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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 20

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20: Capitulo 20 20: Capitulo 20 Conocen la definición de una computadora, bueno la definición más obvia es una máquina que genera cómputos, es decir analiza y resuelve problemas generando así información que pueda ser leída.

Cada dato tenía diferentes valores y para hacerlo de forma sencilla se generan los bits, que son la alternancia de valor de uno y cero, lo cual la gente llama el lenguaje binario.

Por qué hablo de esto, por qué intento definir el concepto de una computadora cuando ahora estaba en un mundo donde esos conceptos eran desconocidos.

Pues la razón es bastante sencilla realmente, había descubierto un aparato o mejor dicho una computadora, realmente no parecía una computadora en su momento, la había encontrado por casualidad tenía el aspecto de una tablilla de cristal o inclusive un orbe pero su apariencia no era fija.

Tardó unos meses en comprender qué era y cuando lo hizo quedó aturdida, era una computadora y no una computadora ordinaria.

Era una maldita computadora cuántica.

O por lo menos funcionaba como tal, el concepto bajo el cual funcionaba era alineando las probabilidades y la causa y efecto, otorgando una autoridad.

Esa autoridad le permitía gobernar un solo concepto de forma absoluta como si fuera la encarnación de esa palabra, pero tenía límites.

Pero ella era buena rompiéndolos.

Repentinamente la puerta enfrente de ella se abrió revelando un sótano, o más bien de un laboratorio rudimentario.

Enfrente de ella habían decenas de hombres vestidos de largas túnicas con un fuerte olor a químicos y hierbas, pero también a sangre y especialmente carne quemada.

Su mirada cayó sobre las pobres existencias encerradas en las celdas de contención al fondo de la habitación, los alquimistas estaban arrojando diferente tipos de ácidos y acelerantes para consumir sus cuerpos ignorando totalmente su sufrimiento y dolor.

En este punto ya no eran humanos…

No, desde el principio no eran humanos, pero a pesar eran seres vivos, era vida a pesar de que ella no podía considerarse una salvadora este tipo de dolor infligido tan indiferente, este sufrimiento innecesario…

Por qué y para qué.

Antes de que el líder del grupo pudiese decir algo siquiera ella susurró: —Fuego.

Su hermana tenía predilección por el fuego, podía verlo a través de los ojos de Lunes, y también pudo ver sus heridas, también sabía quién se las había infligido.

Ella pensaba pagarle con la misma medicina.

Una pequeña explosión de calor contenida como un pequeño sol blanco surgió en medio de la nada, lo que había manifestado era una pequeña concentración de fuego intangible.

La autoridad de llama surgió en ella, podía usar decenas de tipos de fuego aunque tenía sus límites, las llamas sobre el rango vacío le eran imposibles pero las llamas intangibles podían dañar hasta un señor mortal.

La llama etérea fue la que eligió, el fuego era invisible pero el calor absoluto; en un instante todos en el centro de la habitación sintieron una ola de calor absurda que carbonizó su piel e hizo arder sus vías respiratorias.

Los más cercanos a la explosión murieron a causa de la evaporación inmediata de líquidos internos desde el agua en su cuerpo hasta la sangre, los más lejanos gritaron de dolor mientras grandes porciones de carne de sus cuerpos desaparecían consumidas por la luz blanca lo cual terminó en muertes relativamente rápidas aunque dolorosas.

Mientras que el líder de todas esta operación había sido arrojado a poca distancia de ella, el cuerpo de Korelia estaba cubierto de una túnica hecha de las hojas de un árbol feérico y era un tesoro espiritual que era ignífugo, por lo cual inmune a la mayoría de llamas naturales, aunque se alejó del centro de las llamas para no verse afectada por su propio ataque.

Entonces su mirada se desplazó a su objetivo primordial en ese ataque, la sinapsis telepática que tenía con Lunes le permitía recibir una gran cantidad de información la cual le había brindado Marte a través de sus cálculos adivinatorios por lo cual logró deducir en unos instantes el nombre de la persona rota enfrente suya.

Prometeo estaba en un estado totalmente agonizante, su cuerpo estaba totalmente roto; la mayor parte de sus hombros e incluso piernas habían sido mutilados con múltiples agujeros que mostraban los restos de huesos quemados.

