Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cenizas De Zenit - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cenizas De Zenit
  4. Capítulo 11 - 11 EL ARTE DE LA DESAPARICIÓN Y EL RASTRO DEL ACAPARADOR
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: EL ARTE DE LA DESAPARICIÓN Y EL RASTRO DEL ACAPARADOR 11: EL ARTE DE LA DESAPARICIÓN Y EL RASTRO DEL ACAPARADOR El sótano de Pippin se sentía cada vez más pequeño.

No era por el espacio físico, sino por la presión de la energía de Eclipse que Kaelen emanaba inconscientemente.

La quemadura de su brazo derecho había pasado de un dolor punzante a un latido sordo y rítmico, como si el cristal de obsidiana estuviera intentando sincronizarse con su corazón.

Kaelen observaba el mapa que Mara había dibujado con dedos temblorosos sobre una mesa llena de virutas de metal.

Era un plano de los conductos de refrigeración del Sector 4, pero faltaban piezas.

Grandes “manchas blancas” donde la Secta del Filo de Plata no permitía ni siquiera el paso de los robots de limpieza.

—La Caza de Sombras empieza en setenta y dos horas —dijo Kaelen, su voz era plana, carente de la urgencia que cualquier otro hombre sentiría—.

Pippin, dijiste que alguien está acaparando los cristales de sombra de bajo grado.

Dame nombres.

Pippin, que estaba puliendo una lente con un trapo impregnado en grasa, levantó la vista.

Sus ojos, a través de los cristales de colores, brillaron con una seriedad inusual.

—No son nombres lo que buscas, mancha de tinta, sino una firma.

Quien sea que esté comprando, no está usando moneda de luz.

Está usando “Engranajes de Carne”.

Kaelen arqueó una ceja.

—¿Engranajes de Carne?

—Es moneda de las tierras del este, de más allá del Mar de Niebla —explicó Pippin, dejando su trabajo—.

El Reino de Mecanoscuro.

Allí no cultivan el espíritu como aquí; ellos creen que el cuerpo humano es un diseño defectuoso que necesita ser corregido con ingeniería orgánica y piezas de almas recicladas.

Si están acaparando sombras aquí, es porque están preparando un “Ancla de Vacío”.

Quieren bajar el Sector 4 al nivel del Abismo, aunque sea por unos segundos.

Kaelen procesó la información.

Su mente trabajaba como una máquina de cálculo de alta precisión.

Si una facción extranjera estaba operando en Aethelgard, Alaric no solo estaba lidiando con un “fantasma” del Abismo (él), sino con una invasión silenciosa.

Esto es una oportunidad, pensó Kaelen.

Si el enemigo de mi enemigo crea el caos, yo no necesito ser el fuego.

Solo necesito ser el viento que lo aviva.

—Mara —llamó Kaelen.

La mujer dio un respingo.

Su lealtad era ahora una mezcla de gratitud y un terror reverencial—.

No vas a volver a los conductos de ventilación.

Es suicidio.

—Pero…

¿cómo obtendremos los códigos de la clínica?

—preguntó ella, frotándose las manos—.

Tu brazo está empeorando, Kaelen.

Si no consigues los supresores de médula, ese cristal terminará de fusionarse con tu hueso y te volverás un monstruo sin mente.

Kaelen se miró el brazo.

Era cierto.

La piel alrededor del cristal se había vuelto de un color gris ceniza, y unas venas negras trepaban ya por su clavícula, acariciando su garganta.

El Códice le enviaba notificaciones constantes de advertencia, cada una más roja que la anterior.

[ADVERTENCIA DE INTEGRIDAD FÍSICA: 64%] [EL FRAGMENTO DE ECLIPSE ESTÁ REESCRIBIENDO TU CÓDIGO GENÉTICO] [ESTADO: NECROSIS DEL ALMA EN PROGRESO] —No iremos a la clínica —dijo Kaelen, sorprendiendo a ambos—.

La clínica estará vigilada por los hombres de Cyrus.

Esperan que un intruso herido intente robar medicinas.

Es una trampa demasiado obvia, incluso para Alaric.

