Cenizas De Zenit - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 EL PESO DE LA NADA Y EL DESPERTAR DEL MONOLITO
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17: EL PESO DE LA NADA Y EL DESPERTAR DEL MONOLITO 17: EL PESO DE LA NADA Y EL DESPERTAR DEL MONOLITO El silencio que siguió a la activación del Concepto de Anulación no fue una ausencia de ruido; fue el fin de la realidad misma.
Por un instante infinito, el corazón latiente del Dios Caído en Agartha dejó de latir.
La luz divina del Emperador del Sol Eterno, que segundos antes devoraba los bosques de hongos azules, quedó congelada en el aire como si fuera cristal sólido.
No había viento, no había calor, no había tiempo.
En medio de esa nada absoluta, Kaelen experimentó lo que significa dejar de ser humano.
El sacrificio de su Esperanza no fue una sensación dramática; fue como si alguien apagara una luz en una habitación lejana.
Sus ambiciones, su deseo de ver la cara de Alaric al morir, su impulso de proteger a Pippin y Mara…
todo eso se volvió ceniza fría en su mente.
Ya no actuaba por deseo; actuaba por inercia analítica.
Se había convertido en un motor de supervivencia puramente lógico, desprovisto del combustible que mueve a los hombres: el anhelo del mañana.
[ESTADO DE INTEGRIDAD DEL ALMA: 32%] [ALERTA SÍSMICA: EL RECHAZO DEL UNIVERSO AL CONCEPTO DE ANULACIÓN ESTÁ COLAPSANDO TUS CANALES DE ENERGÍA] [CONSECUENCIA: PARÁLISIS EN LAS EXTREMIDADES SUPERIORES Y HEMORRAGIA ESPIRITUAL] Kaelen cayó de bruces sobre el musgo humano.
Su brazo de Eclipse, antes poderoso con el aceite de sombras, ahora echaba chispas violetas de dolor.
La piel se le agrietaba, soltando jirones de energía que se evaporaban al contacto con la nada.
El poder de un Concepto de Realidad no era un “poder” en el sentido tradicional; era una sobrecarga de datos en un hardware biológico limitado.
Su cerebro estaba siendo quemado por la misma verdad que acababa de invocar.
De repente, la nada se rompió.
No fue con una explosión, sino con una vibración que restauró el flujo del tiempo.
El Emperador del Sol Eterno, arriba en la cúpula desgarrada de Agartha, no había sido “derrotado”.
El Concepto de Anulación de Kaelen había sido, a los ojos del Supremo, lo mismo que una mancha de polvo en el lente de un telescopio.
El Supremo movió un solo dedo.
Fue un gesto elegante, desprovisto de odio, imbuido de una curiosidad casi mecánica.
La luz dorada, que había sido “anulada”, regresó con una violencia redoblada, envolviendo al Supremo en un manto que devoró la oscuridad de Kaelen como si nunca hubiera existido.
—Interesante…
—La voz del Emperador del Sol Eterno resonó no solo en el claro, sino en el alma de cada ser vivo en diez mil kilómetros—.
Un error que posee una pieza del Inicio.
Así que…
aquí es donde se ocultó la Verdad.
El Supremo no descendió.
No era necesario.
Su mera mirada sobre el lugar fue suficiente para que la gravedad se multiplicara por cien.
Kaelen fue aplastado contra el suelo, sintiendo que sus órganos empezaban a ser presionados contra sus costillas con el peso de una montaña.
[ANÁLISIS DE ENTIDAD: EL EMPERADOR DEL SOL ETERNO] [CONCEPTO DETECTADO: “TOTALIDAD”] [MENSAJE DEL CÓDICE: NO HAY ESCAPE.
LA TOTALIDAD LO ABARCA TODO] Mientras Kaelen agonizaba bajo la presión divina, una figura se materializó a su lado.
No era el Notario de las Sombras; su tumba ya se había desvanecido en la explosión anterior.
Era una presencia mucho más antigua y aterradora.
Frente a él apareció un ser de cinco metros de altura.
No era robótico, pero su forma desafiaba la biología.
Su cuerpo era un amalgama de cientos de manos de porcelana blanca que se entrelazaban para formar un torso.
No tenía rostro, solo un espejo oscuro donde debería estar la cabeza.