Pero lo que más destacaba era su rostro, estaba totalmente descompuesto; su cabello hacía tiempo había sido quemado por completo dejando su cráneo pálido totalmente expuesto mientras que uno de sus globos oculares ya se había derretido parcialmente cayendo desde su mejilla su materia blanca, mientras que su propia mandíbula inferior ya había desaparecido solo quedando su frontal que colgaba mostrando sus pocos dientes a raíz de su falta de labios.

—Al parecer ya estás en las últimas, qué lamentable pensaba hacerte sufrir un poco más —gruñó ella con molestia ante la idea de no poder vengarse por completo aunque en este punto daba igual, Lunes ya la había rescatado para este punto.

—Solo muere —gruñó con indiferencia Korelia mientras avanzaba hacia las llamas con la intención de ver si quedaba algún registro útil que pudiera rescatar del laboratorio aunque no tenía demasiadas esperanzas.

Pero entonces su cuerpo se movió por instinto a la derecha esquivando lo que parecía ser una especie de garra.

Estupefacta se dio la vuelta rápidamente frunciendo el ceño con desagrado al ver a su oponente.

La criatura o mejor dicho la existencia que tenía ella enfrente de sus ojos en este punto ya no era una persona sino más bien una abominación, un engendro.

La carne rota y destrozada se había regenerado alrededor del músculos de formas torcidas e innaturales; tentáculos y apéndices extraños surgieron de las piernas de Prometeo mientras su cuerpo se ponía de pie por así decirlo.

Sus brazos inutilizables se rompieron mientras el hueso se endurecía hasta el punto de casi convertirse en algo metálico, reemplazó las manos por cuchillas mientras que un enorme apéndice en forma de boca cubierta de dientes como cuchillas surgía de lo que había sido la mandíbula rota del hombre hasta la altura del pecho.

El brazo cuchilla de la existencia que había sido Prometeo retrocedió del lugar donde había apuñalado a Korelia mientras su ojo restante, que estaba tan hinchado y cubierto de sangre coagulada que parecía estar a punto de explotar, se movía desesperadamente en todas las direcciones posibles.

—Hueles extraño, hembra —gruñó la criatura mientras de su boca surgía una maraña de tentáculos cubiertos de quistes y espinas simulando una lengua, los restos de los estragos que había causado el fósforo blanco con curiosidad—, y también tienes habilidades extrañas, tu alma es extrañamente anormal.

La voz chirriante de la criatura resonó en todas la habitaciones haciendo eco desde todas las direcciones como si el sonido de sus palabras rebotara por las paredes arrastrándose en sus oídos en una desagradable e impía sinfonía.

—Yo soy la Arquitecta de la Realidad —gruñó con arrogancia Korelia—, yo manipulo la programación de este mundo como si fuera un juego, aunque romper la realidad a mi antojo sí puedo crear y supongo que tú eres uno de los engendros de La Tempestad que piensan abrirse a este mundo.

—Realidad, programación, palabras extrañas que conozco pero no de la forma que tú dices —gruñó la criatura mientras se reía, sus palabras cavaban más profundo en el cerebro de Korelia, con cada palabra un pitido nublaba su conciencia como si alguien intentara entrar en su cabeza.

—Jeje —rio Corelia con una sonrisa extraña repentinamente golpeó sus ambas orejas con fuerzas con tal fuerza que era prácticamente letal especialmente usarla en la cabeza de uno, el dolor era tal que incluso ella no pudo evitar morderse la lengua mientras lágrimas surgían de sus ojos.

—Me cansé de escucharte no tengo interés en lo que diga cualquier criatura de tu tipo, al parecer entraste en el cuerpo de ese bastardo a través de un ritual impío, así te exterminaré como la alimaña que eres.

La criatura la miró extraña parecía estar hablando pero en este punto no podía oírla incluso sintió algo de mareo con la pérdida de su audición, al parecer su oído interno también había sido dañado parcialmente afectando su equilibrio.

No podía curarse a sí misma no tenía esa habilidad por lo cual ahora su audición estaba limitada pero aun así.

