inconsistentes”.
—Kaelen no era un traidor, Cyrus —susurró Valeria, asegurándose de que nadie escuchara—.
Era un deudor, sí, pero su corazón era más puro que el de muchos Maestros aquí arriba.
—La pureza no mantiene la ciudad a flote, muchacha —Cyrus puso una mano sobre el pomo de su espada—.
El Gran Maestro ha convocado una Caza de Sombras para el próximo festival.
Si ese “fantasma” que Selene sintió está en el Sector 4, lo sacarán a la luz quemando todo el distrito si es necesario.
Valeria apretó los puños.
Sabía que el festival era en tres días.
Si Kaelen estaba vivo y estaba en la ciudad, se dirigía a una trampa de la que no había escapatoria.
De vuelta en el Distrito de los Filamentos, Mara entró al sótano cargando una cesta de pan sintético y unas botellas de un líquido azul efervescente.
Se veía mejor; el miedo constante de ser ejecutada había sido reemplazado por una especie de fatiga resignada.
—He traído “Rayo de Luna” —dijo Mara, dejando las botellas sobre la mesa llena de piezas de Pippin—.
El tabernero dice que es una cosecha excelente, o sea, que solo tiene un 5% de sedimento industrial.
Pippin soltó un grito de alegría y arrebató una botella.
—¡Alabado sea el motor!
Kaelen, deja de intentar ser un filósofo del vacío y bebe algo.
Estás tan tenso que si te meto un trozo de carbón por el trasero, en diez minutos sacas un diamante.
Kaelen abrió los ojos, saliendo de su trance.
Miró la botella.
Sabía que no sentiría el sabor, pero el ritual humano de compartir una comida tenía un valor que el Códice empezaba a categorizar como “Mantenimiento de Cordura”.
Bebió.
El líquido era frío y burbujeante, una sensación mecánica en su garganta que le recordó que seguía vivo.
—Mara —dijo Kaelen, su voz más suave que de costumbre—.
¿Qué dice la gente en las calles?
—Están asustados —respondió ella, sentándose y frotándose las manos—.
La Secta ha triplicado las patrullas de los Ojos del Cielo.
Dicen que buscan a un criminal que robó una reliquia del Sector 1.
Pero lo más raro es el mercado negro.
—¿El mercado negro?
—Kaelen se interesó.
—Alguien está comprando todos los cristales de sombra de bajo grado.
No la Secta, sino alguien de fuera.
El precio ha subido tanto que los pequeños alquimistas están cerrando —Mara miró a Kaelen con duda—.
¿Eres tú?
Kaelen negó con la cabeza.
—No tengo fondos para eso.
Pippin dejó de beber y se puso serio.
—Si alguien está acaparando sombras en la ciudad de la luz, no es para coleccionarlas.
Es para crear un Punto Ciego.
Alguien está planeando algo grande para el festival, mancha de tinta.
Y si no somos nosotros, significa que el tablero es más grande de lo que pensábamos.
Esa noche, Kaelen no pudo dormir.
Salió a la pequeña terraza del sótano, que daba a un callejón lleno de tuberías de vapor.
El Sector 4 brillaba arriba con una luz insultante.
Se concentró en lo que Pippin le había enseñado.
Nihil.
El vacío.
Extendió su mano y, por primera vez, no invocó una habilidad del Sistema.
Simplemente “escribió” en el aire con su energía.
Una pequeña esfera de oscuridad absoluta se formó en la punta de su dedo.
No emitía luz, no hacía ruido.
Era simplemente un agujero en la realidad.
[LOGRO OBTENIDO: PRIMERA PALABRA ESCRITA] [HAS CREADO UNA HABILIDAD ORIGINAL: “PUNTO DE NADA”] [EL SISTEMA NO PUEDE ASIGNARLE UN COSTO FIJO.
EL COSTO SERÁ PROPORCIONAL AL TIEMPO DE MANIFESTACIÓN] Kaelen observó la esfera.
Era pequeña, insignificante frente a la majestuosidad de Aethelgard.
Pero era suya.
No era un préstamo del Códice, era una creación basada en su comprensión.
—Mi padre no quería destruir la ciudad —murmuró Kaelen para la oscuridad—.
Quería desconectarla.
Quería que la luz dejara de ser un parásito.
De repente, un movimiento en el tejado de enfrente llamó su atención.
No fue un guardia.
Fue una silueta delgada, vestida con ropajes negros que parecían absorber la poca luz ambiental.
La figura llevaba una máscara de porcelana blanca con una sola lágrima pintada.
No atacó.
Simplemente observó a Kaelen durante unos segundos y luego, con un movimiento fluido, desapareció entre las chimeneas de vapor.
Kaelen se quedó helado.
Su Velo estaba activo.
Su “Punto de Nada” debería haber borrado su rastro térmico.
Y sin embargo, esa figura lo había mirado directamente a los ojos.
[ADVERTENCIA: ENTIDAD NO IDENTIFICADA DETECTADA] [NIVEL DE AMENAZA: DESCONOCIDO] [ESTADO: HAS SIDO MARCADO POR “EL CIRCULO DE LOS PENITENTES”] Kaelen apretó los dientes.
El mundo de la superficie era mucho más complicado de lo que recordaba.
No solo tenía a la Secta y a los Auditores.
Había facciones operando en las sombras que ni siquiera Alaric mencionaba en sus discursos de orden.
Entró de nuevo al sótano.
El camino hacia la venganza ya no era una línea recta; era un laberinto lleno de terceras partes con sus propios intereses.
—Pippin —dijo Kaelen, despertando al anciano que roncaba en su banco—.
Olvida lo de la clínica médica por mañana.
Tenemos que averiguar quiénes son los hombres de la máscara de porcelana.
—Ah…
—Pippin bostezó, rascándose la barriga—.
¿Los Penitentes?
Muchacho, si ellos te han visto, ya no eres un acreedor.
Eres una ofrenda.
Mejor termina de beber tu “Rayo de Luna”.
Podría ser el último que no sepa a sangre.
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