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Cenizas De Zenit - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 EL CONTRATO DE LAS ALMAS OXIDADAS
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5: EL CONTRATO DE LAS ALMAS OXIDADAS 5: EL CONTRATO DE LAS ALMAS OXIDADAS El Sumidero no dormía.

El sonido de los ventiladores gigantes que procesaban el aire viciado de las profundidades era el latido constante de una ciudad que se negaba a morir.

Kaelen se encontraba en la entrada de “La Forja de los Lamentos”, una estructura construida dentro de una turbina colapsada que servía como palacio para Varick, el Lord de la Chatarra.

Varick no era un cultivador en el sentido tradicional.

Era un hombre que había reemplazado el 60% de su cuerpo con prótesis mecánicas alimentadas por cristales de alma robados.

Controlaba el 40% del flujo de oxígeno del Sumidero.

Kaelen entró escoltado por dos matones de Los Cuervos de Hierro.

No lo encadenaron; el miedo que les había infundido en el callejón era más efectivo que cualquier grillete.

Al final de la sala, sentado en un trono hecho de cráneos de autómatas y cables de cobre, estaba Varick.

Sus ojos eran lentes ópticas que hacían un sonido de clic al enfocar a Kaelen.

—Me dijeron que un muerto viviente andaba sembrando el pánico en mis calles —dijo Varick.

Su voz era una vibración metálica producida por un sintetizador en su garganta—.

Dicen que tienes un poder que rompe huesos sin tocar la piel.

¿Eres un exiliado de la superficie o un demonio del Abismo?

Kaelen se detuvo a cinco metros.

No se arrodilló.

Su postura era relajada, casi insolente.

—Soy alguien con quien tienes una deuda pendiente, Varick —dijo Kaelen.

Los matones dieron un paso adelante, pero Varick levantó una mano mecánica.

—¿Una deuda?

No te conozco, muchacho.

Nunca te he visto en mis libros.

—Tus libros son basura —Kaelen señaló las luces parpadeantes del palacio—.

Estás perdiendo energía.

Tus prótesis están fallando; ese tic en tu brazo izquierdo no es por diseño, es por erosión de alma.

Aethelgard ha cortado el suministro de los conductos secundarios, ¿verdad?

El silencio que siguió fue denso.

Varick apretó el apoyabrazos de su trono, aplastando el metal.

—¿Y qué si es así?

El mundo entero está muriendo de hambre de energía.

¿Qué podrías hacer tú, un mendigo de sombras?

Kaelen sonrió.

Fue una sonrisa que no mostró calidez, sino una promesa de algo oscuro.

Invocó al Códice en su mente.

[NUEVA FUNCIÓN DESBLOQUEADA: “TRANSFERENCIA DE DEUDA EXTERNA”] [DESCRIPCIÓN: EL DEUDOR PUEDE ASUMIR O REDISTRIBUIR LAS DEUDAS ENERGÉTICAS DE OTROS A CAMBIO DE SERVIDUMBRE ABSOLUTA] [ADVERTENCIA: ESTE ACTO VINCULA EL ALMA DEL OBJETIVO AL CÓDICE DEL USUARIO] —Puedo estabilizar tu núcleo, Varick.

Puedo hacer que tu cuerpo deje de rechazarte —Kaelen caminó hacia el Lord, ignorando las armas que le apuntaban—.

Pero el precio no será oro, ni piezas de recambio.

—¿Entonces qué?

—preguntó el Lord, su lente óptica dilatándose por la curiosidad y la desesperación.

—Quiero tu red de contrabando hacia la superficie.

Y quiero que, a partir de hoy, tú y cada uno de tus hombres me deban la existencia.

Si yo decido que respiras, respirarás.

Si decido que tu energía se apaga, morirás antes de tocar el suelo.

Varick soltó una carcajada ronca.

—¡Quieres convertirme en tu esclavo a cambio de un poco de energía!

¿Crees que soy estúpido?

—No te estoy pidiendo que seas mi esclavo —Kaelen se inclinó, su brazo de Eclipse emitiendo un humo negro que comenzó a envolver el trono—.

Te estoy ofreciendo ser un socio minoritario en el fin del mundo.

Si no aceptas, en tres días tu núcleo estallará y este lugar será un cráter.

Tú eliges: morir como un rey de basura o vivir como el primer general de un dios oscuro.

Varick miró a sus guardias.

Miró su brazo mecánico, que efectivamente estaba soltando chispas de color ámbar.

Estaba acorralado.

Kaelen lo sabía porque él mismo lo había provocado.

El “accidente” del callejón no fue azar; Kaelen sabía que los matones correrían a contarle a Varick sobre un hombre que controlaba el dolor, y sabía que Varick, obsesionado con su propia degradación física, no podría resistirse a la curiosidad.

—Hazlo —gruñó Varick—.

Estabilízame.

Pero si intentas algo, mi guardia te convertirá en pasta antes de que termines.

Kaelen puso su mano de Eclipse sobre el pecho metálico de Varick.

