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Cenizas De Zenit - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 EL SILENCIO DE LOS MOTORES Y LA CARNE DE CAÑÓN
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7: EL SILENCIO DE LOS MOTORES Y LA CARNE DE CAÑÓN 7: EL SILENCIO DE LOS MOTORES Y LA CARNE DE CAÑÓN El Icarus-7 vibraba con una frecuencia que Kaelen sentía en la base de su cráneo.

No era el traqueteo de una máquina vieja; era el ronroneo de miles de almas siendo procesadas para generar empuje vertical.

En la superficie, a la gente se le enseñaba que las naves volaban por la bendición de la Luz.

Aquí, entre las tuberías de refrigeración del casco, Kaelen podía oler la verdad: el hedor a ozono mezclado con el rastro metálico de la angustia humana.

[ADVERTENCIA: RESONANCIA DE LUZ ALTA] [TU BRAZO DE ECLIPSE ESTÁ REACCIONANDO AL NÚCLEO DE LA NAVE] [ESTADO: INESTABILIDAD DE FLUJO (PENALIZACIÓN DE SIGILO -15%)] Kaelen apretó su brazo derecho contra su pecho.

El cristal de obsidiana incrustado en su carne palpitaba con un color violeta furioso, tratando de absorber la energía radiante que emanaba de los motores de la nave.

Era como intentar mantener un trozo de hielo en un horno; tarde o temprano, el choque térmico lo destruiría.

—Maldita sea…

—susurró Kaelen.

Su propia piel se sentía demasiado estrecha.

Se arrastró por el conducto de ventilación, moviéndose con la lentitud de una araña.

Debajo de él, a través de las rejillas, podía ver los pasillos alfombrados del área de tripulación.

Vio a dos guardias de la Secta del Filo de Plata caminando con indolencia.

Se reían de un chiste interno.

No estaban alerta; nadie esperaba que un “cadáver” del Abismo estuviera viajando en su bodega de carga.

Kaelen se detuvo sobre una intersección.

Según el mapa mental que había extraído de los restos del niño remanente, el Núcleo de Datos de la nave estaba tres niveles más arriba, cerca del puente de mando.

Pero el camino directo estaba sellado por barreras de luz que detectarían cualquier rastro de sombra.

[ANÁLISIS DE ENTORNO COMPLETADO] [DETECTADA: UNIDAD DE MANTENIMIENTO INDIVIDUAL (ESCLAVO TÉCNICO) EN EL SECTOR 3-B] [SUGERENCIA: UN ACREEDOR NO TRABAJA SOLO.

RECLUTA UN INTERMEDIARIO] Kaelen observó la rejilla de la izquierda.

Un hombre delgado, con la cara manchada de aceite y un collar de obediencia que brillaba con un rojo mortecino, estaba reparando una válvula de presión.

Estaba solo.

Kaelen descendió del conducto con la gracia de un depredador, aterrizando justo detrás del técnico.

Antes de que el hombre pudiera gritar, Kaelen le tapó la boca con su mano izquierda y presionó su brazo de Eclipse contra la nuca del esclavo.

El frío repentino hizo que el técnico se congelara de terror.

—Si gritas —susurró Kaelen al oído del hombre—, el collar de tu cuello estallará por mi energía antes de que los guardias crucen la puerta.

Si guardas silencio, podrías vivir para ver el amanecer sin ese hierro en tu garganta.

Kaelen soltó lentamente la boca del hombre.

El técnico se giró, temblando.

Sus ojos se abrieron de par en par al ver el brazo negro de Kaelen y sus ojos de pupila vertical.

—¿Eres…

un demonio?

—preguntó el hombre en un susurro quebrado.

—Soy el hombre que va a darte una opción que nadie en Aethelgard te ha dado nunca —Kaelen examinó el collar de obediencia.

Era un artefacto estándar: vinculado a la frecuencia vital del dueño.

Si el esclavo se alejaba demasiado o desobedecía, el cristal en el collar liberaba una descarga que freía el cerebro—.

¿Cómo te llamas?

—L-Lukas.

Soy de la tercera generación de nacidos en el muelle…

—el técnico bajó la vista—.

