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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 17

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17: Capitulo 17 17: Capitulo 17 Un hombre desaliñado caminó lentamente a un ritmo pausado, en soledad, por las cavernas heladas de Ulheim.

Era primavera, pero el hielo seguía intacto en las profundidades debajo de la tundra húmeda y fría.

Pero los elementos no parecían afectar al hombre ni siquiera un poco; Siguió profundizando en la caverna helada hasta que llegó a lo que parecía ser una sala amplia dentro de los túneles.

Era extremadamente alta; decenas de metros hacia arriba se extendían las afiladas rocas que apuntaban hacia el suelo, mientras que la humedad se congelaba apenas lograba condensarse en la piedra.

Y en medio de la sala se ubicaba un árbol, un gigantesco árbol carmesí que goteaba lo que parecía ser sangre de sus ramas podridas; a su vez, en su copa convergían doce flores que brillaban con una luz violácea ominosa.

—Oh, Gran Ancestro, vengo a darle noticias —dijo Intermezzo mientras sonreía ligeramente.

Observando el árbol, repentinamente su tronco tembló revelando un cráneo deforme y sanguinolento de una bestia indescriptible.

—Me trajiste más niños, Intermezzo?

—gruñó una voz siseante y dolorosamente rasposa.

—No, Ancestro, pero descubrió algo, algo que podría alegrar sus pensamientos tristes —dijo con una sonrisa el licano mientras avanzaba hacia el árbol.

Este se retorció como si su tronco estuviera hecho de carne, revelando más calaveras.

Cada una de diferentes tamaños; algunas parecían de Feys, otras de bestias.

Era indistinguible si eran de hombres o mujeres, aunque él pudo distinguir que varios eran de niños, o si al Ancestro le encantaban los niños.

Su sonrisa nunca desapareció mientras se acercaba al hombre y repentinamente sacó algo de su pecho: era un frasco que en su interior tenía el corazón latente de un ser vivo.

—Un corazón —gruñó con desdén el Ancestro—.

¿Solo el corazón de un mortal piensas darme?

— Tsk, tsk , Maestro, ese no es mi regalo, más bien una humilde ofrenda —respondió con una calma y tranquilidad que ninguna persona normal tendría en esa situación.

El corazón en su mano fue arrebatado a pesar de las palabras del Ancestro, que simplemente atravesó con sus ramas el corazón antes de asimilarlo a su cuerpo.

Arrepentidamente, una luz púrpura inundó la sala; de una de las doce flores en el árbol surgió repentinamente en su centro un pequeño retoño palpitante de una fruta.

Estaba incompleto y le faltaba por madurar, pero su aspecto entre rojizo y púrpura le daba el aspecto de un corazón.

—¡Tú!

¿Qué me diste?

¿Cómo pudo desarrollarse con tanta facilidad la Fruta de Dragón de Sangre?

—gritaron con éxtasis cada una de las cabezas dentro del tronco con una emoción tal que inclusiva toda la caverna tembló ante sus palabras.

—Ya se lo dije, Ancestro: una sorpresa.

¿Sabes quién era ese corazón?

—preguntó con aura de misterio.

—Déjate de juegos, Intermezzo, dime de quién era ese corazón —dijo con urgencia el Ancestro.

—Ancestro, ¿cómo no puede reconocer el corazón de su propia sangre y carne?

—dijo con una sonrisa perversa Intermezzo.

—Tú…

—las calaveras temblaron ligeramente antes de guardar silencio durante unos instantes—.

¿Mis descendientes?

Imposible, ellos son existencias sobre el rango Vasallo de Sangre, inclusive algunos son Caballeros de Sangre; Es imposible que un simple noble como tú pueda matarlos.

Su expresión se llenó de rencor al hablar de sus descendientes; si no fuera por ellos, en primer lugar, ¿cómo podría estar en ese estado tan lamentable en el cual no estaba ni vivo ni muerto?

—Claro que no, Ancestro, este insignificante cachorro no tiene la capacidad de enfrentarse al antiguo Clan Amin.

Aunque, señor, se olvida que usted en vida no solo tuvo hijos dentro del clan.

La voz dentro del árbol se silenció antes de dejar escapar una gran carcajada, una carcajada llena de felicidad y congoja.

