Cenizas De Zenit - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 LOS LABERINTOS DE AGARTHA Y LA LÓGICA DE LA PRESA
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16: LOS LABERINTOS DE AGARTHA Y LA LÓGICA DE LA PRESA 16: LOS LABERINTOS DE AGARTHA Y LA LÓGICA DE LA PRESA El aire en Agartha no se inhalaba; se filtraba.
Tenía un espesor orgánico, una humedad que sabía a cobre y a savia dulce, muy diferente al aire filtrado y estéril de los sectores altos o al humo viciado del Sumidero.
Aquí, el silencio era absoluto, roto solo por el latido rítmico que parecía sacudir los mismos átomos de la realidad.
Boom-boom.
Boom-boom.
Kaelen se mantuvo arrodillado sobre el musgo que se sentía como cabello humano, con su mano izquierda aferrada a su cabeza.
El vacío que dejó el recuerdo de su madre era una herida abierta en su psique.
Podía sentir el espacio donde antes estaba ese nombre, ese rostro, ese calor…
ahora solo había una mancha gris, un silencio muerto.
Su filosofía del intercambio nunca le había parecido tan amarga.
—Esa es la mirada de alguien que acaba de pagar un interés injusto —dijo el Notario de las Sombras, sin mover un solo músculo de su rostro de piedra—.
Pero aquí abajo, la identidad es el único peso que te hace hundirte en los jugos gástricos de la ciudad.
Cuanto menos seas “Kaelen”, más libre serás para convertirte en lo que Agartha necesita.
Kaelen se puso en pie.
Sus movimientos eran lentos, coordinados.
El dolor en su brazo de Eclipse había disminuido, pero el color del aceite negro bajo su piel ahora era más intenso, casi azulado bajo la luz de los hongos gigantes que lo rodeaban.
—No vine aquí para ser “libre” —respondió Kaelen, y su voz sonó más vacía que nunca—.
Vine para encontrar la palanca que moverá este mundo.
El pozo que custodia tu familia…
Valeria dijo que conectaba con los nervios del Dios.
¿Eres tú quien le vende el aceite a Mecanoscuro?
El Notario soltó una carcajada seca que terminó en un silbido metálico.
Se levantó de su trono de cristal púrpura, revelando que era casi tan alto como los gigantes que Kaelen había visto en el cielo de Agartha.
Su túnica, rota y sucia, dejaba ver tatuajes en sus hombros que palpitaban con una luz de mercurio.
Eran intrincados mapas de lo que parecía ser una anatomía celestial.
—Yo no vendo nada, deudor.
Yo solo registro las transacciones que ya han ocurrido en el futuro.
Mecanoscuro quiere el aceite para sus máquinas; los Valerius quieren la sombra para estabilizar la luz que los consume.
Y tú…
tú estás aquí porque el Códice que llevas es el Contrato de Defunción de aquel que está arriba.
El Notario señaló con un dedo largo y delgado hacia el techo, donde la base de Aethelgard se veía como una cordillera invertida de hierro y piedra.
—Míralo bien —continuó el Notario—.
Aethelgard es el tapón de una botella.
Arriba, el Supremo está bebiendo el vino del sacrificio.
Abajo, el Dios Caído se está desangrando.
Tú eres el virus que ha sido introducido en el sistema circulatorio para asegurar que nadie, ni Alaric, ni el Supremo, pueda reclamar la herencia final.
Kaelen caminaba detrás del Notario.
A cada paso, se obligaba a observar.
No podía permitirse otro error como el del Sector 4.
Necesitaba lógica.
—Si Agartha es un ecosistema parásito —dijo Kaelen, mirando las inmensas fibras que colgaban del techo, parecidas a nervios envueltos en vainas de cristal—, entonces hay una jerarquía de consumo.
He visto a esos cazadores de Agathry…
los que tenían rostros de seda.
—Los Cosechadores de Huesos —corrigió el Notario sin girarse—.
Son lo que queda de los guerreros que el Supremo descartó en guerras hace mil años.
Su filosofía es el Despojo.
Creen que solo lo que puede ser arrancado del cuerpo es real.
Son fuertes, sí.
Un grupo de tres podría destruir el Sector 4 en una tarde.
Kaelen guardó silencio, procesando la información.
Sus enemigos ya no eran guardias humanos con tatuajes de conceptos menores; eran residuos divinos que llevaban milenios perfeccionando el arte de la matanza.
[ANÁLISIS DE ENTORNO: SISTEMA CIRCULATORIO DEL DIOS] [PELIGRO: ALTO] [PRESENCIA DETECTADA: INFANTAS DEL DOLOR (RANGO: CENIZA SUPREMO)] —¿Infantas?
—murmuró Kaelen, deteniéndose frente a un túnel que exudaba un vapor rosado.
—No entres ahí si valoras tus órganos —dijo el Notario—.
Son criaturas que el Dios Caído genera para limpiar sus nervios de intrusos.
Son hermosas, Kaelen.
Tienen rostros humanos perfectos, casi celestiales, pero sus cuerpos son hilos de seda corrosiva.
Te envuelven en un abrazo que dura años, consumiendo tu alma micra a micra.
Ni siquiera tu brazo de Eclipse podría devorar tal cantidad de éxtasis destructivo.
El suspense se palpaba en el aire.
Kaelen entendió que aquí no era el depredador.
Era una mota de polvo intentando pasar desapercibida en los pasillos de un organismo que podía matarlo sin siquiera darse cuenta de su presencia.
Llegaron a un claro donde el suelo era de un cristal traslúcido.