[INICIANDO VÍNCULO DE DEUDA] [ASUMIENDO CARGA DE ALMA DE: LORD VARICK] [TASA DE INTERÉS: 15% DE SU ENERGÍA VITAL DIARIA SERÁ TRANSFERIDA AL USUARIO] De repente, una red de filamentos negros se extendió desde la mano de Kaelen, penetrando los circuitos de Varick.

El Lord gritó.

No era un grito de dolor, sino de una sobrecarga sensorial.

La energía de sombra de Kaelen, filtrada por el Fragmento de Eclipse, actuó como un lubricante metafísico, sellando las fugas de energía y reforzando los cristales de alma de Varick.

Cuando Kaelen retiró la mano, Varick se puso en pie.

Se movía con una fluidez que no había tenido en años.

Sus ojos mecánicos brillaban con una luz purpúrea estable.

Pero entonces, Varick intentó levantar su arma contra Kaelen.

En el momento en que el pensamiento de traición cruzó su mente, su corazón mecánico se detuvo en seco.

Varick cayó de rodillas, asfixiándose.

—Se me olvidó mencionar un detalle del contrato —dijo Kaelen, caminando alrededor del trono—.

Ahora eres un “Activo” de mi Códice.

El Sistema no permite que los activos dañen al Acreedor.

Cada vez que pienses en traicionarme, tu energía se drenará un 10%.

La segunda vez, un 50%.

La tercera…

bueno, no hay tercera vez.

Varick jadeó, recuperando el aliento mientras la presión en su pecho disminuía.

Miró a Kaelen con un terror genuino.

Ya no veía a un joven; veía a un parásito divino.

—Tú…

no eres un cultivador…

—susurró Varick—.

Eres un monstruo con un contrato.

—Soy el hombre que va a cobrarle a Aethelgard cada gota de sangre que ha derramado —Kaelen se sentó en el borde de una mesa, mirando el mapa del Sumidero—.

Ahora, hablemos de Valeria.

Mientras Kaelen consolidaba su poder en el fango, Valeria no se quedaba quieta.

Ella no era una manipuladora como Kaelen, pero era inteligente y tenía algo que él había perdido: acceso.

Valeria se encontraba en la biblioteca prohibida de la Secta del Filo de Plata.

Había estado investigando los registros de “Sacrificios de Equilibrio”.

—No cuadra —murmuró, deslizando sus dedos sobre un pergamino de piel de monstruo—.

El consumo de energía de la ciudad no debería requerir la muerte de un deudor de rango bajo como Kaelen.

A menos que…

—A menos que el sacrificio no fuera para la ciudad —completó una voz detrás de ella.

Valeria se giró rápidamente.

Era un hombre joven, de aspecto enfermizo, con túnicas académicas: Elias, el hijo del Gran Archivero.

—Elias, no deberías estar aquí —dijo Valeria, ocultando el pergamino.

—Sé lo que buscas, Valeria —Elias se acercó, sus ojos brillando con una chispa de locura—.

Buscas el porqué de la muerte de Kaelen.

Te diré un secreto: la ciudad no está cayendo por falta de energía.

Está cayendo porque el “Mecanismo” se está despertando.

Kaelen no fue un sacrificio.

Fue un intento de alimentar algo que vive en los cimientos de Aethelgard.

Algo que tiene hambre de Códices.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Me estás diciendo que la secta está alimentando a un monstruo bajo nuestros pies?

—No a un monstruo —Elias sonrió de forma inquietante—.

A un Dios que se olvidó de cómo morir.

Y Alaric…

Alaric es el que tiene la llave de la despensa.

De vuelta en el Sumidero, Kaelen ya había empezado a dar órdenes.

No quería que Varick lo sirviera abiertamente.

—Mañana —ordenó Kaelen—, vas a difundir el rumor de que un nuevo Lord ha tomado el control de los conductos de aire.

No des mi nombre.

Di que es alguien que viene del Abismo Profundo.

Que se hace llamar “El Cobrador”.

—¿Por qué?

—preguntó Varick, ahora mucho más sumiso—.

Con mi fuerza y tu poder, podríamos tomar los otros sectores del Sumidero en una semana.

—Porque la guerra directa es cara y ruidosa —respondió Kaelen, mirando hacia el techo, como si pudiera ver a través de las capas de metal hasta la ciudad flotante—.

Quiero que los otros Lores se peleen entre ellos por intentar descubrir quién soy.

Quiero que la paranoia los consuma.

Mientras ellos se matan para protegerme o destruirme, yo estaré en los muelles de esclavos, seleccionando a los hombres que subirán conmigo.

Kaelen se acercó a una ventana que daba a la inmensa fosa del Sumidero.

—Varick, ¿sabes qué es lo más divertido de una deuda?

Que la gente hará cualquier cosa por alguien que les promete borrarla.

Pero lo que no saben es que, al borrar una deuda vieja, siempre están firmando una nueva con intereses mucho más altos.

Kaelen cerró el puño.

En su visión del Sistema, los hilos de energía que lo conectaban con Varick y sus matones brillaban con un color violeta oscuro.

Ya tenía sus primeras marionetas.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Osoriø Have some idea about my story?

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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