Era uno de los Auditores del Gran Destino, una jerarquía muy por encima de los Auditores mecánicos que Kaelen conoció.
—La deuda por la Anulación debe ser cobrada —dijo el Auditor.
Su voz eran miles de murmullos solapados—.
Has roto la coherencia del Reino de Agartha.
Has despertado el interés del Sol.
Tu alma ya no te pertenece, Acreedor.
Kaelen, incapaz de mover un músculo bajo la presión del Supremo, solo pudo enviar una pulsación mental a su Códice.
Su lógica interna seguía buscando la debilidad.
Pero no había debilidad en el Sol Eterno.
No todavía.
Había una debilidad en el Mecanismo, en el Dios Caído que sostenía la ciudad.
—¡Notario!
—rugió Kaelen en su mente, intentando invocar la conexión del pozo de los Valerius—.
¡Dices que eres un Notario de Transacciones!
¡Tramita mi sacrificio!
Desde las sombras de una raíz nerviosa, el Notario de las Sombras emergió, sangrando mercurio de sus ojos cosidos.
Se veía patético, un pequeño noble frente a la majestad de las potencias cósmicas.
—¿Qué…
qué quieres hacer, muchacho?
—jadeó el Notario—.
¡La luz nos va a purgar a todos!
El Supremo no descansará hasta tener la esfera de Anulación.
—Dámelos a ellos —dijo Kaelen.
Su pensamiento era una cuchilla fría—.
Dijiste que podías interceptar las almas de Pippin y Mara antes de que el Sol las digiriera.
Intercéptalas ahora.
Úsame a mí como ancla.
Si el Sol me quiere, tendrá que llevarse todo mi Códice, incluyendo la Deuda de ellos.
Kaelen estaba haciendo un movimiento desesperado.
No era salvar a sus amigos por amor; era convertir a Pippin y Mara en “datos internos” de su Códice para que el Supremo no pudiera borrar sus existencias sin lidiar con la pieza de realidad que protegía a Kaelen.
Era esconder lo que le quedaba en el último lugar donde el enemigo miraría.
El Notario de las Sombras asintió, su rostro contraído por el miedo.
Extendió sus manos y tatuajes de mapas estelares brillaron en sus palmas.
—Intercambio de Activos Iniciado —susurró el Notario.
De repente, el entorno cambió de nuevo.
El aire se volvió de un color rojo oscuro, saturado de la sangre del Dios Caído.
Kaelen sintió dos “pesos” nuevos dentro de su mente.
Vio fragmentos de la conciencia de Pippin —un miedo caótico— y de Mara —un grito silencioso de justicia—.
Habían sido absorbidos por su sistema.
Estaban a salvo de ser purificados, pero a costa de convertirse en parásitos dentro de su propio espíritu.
[DENSIDAD DEL CÓDICE AUMENTADA] [PELIGRO: TU PSIQUE NO TIENE CAPACIDAD PARA TRES IDENTIDADES] [TIEMPO HASTA LA DISOLUCIÓN MENTAL: 30 MINUTOS] —¡Ahora corre hacia el centro del Dios!
—gritó el Notario, desvaneciéndose en una nube de cenizas—.
¡El Supremo no puede descender a los niveles gástricos sin dañar la Realidad misma!
¡Su Concepto de Totalidad le impide ensuciarse con la bilis divina!
Kaelen se obligó a levantarse.
Sus huesos crujieron.
Cada centímetro que ganaba a la gravedad del Supremo se sentía como un siglo de agonía.
Usó su brazo de Eclipse, pero esta vez de forma rústica: clavó el cristal en el suelo para impulsarse, usando el Aceite de Sombras como un fluido hidráulico para forzar a sus tendones a responder.
A lo lejos, una bestia masiva, una de las Segadoras de Agathry que Kaelen había visto antes —la araña de rostro humano—, lo miraba desde una cornisa de cristal.
El miedo del ser era palpable; la luz del Supremo era la muerte definitiva para ella.
Kaelen la miró.
Ella lo miró.
no había camaradería, pero había un enemigo común.
La Segadora saltó, pero no para atacar a Kaelen.
Se lanzó contra el rayo de luz que el Supremo estaba usando para anclarse en el jardín superior.
