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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 48

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Capítulo 48: Capitulo 48

El lugar donde estaba señalado que sería la fiesta era la zona suroeste de la ciudad, una zona cercana al centro donde se reunían los altos mandos de la guarnición.

Esta guarnición reunía múltiples cohortes de diferentes ciudades, e inclusive condados de Ulheim que estaban preparándose para la guerra.

Aunque todavía estaba en el área de lo que podría considerarse la ciudad, en este punto era el dominio personal de los capitanes de las diferentes cohortes que formaban en el ejército.

El lugar de reunión no estaba en las casas y villas más lujosas de ese lugar, sino que curiosamente era una tienda, y una de ropa además. Una especie de asistente vestido con cierta elegancia y altanería, con un traje bordado en varios colores, servía como chambelán, recibiendo a figuras encapuchadas y enmascaradas. Estas figuras eran bastante discretas en comparación a él, que no tenía miedo prácticamente de caminar en medio de la calle.

Ingresando a la tienda, rápidamente ganó la atención del chambelán, que simplemente se paró enfrente de él, impidiéndole seguir avanzando, pero al mismo tiempo manteniendo su educación y cordialidad.

—Mi señor, ¿qué se le ofrece? ¿Acaso una vestimenta más colorida? —dijo con un tono plano el chambelán, mientras se inclinaba ligeramente al ver la presencia de Ducanor enfrente de él.

Siguiéndole como una sombra detrás de él estaba nada menos que Leona, que servía como escolta, con armadura totalmente negra e intimidadora.

Mientras que el resto…

Ellos tenían lo suyo y por ahora no saldrían, aunque esperaba que estuvieran cerca.

—Déjame pasar y déjate de tonterías —gruñó Ducanor con un tono arrogante, mientras mostraba su invitación, que estaba conservada de una forma curiosamente prístina a pesar de haber estado semanas en un paquete sin ningún cuidado especial.

—Sí, mi señor Shiva, me disculpo, pase. La fiesta ya ha empezado.

Y con esas palabras lo guio hasta el fondo de la tienda, donde repentinamente una porción del mostrador tembló y se retorció, mientras se revelaba una entrada de la cual surgía una escalera.

En este punto Ducanor se sintió extrañamente estupefacto ante la situación en que se encontraba, pero, sintiendo la mirada dudosa del chambelán…

—Jajaja, pues me alegro, después de todo tengo una sed considerable —dijo con una sonrisa Ducanor, mientras descendía a paso confiado al interior del escondite.

Y el descenso al infierno comenzó, aunque los condenados no serían Ducanor.

…..

—Supongo que podría estar en una situación peor —pensó para sí mismo Ducanor mientras observaba el lugar enfrente de él con una sonrisa irónica, intentando mantener la calma lo mejor que podía.

La escena ante él podía considerarse sacada de una de las fantasías oscuras de la mayoría de matones del bajo mundo.

—¡No, por favor, que alguien m…! —gritó un hombre semidesnudo que empezó a ser devorado en la arena por sidhes para el placer de los espectadores. El lugar al que había descendido era un enorme salón que en su centro dejaba ver con claridad, a través de un vitral, la escena de matanza de una especie de arena de combate improvisada.

Los gritos y el sonido de la carne siendo desgarrada resonaban con fuerza a través del salón, mientras hombres y mujeres ocultos tras sus máscaras y vestidos elegantes apreciaban la escena con un placer palpable.

—Esta no es una fiesta normal —gruñó Ducanor con la guardia alta. No podía ver la expresión de Leona a su lado, pero seguramente pensaba lo mismo mientras lo seguía.

«Me pregunto dónde estará esa princesa», pensó. «Espero que no haya tanta defensa», se dijo para sí mismo, mientras imitaba a los demás invitados y empezaba a beber algo del vino que estaban sirviendo.

Y mientras caminaba por el salón vio escenas bastante desagradables, desde hombres y mujeres teniendo pequeñas orgías en las esquinas oscuras del salón, hasta asesinatos y muestras de crueldad inimaginable.

Por lo menos no había llamado la atención de ninguno de los presentes, por lo cual siguió bebiendo plácidamente mientras buscaba algún lugar por el cual escabullirse en secreto.

Pero entonces una voz desconocida lo interrumpió. Una figura glamurosa surgió de entre la multitud y, con una presencia que podía atraer la mirada de miles y encantarlos, se dirigió a él.

—Joven señor, no lo reconozco, pero su vitalidad y presencia llaman mi atención. ¿Acaso no me daría el placer de brindarme un baile?

Su cabello era dorado y su piel de un rojizo granate, haciendo que Ducanor quedara anonadado un instante.

Pero no era un primerizo con mujeres y rápidamente se recompuso mientras agarraba el dorso de la mano de la mujer desconocida. —Oh, hermosa dama, será un placer acompañarla —dijo con una sonrisa amplia.

Sintiendo una extraña mirada detrás de él, sonrió ligeramente mientras ponía sus manos en la cintura de la mujer desconocida, y ella hacía lo mismo mientras iniciaban un baile, pegando sus cuerpos entre sí mientras su seductor cuerpo, cubierto por una capa de muselina y una falda abierta, se meneaba y contorneaba al son de la música.

El alcohol fluyó, al igual que el jolgorio, el placer de la comida, el vino y el baile.