—Bastardos…

usate a mis bastardos para crear ese corazón —dijo con emoción el Ancestro.

—Sí, Ancestro, fue un poco difícil rastrearlos, pero así como el Primordial Inoc devoró a sus hijos para ganar la invencibilidad, qué ritual más adecuado hay para usted que devorar a sus descendientes.

Después de todo, su sangre proviene de usted.

—¡Jajajaja!

Poético, poético.

Fui en su tiempo como el Padre celestial Anatol fecundando la tierra con sus semillas.

¿Quién diría que mi promiscuidad tendría su recompensa?

¿Cuántos ha rastreado y utilizado, Intermezzo?

Dime —preguntaron las decenas de cráneos con curiosidad y alegría.

—He rastreado en Ulheim por lo menos a 333 descendientes; no estoy seguro de que todos compartan su sangre, pero él descartó a algunos —respondió con indiferencia Intermezzo mientras por dentro pensaba: Y como el Padre Anatol, fuiste castrado y convertido en un eunuco por tus hijos, Ancestro.

Qué poético.

Aunque esas últimas palabras no se atrevería a pronunciarlas en lo más mínimo.

—Treinta y siete de ellos usaron para refinar el corazón, su sangre.

Para ser preciso, el linaje se ha perdido con el tiempo; Después de todo, han pasado siglos.

Muchos apenas son mortales, solo uno tiene potencial, aunque lamentablemente…

—su sonrisa se congeló cuando sintió algo a la distancia, un olor demasiado familiar.

—Ancestro, espero que me perdone, al parecer ha surgido algo.

—Ocultando su pánico, Intermezzo tuvo un ademán de irse, pero entonces el suelo tembló mientras una de las ramas del Árbol de Dragón Sanguinario surgía del cielo; en su interior pulsaba sangre y pus, gusanos y sanguijuelas vivían en su interior.

En ese momento, ante Intermezzo, un sentimiento de muerte lo inundó mientras sentía cerca de él la rama del árbol…

—Me has servido bien, discípulo mío, esta es tu recompensa.

—Repentinamente una gota de sangre negra surgió de la punta de la rama y flotó misteriosamente enfrente de él, siendo recibida con regocijo por él en un pequeño frasco.

—Esa es una gota de Sangre del Vacío.

Te ayudará en el futuro.

No me decepciones, Intermezzo, y pronto, cuando renazca, la gloria eterna será tuya.

Y luego de que esas palabras fueron dichas, las calaveras, la sangre y el aura luminosa alrededor del gigantesco árbol desaparecieron, dejando tras de sí simplemente…

Doce flores violetas y un retoño.

….

Una píldora de concentración fue devorada por un nervioso Tolrik para ingresar en el lugar.

Y bueno, eso era labor de Ulrika.

Indiferente al nerviosismo de su hermano por entrar en batalla esta empezo concentrar de forma precisa y metódica su energía espiritual.

Repentinamente el aire empezó a ondularse mientras una concentrada Ulrika murmuraba: —Primer Chakra, abierto.

En respuestas a sus palabras, sus cuerpos colapsaron en partículas de agua que se desplazaron a gran velocidad a través del aire como si se estuvieran teletransportando, y antes de que Tolrik pudiera reaccionar, una luz blanca cubrió toda su visión para que entonces…

Una explosión sónica resonó en toda la sección subterránea haciendo gritar de dolor a varios Licanos y bestias que estaban en ellas , que confundidos vieron cómo repentinamente del propio suelo se materializaban tres figuras de la mismísima nada.

—Adhwadhawhda —los gritos incoherentes de los Licanos resonaron mientras gritaban ferozmente.

La mayoría apenas pudo reaccionar, pero algunos más experimentados corrieron en una dirección fija para, al parecer, dar la alarma.

Pero Benia fue mucho más rápida; en un instante llegó al lugar donde estaba el guerrero Licano con un aspecto vagamente humanoide, y antes de que levantara sus garras con un brillo metálico negro, entonces surgió un resplandor De sus manos surgió una acumulación de energía que parecía un pequeño rayo laser en la punta de sus dedos.

—Sello de Destino: Energía.

