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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 19

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19: Capitulo 19 19: Capitulo 19 Prometeo, ese era su nombre aunque en este punto no había sentido en pensar en ello; repentinamente un incendio había cubierto todo el complejo subterráneo debajo de la ciudad de Alessandro, la ciudad capital de la provincia de Maeve era extremadamente imponente siendo esta más antigua que la propia Hegemonía y tan grande que recorrerla a pie uno tardaría meses.

El incendio tardaría horas en extenderse hasta su pico probablemente pero eso ya sería suficiente como llamar la atención de las autoridades, lo cual ya de por sí era un problema considerable.

—Destruyan todo, no dejen nada incriminatorio, hasta vuestros esclavos y siervos si es necesario —gritó órdenes él mientras echaba al fuego docenas de libros de notas y apuntes, horas de investigación a la basura; aunque en este punto no tenía sentido lamentarse, la información en sí misma era inútil más allá de lo simbólico, lo verdaderamente importante y lo que realmente le dolía destruir estaba enfrente suyo.

—Una pena realmente —gruñó uno de los alquimistas encargado de la investigación, mientras temblaba en un intento de contener su frustración enfrente de ellos; habían decenas de pequeñas abominaciones que ya habían perdido todo aspecto previo de lo que hubieran sido.

Feys, bestias, e inclusive Sidhe, y otras criaturas y razas que habían sido deformadas por el toque de La Tempestad se retorcían como masas de carne cubiertas de tumores mientras expulsaban pus y sangre por cada uno de sus poros por infecciones y heridas autoinfligidas por su dolorosa existencia.

—Cuánto tiempo retrocederá esto los avances —gruñó con dolor mientras agarraba uno de los barrotes de la contención con ira.

—Meses, tal vez años, pero las pérdidas podrán recuperarse si recuperamos a esa niña viva; tal vez podamos usarla de alguna forma y adelantar los rituales —dijo el alquimista.

—Los rituales son sagrados —gruñó Prometeo ofendido de cierta forma.

El alquimista ocultó su desdén mientras decía con cierto tacto: —Los rituales son rituales, los resultados son los importantes; a La Tempestad no le importa si hay sacrificios o no, sino la intención, los sentimientos son la fuente de energía más grande, los rituales son medios para reunir esa energía emocional, enfocarla, al igual que las runas o sigilos son innecesarios si se domina el misterio.

—Entonces domínalo rápido, ahí entonces no necesitaremos rituales —gruñó Prometeo mientras pensaba salir del lugar—.

Maten a esas cosas rápido y quémenlas no quiero más demo…

Pero antes de que pudiese terminar sus tímpanos explotaron por la intensidad de la onda de choque que impactó en su cuerpo.

En un instante su mundo dio vueltas como si fuera un espejismo; vio una figura familiar pero también desconocida flotando en el aire enfrente suya, intentó decir algo pero se dio cuenta de que su boca ya había desaparecido.

Pero lo que no había desaparecido era el dolor.

…..

Fuego, ella era el fuego o más bien quería ser el fuego.

Las llamas cubrieron toda su prisión consumiendo todo lo que estaba a su alrededor, ya no había carne en ella donde pudieran lastimarla, ya no había dolor solo fuego, el cálido y vengativo fuego que consumía todo lo que odiaba.

A pesar de que ya no tenía cuerpo como lo había concebido antes, siguió conservando una vaga forma humana e inconsciente; extendió lo que parecía ser su brazo, que en este punto era un conjunto de llamas brillantes y dolorosas, que devoró la pared de metal en una explosión de fuego.

Como si de fuegos artificiales se tratasen las llamas se extendieron como un incendio en todo el lugar; todo podía arder en este mundo porque así era su voluntad.

—Ojalá todo fuera tan fácil —susurró una voz detrás suya; como un espejismo se materializó una figura detrás suya que parecía indiferente a sus llamas como si de una ilusión se tratase.

—Maestra —susurró ella a pesar de no tener boca ni garganta en este punto.

—Sí, me alegro que sigas considerándome tu maestra Labrainne —susurró la hermosa mujer; ella estaba cubierta de un velo carmesí y estaba ataviada de un vestido dorado hermoso y cegador, era la imagen de la perfección en cuerpo y alma.

La santa compasión y piedad que solo podían tener los dioses.

—Qué soy —murmuró ahora aterrada por su apariencia; confundida intentó contener las llamas que ahora adquirieron una tonalidad rojiza oscura.

—Tranquila, tranquila no es tu culpa, simplemente despertaste un don que siempre fue tuyo —murmuró ella mientras avanzaba y la abrazaba atrayéndola a su hombro; para su sorpresa las llamas habían desaparecido, incluso su cuerpo había vuelto a la normalidad y llevaba la misma ropa que antes.

—Qué acaba de suceder —susurró confundida.

—Eres una bruja cariño, eres una bruja y a partir de ahora el velo de la confusión y la falsedad ha caído; a partir de ahora el mundo es tuyo para cambiarlo, pero hay un precio, siempre hay un precio.

…..

Labrainne había despertado como bruja y como una piromante, además de todo probablemente era un premio gordo para el Culto de la Bruja, pero por ahora el objetivo principal era encontrar información sobre los iluminados de La Tempestad.

—Marte, ¿puedes calcular la ubicación de los archivos?

—preguntó ella mientras observaba levemente a su compañera; no ingresó en su mente como lo hizo en Labrainne aunque hacerlo de por sí con sus habilidades telépatas era complicado, además de que tampoco sabía si podía soportar la cantidad de información que había en el cerebro de Marte.

El Culto de la Bruja había sido fundado hacía menos de tres años, por lo menos en el continente, pero su cantidad de miembros seguía creciendo a un ritmo acelerado, doce de esos miembros habían despertado sus dones, el resto eran agentes auxiliares, o personas que mostraban talento para el aparente despertar.

Labrainne era una de estas últimas.

La naturaleza de sus habilidades según la propia descripción de su líder era bastante complicada; según había explicado probablemente si ella no hubiera intervenido con su manipulación de las leyes probablemente anomalías como ellas, las brujas, hubieran muerto a causa de sus propias habilidades.

Combustión instantánea, un derrame cerebral, u otros cuadros mentales o enfermedades aparentemente degenerativas.

Su maestra las había salvado y había pagado un costo para aquello, no podían defraudarla, como salvadoras del mundo y de todas las vidas en este no podían permitírselo.

Marte vestida con su típica toga blanquecina cubierta de líneas doradas, lo cual apenas cubría su pecho, lo cual evidenciaba que no vestía nada debajo de la toga, portaba una máscara mortuoria en su rostro que lo ocultaba de miradas indiscretas mientras su cabello negro como ébano el cual estaba trenzado caía sobre su hombro derecho.

Pero lo que más destacaba de ella era obviamente sus dos cuernos similares a los de un toro que sobresalían sobre su cabeza.

—Por ahí, puedo ver enfrentamientos y combates en esta dirección así como mayor resistencia, acá deben estar guardando cualquier cosa de utilidad.

Las cinco restantes respondieron con diferentes voces y posturas de asentimiento, era raro que las siete se reunieran.

Pero por eso era imposible que pudieran fallar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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