Inundó la estancia, y Ducanor fue contagiado por la misma. Estaba en la tarima, en la parte superior, mientras debajo ocurrían sangrientas muertes que hundían en la miseria a todos los seres vivos.

Pero Ducanor podía ignorar aquello… cierto.

Ducanor no tenía culpa; la miseria existía desde los tiempos primordiales, la miseria era parte de la vida, tanto la miseria material como la espiritual.

Pero nunca había sentido responsabilidad por la miseria de los demás.

La suerte estaba echada, y era la fuerza de la voluntad la que permitía a los hombres y mujeres cambiar su suerte.

Ducanor había perdido la cuenta de cuánto había bebido, y la figura de la mujer seductora enfrente de él ahora lo estaba besando en el cuello mientras sus manos iban a su virilidad.

Mientras que Leona… hacía tiempo que había olvidado su presencia y no la veía en ninguna parte.

Pero lo ignoró…

—Vamos a un rincón a divertirnos —murmuró con una sonrisa la mujer de la que todavía no sabía el nombre.

Vio en las cercanías a una pareja de amantes desnudándose en un sofá mientras el hombre besaba y mordisqueaba los pechos de su amante, mientras lentamente sus manos descendían a su entrepierna.

¿Acaso podía excitarse más?

—Largo —dijo fríamente la mujer, haciendo que el dúo se congelara. Al estar en las sombras de este lugar subterráneo no fue capaz de distinguir su rostro, pero aun así sintió un extraño temor mientras se retiraban rápidamente.

Y entonces ella, sonriendo, murmuró: —Vamos, cariño, disfruta…

….

En la obscuridad de lo profano, el subterráneo donde las altas esferas se reunían en una fiesta de jolgorio y hedonismo, Ducanor estaba recibiendo algo de ese placer por parte de una desconocida.

Acababa de conocerla y ya se la estaba chupando con tal deseo que Ducanor sentía cómo ella pasaba la lengua por la base de su pene.

—Así que dime, cariño, ¿cuál es tu nombre? —murmuró ella con una sonrisa seductora. Sus ojos brillaban con un misterioso encanto que Ducanor no era capaz de resistir.

—Mi nombre es Shiva —respondió con una sonrisa Ducanor mientras apartaba un mechón de cabello de su sudorosa frente, sintiendo cómo acariciaba su piel ardiente por el calor o tal vez por la excitación.

—¿Ese es tu nombre verdadero o tu fachada? —murmuró con una sonrisa la belleza rubia mientras lamía su virilidad y subía lentamente su lengua por su cuerpo, pasando por sus abdominales hasta llegar a su pecho y cuello.

—¿Y cuál es tu nombre, belleza misteriosa? —murmuró con una sonrisa mientras agarraba su firme trasero, amasándolo con algo de delicadeza.

—Llámame… —Cavilando durante unos segundos, una sonrisa surgió en su rostro mientras murmuraba—: Si puedes complacerme, hombrecito, te daré mi nombre. Mientras levantaba su delgada falda, quedó expuesta momentáneamente, atrayendo la mirada de Ducanor, quien sonrió.

—Será un placer —dijo él.

Y antes de que ella pudiera reaccionar, el rostro de Ducanor se había plantado en su entrepierna.

—Eh, tú, qué… mm —sorprendida, la misteriosa mujer, como la había llamado en su mente, tembló y se sintió avergonzada al sentir el placer de una lengua invadiendo su interior.

—Estoy devolviéndote el favor, cariño, te voy a deletrear el alfabeto con la lengua.

—Aturdida ante aquellas palabras, ella no tuvo tiempo de reaccionar mientras la lengua de él, como si fuera un tentáculo, invadía su jardín, succionando y provocándola.

Provocaciones que ella no tardó mucho en aceptar.

—Basta —dijo apresuradamente luego de un breve momento, mientras alejaba el rostro de Ducanor.

Con la respiración agitada y con la vista vidriosa, ella simplemente se inclinó en el sofá mientras levantaba su trasero en su dirección.

—Ya sabes qué hacer, cariño —murmuró con una voz que provocó que Ducanor temblara de excitación.

—Claro que sí, señora.

—Señorita —corrigió la mujer con una risa sensual—, y mi nombre es Ernzu.

—Ernzu —susurró Ducanor en su oído, mientras la cabeza de su miembro rozaba la entrada húmeda de la misteriosa mujer.

—Fóllame.

Y aquellas palabras fueron más que suficientes para comenzar.

Los movimientos al principio fueron lentos, provocando leves gemidos de Ernzu, pero rápidamente su cintura se movió a gran velocidad, haciendo eco de los propios movimientos de la mujer, que rápidamente empezó a gemir en voz alta. A la distancia podía ver el jolgorio que era este lugar.

Y entonces ella se inclinó hacia atrás y dijo: —Bésame.

Su ropa estaba abierta y sudorosa, sus pechos generosos estaban expuestos, mientras que sus ojos brillaban con sensualidad; pero lo que más le atraía eran sus ojos. No sabía por qué no se había dado cuenta antes, pero sus ojos eran de un hermoso color verde esmeralda.

Sus manos agarraron sus pechos mientras sentía la dureza del pezón, apretándolos suavemente y provocándolos rozando sus bordes.

—Me vengo —declaró excitado Ducanor, a lo cual Ernzu solo respondió apretando aún más su interior, provocando que ambos experimentaran un placer que solo la carne de otra persona podía dar.

Y él le siguió dando como pudo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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