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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 22

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22: Capitulo 22 22: Capitulo 22 —30 años antes de la ascensión del Monarca Celestial.

Ducanor sintió una extraña energía ingresar en su cuerpo luego de las instrucciones de Alana, como si su cuerpo estuviera recibiendo un impulso de poder extraño.

Ese era el poder de los Espíritus Verdaderos: prestar sus poderes a sus contratantes en un intercambio, pero esto obviamente tenía requisitos.

No todos podían ser contratantes; antes tenían que tener el talento.

Los Feynir, por ejemplo, al nacer con sus raíces espirituales, podían tomar prestado con más facilidad el poder de los Espíritus Verdaderos, a diferencia de los Feysir que poseían runas, pero eso no les impedía el poder hacerlo.

Mientras tuvieran energía espiritual, podrían hacerlo, pero para aquello antes había que cumplir un prerrequisito: abrir el Espacio Espiritual.

El Espacio Espiritual es un espacio dentro del alma de los mortales.

Este se libera al abrir por primera vez el Dantian, pero no el Dantian Inferior como en la mayoría de caminos, sino el Superior.

En el Dantian Superior se ubicaba el Palacio de la Mente, el cual resguardaba la conciencia y recuerdos de los mortales, así como su único espíritu inmortal.

Cada mortal poseía espíritu cuatros: tres mortales y uno inmortal.

Los tres mortales eran representados por tres lámparas que simbolizaban la vitalidad y la expectativa de vida de los seres vivos, mientras que el espíritu inmortal representaba la mente y el alma, que son eternas ya que sobreviven a la muerte del cuerpo.

Abrir el Palacio Espiritual era el primer paso en el camino espiritual, mientras que el segundo era consolidar el propio Espacio Espiritual; para aquello se requeriría una absorción constante de la energía espiritual.

Pero aún así, hay una distinción en cuanto a energía espiritual.

La energía espiritual que absorbe los poros del cuerpo, que es expulsada de forma automática y que está en todo el aire, se le conoce como Energía Espiritual Mundana, ya que es de calidad bastante reducida y prácticamente absorbela no provoca ningún beneficio a corto plazo.

Mientras que los seres vivos nacen con una porción fija de energía espiritual en su cuerpo que se desgasta y que está conservada en el interior del alma, aislada del mundo exterior, por lo cual es prístina e incorrupta por la diluida energía espiritual exterior.

A esta energía espiritual se le conoce como Energía Vital o Energía Prenatal, ya que proviene del alma y es originaria antes del propio nacimiento.

El espacio espiritual de Ducanor, quien lo había formado hacía poco y era la razón por la cual era elegible para el examen, se había llenado de una misteriosa energía que comenzó a pulular por su espacio espiritual.

Normalmente no era necesario un espacio espiritual de gran tamaño; un espacio de cincuenta metros era suficiente, pero los Guardas exigen un espacio espiritual de mínimo doscientos cincuenta metros.

El de Ducanor era de cuatrocientos.

Abriendo los ojos luego de meditar unos instantes, descubrió que en su espacio espiritual, normalmente vacío, ya no lo estaba, ya que en su interior se encontraba una chispa espiritual.

El símbolo de la apertura de su segundo Dantian en el área del corazón, la chispa espiritual que simbolizaba el encender su espíritu mortal más allá de sus límites.

Y también, el símbolo primario del Geiss de él y Voltia.

—¿La encendiste?

¿La encendiste?

—preguntó con curiosidad Voltia mientras daba vueltas a su alrededor como una joven inmadura.

Su apariencia no parecía superar los veinte en la escalada de edad de los Fey, pero no era una Fey, sino un Espíritu Verdadero; no le extrañaría para nada que hubiera vivido muchos siglos más que la propia Alana.

Al lado de ella había un pequeño pájaro extraño de color cobre.

—Sí —respondió Ducanor sin demasiadas ganas.

La chispa espiritual, que era señal del vínculo de un espiritista con un Espíritu Verdadero, estaba ahí.

—Finalmente estamos juntos.

¿Sabes cuántos años esperaba a que…?

—pero antes de que pudiera terminar, Alana la interrumpió.

—No hay tiempo para conversaciones superfluas, voltia.

Ducanor necesita descansar y entrenar durante un tiempo —dijo mientras miraba de forma extrañamente amenazante a voltia, haciéndole sentir algo desconcertado.

—Voy a dormir —interrumpió Ducanor—.

Luego entrenaré para el examen.

Sus palabras frías hicieron que el dúo se lanzara miradas amargas, ya que en un instante se había ido, dejando en total soledad al dúo.

…..

Ducanor pasó los siguientes días afianzando su físico y entrenando en el área de combate de la secta.

Aceptar un Geiss era algo que tenía un precio, y ese precio variaba bastante.