Por favor, no me mates.

Solo mantengo los motores en marcha.

—Lukas, tengo una tarea para ti —Kaelen no mostró emoción alguna—.

Necesito que insertes este fragmento de mi energía en el puerto de datos de la sala de máquinas.

Me dará acceso a los planos de defensa del Sector 4.

Lukas retrocedió, negando con la cabeza.

—Si toco la consola de datos con algo extraño, la seguridad central lo sabrá.

Me matarán.

Kaelen se inclinó hacia él, su rostro a centímetros del de Lukas.

—Ya estás muerto, Lukas.

Solo que todavía respiras.

Mírate.

Eres una pieza de repuesto para este barco.

Cuando tus manos dejen de ser ágiles, te tirarán al Abismo para que otros como yo te devoren.

Pero si me ayudas…

—Kaelen activó una función del Códice que no había usado antes: “Promesa del Acreedor”.

Una pequeña runa violeta apareció en la palma de la mano de Kaelen.

—Ayúdame, y cuando esta nave llegue a Aethelgard, yo desactivaré ese collar.

Te daré una nueva identidad y la oportunidad de ver a este imperio arder desde un lugar seguro.

¿Prefieres morir hoy por un sistema que te odia, o arriesgarte a vivir por un hombre que puede destruirlo?

Lukas miró la runa.

No era un trato basado en el amor o la justicia; era un trato basado en la lógica del superviviente.

El miedo a Kaelen era mayor que el miedo a la secta.

—¿Cómo sé que cumplirás?

—preguntó Lukas con un hilo de voz.

—No lo sabes —respondió Kaelen con una sinceridad brutal—.

Pero es la única apuesta que tienes.

Y yo nunca pierdo un activo útil.

Lukas tomó el pequeño fragmento de energía negra que Kaelen manifestó.

Sus manos temblaban, pero sus ojos mostraron una chispa de algo que no era solo terror: era resentimiento acumulado.

Kaelen sonrió para sus adentros.

El resentimiento es la mejor moneda de cambio para un manipulador.

Mientras Lukas se dirigía a la consola de datos bajo la excusa de una revisión de rutina, Kaelen se ocultó de nuevo en las sombras superiores.

Observó cómo el técnico conectaba el “virus” de sombra en el sistema.

[VINCULACIÓN ESTABLECIDA] [DESCARGANDO DATOS DE NAVEGACIÓN…] [PROGRESO: 10%…

45%…

80%…] De repente, una alarma sorda resonó en el pasillo.

No era la alarma de intrusos, sino una señal de llegada.

—Atención a toda la tripulación —dijo una voz a través de los intercomunicadores—.

Estamos cruzando la Barrera de Nubes.

Iniciando protocolo de anclaje en el Sector 4.

Prepárense para la inspección de la Santa de la Agonía.

Kaelen se tensó al escuchar ese nombre.

La Santa de la Agonía.

Recordó las palabras del Archivero.

Alaric no enviaba soldados comunes; enviaba a alguien que resonaba con el dolor.

—¡Lukas, rápido!

—ordenó Kaelen mentalmente.

[DESCARGA COMPLETADA] [HAS OBTENIDO: “MAPA ESTRATÉGICO DEL SECTOR 4” Y “CÓDIGOS DE ACCESO DE BAJO NIVEL”] Lukas regresó corriendo, con el rostro pálido.

—¡Ya está!

¡Tengo que volver a mi puesto antes de que lleguen los inspectores!

¡Prometiste liberarme!

—Lo haré —dijo Kaelen.

Pero justo cuando Lukas se disponía a irse, una puerta se abrió al final del pasillo.

No era un guardia.

Era una mujer vestida con túnicas rojas que parecían estar hechas de sangre seca.

No llevaba armas visibles, pero el aire a su alrededor parecía vibrar con un lamento constante.

Sus ojos estaban vendados con una seda negra, pero caminaba con una seguridad absoluta.

[ALERTA DE PELIGRO EXTREMO] [IDENTIFICADA: SELENE, LA SANTA DE LA AGONÍA (RANGO: CENIZA ALTO)] [HABILIDAD PASIVA DETECTADA: “RADAR DE SUFRIMIENTO”] Kaelen se quedó inmóvil.

