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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 99

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Capítulo 99: Capitulo 99

En el cielo nocturno sobre el continente de Ulheim, una pequeña nave de vacío surcaba las nubes negras sin rumbo fijo y sin dirección aparente. Era la nave de escape que Chess no pudo abordar.

En su interior reinaba un silencio sepulcral. No se podía escuchar la respiración de ningún ser vivo. La oscuridad más absoluta había devorado toda la vida de las esclavas en su interior.

Allí, una conciencia antigua y primitiva acababa de despertar.

Algo desconocido, pero a su vez familiar y aterrador, había llegado al reino de los vivos, uniendo su esencia impía a una nueva víctima y a un nuevo cuerpo.

La carne era débil, eso era cierto. Pero el espíritu… el espíritu estaba lleno de odio milenario.

Y el odio de aquella entidad drenaba cualquier rastro de luz a su alrededor, hasta hacer que la propia oscuridad se convirtiera en su armadura, en sus armas, en su nuevo hogar.

Y mientras la sangre goteaba como lluvia macabra desde las fisuras de la nave de vacío sobre las tierras nevadas, una oscura certeza se afianzó en la mente de la criatura: el humo negro pronto lo quemaría todo, dejando tras de sí un imperio hecho puramente de cristal fundido y fría obsidiana.

….

Las palabras de Cevalier todavía pendían en la mente de Ducanor mientras se internaban en el oscuro mausoleo. La ira no había disminuido en su interior, pero a pesar de todo, podía enfocarla hacia el enemigo que había secuestrado a Masha.

En pos de su orgullo y vanidad, nada de eso era importante en comparación con la vida de la gigante, a quien consideraba su hermana. Pero el escenario ya estaba dispuesto y ahora solo debían jugar con las reglas del enemigo.

El mausoleo estaba vacío en su mayor parte, pero era un lugar extraordinariamente grande; por lo menos tenía más de medio kilómetro de extensión. Estaba repleto de escalinatas que iban hacia arriba, dirigiéndose directamente hacia lo que parecía ser un altar principal.

La existencia que parecían adorar allí era una figura masculina que Ducanor no fue capaz de reconocer, aunque sentía una sensación extraña proveniente de ella, lejana a cualquier familiaridad.

—¡Cuidado! —gruñó repentinamente Uisuk.

El guerrero abrió fuertemente los ojos mientras sus seis orejas se agitaban al unísono ante una presencia extraña. Uisuk se había fusionado con su espíritu verdadero, el Macaco de Seis Orejas, un contrato cortesía de la propia Ernzu. Esto lo convertía en un excelente rastreador, capaz de oír no solamente más allá de las distancias físicas, sino inclusive de percibir vagamente los pensamientos del corazón. Pero eso también lo convertía en el primer objetivo.

Repentinamente, el aire húmedo del mausoleo, con su típico olor a muerte y putrefacción, se espesó. En medio del aire surgió una figura de la nada y agarró la nuca de Uisuk con una frialdad absoluta.

Y en ese instante, el grupo vio por primera vez a la existencia de la cual eran enemigos.

Tenía una apariencia tosca y parecía un necromortis en toda regla: piel pálida con la tonalidad de la leche agria, venas negras muy marcadas sobre la carne y ropa andrajosa que apenas cubría un cuerpo bastante grande de brazos largos, el cual estaba agazapado en cuclillas.

Su rostro estaba cubierto por una máscara ceremonial dorada que imitaba un símbolo solar, ennegrecida por el paso del tiempo. A pesar de todo, todavía mostraba vagos signos femeninos que Ducanor apenas logró detectar bajo ese aspecto monstruoso.

Los movimientos de la Dragur fueron extremadamente rápidos. En una fracción de segundo, había desaparecido llevándose a Uisuk consigo a través del vacío.

Pero el trío restante reaccionó con una rapidez aún mayor.

—Dao de Sombras —gruñó Randalie, materializándose justo detrás de Cevalier para protegerla.

Repentinamente, la figura de la Dragur surgió nuevamente en el aire, esta vez portando unas largas cuchillas dobles con obvias intenciones asesinas hacia Cevalier. A ella no pensaba capturarla; pensaba decapitarla.

—Maldita monstruosidad, ¿te atreves a atacarnos sin siquiera estar tu maestro presente? —gruñó Randalie, materializando decenas de estacas de sombras que se dispararon en dirección a la Dragur.

Pero la figura espectral parpadeó en el aire, esquivando los proyectiles, mientras en su espalda se materializaban seis pares de alas que parecían estar hechas de huesos y plumas grises.

—Interesante. Eso no es simplemente velocidad, es teletransportación instantánea. Además, su tiempo de reacción es bastante rápido —dijo Cevalier, evaluando tácticamente las habilidades de la Dragur.

Para sorpresa de todos los presentes, incluido Ducanor, una voz seca y femenina resonó desde el cuerpo andrajoso que flotaba caóticamente en el aire.

—No es necesaria la presencia de mi maestro para eliminarlos a todos ustedes. La muerte será vuestra recompensa y la esclavitud eterna, vuestro castigo —susurró la criatura.

—No pensé que tuvieras una conciencia propia más allá del instinto superficial. Realmente eres un Dragur, aunque es una pena que estés limitada por este pequeño reino —dijo Cevalier con una voz cargada de desdén.

—¡Basta de charla y prepárense para pelear! —gritó Ducanor.

Usando la runa del Dragón Yiyuan, se transformó en su forma de licántropo, aumentando su tamaño y chocando violentamente contra las baldosas. Pero antes de que pudiese arremeter contra la monstruosidad, la Dragur desapareció en un parpadeo.

—¡Maldita sea, es demasiado rápida! —gruñó Ducanor furioso.

—No es rapidez —le corrigió rápidamente Cevalier.

Mientras hablaba, Randalie hacía que todas las sombras del lugar se convirtieran en tentáculos oscuros que se precipitaban desde todas las direcciones hacia las posiciones donde aparecía la Dragur. Por su parte, Hebith materializó un arco de luz para disparar decenas de proyectiles mágicos en forma de lanzas y espadas.

A diferencia del trío que se estaba enfrentando cuerpo a cuerpo, Cevalier estaba inspeccionando visualmente los enormes pilares que rodeaban el altar.

—Estos símbolos en la piedra… no son solo runas antiguas. Son un hechizo de control y vacío. Nunca pensé encontrar en este lugar restos de la magia del antiguo Dios del Vacío —murmuró Cevalier.

Los ojos de la Dragur se estrecharon al ver que Cevalier había descubierto el secreto de las runas en los pilares. Su figura desapareció para reaparecer justo enfrente de la alquimista.

—¡Muere!

—¡No en mi puta guardia, bruja! —rugió Ducanor.

Repentinamente, un pilar de más de una docena de metros de largo fue arrojado con una fuerza brutal, estampando a la Dragur contra las paredes del mausoleo. La figura de Ducanor era inclusive más grande y bestial que antes; sus facciones humanoides estaban desapareciendo bajo la influencia de su linaje oscuro.

—Estás pasando por el verdadero despertar de sangre, Ducanor. Pronto tu poder será comparable al de un Vasallo de Sangre —dijo sorprendida Cevalier, antes de dar una orden táctica—. ¡No importa ahora! ¡Deben destruir los pilares de este lugar! ¡Son la fuente de su teletransportación!

Los ojos de Ducanor se estrecharon peligrosamente. Cevalier sospechó que tal vez el guerrero había perdido la racionalidad durante un breve instante, pero inmediatamente Ducanor se movió como un relámpago, empezando a destrozar a puñetazos los enormes pilares del mausoleo.

—¡Ustedes dos, vayan a detenerla! Sin su habilidad de moverse a través del vacío se verá muy limitada —gritó Cevalier a Hebith y Randalie—. ¡Las matrices de este lugar se basan en el Dominio del Dios del Vacío! ¡Le permiten moverse a cualquier lugar dentro de este mausoleo que esté en su campo de visión, pero si destruyen los pilares, su dominio caerá!

De entre los restos de roca y metal en la pared apareció la figura maltrecha de la Dragur, pero su aspecto había cambiado. Sus alas grises hechas de huesos se habían transformado en cuatro pares de patas de araña negras como el ébano, que levantaban su cuerpo sobre el suelo, mientras en sus manos portaba dos largos sables de hueso.

—Qué grosero que estén hablando de los secretos de una dama a plena voz —gruñó furiosa la Dragur.

Las palabras de Cevalier habían aturdido a los presentes, pero había algo que todavía le importaba más a Ducanor.

—¡¿Dónde están Uisuk y Masha?! —rugió el guerrero, amenazando con destruir el quinto pilar del lugar.

Repentinamente, grietas en el espacio surgieron a su alrededor. Las patas afiladas de araña de la Dragur, así como sus sables, se materializaron desde las grietas, cortando superficialmente a Ducanor, quien se vio obligado a retroceder.

—Qué problemático. Al parecer, su manipulación espacial es suficiente como para abrir pequeñas grietas ofensivas por sí misma —dijo molesta Randalie, intentando restringir la figura colosal de la Dragur usando una barricada de sombras.

—Si quieren reunirse con sus amigos, puedo ayudarlos a cruzar al otro lado —comentó viciosamente la monstruosa figura.

Atacó desde todas las direcciones usando sus extremidades de araña, forzando al grupo a defenderse.

—Dindsenchas: Capa Frígida —susurró Cevalier.

De repente, los interiores de todo el mausoleo empezaron a congelarse. Una capa de hielo místico no solo cubrió al trío defensivo como una barrera, sino que también empezó a extenderse por el cuerpo de la Dragur, congelando y necrosando partes de su propia carne.

—¡Malditos niños, los mataré y usaré vuestra carne y sangre como repuesto! —rugió la monstruosidad. A pesar de su furia, se vio presionada a retroceder, sin tener más opción que moverse al centro del enorme mausoleo.

—¡Inténtalo, bruja! —rugió Ducanor mientras se disparaba directamente hacia ella.

—¡Muere! —rugió la Dragur en respuesta a la provocación.

Decenas de tenazas de hueso negro surgieron como una tormenta de sus brazos, explotando al unísono.

—Hechizo prohibido: Reino del Vacío.

De repente, durante un breve instante, tal vez menos de un segundo, todo el espacio alrededor de Ducanor se congeló. Y mientras el guerrero arremetía para empalarla, su figura simplemente desapareció en el aire, tragado por la dimensión de la Dragur.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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