Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cenizas De Zenit - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cenizas De Zenit
  4. Capítulo 14 - 14 EL VELO DE LA ARISTOCRACIA Y LA MARCA DEL CONCEPTO
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: EL VELO DE LA ARISTOCRACIA Y LA MARCA DEL CONCEPTO 14: EL VELO DE LA ARISTOCRACIA Y LA MARCA DEL CONCEPTO Cruzar la frontera entre el Sector 4 y el Sector 2 no era solo un cambio de altitud; era un cambio de realidad.

El aire viciado, saturado de vapor y sudor industrial, fue reemplazado por una brisa que olía a ambrosía y a ozono purificado.

Aquí, el suelo no era de hierro oxidado, sino de un mármol blanco tan puro que parecía emitir su propia luz.

Kaelen caminaba un paso detrás de Pippin y Mara.

Para pasar los controles, habían tenido que recurrir a la táctica más antigua del mundo: la invisibilidad que otorga la servidumbre.

Pippin, con sus manos expertas, había falsificado tres insignias de “Técnicos de Estética”, los encargados de mantener las fuentes de luz de las mansiones nobles.

Kaelen llevaba una túnica de seda sintética que ocultaba su brazo de Eclipse, ahora estabilizado por el aceite negro pero gélido como un glaciar.

Su rostro estaba cubierto por una máscara de tela fina, una medida común entre los siervos para no “ofender” la vista de los aristócratas con su fealdad trabajadora.

—Mantengan la cabeza baja —susurró Pippin, cuya voz temblaba levemente.

Incluso él, con todo su cinismo, sentía el aura aplastante del Sector 2—.

En el Sector 4, los guardias te golpean si rompes una ley.

Aquí, los guardias te borran de la existencia si tu sombra toca el zapato de un noble.

Kaelen observaba a través de las rendijas de su máscara.

El mundo era, en efecto, hermoso.

Edificios que parecían esculpidos en nubes, puentes de luz sólida que conectaban mansiones flotantes, y una vegetación que brillaba con colores que no existían en el espectro natural.

Pero su mirada no se detenía en la belleza.

Sus ojos de pupila vertical buscaban los Filamentos.

Vio cómo desde cada mansión, cables invisibles para el ojo humano —pero brillantes para su Códice— se hundían hacia abajo.

Aethelgard no era una ciudad; era un parásito dorado.

[NUEVA UBICACIÓN: SECTOR 2 – DISTRITO VALERIUS] [DENSIDAD DE ENERGÍA: 400% SUPERIOR AL ABISMO] [ADVERTENCIA: TU CAPACIDAD DE ABSORCIÓN ESTÁ AL LÍMITE.

PELIGRO DE AUTO-COMBUSTIÓN DE SOMBRA] Kaelen apretó los dientes.

El exceso de luz era tan doloroso como el vacío.

A la entrada de la Vía de la Perfección, el camino que llevaba a la mansión de la familia de Valeria, se detuvieron ante el primer control de seguridad real.

No había robots.

Ni siquiera los Auditores de red.

Había dos hombres.

Vestían armaduras ligeras de cuero blanco y llevaban sus torsos parcialmente al descubierto.

Kaelen sintió una presión en el pecho en cuanto los vio.

No era una presión mecánica; era una presión de voluntad.

En sus brazos y pechos, los guardias tenían tatuajes que no eran de animales, sino formas geométricas abstractas que parecían girar bajo la piel.

—Identificación —dijo uno de ellos.

Su voz no era amenazante, era algo peor: era absoluta.

Kaelen lo analizó.

El hombre tenía un tatuaje en su cuello que representaba una balanza perfectamente equilibrada.

[ANÁLISIS DE OBJETIVO: GUARDIÁN DE LA VÍA] [SISTEMA DE PODER: TATUAJE DE ÁNIMA – GRADO CONCEPTO] [CONCEPTO VINCULADO: “EQUILIBRIO”] [FILOSOFÍA: “EL ORDEN ES LA ÚNICA VERDAD”] Pippin entregó las insignias con una reverencia exagerada.

El guardián no miró los documentos; puso su mano sobre la balanza de su cuello.

Una onda de choque invisible barrió el cuerpo de los tres.

Mara ahogó un grito.

Kaelen sintió que el aceite de sombras en su brazo intentaba rebelarse, luchando contra la orden de “Equilibrio” que el guardia estaba imponiendo en el área.