Cerrando los ojos sonrió no necesitaba el oído en este punto, después de todo Lunes en este punto estaba enlazando sus sentidos con los propios permitiéndole tener una conciencia espacial total a través de la evolución natural de la habilidad de Lunes, Visión Lejana.

Lunes era una telépata por lo cual podía comunicarse con los demás a través de mensajes mentales o incluso leer la mente aunque eso era un poco más complicado de lo que parecía y normalmente era una carga física demasiado grande para el afectado así como para la propia Lunes.

Pero la otra capacidad única que tenía ella era la Visión Lejana, lo cual era prácticamente que sus sentidos podían abandonar su cuerpo a voluntad pudiendo percibir en tres dimensiones fuera de su cuerpo lo que ocurría a gran distancia, aunque esto tenía como condición un puente, es decir que otra persona estuviera cercana.

Lunes podía extender sus sentidos fuera del cuerpo de Korelia y enlazar los sentidos de ambas compartiendo la información que recibían lo cual la hacía alguien de apoyo extremadamente útil.

—Ahora puedo oír de nuevo —pensó con una sonrisa Korelia, mientras veía que la criatura se estaba aburriendo y simplemente avanzó en su dirección a una velocidad sorprendente, Prometeo era un Feysir con solo una runa dhármica su fuerza física era suficiente como para quebrar el cuello de una persona normal con un manotazo y aunque ella misma era más fuerte que una persona normal la fuerza física de este había aumentado considerable.

—No poseo más energía espiritual —pensó para sí misma, había acumulado bastante energía espiritual para hacer un solo ataque que exterminara a gran parte de los cultistas al parecer se había extralimitado.

—Yo el enviado de la ventisca, devoraré tu alma mortal —gruñó la criatura ahora pudiendo oírla y se alegró en cierto punto de que al parecer ya no tenía efectos negativos el escucharla.

—Trueno —murmuró ella con una sonrisa superficial repentinamente la presión del aire empezó a cambiar alrededor de ella de la punta de su dedo surgió de una pequeña bala metálica formada a partir de una moneda en su posesión.

Los rayos se formaban a través de la variación de la presión atmosférica cuando el aire frío choca contra el caliente formando un cambio en la presión que termina en energía eléctrica.

No tenía energía para generar esa cantidad de electricidad pero su cuerpo sí, la bioelectricidad que circulaba a través de cada nervio y célula de su cuerpo, era mucho mayor a la que tenía cualquier humano.

Solo debía sacrificar un poco de la energía para sus funciones vitales.

—Bang.

La criatura se movió a una velocidad absurda estaba a veinte metros de distancia en una respiración y medio estaba a medio metro de distancia Korelia y la bala inmediatamente atravesó su brazo amorfo.

La carne explotó, pero en pocos instantes empezó a regenerarse nuevamente como si a pesar de haberse quemado, pero a pesar de aquello Korelia no parecía demasiado preocupada después de todo había ganado nuevo material.

—Solo eres una mortal, un saco de carne al que devorar —se rio despreciando las heridas que había conseguir de su cuerpo el poseído Prometeo.

Pero para su desgracia Korelia había conseguido materiales para trabajar.

Después de todo no había previsto la aparición de un poseido, por lo cual había quemado todo pero ahora tenía suficiente hierro para trabajar.

La sangre y carne que había caído de la explosión que había sufrido la criatura se solidificó bajo la voluntad de Korelia, solo necesitaba tocar una gota de sangre violácea para transformar el resto en una hermosa espada.

Un chirrido de metal golpeando metal resonó cuando Korelia mientras danzaba entre las llamas era empujada hacía tras por el choque entre ambos aunque la monstruosidad en este punto no podía considerarse en este punto indemne.

Lo que quedaba de la cabeza de la criatura había sido cercenado por la cuchilla de sangre de Korelia mientras que esta misma tenía el rostro manchado de la sangre de su enemigos.

—Primera sangre —sonrió —o mejor dicho segunda, aunque en este punto quién cuenta.

Y entonces la risa de la abominación fue suprimida por la propia risa maníaca de Korelia mientras el duelos de dos monstruos comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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