Repentinamente toda la energía cinética que se había acumulado durante el movimiento del cuerpo, así como la energía potencial del aire, se manifestó en un rayo de energía que formó un agujero del tamaño de un puño en la cabeza del hombre lobo.

Esa era la habilidad de Benia: acumular la energía cinética de un objeto que tenga en la mano y dispararla hacia adelante como si fuera un proyectil.

Aunque esto tenía como limitación el tiempo; había acumulado durante bastante tiempo la energía cinética necesaria golpeando ligeramente las secciones metálicas que se desplazaban automáticamente de su armadura.

La acumulación de energía generada hacía que esta se impulsara a gran velocidad y temperatura cuando se liberase, explotando a su vez.

Pero Benia no se detuvo simplemente con eso.

En un instante que parecía haberse extendido por minutos, su cuerpo se movió a una aceleración absurda; su capacidad le permitía aumentar su propia velocidad hasta el punto que todo su cuerpo estaba acelerado.

Un segundo para los demás era medio para ella, y claro, mientras más velocidad, más es la fuerza que genera.

Incluso si ella pesaba menos de cien kilogramos, con su velocidad duplicada en un instante un puño metálico prácticamente se había convertido en un cañón.

Cuerpos y vísceras salieron volando por la embestida directa de Benia mientras se seguía moviendo a gran velocidad.

En el cultivo de los Guardas había dos caminos principales: el Camino Conceptual y el Camino del Chakra.

Mientras que Ulrika había elegido el camino del Chakra, Benia había elegido el segundo, el Camino Conceptual.

En vez de transformar su marca del destino —que había formado por el vínculo con el Espíritu Verdadero— para integrar varios elementos naturales a través de las cinco naturalezas primarias de la energía espiritual formando un Chakra, ella había elegido condensar el concepto que había despertado a través del Geas con el Espíritu Verdadero.

Era en este caso: Energía.

El nombre del Espíritu Verdadero en este caso era… —Summanus.

El concepto, al alcanzar un nivel de dominio y afinidad considerable con el usuario, formaría un núcleo en su interior llamado núcleo espiritual.

Los conceptos, al sublimarse, evolucionaban en sus usos; la habilidad primaria del concepto energía era acumulación, mientras que la sublimación del concepto significaba la evolución del núcleo conceptual a un cristal conceptual.

Despertando así su segunda habilidad a través de la comprensión del concepto energía: aceleración.

Después del cristal conceptual, alcanzar una segunda sublimación los transformaría en una Estrella de Tres Puntas, y como antes, otra sublimación en una de Cuatro Puntas, y así llegando hasta el legendario nivel de Estrella de Cinco Puntas.

—¡Concéntrate, Tolrik!

—resonó la voz familiar de su hermana, que lo alertó rápidamente del peligro.

Cuando repentinamente una enorme monstruosidad, una bestia de casi seis metros de altura que tenia saliendo de su costado dos pares de brazos con garras del tamaño de lanzas, se precipitaba en su dirección.

—Adawdrrar rarw rraar.

Justo en el momento que pensaba actuar para defenderse a sí mismo, la sangre brotó de los brazos y cuello de su atacante, que antes de que pudiese moverse ya había sido mutilado por completo por una figura elegante como una mantis.

A diferencia de Benia, que estaba usando el poder puro para enfrentarse a esos monstruos escamados.

Ulrika estaba usando pura técnica; un solo filo tan largo que prácticamente duplicaba la estatura de Ulrika estaba en la palma de su mano, pero esta no estaba hecha de metal.

Sino de agua, como si fuera un río en miniatura que fluía imitando la forma de una espada; esta se extendió más allá de su propio filo gracias a la manipulación de Ulrika.

Este era el tesoro heredado de la familia Kangqueror: la espada Uisce Beatha.

—Espada de Sangre —gruñó repentinamente Ulrika.

La sangre que flotó en el aire por el corte repentinamente se convirtió en una extensión de la espada, que en este punto era carmesí, a raíz de que la sangre de los Licanos era roja.

Y entonces, como si de una picadora de carne se tratase, se movió a gran velocidad formando una espiral carmesí que tenía como centro a Ulrika y que había aprisionado en su interior a decenas de Licanos.