Fue un enfrentamiento silencioso de micro-segundos.

Kaelen usó su Punto de Nada internamente para crear un vacío alrededor de su brazo, ocultando la disonancia.

El guardián entrecerró los ojos, fijándose en Kaelen por un segundo de más.

—Tu pulso es…

extraño, joven —dijo el guardia—.

Casi no tienes calor.

—Es el frío de las minas, señor —respondió Pippin rápidamente, interviniendo—.

El chico pasó demasiados años en los niveles inferiores de refrigeración.

Sus nervios están medio muertos.

El guardia asintió lentamente.

Para él, un siervo con nervios muertos era lo más normal del mundo.

Les hizo una señal para que pasaran.

Una vez que estuvieron a una distancia segura, Pippin se limpió el sudor de la frente con un trapo.

—Eso estuvo cerca, mancha de tinta.

Ese tipo tiene el Concepto del Equilibrio.

Si detecta que tu energía está fuera de rango, su tatuaje simplemente “borra” el exceso.

Y en tu caso, el exceso es todo tu brazo.

Kaelen no respondió.

Estaba pensando.

Si un simple guardia de puerta tenía un Concepto tan sólido, ¿qué tendría un Rey de las tierras exteriores?

¿O un Emperador?

—Pippin —dijo Kaelen, su voz era un susurro frío—.

Hablaste de los Supremos y los Emperadores.

Si el Concepto de este guardia es el Equilibrio…

¿cuál es el Concepto de un Emperador?

Pippin miró hacia el horizonte, como si temiera que las nubes lo escucharan.

—Los Emperadores no tienen conceptos, Kaelen.

Ellos son el concepto.

Se dice que el Emperador de Mecanoscuro es el Concepto de la “Continuidad”.

Nada muere bajo su mirada, pero nada es libre de cambiar.

Y el Supremo del que hablan las leyendas del Gran Hoyo…

dicen que su concepto es el “Principio y el Fin”.

Un solo pensamiento suyo puede dar nacimiento a un continente o convertir un océano en vapor.

Kaelen sintió una vibración en su Códice.

El hambre de poder, de control, se intensificó.

Para enfrentar a seres así, Alaric era solo un peldaño de piedra en una escalera que llegaba hasta las estrellas.

Llegaron a la mansión de la familia Valerius justo cuando el “Oro Líquido” del atardecer empezaba a desvanecerse.

Era una estructura que desafiaba la lógica, con torres que flotaban sin soporte físico y cascadas de agua que subían en lugar de bajar.

—Mara, busca la entrada de servicio de los conductos de agua —ordenó Kaelen—.

Pippin, vigila las fluctuaciones de los tatuajes de los guardias interiores.

Yo iré por el jardín.

—Kaelen, el jardín está protegido por Bestias Conceptuales —advirtió Pippin—.

No son robots, son criaturas criadas con la sangre de los Valerius.

Kaelen desapareció en las sombras de un seto de flores de cristal.

Usó su Velo de la Verdad Negra, pero lo hizo de forma diferente.

No se ocultó de la vista; ocultó su “intención”.

Había aprendido que en el Sector 2, los sensores buscan el deseo de dañar, no solo el cuerpo físico.

En medio del jardín, rodeado de estatuas de ángeles que parecían llorar luz, Kaelen vio algo que no encajaba con la estética divina del lugar.

Era un pozo.

Pero no un pozo de agua.

Estaba rodeado de cadenas de obsidiana, similares a las que encontró en el almacén de Mecanoscuro.

Del pozo emanaba un frío que Kaelen reconoció de inmediato: era el frío del Abismo, pero refinado, concentrado.

Cerca del pozo, una figura solitaria estaba de pie.

Era una mujer.

Su largo cabello plateado brillaba bajo la luz artificial, y su uniforme de la Secta estaba manchado de algo oscuro.

Era Valeria.

Pero no estaba sola.

Frente a ella, encadenada al suelo, había una de esas bestias de Agathry: una araña de cabeza humana que sollozaba con una voz de niña.

Valeria tenía una daga de cristal en la mano y estaba dibujando algo en el suelo con la sangre de la bestia.

Kaelen se quedó inmóvil.

En su visión del Códice, vio que Valeria no estaba realizando un ritual de la Secta del Filo de Plata.

