Chef en el Apocalipsis - Capítulo 11
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11: Rubick 11: Rubick Jayce, Lianna, Colin y Jackie estaban sentados juntos en un raro momento de silencio, saboreando la sopa de verduras que les calentaba el cuerpo.
El rítmico sonido de los sorbos rompía de vez en cuando la tranquilidad que los rodeaba.
Cuando Jayce vació su cuenco, una notificación se materializó de repente ante sus ojos.
[Has consumido Sopa de Pollo con Verduras.
Vitalidad aumentada en +2 durante 1 hora]
[Tu habilidad VIP15 ha hecho permanente este aumento]
…
«¡El premio gordo!».
El corazón de Jayce dio un vuelco de emoción.
Este era el momento que había estado esperando.
Las risitas y burlas de quienes se mofaban de él por usar la tarjeta de crédito de papá ahora parecían insignificantes en comparación.
Con una sonrisa de oreja a oreja, Jayce no pudo evitar sentir una oleada de orgullo.
Sin embargo, ocultó su euforia con una sonrisa modesta cuando Colin enarcó una ceja con curiosidad.
—Pareces bastante satisfecho —observó Colin, con un deje de curiosidad en la voz.
—Oh, no es nada —respondió Jayce con una sonrisa ladina, restándole importancia a su logro.
[Ejem, ¿puedes oírme?
Probando, uno, dos.]
Entonces, una voz resonó en la mente de Jayce y lo hizo ponerse de pie de un sobresalto.
Escudriñó la habitación en busca del origen de la inesperada comunicación, con el rostro lleno de asombro.
Le recordó a la voz monótona del sistema, pero era claramente diferente: vivaz y juguetona.
—Jayce, ¿qué ocurre?
—preguntó Colin, poniéndose en pie con evidente preocupación y aferrando con determinación su robusto escudo de cometa.
[Bienvenido a la expansión Calamidad: El Fin del Mundo]
Los ojos de Jayce se abrieron de par en par con aprensión, con la mente a mil por hora mientras escuchaba la voz que resonaba en su cabeza.
Para asegurarse, se giró hacia sus compañeros y preguntó: —¿Ustedes también oyen esa voz?
Jackie y Lianna se miraron, confundidas, y negaron con la cabeza al unísono.
Antes de que pudiera entender qué estaba pasando, la voz continuó.
[Antes que nada, me gustaría dar las gracias a aquellos de ustedes que han hecho esto posible.
Agradecemos enormemente su apoyo.]
La voz sonaba sincera; sin embargo, se podía percibir un matiz malicioso bajo las floridas palabras.
Jayce estaba atónito, pues esto no había ocurrido en su vida anterior, lo que lo dejó confundido y desorientado.
[No te preocupes, no te estás volviendo loco.
Solo nuestros Partidarios pueden oír mi voz ahora mismo.
Digamos que es una pequeña ventaja por ayudarnos.]
«¿Partidario?
¿Cómo he apoyado yo esto?»
[Publicaremos una lista de nuestros Partidarios para que puedan verse e incluso enviarse mensajes si así lo desean.
Sin embargo, por favor, no revelen su condición a quienes los rodean; de lo contrario, me temo que tendremos que…
banear permanentemente su cuenta.]
Jayce palideció ante la mención de un baneo permanente.
Teniendo en cuenta que el juego se había fusionado con el mundo real, solo pudo suponer que un baneo permanente significaría la muerte.
De repente, una lista se materializó frente a Jayce, dejándolo atónito.
Déjame Cocinar – Clase: Chef
Corazón de Acero – Clase: Guardián
Golpe de Sombra – Clase: Asesino de Sombras
Flamecaster – Clase: Mago Infernal
Flecha Veloz – Clase: Guardabosques
Martillo de Piedra – Clase: Paladín
Invocador de Tormentas – Clase: Hechicero
Sanador Divino – Clase: Clérigo
Puño de Hierro – Clase: Monje Berserker
Guardián de la Vida – Clase: Druida
Espada Arcana – Clase: Espada Hechizada
Tejedor de Canciones – Clase: Bardo
Voidwalker – Clase: Brujo
Segador de Sangre – Clase: Acuchillador
Susurro de Escarcha – Clase: Criomante
«¿Qué demonios está pasando?».
La mente de Jayce iba a mil por hora mientras intentaba comprender la situación.
La lista de clases lo había dejado perplejo y nervioso.
El hecho de ver su propio nombre, «Déjame Cocinar», en lo más alto de la lista no hizo más que aumentar su ansiedad.
Las implicaciones de ser etiquetado como el Partidario número uno del juego lo llenaron de pavor.
¿Qué significaría eso para él?
¿Cuáles eran los prerrequisitos para ese rol?
Las preguntas se arremolinaban en su mente, haciendo que se tirara del pelo con frustración.
Mientras Jayce intentaba encontrarle sentido a su situación, la lista desapareció de repente, reemplazada por una ventana emergente.
Ante él apareció una figura misteriosa, envuelta en un halo de enigma.
La figura humanoide lucía una máscara y un gran sombrero de copa; su chaqueta negra parecía hecha de sombras arremolinadas.
La máscara exhibía una sonrisa escalofriante con dientes afilados, mientras que unos brillantes ojos rojos miraban a través de los orificios, emanando un aura inquietante.
La figura hizo una elegante reverencia, y su silueta, larga y esbelta, acentuaba su aspecto fantasmal.
Se presentó como Rubick, y captó la atención de Jayce con una mezcla de curiosidad e inquietud.
La voz de Rubick sonaba divertida mientras transmitía su mensaje.
—[Por sus esfuerzos y como recompensa, a partir de mañana a las 8:00 a.
m., tendremos una pequeña competición para hacer las cosas más interesantes] —anunció Rubick, deleitándose en su posición de poder.
Jayce sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal, inseguro de lo que entrañaba esa competición.
La inquietante figura humanoide se despidió, lanzando un beso siniestro antes de desvanecerse ante sus ojos.
Jayce se masajeó las sienes, sintiendo que le empezaba a doler la cabeza.
«¿Qué está pasando?»
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