Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 63
- Inicio
- Todas las novelas
- Ciclo de fresno y hierro
- Capítulo 63 - Capítulo 63: Capitulo 63
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 63: Capitulo 63
Su conciencia estaba nublada y su cuerpo impedido de moverse por una fuerza extraña. A pesar de todo su esfuerzo, cualquier resistencia solo provocaba un dolor, como agujas enterrándose en su piel en todo su cuerpo. Pero intentó levantarse a pesar de todo, y aun así no pudo…
-Que ocurrió-pensó aturdido no recordaba bien que había ocurrido solo que en un parpadeo había perdido la conciencia cuando revisando las salidas de las catacumbas.
Lo único que recordaba, eran unos ojos tan rojos como el fuego.
y entonces el abrió los suyo
Aturdido vio cómo un hombre de cabello escarlata, con máscara de un trono de sangre, estaba enfrente suyo.
—¿Quién eres? —gruñó Ducanor.
Pero el hombre no respondió de inmediato. Sino que repentinamente de su ojo surgió algo que atravesó la cuenca ocular de Ducanor.
—¡Ahhhhh! —un grito de dolor agudo inundó a Ducanor, pero el grito se ahogó cuando el dolor se extendió por su propia sangre.
-que decepcionantes-murmuro el hombre con tono gélido.
La energía violenta que había atravesado su ojo se había incrustado y violentamente hecho destrozos en sus venas y arterias, sino que inclusive en sus meridianos. Su cuerpo empezó a convulsionar, sus meridianos habían sido destruidos, su dantian superior lisiado, mientras que pronto lo estarían los dos siguientes si no ocurría nada inesperado.
Pero no ocurrió.
—Rawwrw —un rugido surgió de su boca cuando su piel se hinchó y el pelaje negro cubría su cuerpo, el Lobo de Sangre había vuelto.
Y pensaba… Su cuerpo fue presionado hacia abajo por una figura colosal, esa figura lo arrojó hacia la pared y, con una fuerza que era más allá de lo que cualquier mortal o noble pudiera soportar, su cuerpo y mente habían sido rotos.
Sentía que varias porciones de su cuerpo estaban destrozadas, mientras que al mismo tiempo varios de sus huesos habían roto su piel. El dolor era tal que su mente vacilaba por instantes entre la conciencia e inconsciencia por shock. Ya no estaba la conciencia de Ducanor, o el instinto del Lobo de Sangre. Estaba vacío.
Mientras que su oponente rugió en victoria, era una figura grotesca y gigante que se estaba retorciendo mientras sonidos de masticación de varias bocas se escuchaban de vez en cuando. De la oscuridad una garra gigante de carne y hueso surgió aferráándose de un cadáver incompleto de una bestia que había perdido todo aspecto que hubiese tenido en vida, lo estaba despedazando y asimilándolo consigo mismo a través de pequeños apéndices que parecían bocas con decenas de dientes.
—Devorar, crecer, devorar, evolucionar, devorar, devorar, devorar… —una voz chirriante y desagradable sonaba en la oscuridad, pero lentamente se reveló su cuerpo en su totalidad.
La criatura tenía una apariencia absurdamente grotesca. Su cabeza era similar a la de un lagarto pero sin piel; si alguien lo viese, lo compararía con una especie de dragón pero desollado. Tenía cuatro pares de alas carnosas, mientras que sus extremidades eran considerablemente más largas que su cuerpo, como una especie de araña u otro insecto.
La criatura dracónica, que no tenía las manos vacías, empezó a consumir los cadáveres de las bestias que había atrapado y empezó a consumirlos. A un ritmo absurdamente rápido y a una velocidad visible a simple vista, la carne en su cuerpo empezó a expandirse y su cuerpo a crecer. Considerando que ya medía alrededor de siete metros de largo por un poco más de dos de ancho, en menos de unos cinco minutos había aumentado su tamaño a casi diez metros de largo por dos metros y medio de alto.
Ducanor prácticamente estaba medio muerto en este punto. Pero el interés de la bestia en este punto no era en él, sino en el exterior.
—Malditas abominaciones, venid y dejad que os devore, os mataré a todos y nunca dejaré que me conviertan en vuestro esclavo —con un rugido feroz voló hacia el cielo, pero entonces un haz de energía tan grande como un edificio parpadeó en el cielo y, sorpresivamente, el cuerpo del enorme dragón monstruoso fue partido en dos.
Y del cielo surgieron nueve figuras que miraban con desdén a cada uno de los presentes como si fueran simple basura.
…..