Estaba realizando un Intercambio de Deuda.

—¿Tú también, Valeria?

—susurró Kaelen para sí mismo.

En ese momento, Valeria se detuvo.

No se giró, pero su voz resonó en el aire quieto del jardín.

—Sé que estás ahí, sombra.

He sentido el olor del aceite de Mecanoscuro desde que cruzaste el puente.

Valeria se giró lentamente.

Sus ojos, antes llenos de compasión, ahora tenían una chispa de una locura fría.

En su hombro, a través del desgarrón de su túnica, Kaelen vio un tatuaje que palpitaba: un ojo llorando sangre.

[ANÁLISIS DE OBJETIVO: VALERIA VALERIUS] [CONCEPTO VINCULADO: “MARTIRIO”] [FILOSOFÍA: “EL PODER NACE DEL SUFRIMIENTO AJENO”] —Kaelen…

—dijo ella, y su voz no tenía sorpresa, solo una tristeza infinita—.

No debiste volver.

Aethelgard es un monstruo que devora a sus hijos, y mi familia es quien prepara el banquete.

Si Alaric te encuentra aquí, no te matará.

Te convertirá en el núcleo de la próxima ciudad.

Kaelen salió de las sombras.

Su brazo de Eclipse estaba al descubierto, emitiendo un humo negro que marchitaba las flores de cristal a su paso.

—Ya soy un monstruo, Valeria —respondió Kaelen—.

Lo que quiero saber es por qué tu familia está comprando aceite de sombras al Mecanoscuro.

¿Qué es lo que vuestro “Dios” en los cimientos de la ciudad realmente quiere?

Valeria bajó la daga.

La bestia-araña a sus pies soltó un último suspiro y se disolvió en cenizas.

—No es lo que él quiere, Kaelen.

Es lo que él es.

Él es el primer Emperador Caído.

Y mi familia tiene la tarea de evitar que despierte…

o de asegurarnos de que nosotros seamos los primeros en su nueva jerarquía.

El suelo bajo sus pies vibró.

No fue un terremoto físico.

Fue una vibración de aura.

A lo lejos, en la torre más alta del Sector 1, una luz de un blanco cegador estalló, disparándose hacia las estrellas.

Kaelen sintió que sus rodillas fallaban.

La presión era tan inmensa que Pippin y Mara, a cientos de metros, cayeron desmayados.

[ALERTA: PRESENCIA DIVINA DETECTADA] [ESTADO: UN “SUPREMO” HA PUESTO SU MIRADA EN AETHELGARD] [PROBABILIDAD DE SUPERVIVENCIA: 0.00000000001%] —Él ha llegado —susurró Valeria, cayendo de rodillas, su tatuaje de Martirio brillando con una agonía insoportable—.

El Emperador del Sol Eterno.

Ha venido a reclamar el tributo de almas que Alaric le prometió.

Kaelen miró hacia el cielo.

Vio una figura descendiendo entre las nubes de tormenta.

No era un robot, no era un monstruo.

Era un hombre joven, vestido con túnicas de un blanco tan puro que dolía verlo.

No caminaba sobre el aire; el aire se solidificaba bajo sus pies por el puro respeto a su existencia.

Su aura no era de odio, ni de maldad.

Era de una indiferencia divina.

Para él, la ciudad de Aethelgard, con todos sus nobles y sus esclavos, no era más que un hormiguero en su jardín.

Kaelen apretó su brazo de Eclipse hasta que sus dedos se hundieron en su propia carne de obsidiana.

La diferencia de poder era tan vasta que el concepto de “lucha” parecía un chiste.

Así que esto es un Supremo…

—pensó Kaelen, su mente trabajando a pesar del terror—.

Si quiero llegar allí…

no puedo hacerlo como un hombre.

Ni siquiera como un Eclipse.

Tengo que romper las reglas del intercambio mismo.

Kaelen miró a Valeria, luego al pozo de sombras, y finalmente a la figura divina en el cielo.

Su plan de venganza contra Alaric acababa de volverse en una guerra que abarcaría mundos.

—Valeria —dijo Kaelen, su voz recuperando una calma antinatural—.

Ayúdame a entrar en ese pozo.

Si el Emperador del Sol quiere almas…

voy a darle algo que no podrá digerir.

Voy a darle la Deuda del Abismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo