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Cenizas De Zenit - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 LA SOMBRA DEL SOL Y LA SINFONÍA DEL MIEDO
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15: LA SOMBRA DEL SOL Y LA SINFONÍA DEL MIEDO 15: LA SOMBRA DEL SOL Y LA SINFONÍA DEL MIEDO El cielo del Sector 2, que siempre había sido de un azul cristalino y perfecto, comenzó a fracturarse.

No eran nubes lo que cubría el sol artificial, sino una presión espiritual tan densa que el aire mismo se volvió viscoso, difícil de tragar.

La figura que descendía, el **Emperador del Sol Eterno**, no era simplemente un hombre poderoso; era una anomalía gravitacional.

Bajo su presencia, las leyes de la física de Aethelgard parecían pedir permiso para seguir existiendo.

Kaelen sentía que sus pulmones estaban llenos de plomo.

Su brazo de Eclipse, estabilizado apenas horas antes con el aceite de Mecanoscuro, reaccionaba de forma violenta.

El aceite negro dentro de sus venas comenzó a hervir, chocando contra el aura divina que bañaba el jardín.

—No…

lo mires…

—susurró Valeria.

Sus palabras salieron con dificultad, mezcladas con un hilo de sangre que bajaba por su barbilla.

Su tatuaje de **Martirio** brillaba con un rojo tan intenso que quemaba la tela de su uniforme.

Kaelen apartó la vista del cielo, fijándola en el suelo de mármol.

Vio cómo las flores de cristal, esas maravillas de la ingeniería estética de la ciudad, se marchitaban instantáneamente, no por falta de luz, sino por el exceso de una luz que no era para los mortales.

—¿Por qué está aquí, Valeria?

—preguntó Kaelen.

Su voz era un gruñido bajo, forzado por la presión—.

Un Supremo no cruza el Mar de Niebla por una simple secta de recolectores.

Valeria se abrazó a sí misma, temblando.

El aura del Emperador estaba extrayendo algo de ella, algo que su concepto de Martirio estaba procesando como un sacrificio involuntario.

—Aethelgard…

ha dejado de pagar el diezmo —respondió ella, sus ojos fijos en el pozo de sombras—.

Alaric pensó que podía usar el Códice que tú tenías para renegociar las condiciones.

Pensó que si alimentaba al Dios Caído bajo nuestros pies, la ciudad ganaría suficiente autonomía para no depender del Sol Eterno.

Se equivocó.

El Emperador no ha venido a cobrar energía…

ha venido a cobrar la traición.

Kaelen procesó las palabras con la frialdad de un jugador de ajedrez que acaba de descubrir que el tablero está en llamas.

Las dudas empezaron a germinar en su mente, esas dudas que tú, debes compartir: *¿Sabía Alaric desde el principio que Kaelen era la llave para una rebelión cósmica?

¿Fue la traición en el Abismo un plan para “madurar” el Códice de Kaelen en la oscuridad antes de traerlo de vuelta?* **[SISTEMA DE DEUDA: ALERTA DE RESONANCIA]** **[ESTADO: EL “SOL ETERNO” ESTÁ ESCANEANDO LAS FIRMAS DE ALMA DEL SECTOR 2]** **[PROBABILIDAD DE SER DETECTADO: 92% Y SUBIENDO]** **[OPCIÓN: SUMERGE TU EXISTENCIA EN UN “VACÍO TOTAL” O SERÁS BORRADO]** —El pozo…

—Kaelen señaló la estructura de cadenas de obsidiana—.

Dijiste que es una entrada.

Si el Emperador está buscando firmas de alma, ahí abajo es el único lugar donde su luz no llega.

— Valeria asintió, arrastrándose hacia el borde del pozo.

Sus manos, antes delicadas y nobles, estaban ahora cubiertas de la sangre negra de la bestia de Agathry que había sacrificado.

—Mi familia…

los Valerius…

somos los Guardianes del Umbral —dijo ella, y su voz adquirió un tono hueco, como si otra entidad estuviera hablando a través de ella—.

Este pozo no es una excavación.

Es una herida.

Conecta el Sector 2 con el **Sistema de Nervios del Dios Caído**.

Si entras, Kaelen, dejarás de ser un habitante de Aethelgard.

Te convertirás en parte de la anatomía de un muerto viviente.

Kaelen se acercó al borde.

El frío que emanaba del pozo no era térmico; era existencial.

Era el frío de las cosas que han sido olvidadas por el tiempo y la luz.

Miró hacia las profundidades y vio que las paredes del pozo no eran de piedra, sino de una sustancia que recordaba al coral negro, palpitando con una luz púrpura muy tenue.

—¿Qué hay ahí abajo, Valeria?

—insistió Kaelen.

Necesitaba lógica, no mitos.

—Hay un **Ecosistema de Parásitos** —respondió ella, mirando de reojo hacia la figura del Supremo en el cielo—.

Seres que han evolucionado consumiendo la carne del Dios Caído durante eones.

Algunos son como tú, otros son…

indescriptibles.

Es el lugar donde Alaric esconde lo que no puede controlar.

Es **Agartha**, el mundo invertido.

En ese momento, un sonido desgarrador recorrió el distrito.

Fue el grito de mil personas silenciadas de golpe.

Kaelen se giró y vio que en el puente de luz que conectaba con la mansión vecina, un grupo de nobles y guardias se había desintegrado.

No hubo sangre, ni restos.

Simplemente se convirtieron en partículas de luz dorada que ascendieron hacia el Emperador del Sol Eterno.

—Está cosechando…

—susurró Kaelen.

Su mente analítica calculó la velocidad de la cosecha.

En diez minutos, el jardín de los Valerius sería el siguiente—.