Una píldora de esencia verdadera entró a su boca e inundó de energía espiritual el cuerpo de Ducanor; ahora estaba en un estado pleno, su destreza probablemente ya había superado a cualquier mortal.

—Vamos —rugió Ducanor con deseo de combate mientras observaba el espacio enfrente suyo—.

¡Dame lo mejor que tienes, voltia!

Repentinamente el espacio delante de él se distorsionó.

Ya no estaba en la sala de entrenamiento individual cubierta de cerámicas blancas y equipo de entrenamiento, sino en una arena, y enfrente de él habían surgido varios oponentes interesantes.

—Guardas —pensó para sí mismo Ducanor con sorpresa y emoción.

voltia había usado su capacidad para crear ilusiones y confundir la realidad con fantasía para crear oponentes de combate para Ducanor.

—¡Listo o no, aquí vamos, Ducanor!

Jejeje, si ganas tal vez te dé un beso, o tal vez deje que me des un beso; después de todo, soy una chica casta y pura, jijiji —la risa rimbombante y aguda de voltia hizo doler la cabeza de Ducanor.

Mientras, esquivaba rápidamente el ataque repentino de una sombra armada.

Eran Guardas, portaban exotrajes además de varios tipos de equipamiento, pero por su nivel no superaban la etapa Noble.

Pero su velocidad y movimientos eran iguales a los de él.

—Aquí los espero —gruñó Ducanor mientras prendía la Tecnoespada.

Las chispas saltaron cuando un Guarda cubierto de rocas surgió repentinamente debajo del suelo.

—Primer Chakra, Dao de Tierra.

Las rocas impactaron como metralla en la piel de Ducanor, haciendo escapar el aire de sus pulmones, mientras un dolor agudo se extendía de cada zona donde golpeaba.

Pero eso no evitó que su enorme espada hiciera un surco en el aire que forzó a la retirada a su atacante.

—¿Eso es todo lo que tienes?

Su runa dhármica brilló en su pecho mientras su cuerpo se sentía tan ligero en el aire como si fuera una maldita mariposa, pero su espada no era ligera.

Lamentablemente, ese no era su único atacante.

—Primer Chakra, Dao de Fuego.

Una muralla de fuego se presentó enfrente de él con la intención de calcinarlo por completo, mientras un segundo atacante surgía encima suyo.

Pero Ducanor simplemente cambió de objetivo y cortó el fuego directamente.

—Débil —gruñó mientras sentía cómo su cuerpo ya había pasado el límite de un mortal.

Abrir el segundo Dantian significaba dejar de ser un mortal y convertirse en un Noble, una existencia incomparable a un mortal ordinario.

Un Noble podía enfrentarse a diez mortales al mismo tiempo.

Y abrir el tercer Dantian significaba dejar de ser un Noble y convertirse en un Señor Mortal, una existencia con la que inclusive cien Nobles no eran capaces de compararse, con la capacidad de romper los límites del cuerpo mortal y dar el primer paso verdadero a la trascendencia.

Obviamente, Ducanor seguía lejos de ello.

Pero seguía siendo un Noble, uno débil entre ellos inclusive, pero aun así estas proyecciones de Guardas no tenían ni el diez por ciento de la destreza verdadera de un Guarda oficial.

Su espada cortó las figuras fantasmales de varios Guardas mientras Ducanor todavía se sentía enérgico.

Todavía ni siquiera había necesitado usar el poder del Geiss.

Por ahora…

—Bien hecho, Ducanor, lo has logrado, pero esto es simplemente el comienzo, un calentamiento.

Ahora vamos a empezar la verdadera batalla —Ducanor escuchó la voz de voltia desde todas las direcciones con un tono molestamente alegre.

—¡Craw, craw, craw!

—gritó en respuesta y con alegría similar el pájaro extraño al lado de voltia.

—Y ahora, como tu primer oponente verdadero, tenemos a la legendaria Guarda de hace trescientos años: Cauca Georgia.

¿No te parece familiar?

Dicen que su belleza es tan grande como la de Abrial cuando nació de la semilla de Anatol.

La niebla ilusoria que usaba voltia para manifestar sus ilusiones se reunió enfrente de él formando la figura alta y fría de una mujer.

Era hermosa y estaba vestida con un exotraje, aunque parecía de un modelo diferente a los actuales de los Guardas.

Cabello de un castaño metálico como el bronce y ojos como esmeraldas.

La mujer, con un rostro inexpresivo como una estatua, miró con frialdad a Ducanor, una frialdad que causó escalofríos en el aire, a diferencia de la apatía que había sentido antes de las ilusiones previas.

—La descripción de voltia es exacta —pensó Ducanor con cierto pesar de que fuera una ilusión—.

Es hermosa y fría como una diosa.