—Tu intención de espada ha aumentado un poco, David —murmuró uno de los vasallos a su líder, que ni siquiera había sacado su espada o formado una; simplemente, a partir de su simple voluntad, había manifestado una espada que había dividido en dos a la bestia como si fuera basura.
—Aunque es una lástima, es demasiado raro que haya un candidato que se transforme en un drakakos. Perdimos a demasiados a causa de los guardas, aunque igual hemos ganado bastantes. Aunque bueno, ¿alguien sabe quién carajo era? —preguntó con molestia David mientras llamaba a un sirviente.
El que se adelantó fue una persona baja de aspecto tosco, que salió corriendo de unas habitaciones laterales de la arena.
—Mi señor, su nombre era Ryan Kench. Al parecer era un miembro de una casa antigua feysir que cayó en desgracia y al parecer su madre fue convertida en esclava durante ese tiempo, y ahora es nuestra.
—Ya veo. Venganza, simple venganza. Una emoción fuerte que puede deformar incluso un corazón noble. Qué pena que esa venganza fuese contra nosotros. Tal vez su madre sea un buen juguete —dijo riéndose entre dientes David, mientras el resto miraba con desdén el cadáver del drakakos.
Este seguía moviéndose y retorciéndose en el suelo mientras sus dos mitades intentaban unirse nuevamente, pero para tristeza de este mismo, repentinamente un orbe de llamas blancas surgió de la palma de uno de los vasallos de sangre que tenía intención de terminar con él.
—Una pena, hubiera sido un buen siervo de sangre —murmuró.
Pero antes de que pudiera hacerlo, David lo detuvo con una señal.
—Espera, ¿qué tal si hacemos algo interesante? —dijo con una sonrisa cruel.
—¿A qué te refieres?
—Quedan dos candidatos y ambos están muriendo. Creo que podríamos ayudar al otro a alcanzar su máximo potencial —dijo con una sonrisa cruel y despiadada David.
Repentinamente el cuerpo semi-consciente de Ducanor fue arrojado a las cercanías del grupo de vasallos. Su hombro y la parte derecha de su pecho había desaparecido prácticamente, con parte de sus pulmones pulsando hacia afuera, mientras varios de sus huesos pulsaban su carne bombeando sangre en las heridas.
La única parte que estaba más o menos intacta era, nada menos, que el cráneo. Inyectando una pequeña gota de esencia de sangre que fluyó hacia la sien de Ducanor, repentinamente una corriente de energía sobrenatural carmesí cubrió su cuerpo y empezó a regenerar sus heridas a un ritmo absurdo.
En un instante, decenas de heridas fueron cerradas y regeneradas mientras su piel tomaba una tonalidad un poco rojiza.
—Asimiló bastante bien la sangre, ahora debe ser un vampiro de novena generación por lo menos, y una vez la asimile por completo en un vampiro de tal vez séptima o sexta generación —dijo uno de los vasallos de sangre.
—Si quisiera hacer un vampiro no gastaría tanto esfuerzo —murmuró David con desdén. Repentinamente agitó su puño y un haz de aura de espadas apuñaló el cuerpo del drakakos, mientras se separaba una porción de carne negra palpitante de su cuerpo.
La cual era parecida a un corazón. El cuerpo del drakakos tembló ligeramente antes de perder cualquier signo de vida, quedando inmóvil.
—Los drakakos forman un órgano conocido como núcleo de sangre en reemplazo del corazón. Su energía es bastante nutritiva, pero para nosotros es simplemente una escama de dragón.
Repentinamente el núcleo de sangre se hundió en el aire del pecho de Ducanor, mientras venas pulsantes se fusionaban e integraban con él como si fuera un segundo corazón que buscara hacerse camino hacia él.
—David, podría ser probable de que los recuerdos del anterior usuario se fusionen con este candidato, en ese caso solo fortalecerás a un enemigo.
—Jajajaja, tranquilos. No solamente usé mi esencia de sangre para ayudar a regenerar sus heridas, sino que también para que pueda destruir la voluntad residual de este esclavo. Pronto un nuevo y más poderoso elegido se levantará, y si tenemos suerte, el Templo de Sangre podría recibirlo como candidato a Santo de Sangre. Con su talento original y el núcleo espiritual será invencible en la misma generación —con esas palabras la ambición de David se manifestó a sobremanera.
Los elegidos simplemente eran el primer paso para convertirse en un Santo de Sangre, debía pisar una montaña de huesos y formar un mar de sangre. Solo los más crueles podrían lograr aquello y David esperaba no decepcionarse con este candidato.
La expresión de Ducanor se nubló ligeramente mientras se daba cuenta de que estaba consciente, pero también la confusión inundó su mirada mientras observaba sus alrededores. Confundido, intentó moverse pero se dio cuenta de que su percepción y sentidos eran diferentes a antes, era prácticamente una masa de sentidos confusos, ni siquiera podía ver su propio cuerpo. Y esa claridad le aterró incluso más que antes.
—Esto es la muerte —murmuró confundido.
—Desgraciadamente todavía no estás muerto —gruñó una voz desconocida detrás suyo.
Aturdido se dio metafóricamente la vuelta, ya que ni siquiera tenía cuerpo, y para su sorpresa vio una masa de luz multicolor que empezó a deformarse, hasta adquirir la apariencia de un hombre joven.
Tenía una apariencia sobresaliente en varios sentidos, mejor que Ducanor; tenía el rostro perfilado y ojos agudos de un dorado brillante, tenía el cabello rojo como si fueran llamas y no palidecía en términos de constitución en comparación a Ducanor.
—¿Tú quién eres? —dijo el sorprendido Ducanor mientras observaba dudoso a la persona enfrente de él.
Pero antes de que pudiese reaccionar vio cómo este se disparaba en su dirección y golpeaba el lugar donde se suponía que estaba él, pero antes de que pudiese llegar siquiera un metro a él… Un rayo carmesí chocó contra su cuerpo haciendo explotar en partículas de luz la mitad de su torso.
—Tú maldito, esos malditos te están protegiendo. ¿Piensas que con eso lograrás matarme? Te derrotaré incluso si tengo que destruir mi alma.
—Espera, espera —dijo Ducanor mientras levantaba las manos—. No soy tu enemigo, yo no quiero saber nada de este lugar ni de las peleas de esos tipos raros, yo simplemente estaba de paso.
Repentinamente para su sorpresa su cuerpo se había manifestado en este espacio luego de pensarlo en un instante. —Qué extraña sensación —murmuró.
—Espera, ¿a qué te refieres? ¿Quién eres?
—Yo soy Ducanor, soy un siervo de los Guardas y quedé envuelto en esta mierda. No es lo que crees, no soy aliado de esos tipos —dijo apresuradamente—, incluso fui asesinado por esos tipos.
—¿En serio? —gruñó algo confundido Ryan en un tono un poco más relajado y dio un suspiro—. No estás muerto, probablemente te van a usar como elegido para convertirte en un candidato a Santo de Sangre.
—¿Santo de Sangre? —preguntó estupefacto Ducanor.
Y entonces un poco más relajado, Ryan dijo en un tono sereno:
—El Templo de las Bestias es una organización impía que adora a la raza de sangre y a su antiguo líder, el antiguo Fénix de Sangre, como un dios. Él fue el patriarca y fundador de la raza hace milenios.
»Y la razón por la que hicieron toda esta ceremonia y masacre, fue conseguir candidatos para que puedan convertirse en candidatos a Santos de Sangre. Los Santos de Sangre son existencias en la cima del Templo.
»A pesar de que el Templo de las Bestias domina las demás ramas de los templos más pequeños, como el Templo del Lobo, o el Templo del Oso, sigue siendo insignificante en comparación al Templo de la Sangre Divina, que es la sede principal de adoración en el continente del este hacia la raza de sangre.
»En ese lugar se seleccionan siete aspirantes a Santos de Sangre. Cada aspirante es elegible para poder convertirse en un Caballero de Sangre, que es parte de la nobleza de la raza de sangre y que prácticamente pueden vivir milenios. El objetivo del Templo de las Bestias es lograr que uno de los elegidos del templo logre convertirse en un santo e impulsar a los líderes del templo a sangre ancestral para convertirse en nobles de la raza de sangre.
Repentinamente, luego de decir todas esas palabras, el cuerpo de Ryan empezó a distorsionarse en el aire como si estuviera a punto de desaparecer.
—Espera, ¿vas a morir ahora? —preguntó estupefacto Ducanor, con cierta pena al entender la motivación de Ryan, cuando sus almas empezaron a interactuar, intercambiando recuerdos.
—Ya estoy muerto. Esta es simplemente mi alma dispersándose. No te preocupes, no es culpa tuya —dijo con cierta culpa.
Mirándolo profundamente durante unos instantes, Ducanor murmuró: —Te prometo que salvaré a tu madre. Que ese sea nuestro Geist. Y a cambio tal vez pediría un poco más.
Y repentinamente, tras esas palabras, una luz inundó la visión de Ducanor, que antes de que se diera cuenta ya había recuperado la conciencia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com