Lukas, aterrado, se arrodilló de inmediato, pegando la frente al suelo.

Selene se detuvo a pocos metros.

Su nariz se arrugó, como si estuviera oliendo un perfume desagradable.

—Hay un aroma exquisito en este pasillo…

—dijo ella, su voz era suave pero cortante como una cuchilla—.

Un dolor que no es de un esclavo.

Un dolor que tiene sabor a…

venganza.

Giró su cabeza vendada directamente hacia el conducto de ventilación donde Kaelen estaba oculto.

—¿Quién está ahí arriba, jugando a ser una sombra?

—preguntó Selene, y una onda de presión roja se expandió desde ella, haciendo que las láminas de metal del conducto empezaran a retorcerse.

Kaelen supo que no podía esconderse más.

Pero un ataque directo contra alguien de rango Ceniza Alto era un suicidio.

Necesitaba una distracción, o un sacrificio.

Miró a Lukas, que seguía arrodillado.

Si Selene lo interrogaba, Lukas se quebraría en segundos.

—Lukas —susurró Kaelen a través del Códice, activando el vínculo que había creado—.

Corre hacia ella.

Grita que hay un intruso en la sala de motores.

—¿Qué?

¡Me matará!

—pensó Lukas desesperadamente.

—Si lo haces, el collar se desactivará en el caos.

Es tu única oportunidad.

—Kaelen mintió con una frialdad absoluta.

No podía desactivar el collar todavía, pero necesitaba que Selene se centrara en un objetivo físico.

Lukas, empujado por la sugestión mental del Códice, se levantó y corrió hacia Selene, gritando sobre un supuesto fallo en el motor.

Selene no se inmutó.

Con un movimiento elegante de su mano, hilos de energía roja salieron de sus dedos, envolviendo a Lukas.

El hombre gritó mientras su energía vital empezaba a ser drenada.

—Mientes, pequeño ratón —dijo Selene—.

Pero tu miedo es tan delicioso que te permitiré morir lentamente.

Aprovechando que Selene estaba ocupada “saboreando” la agonía de Lukas, Kaelen activó el “Velo de la Verdad Negra” al máximo de su capacidad.

En lugar de huir por el conducto, se dejó caer detrás de una pila de suministros y usó un túnel de desecho de basura para deslizarse hacia el exterior de la nave, justo cuando esta se acoplaba al muelle de Aethelgard.

Mientras caía por el tobogán de desechos, Kaelen escuchó el grito final de Lukas.

No sintió nada.

Lukas había cumplido su función como “amortiguador” de atención.

Un activo gastado a cambio de un avance estratégico.

[NIVEL DE CORDURA: 78%] [HAS LLEGADO A: AETHELGARD – SECTOR 4 (DISTRITO DE LOS FILAMENTOS)] Kaelen salió del conducto de desechos y cayó sobre una plataforma de mármol suspendida.

Por primera vez en lo que le pareció una eternidad, vio el cielo.

Pero no era azul; era de un dorado pálido, filtrado por una cúpula de energía que protegía la ciudad.

Aethelgard era hermosa.

Edificios de cristal que desafiaban la gravedad, jardines colgantes donde las flores brillaban con luz propia y gente vestida con telas que parecían tejidas con nubes.

Pero bajo esa belleza, Kaelen podía ver los “Filamentos”: cables dorados que bajaban desde cada edificio hacia el Abismo, succionando la vida de abajo para mantener la opulencia de arriba.

—He vuelto —susurró Kaelen, limpiándose la suciedad del Abismo de su rostro.

Su brazo de Eclipse ahora estaba en calma, como si hubiera encontrado su hogar, pero un hogar que quería devorar—.

Y esta vez, no soy el sacrificio.

Soy el cobrador.

A lo lejos, las campanas de la Secta del Filo de Plata comenzaron a sonar, anunciando la llegada de los barcos de recolección.

Kaelen se puso la capucha y se fundió con la multitud de sirvientes y ciudadanos de bajo rango que se movían por el distrito.

La caza acababa de cambiar de terreno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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