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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 100

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Capítulo 100: Capitulo 100

Ducanor estaba atrapado.

No podía mover siquiera un mísero músculo. Llegado a este punto, en este lugar extraño, para su sorpresa no estaba atado físicamente. Prácticamente flotaba en una dimensión extraña que parecía un cristal espejado.

Desde allí, extrañamente, todavía podía ver los sucesos que estaban ocurriendo en el interior del mausoleo. Vio vagamente por la esquina de su visión las figuras inconscientes de Masha y Uisuk, que también flotaban paralizados en este espacio desconocido.

El enfrentamiento en el exterior estaba llegando a su final. La Dragur estaba bajo el asalto total de Cevalier, Hebith y Randalie.

Ducanor miraba a sus alrededores esperando lograr salir. Podía ver todo lo que pasaba en el mundo real, pero no podía tocarlo, interactuar ni cambiar absolutamente nada.

—Maldita sea, tengo que encontrar una forma de salir —murmuró mentalmente, molesto.

Pero entonces, sintió algo extraño a su alrededor. La propia composición de este “espacio”. Cerró los ojos (o la proyección mental de los mismos) mientras intentaba identificar la anomalía.

Pasaron unos segundos y abrió los ojos de golpe. Su mirada estaba llena de un éxtasis oscuro e incontrolable. Esta dimensión de bolsillo no estaba hecha de aire ni de piedra… estaba hecha de pura energía espiritual. Almas condensadas para sostener la prisión del Dragur.

—Maldita sea… maldita bruja —dijo involuntariamente, sonriendo con sus colmillos alargados—. No sabes cuánto te quiero. Dios mío, si no aprovecho esta oportunidad para probar mi nueva técnica, entonces alguien tendría que golpearme la cabeza contra el suelo.

La Gruta del Diablo de Sangre se activó en su interior, y Ducanor comenzó a devorar la dimensión misma.

…..

La enorme figura de más de siete metros de alto de la Dragur estaba extremadamente herida. Los ataques conjuntos de Cevalier y Randalie habían destrozado parcialmente su cuerpo, y Hebith había destruido prácticamente todos los pilares y runas que sustentaban su dominio espacial.

Sin embargo, la monstruosidad seguía moviéndose plácidamente por los pequeños resquicios del vacío, bajo la molesta mirada del trío que, a estas alturas, ya mostraba obvios signos de fatiga.

Pero en ese momento, una sensación aterradora llenó la mente de la Dragur. Se giró repentinamente, dándose cuenta de que su dimensión de bolsillo acababa de colapsar desde adentro.

La figura de Ducanor había aparecido de la nada, justo detrás de su nuca, sosteniendo en ambos brazos los cuerpos inconscientes de Uisuk y Masha.

El cuerpo de Ducanor emitía un aura sangrienta abrumadora. Sus ojos carmesí miraron fríamente al espectro.

—¿Qué sucede, pequeña bruja? ¿Acaso te asusté?

Antes de que la Dragur pudiera reaccionar, la enorme garra de Ducanor atrapó su cabeza y apretó con una fuerza bestial, destrozando por completo el cráneo de la criatura. La masa encefálica y la energía necrosada se desparramaron por el suelo al instante, matando a la aberración en el acto.

La expresión del trío femenino fue de total aturdimiento. Ducanor había regresado prácticamente ileso después de haber desaparecido, y bajo una técnica que incluso ellas sospechaban que podría haberlo matado.

La respuesta de Ducanor ante sus miradas de asombro fue simplemente una sonrisa cínica. —¿Acaso esperaban mi muerte, chicas? Bueno, me alegra decir que hemos conseguido bastantes ganancias esta vez.

Cevalier recuperó la compostura y se acercó al cadáver decapitado de la Dragur con una expresión ambivalente. —Exacto. Tienes un buen punto ahí, Ducanor. Hemos ganado bastante esta vez.

…..

La dimensión de bolsillo de la Dragur se había roto al instante con su muerte. Y aunque Ducanor había logrado absorber gran parte de su energía y sacar a sus amigos, no tenía la confianza (ni el conocimiento) para entrar por su cuenta a los secretos de ese espacio y saquear los beneficios que constituía.

Afortunadamente, Cevalier tenía un método demasiado conveniente para lograrlo.

—¿Qué es eso, Cevalier? —preguntó Ducanor, curioso, mientras observaba el objeto en las manos de la alquimista.

Era una especie de piedra porosa de color negro con venas rojas en su superficie, que parecía emitir una luz escarlata desde su interior.

Sonriendo ligeramente, Cevalier se acercó a los restos del cadáver y murmuró: —Para que un Tumulario se convierta en un Dragur, tiene que destruir su propio corazón y reformar, con sus restos y el poder de las nueve venas espirituales, un “Núcleo de Alma”. Este núcleo fungirá como la nueva alma del espectro.

—Esto que tengo en mi mano es un núcleo de maná virgen —dijo con una sonrisa alegre—. Me lo entregó un Filiad famoso de Tara, llamado Fulger. Es bastante famoso; tal vez hayas oído su canción, El mantra del nirvana inverso… es bastante controvertida.

Mientras hablaba, arrojó la piedra negra sobre el cadáver decapitado.