Bajo sus pies, Kaelen pudo ver fluyendo una sustancia que parecía plata líquida: los fluidos vitales del Dios.
En el centro del claro, había un pilar rodeado de estatuas de guerreros cuyas armaduras se habían fusionado con el cristal.
—Pippin y Mara…
—dijo Kaelen de repente.
La mención de sus nombres se sintió como una anomalía en su nueva psique fría.
¿Por qué me importan?, se preguntó.
La duda de sus propios sentimientos, manipulados por el pozo y el sistema, empezó a torturarlo—.
Si la luz del Supremo llegó al jardín, habrán muerto.
El Notario se detuvo frente al pilar.
—Muertos para Aethelgard, tal vez.
Pero nadie muere realmente bajo la mirada de un Supremo.
Sus almas han sido archivadas como “Energía Potencial”.
Si quieres recuperarlas, si quieres que tus activos vuelvan al tablero, tendrás que ofrecerme algo que incluso el Supremo codicia.
Kaelen se acercó al pilar.
—No tengo nada.
He dado mi nombre, mi pasado, mi sentido del gusto…
—Te queda la Deuda de Sangre de tu padre —dijo el Notario, y por primera vez, una luz de codicia brilló en sus ojos cosidos—.
Tu padre no solo descubrió cómo cortar los cables de Aethelgard.
Él robó una Pieza de Realidad del motor central.
Esa pieza es la razón por la cual Alaric mató a tu familia.
Él pensó que tú la tenías.
Pero no está en tu cuerpo, Kaelen.
Está en tu Códice, oculta bajo el lenguaje que Pippin te está enseñando a leer.
Kaelen sintió que el suelo se movía bajo él.
¿La “Pieza de Realidad”?
Las dudas sobre su origen se multiplicaron.
¿Fue su padre un héroe o un ladrón cósmico que usó a su hijo como caja fuerte?
¿Fue Alaric un villano o un ejecutor intentando recuperar lo que pertenecía al equilibrio?
El suspenso de la verdadera historia de su vida se volvía un nudo insoportable.
[NIVEL DE CÓDICE: BLOQUEADO] [AVISO: UN SECTOR DEL SISTEMA ESTÁ ENMASCARADO POR “AUTORIDAD PATERNA”] —¿Quieres que te la entregue?
—preguntó Kaelen, con su voz destilando un odio renovado.
—Quiero que me dejes verla —respondió el Notario—.
Si lo haces, usaré mis tatuajes para interceptar el alma de tus amigos antes de que el Sol Eterno las digiera.
Pero cuidado, Kaelen.
Mirar la realidad es como mirar al propio Sol.
Podrías perder la razón por completo.
Kaelen cerró los ojos y se sumergió en su Códice.
Con la guía de la palabra Nihil, empezó a romper los sellos internos.
De repente, una imagen golpeó su cerebro.
No era una imagen del pasado, sino un mapa de algo infinito.
Vio que el Dios bajo Aethelgard no era una criatura local.
Sus nervios se extendían por todo el universo, conectando otros continentes, otros reinos.
Agatha, Mecanoscuro, Agathry…
todos estaban siendo alimentados (o drenados) por este mismo Dios durmiente.
Y en el centro del Códice, protegida por hilos de luz negra, había una pequeña esfera blanca.
No era una gema.
Era un trozo de Verdad Pura.
El Concepto de la “Anulación”.
Kaelen entendió la filosofía de su padre: si la ciudad dependía de la Luz, él creó el concepto que la anulaba.
¡KRACK!
El cielo de Agartha —el estómago de Aethelgard— vibró violentamente.
Un rayo de luz blanca pura, tan intensa que hizo que la sangre del Notario hirviera al instante, perforó la roca del techo.
—¡Maldito sea!
—gritó el Notario, retrocediendo mientras sus manos se cubrían de pústulas blancas—.
¡El Supremo!
¡Nos ha rastreado a través del Códice!
Desde el agujero en el techo, la presencia del Emperador del Sol Eterno empezó a derramarse en Agartha como veneno divino.
El entorno hermoso y orgánico de los hongos azules empezó a calcinarse bajo la pureza del Sol.
Las “Infantas del Dolor” salieron de sus túneles gritando, con sus rostros perfectos derritiéndose como cera.
—Kaelen…
—el Notario se hundió en las sombras, su figura desvaneciéndose—.
Si quieres sobrevivir…
¡Tienes que activar el Concepto!
¡Anula su luz o no habrá mañana para ninguno de nosotros!
Kaelen vio a la primera Infanta acercarse.
Tenía el rostro de una niña llorando luz líquida, y sus extremidades eran agujas que vibraban con la frecuencia de la muerte.
Detrás de ella, los Cosechadores de Agathry estaban entrando al claro, rugiendo de furia porque su dominio estaba siendo invadido por la Luz.
Kaelen no podía ganar esta pelea.
Era imposible.
Kaelen miró la esfera de Verdad Pura en su Códice y luego miró al sol que caía sobre él.
—Pagaré el precio —susurró Kaelen.
[TRANSACCIÓN FINAL: ACTIVACIÓN DEL CONCEPTO “ANULACIÓN”] [COSTO: TODAS TUS EMOCIONES HACIA EL FUTURO] [CONSECUENCIA: EL USUARIO NUNCA MÁS SENTIRÁ ESPERANZA] El estallido que siguió no fue de luz, sino de una negrura tan profunda que borró el propio sonido del universo.
Agartha, Aethelgard y el propio Supremo quedaron congelados en un milisegundo de nulidad absoluta.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Osoriø Have some idea about my story?
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com