—¿Entonces?

—Pippin dejó caer su lente—.

¿Vas a dejar que el brazo se te caiga?

—No.

Vamos a ir al origen del problema.

Mara, dijiste que el mercado negro está colapsando por el acaparamiento.

Pippin, tú sabes dónde se entregan esos Engranajes de Carne.

Vamos a interceptar el cargamento de sombras del Mecanoscuro.

—Eso es saltar de la sartén al fuego purificador —masculló Pippin—.

Esos tipos de las tierras del este no son humanos.

Son…

cosas.

Sus guardias son Hombres-Reloj; seres cuyos pulmones han sido reemplazados por fuelles y cuyos nervios son cables de cobre.

No sienten dolor, no sienten miedo, y tienen un aura que hace que el aire huela a sangre vieja y aceite.

Kaelen no se inmutó.

—Yo tampoco siento mucho dolor últimamente, Pippin.

Y el miedo es un lujo que perdí en el fondo del Abismo.

Prepara tus gafas.

Necesito que rastrees la firma de esos Engranajes.

Mientras se preparaban, Pippin comenzó a narrar, casi como un cuento de terror, lo que había más allá de los dominios de Aethelgard.

Kaelen escuchaba, absorbiendo cada detalle, construyendo su mapa mental del universo.

—Aethelgard es una burbuja de cristal en medio de un océano de pesadillas —decía Pippin mientras empacaba viales de un líquido verde—.

Si cruzas el Mar de Niebla, llegarás a las Tierras de la Desolación Silenciosa.

Allí, los monstruos no son animales.

Son “Ecos”.

Imagina un ser que tiene la forma de un hombre, pero cuya cabeza es una campana de bronce gigante que emite ondas de sonido que desintegran tus huesos.

O los Caminantes de la Plaga de Cobre, gigantes robóticos de veinte metros que vagan por los bosques de metal buscando “recambios” biológicos.

Pippin miró a Kaelen con una tristeza profunda.

—Si logras salir de aquí, muchacho, verás que Alaric es solo un niño jugando con cerillas en comparación con los Lores de las Tierras Exteriores.

Allí, un solo combate puede durar semanas, con guerreros regenerando sus extremidades mientras se despedazan unos a otros, cambiando el clima de regiones enteras con su sola presencia.

El aura de un Rey de Mecanoscuro es tan pesada que las ciudades pequeñas simplemente se hunden en la tierra cuando él pasa cerca.

Kaelen sintió una vibración en su Códice.

No era una alerta de peligro, sino una resonancia de ambición.

Ese es el mundo al que pertenezco, pensó.

Un mundo donde la escala de mi deuda realmente signifique algo.

La noche en el Sector 4 llegó con un cambio en el tono de las luces de la ciudad.

El dorado brillante pasó a un azul eléctrico, el modo de “bajo consumo” que permitía que los sistemas de seguridad descansaran…

o se volvieran más letales.

Kaelen, Pippin y Mara se movían por las pasarelas inferiores de los muelles de carga.

No los de los barcos de la Secta, sino los muelles privados de las grandes corporaciones de energía.

Aquí, el aire era tan denso con vapor de escape que el Velo de la Verdad Negra de Kaelen se volvía casi perfecto.

—Allí —susurró Pippin, señalando hacia el Almacén 14—.

Los sensores dicen que hay una acumulación masiva de energía negativa.

Es como una mancha de petróleo en el mar de luz de la ciudad.

Kaelen observó desde la sombra de una grúa masiva.

Frente al almacén, tres figuras custodiaban la entrada.

No eran guardias de la Secta.

Eran altos, extremadamente delgados, y vestían túnicas de un cuero negro que parecía estar vivo, contrayéndose y expandiéndose como si respirara.

Sus movimientos no eran fluidos; eran mecánicos, con un pequeño tic metálico cada pocos segundos.

Uno de ellos giró la cabeza, y Kaelen vio que no tenía rostro, sino una placa de metal con cientos de pequeños orificios por los que salía un humo azulado.