La piedra simplemente flotó en el aire y, en un instante, devoró el propio cadáver como si se tratase de un agujero negro. Repentinamente, para sorpresa de Ducanor y Hebith (ya que el resto seguía inconsciente), de la perla empezó a surgir un nuevo cuerpo humanoide.

Primero un esqueleto que no parecía ser Fey. Luego venas, capilares, músculos y tendones, hasta que una piel pálida recubrió por completo el cuerpo.

La anterior Dragur había renacido en este nuevo recipiente, pero ahora observaba sin emociones al grupo, simplemente como si fuera una marioneta vacía.

—¿La esclavizaste? —preguntó con curiosidad un menos sorprendido Ducanor.

—Podría decirse que sí, aunque su voluntad ahora está limitada por la resurrección. Probablemente su ego anterior se perdió con su muerte. Ahora ha renacido como una existencia nueva, totalmente leal a mí —comentó con indiferencia Cevalier.

—Pero con las mismas habilidades… —agregó Ducanor.

Cevalier sonrió. No respondió directamente, pero Ducanor pudo deducir la respuesta con extrema facilidad.

—Drauu… no, darte un nombre de espectro será un inconveniente. ¿Qué tal si te llamo Mirasta? Significa “Estrella Negra” en lenguaje feérico. Eso estará bien por ahora —decidió rápidamente Cevalier sin pedirle opinión a su desafortunada creación—. Mirasta, tienes la capacidad de explicar tu poder dimensional y la ubicación de tu anterior maestro. Hazlo.

—Sí —comentó sin emociones aparentes Mirasta, mientras explicaba rápidamente ambos asuntos con su voz casi sintética.

El Reino del Vacío era una habilidad espacial compleja que había heredado de su anterior maestro para proteger este lugar. Esta habilidad se dividía en tres niveles, o mejor dicho, “Planos”, que podía manifestar para sellar, atrapar o matar intrusos.

El primer plano era el llamado Plano Eterno. Le permitía dilatar el tiempo manteniendo el estado inicial de cuando se entró en él; es decir, podían pasar diez años dentro del Plano Eterno sin que el cuerpo envejeciera ni un solo día físicamente. Era perfecto para entrenar o trabajar.

Aparte de este, había dos más.

El Plano de Sombras fue el que utilizó la Dragur para materializar sus sables y patas de araña desde las grietas. Significaba que no era parte de la habilidad del Dios del Vacío (los pilares), sino que había disimulado usando este plano. Era un espacio que existía entre la dimensión real y el propio Reino Yin; nada externo podía afectar el Plano de Sombras, pero desde él sí se podía atacar a los demás planos. Su única debilidad era que, al hacer contacto con el mundo real para atacar, la invisibilidad y protección del plano se rompían temporalmente.

Y por último, el Plano Espejo. A diferencia del de sombras, este era un plano espectador: no se podía interactuar con el mundo, ni el mundo podía interactuar con él.

En este plano había estado encerrado Ducanor, y era el lugar perfecto para sellar y atrapar enemigos indefinidamente.

—Ya veo… ya sé cómo escapaste —dijo repentinamente iluminada Cevalier, observando a Ducanor—. Los planos de Mirasta no subsisten en una dimensión natural, sino que están resguardados en su interior, como una especie de mundo interno dentro de su núcleo de alma. Por lo cual, la conexión es directamente con su energía y no con el mundo. Si ella moría, esos planos desaparecerían o se sellarían para siempre…

Cevalier se detuvo un momento, atando cabos. —Pero tú no rompiste el plano con fuerza bruta. Absorbiste la energía de las almas provenientes del interior del plano mismo hasta desestabilizarlo. ¡Te comiste su reserva de energía! —Cevalier le lanzó una mirada extraña e inquisitiva—. La pregunta ahora es: ¿cómo carajos lo hiciste?

La respuesta de Ducanor fue simplemente una sonrisa oscura. Ignoró la pregunta de Cevalier mientras repetía las últimas palabras que Mirasta acababa de pronunciar respecto a su anterior maestro, el Phenerix.

—«Él ha renacido exitosamente y se ha convertido en el último de la estirpe del Cielo Muerto. Y pronto, la vida y la muerte de Tara será suya».

…..

A cientos de kilómetros de allí, en el mundo de los vivos.

Una figura cubierta de sangre vagó por una tierra desolada y fría. Desconocía dónde estaba exactamente y hacia dónde iba; lo único que sabía era que, aunque había sobrevivido a la masacre, tal vez no sería por mucho tiempo.

No sabía si había ganado o perdido. Tal vez su enemigo, aquel monstruo implacable, solo estaba jugando con ella y pronto le daría el golpe final por la espalda. O tal vez moriría simplemente por sus propias heridas antes del amanecer.

Mientras arrastraba sus pesados pasos, el rastro de sangre que iba dejando en la nieve se ampliaba, marcando la delgada línea entre su vida y su muerte.

Respirar se hacía cada vez más difícil. El dolor era absoluto.

Porque allí donde alguna vez habían estado sus hermosos ojos verdes, ahora solo había dos sangrientos agujeros vacíos, y la sangre azul bañaba su rostro en una mueca de agonía silenciosa.

…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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