Pero aparte de la frialdad excesiva de su mirada, un sentimiento extraño surgió en el corazón de Ducanor, sentimiento que no logró encaminar ya que el ataque había empezado.

Y entonces ella desapareció.

—Mierda.

—Apenas logró mover su espada para bloquear el repentino ataque y, cuando se dio cuenta, el arma de su oponente era nada menos que su propio puño—.

Me subestimas.

Un bufido de ira surgió de la boca de Ducanor.

Su espada rugió haciendo eco de sus emociones mientras el choque comenzaba.

Los puños y patadas de la antigua Guarda eran feroces, como si sus extremidades estuvieran hechas de acero.

Y su espada no era capaz de hacerle ni una mella, incluso si era un arma capaz de destrozar roca y hierro.

—Esto está que arde, Ducanor.

¿No deberías pedir prestado el poder de tu querido espíritu?

—dijo en tono de burla voltia.

Mientras, el pajarraco molesto al lado de ella cacareaba asintiendo con la cabeza de arriba hacia abajo a sus palabras.

—Primer Chakra —murmuró con un tono indiferente Cauca, por primera vez rompiendo el silencio—.

Dao de Metal.

Entonces su cuerpo, como si fuera el coloso de bronce de las leyendas, se cubrió de un aura metálica, mientras Ducanor sintió una presión diez veces mayor que antes.

—Maldita sea, si esta es simplemente una proyección, ¿qué tan fuerte habrá sido la real?

—pensó.

Lamentablemente, no tendría respuestas a esa pregunta porque ella ya se había movido.

Su espada se movió de un lado hacia otro bloqueando los ataques feroces de la mujer.

Su fuerza era absurda; incluso Talos no tenía un físico tan poderoso.

Pero lo peor era su técnica.

Sus movimientos eran precisos y desestabilizantes, pero a pesar de ello pudo evitar desperdiciar movimientos mientras ella lo dominaba en un combate de fuerza y habilidad.

Y lo peor es que no estaba sola.

El dúo de Guardas anteriores seguía ahí acosando, mientras se enfrentaba a Cauca.

Una corriente de fuego chocó contra su hombro impulsada por uno, pero entonces aprovechó la oportunidad.

—¡Ahora es mi turno, hijo de puta!

—repentinamente su espada voló de frente como una flecha a máxima potencia hacia el inadvertido Guarda de Tierra.

Su figura explotó como la ilusión que era, pero al mismo tiempo había perdido su única arma.

—Estúpido movimiento —murmuró Cauca con una sorprendente claridad, como si dentro de esa proyección ilusoria existiera algo de conciencia.

—Tal vez —respondió inexpresivo Ducanor.

Entonces la figura rápida como un relámpago del Guarda de Fuego apareció en la esquina de su visión.

Un puño de fuego surgió en la esquina de su visión; incluso si solo era un mortal, no tenía la velocidad para esquivar ese ataque en esta posición.

Pero no pensaba esquivar.

—Intención de Lluvia —murmuró para sí mismo.

Y entonces el ataque nunca llegó.

Como si fuera una serpiente enredándose en el cuerpo de su atacante, el Guarda, si tuviera conciencia, vería estupefacto cómo Ducanor simplemente se había dejado llevar por el ataque.

La fuerza del puño no se desvió, sino que la siguió y se impulsó hacia adelante en un instante, haciéndole perder el equilibrio mientras tropezaba hacia el suelo, explotando en llamas al no poder controlar el alcance de su ataque.

Ya no era el atacante, y Ducanor no estaba delante suyo, sino que estaba delante de Cauca.

—Come mierda —gruñó con desdén mientras atacaba la nuca del todavía aturdido Guarda.

—Ya solo queda uno más —gruñó Ducanor.

Pero se sorprendió al ver que su atacante, Cauca, no estaba moviéndose en ofensiva, sino que estaba de pie mirándolo con sorpresa.

Una emoción extraña en su rígido rostro.

Y aprovechando ese momento de vacilación, la figura de Ducanor se disparó como una flecha hacia ella y la propia Tecnoespada, que estaba a la distancia, reapareció en su mano con un pensamiento.

—¡Eso es trampa!

¡Cómo puedes usar la Intención tan joven?

¡Incluso tú no deberías ser capaz!

—gritó la voz de voltia irritada, como si odiara perder más que nada en el mundo.

Y entonces el pomo de la espada golpeó el pecho de la aturdida Cauca que, aunque había logrado reaccionar, era demasiado tarde: el aura metálica a su alrededor se había fracturado.

—Tú eres diferente a…

—murmuró ella con un tono melancólico, que se interrumpió cuando su figura se dispersó en el aire.

Dejando a Ducanor con una extraña sensación de pérdida, que desapareció rápidamente ante el gozo de la victoria.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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