Pippin…

Mara…

Recordó a sus compañeros, desmayados a unos cientos de metros por la presión.

No podía ayudarlos.

Si intentaba moverse hacia ellos, su rastro de sombra sería como un faro para el Supremo.

La lógica de Kaelen luchó contra un resto de humanidad: *Salvarte a ti mismo es la única forma de que sus muertes no sean en vano.* —Ellos son fuertes —mintió Kaelen para sí mismo, aunque sabía que Pippin apenas sobreviviría si no se ocultaba—.

Valeria, abre el sello.

Ahora.

— Valeria puso sus manos sobre las cadenas de obsidiana.

Su tatuaje de Martirio comenzó a sangrar profusamente, y la sangre, en lugar de caer al suelo, fue absorbida por las cadenas.

—*El precio es el dolor compartido* —recitó ella—.

*Para entrar en el reino de lo que no existe, debes entregar lo que te hace real.* Kaelen sintió que el Códice en su mente vibraba violentamente.

**[TRANSACCIÓN FORZADA DETECTADA]** **[PARA ENTRAR EN “AGARTHA”, EL USUARIO DEBE ENTREGAR UN “SENTIDO DE PERTENENCIA”]** **[COSTO: EL RECUERDO DEL NOMBRE DE TU MADRE]** Kaelen se quedó paralizado.

Ya había perdido el gusto, la capacidad de sentir calor, y varios recuerdos menores.

Pero esto…

esto era una amputación de su alma.

Intentó retener la imagen de su madre, su sonrisa, el sonido de su voz diciendo su nombre.

Pero el pozo era un acreedor más implacable que el propio Códice.

Sintió un tirón seco en su cerebro.

La imagen de la mujer que lo crió se volvió un bulto gris y anónimo.

Sabía que alguien lo había amado, pero ya no sabía *quién*.

Sus ojos se llenaron de una furia gélida.

Su filosofía de intercambio se estaba volviendo un camino de no retorno.

*Si el mundo quiere borrarme pieza por pieza, yo borraré al mundo entero cuando sea el dueño de la deuda,* pensó.

Las cadenas de obsidiana se retrajeron con un sonido metálico que recordaba a un lamento.

El sello se rompió.

—¡Salta!

—gritó Valeria.

En ese preciso instante, un rayo de luz dorada descendió del cielo, impactando en el centro del jardín.

La mansión Valerius comenzó a desintegrarse.

El aura del Supremo estaba allí.

Kaelen no miró atrás.

Se lanzó al vacío del pozo.

— La caída no fue rápida.

Fue como caer a través de un océano de aceite espeso y oscuro.

Kaelen sentía que su cuerpo estaba siendo estirado y comprimido a la vez.

El aceite de Mecanoscuro en su brazo derecho brillaba con una luz protectora, creando una burbuja de sombra que evitaba que la presión de la realidad lo aplastara.

A medida que descendía, el silencio absoluto fue reemplazado por un sonido rítmico.

*Boom-boom.

Boom-boom.* Era el latido del Dios Caído.

El sonido era tan bajo que no se escuchaba con los oídos, sino con los dientes y los huesos.

**[ADVERTENCIA: HAS SALIDO DEL RANGO DE AETHELGARD]** **[ENTRANDO EN ZONA DE LEYES DISTORSIONADAS]** **[ESTADO: EL SISTEMA DE DEUDA ESTÁ RE-CALIBRANDO]** Kaelen abrió los ojos en medio de la caída.

Lo que vio lo dejó sin aliento.

No era un agujero oscuro.

Bajo la ciudad flotante de Aethelgard, existía un mundo de una belleza terrorífica.

Vio bosques de setas gigantescas que emitían una luz azul eléctrica, ciudades construidas en las raíces de la isla flotante que colgaban como estalactitas, y criaturas masivas que volaban a través del aire denso, similares a mantarrayas de piel traslúcida que dejaban ver sus órganos mecánicos.

Pero lo más inquietante eran los “Cosechadores del Abismo”.

Vio a lo lejos un grupo de seres humanoides, pero de tres metros de altura, con armaduras que parecían estar hechas de costillas humanas.

No tenían ojos; tenían tatuajes en sus rostros que brillaban con un Concepto que Kaelen no reconoció.

Estaban cazando a una de esas arañas de cabeza humana de Agathry, usando redes de energía que quemaban la realidad al contacto.

Kaelen aterrizó sobre una superficie blanda y húmeda.

Al levantarse, se dio cuenta de que estaba sobre un inmenso campo de lo que parecía ser musgo, pero que al tacto se sentía como cabello humano.

—Bienvenido a la verdadera base de la pirámide —dijo una voz.

Kaelen se giró de inmediato, con su mano de Eclipse cargada de energía *Nihil*.

Frente a él, sentado sobre una roca de cristal púrpura, había un hombre.

Su piel era grisácea y sus ojos estaban cosidos con hilo de oro.

Llevaba una túnica andrajosa pero con el emblema de la familia Valerius.

—¿Quién eres?

—preguntó Kaelen.

—Soy el que Valeria te dijo que buscabas —el hombre sonrió, y el hilo en sus ojos se tensó—.

Soy el tío de Valeria, el que fue enviado aquí abajo hace veinte años para “negociar” con lo que vive en el corazón del Dios.

Me llaman **El Notario de las Sombras**.

El hombre señaló hacia arriba, donde a kilómetros de distancia se podía ver la base oscura de Aethelgard.

—El Supremo está arriba, cosechando lo que Alaric sembró —continuó el Notario—.

Pero aquí abajo, estamos preparando la cuenta que el Supremo tendrá que pagar.

Kaelen…

¿estás listo para descubrir que tu Códice no es una bendición, sino la sentencia de muerte de este mundo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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