En su filosofía de Despojo, la criatura intentó “arrancar” la luz del cielo con sus redes de seda podrida.
Fue un acto fútil, hermoso y horroroso a la vez.
El ser fue calcinado instantáneamente, pero el choque de energías creó una pequeña cortina de humo de éter que alivió la presión por unos segundos.
—Gracias…
—susurró la mente analítica de Kaelen.
No era gratitud real; era la observación de una pieza que cumplió una función imprevista.
Kaelen se lanzó hacia una grieta profunda, un “nervio abierto” que bajaba hacia los abismos donde ni siquiera los Valerius se atrevían a ir.
Kaelen no bajó solo.
El Sistema de Deuda comenzó a “facturarle” cada paso.
—Sistema —dijo mentalmente mientras caía a través de una arteria del Dios—.
Dime…
¿cómo mato a un Supremo?
No quiero mitos.
Quiero lógica de código.
[BÚSQUEDA DE LÓGICA DE DERROTA: ERROR] [INFORMACIÓN PRIVILEGIADA (NIVEL EMPERADOR):] [UN SUPREMO ES UN CONCEPTO MANIFESTADO EN CARNE DIVINA] [PARA DESTRUIR UN CONCEPTO, DEBES CREAR UNA CONTRADICCIÓN] [ANOMALÍA ACTUAL: LA TOTALIDAD NO PUEDE ABARCAR LA NULIDAD] Kaelen lo entendió.
Él era la nulidad.
Si el Sol Eterno lo consumía, la Totalidad se contaminaría con el vacío.
El Supremo lo sabía; por eso no lo destruyó de inmediato, sino que intentó “escanearlo”.
Tenía miedo de su propia indigestión cósmica.
—Si yo no puedo ganarle con mi fuerza —razonó Kaelen mientras el entorno se volvía rojo y oscuro, y el aire olía a ácido estomacal antiguo—, haré que el Dios Caído se lo coma.
Alaric intentó despertarlo para obtener independencia.
Yo lo despertaré para que se defienda.
Llegó al final de la caída.
No había musgo, ni luz de hongos.
Estaba en una cámara de kilómetros de ancho, hecha de carne palpitante y oro viejo.
Miles de seres estaban allí: eran los Miserables del Núcleo, humanos cuyos cuerpos habían mutado tanto que ya no tenían extremidades, solo bocas y tatuajes de Ánima degenerados que devoraban la basura metabólica del Dios.
En el centro de la cámara, colgaba un corazón de la escala de una montaña.
Pero no latía.
Estaba envuelto en cadenas de luz dorada.
El mismo tipo de cadenas que Valeria dijo que el Supremo usaba para el tributo.
—Este es el factor sorpresa…
—murmuró Kaelen, apoyado en su brazo de Eclipse—.
Aethelgard no flota para salvar a la humanidad.
Flota porque es el arnés que mantiene el cuello de este Dios bajo el yugo del Sol Eterno.
Un hombre se acercó a él desde las sombras.
Su cuerpo estaba medio derretido con la carne del suelo.
Llevaba una máscara de porcelana de Los Penitentes, pero estaba rota.
—Llegas tarde, Acreedor —dijo el hombre, cuya voz eran burbujas de sangre explotando—.
El Festival de la Caza de Sombras ha empezado arriba.
Alaric está a punto de ofrecer la ciudad entera como pago para que el Supremo no mate a la nobleza.
Si no rompes ese corazón…
no quedará nada que recolectar.
Kaelen se miró el brazo.
El Aceite de Sombras brillaba con una furia incontrolable.
Pippin y Mara seguían gritando dentro de su mente, desgarrando su cordura.
—No tengo esperanza de salvarlos —dijo Kaelen, con su filosofía de vacío impregnando cada palabra—.
Pero me deben una ciudad entera.
Y no voy a dejar que un dios sol se lleve mi botín.
Kaelen dio un paso hacia el Corazón de la Montaña.
Un grupo de Guardianes de Carne, seres de forma humana pero con rostros de mandriles mecánicos y auras de odio puro, se interpusieron en su camino.
Cada uno era un combatiente, y Kaelen estaba solo, lisiado y vacío.
El verdadero viaje hacia la divinidad comenzó en ese momento.
En el lodo de los nervios de un creador moribundo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Osoriø Have some idea about my story?
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com