Que en un instante fueron convertidos en pedazos de carne dividida, mientras que el resto que estaba en el exterior intentaba huir, solo para encontrar su final en manos de Benia o de él mismo.

Después de todo, él era el más débil del equipo, para su propia vergüenza, pero para ser digno de Benia y de su apellido como miembro del Clan Kangqueror debía ser mejor, debía ser siempre el mejor.

…..

Dos cuerpos desnudos se acariciaban y gemían mientras el agua caía y el vapor subía; el sonido de gemidos silenciosos y tímidos de la gata blanca resonaban a un ritmo constante a través de sus labios calientes.

En este punto, Lobo de Sangre estaba disfrutando el placer de acariciar y hacer suyo el cuerpo de la bestia sumisa debajo de él.

Dominación, poder; eso era lo que deseaba y eso era lo que Padre podía otorgarle de forma absoluta.

—Miau, rápido, dentro —dijo con deseo la hembra.

En su forma base, la apariencia de Lobo de Sangre era similar a la que tenía antes del cambio, solo que con más pelaje, dientes pronunciados y uñas como garras y rasgos un poco más lobunos.

Mientras que la hembra gemía ante su toque, rindiéndose al placer y afecto que él podía darle.

No tenía nombre, probablemente nunca se lo habían dado, y mientras las manos cubiertas de pelaje de Ducanor acariciaban su cuerpo y apretaban su trasero, ella gimió.

Ya no era Ducanor Kal Arreus, Padre le había otorgado un nuevo nombre, así como título: Lobo de Sangre.

Él le había dado otro regalo, una gota de sangre desconocida; le dijo que era su recompensa por su lealtad.

Él no comprendía su significado, pero la consumió y a raíz de eso su cuerpo empezó a arder con fuerza y su pelaje negro se había vuelto de una tonalidad verdosa.

—Más —gruñó con deseo la hembra, y él le dio lo que pidió sin preparación, como animales; mientras entró en ella, su cuerpo cálido en la fría cueva era uno de los pocos consuelos en la nueva vida de Lobo de Sangre.

Para eso vivía.

Los maullidos de la hembra resonaron mientras golpeaba su trasero gordo contra su vientre y sentía su cola acariciando su cuerpo; sus manos recorrieron su trasero, el éxtasis trajo una claridad extraña en su mente.

La energía espiritual en su cuerpo alcanzó una armonía anormal; su Dantian inferior, que había estado abierto desde antes, y el intermedio, que había sido forzado a abrirse a causa de Padre, empezaron a circular una gran cantidad de energía espiritual.

Su cabeza empezó a palpitar con fuerza mientras su cuerpo empezaba a expandirse; no estaba transformándose en su forma verdadera.

No estaba cambiando en algo más; algo más estaba intentando tomar control de él.

¿Acaso era la Gnosis que su padre tanto buscaba?

Ese pensamiento murió con el placer y el dolor.

El éxtasis del placer carnal combatió contra la tortura que sufrió su mente y alma.

El fuego y la oscuridad.

Los gemidos de placer de su compañera se convirtieron en chillidos; su mente se había sumido en un estado de éxtasis inhumano, su alma y cuerpo estaban siendo llevados al límite de los sentidos, hasta el punto que, si no fuera porque no era una mortal, hubiera muerto de un fallo al sistema nervioso.

Ducanor, mientras luchaba contra el dolor, rugió mientras se liberaba y llegaba al orgasmo, pero al mismo tiempo que se separaba de su amante, la claridad volvía; su tercer Dantian había sido abierto a la fuerza nuevamente, pero esta vez no bajo el influjo total de la sangre Lican.

En ese momento, su compañera sin nombre estaba inconsciente, cubierta de sus propios fluidos.

Suspirando con algo de afecto, Ducanor la cubrió con unas mantas mientras ignoraba las miradas temerosas de mujeres y hombres dentro del nido.

Un impulso estaba llenando su mente en este momento, un pensamiento que podría ser tanto suyo como externo, pero esa idea le decía que…

Tenía que descender a encontrar algo.

Algo que cambiaría todo.

Y sin que se percatase, no notó que en su pecho, donde la Runa del Grifo había sido reemplazada por el pelaje de lobo negro, brillaba nuevamente una luz.

Una luz de plata y oro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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