[IDENTIFICACIÓN DE ENTIDAD: CENTINELA DE LATÓN – GRADO C] [NIVEL DE PELIGRO: ALTO (PARA TU ESTADO ACTUAL)] [CARACTERÍSTICA: VINCULADOS A UNA RED COLMENA.

SI UNO CAE, TODOS SABEN TU POSICIÓN] —Mara, quédate aquí con Pippin.

Si el combate dura más de diez minutos, huyan —ordenó Kaelen.

—Pero…

—Mara intentó protestar, pero la mirada de Kaelen la silenció.

Kaelen no sacó un arma.

Se concentró en su nueva palabra: Nihil.

Avanzó por las sombras.

Sabía que no podía ganar una pelea contra tres Centinelas de Latón en su estado físico actual si iba de frente.

Necesitaba ser ingenioso.

Necesitaba usar el entorno.

Cerca de los centinelas, había una tubería de alta presión que transportaba “Luz Líquida”, el combustible más volátil de la ciudad.

Si rompo la tubería, la luz inundará el área.

Los centinelas de Mecanoscuro son seres de sombra y metal; la luz pura es su veneno, razonó Kaelen.

Pero también es el mío.

Fue una decisión de vida o muerte.

Kaelen lanzó su “Punto de Nada” no hacia los guardias, sino hacia la válvula de la tubería.

La pequeña esfera de vacío devoró el metal del cierre.

¡BOOM!

Un chorro de luz dorada, líquida y cegadora, estalló en el muelle.

El resplandor fue tan violento que incluso a través de sus párpados cerrados, Kaelen sintió que sus ojos iban a derretirse.

Los Centinelas de Latón soltaron un chirrido electrónico agudo, un sonido de metal retorciéndose.

Sus cuerpos orgánicos empezaron a humear y a burbujear bajo la luz pura.

Kaelen, sufriendo un dolor atroz porque la luz también estaba quemando su brazo de Eclipse, se lanzó al ataque.

Kaelen emergió de la luz como un demonio hecho de cenizas.

Su brazo derecho estaba envuelto en un aura violeta tan densa que repelía la luz líquida a su alrededor, creando un pequeño espacio de sombra absoluta.

El primer Centinela intentó levantar su lanza de vapor, pero Kaelen fue más rápido.

Usó su Eco de Agonía proyectado hacia adelante.

El dolor que Kaelen sentía por la quemadura de la luz fue multiplicado y lanzado contra el procesador del robot.

El Centinela se detuvo, sus sistemas lógicos colapsando ante la sobrecarga de impulsos de dolor sensorial que no debería procesar.

Kaelen hundió su mano de Eclipse en el pecho del ser, atravesando el cuero vivo y el metal.

[EXTRACCIÓN INICIADA…] [HAS CONSUMIDO: NÚCLEO DE LATÓN] [RECOMPENSA: 150 CRÉDITOS Y UN 1% DE ESTABILIZACIÓN DE ARMADURA] Sin embargo, los otros dos Centinelas ya se habían adaptado.

Sus ojos (si se podían llamar así) brillaron con un rojo intenso.

Sus brazos se transformaron, desplegando hojas de sierra circulares que giraban a velocidades ultrasónicas.

—Anomalía detectada.

Protocolo de Desguace Biológico: Iniciado —dijeron al unísono, con una voz que sonaba como mil clavos raspando una pizarra.

Kaelen retrocedió, su pecho agitado.

La sangre goteaba de su nariz.

Había destruido a uno, pero ahora el verdadero combate comenzaba.

Los dos restantes se movían en perfecta sincronía, uno atacando por arriba y otro barriendo el suelo, bloqueando todas sus rutas de escape.

Kaelen podía sentir el aura de los centinelas: era fría, pesada y olía a una fábrica de cadáveres.

Por primera vez desde que llegó a la superficie, Kaelen sintió que estaba frente a algo que realmente pertenecía al horror del mundo exterior.

—Bien —murmuró Kaelen, su pupila vertical dilatándose hasta cubrir todo el iris—.

Veamos cuánta deuda puede soportar el acero de Mecanoscuro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo