Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 194

  1. Inicio
  2. CLUE: SERENDIPIA
  3. Capítulo 194 - 194 ¿Abuelo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

194: ¿Abuelo?

Parte IV 194: ¿Abuelo?

Parte IV ¿Qué se supone que debería hacer?

Yo sabía lo que implicaba el aceptar la oferta de aquel hombre mayor, tendría que dejar todo atrás para proteger a las personas que quería…

mis amigos, mis tíos (los padres de mis amigos), la señora Lilly, Louis, Isabella.

También tendría que dejar mi casa, mi trabajo y la biblioteca.

Prácticamente era desaparecer de sus vidas.

– Sé que es difícil tomar una decisión en estos momentos, pero debes tener en cuenta que aquellas personas que te siguen podrían hacerte daño, y una de las opciones que tienen es usar a otros que viven cerca de ti.- Dijo con suavidad acercándose a mi lentamente.

– Lo sé, entiendo que es un riesgo muy alto el que estoy tomando ahora, ellos también lo saben…- Cerré los puños con fuerza e ira, guardé algo de cordura y me tranquilice antes de que flaqueara.

-Necesito tiempo, tengo que hacer muchas cosas en estos momentos, quiero analizar todo.

Lo que usted me pide me ha tomado por sorpresa y no era algo que planeaba que pasara.-
– Yo tampoco pensé que esto resultaría así.

Piénsalo y dame una respuesta cuando estés preparada, sea lo que sea que elijas estaré a tu lado y daré todo lo que tengo para protegerte y vengar la muerte de tu madre.- Su mirada se lleno de fortaleza, tocó mi hombro y me sonrió dándome algo de fuerza para seguir adelante.

– Gracias.- Sonreí lentamente.

-Tengo que volver a arreglarme, se supone que venía de incógnito con mis amigos.- Me alejé un poco y tome mi bolso junto con mi peluca negra.

– Ven, puedes usar mi baño, ahí te puedes arreglar, nadie te molestará.- Me indicó el camino a una puerta que estaba en la sala.

-Estaré esperando en la mesa.- Agradecí el gesto y entre a trenzarme el cabello para después arreglar el cabello y proseguir a maquillarme, aunque no era muy buena como Ash hice lo que pude.

Cuando estuve lista me miré en el espejo, ¿Qué hago?

¿Debería aceptar o no?

me senté en el suelo, doble mis rodillas y me recargué en la pared, di miles de vueltas en todas mis opciones, y en todas me sentía frustrada por no saber qué debería elegir.

Mi vista se nublo un poco y después de un tiempo todo desapareció.

No se que pasaba pero podía ver como estaba en un lugar oscuro, olía a gasolina, escuchaba como las olas se movían, giré el rostro pero no había nada, intenté moverme pero no podía, mis pies y manos estaban atados, quise hablar pero estaba amordazada.

“¿Que diablos?” Pensé mientras intentaba moverme o buscar algo para liberarme.

Un par de voces llamaron mi atención, estaban un poco lejos y no oía con claridad lo que decían, tuve miedo de que me quisieran hacer daño así que rodé con cuidado para no lastimarme.

– ¡¿A donde crees que vas?!.- Grito un hombre con burla, unos pasos se acercaron a mí, me tomaron de las manos con fuerza, tenía frio y miedo, me arrastraron un par de metros y me dejaron caer abruptamente.

– ¿Qué haces?

Te dije que no puedes lastimarla, el jefe le necesita viva.

Si se entera de que andas jugando con ella se enojará.- La voz de aquel otro hombre sonaba bastante serena.

-¿Quienes son?.- Intenté decir pero solo se oían ruidos extraños saliendo de mi boca.

– ¡Oh!

Creo que quiere platicar.- Respondió la voz del primer hombre.

– Esta bien, puedes quitarle la venda…

Después de todo no podrá hacer nada una vez que el jefe obtenga la información.-
Sentí una respiración cerca, al igual que unas manos que me quitaron la mordaza y la venda de los ojos.

La luz molestó mis ojos haciendo que los cerrará rápidamente, me sentía cansada y sedienta, volví a abrir los ojos y frente a mi estaba Alex hablando con preocupación, no escuchaba nada de lo que me decía, cerré nuevamente los ojos.

-¡Sasha!.- Me hizo volver en mi, abrí lentamente los ojos y Alex seguía viéndome.

-¡Diablos!

¡Sabía que era demasiado para ti el venir!.-
– Shhh…

no grites.- Dije intentando levantarme.

-No te muevas.- Dijo autoritariamente Mateo poniéndose de cuclillas.

-Estoy bien.- Le quite importancia a lo que sea que estuviese pasando.

-¿Cómo vas a estar bien si llevamos casi media hora intentando despertarte?.- Alex sonaba alarmado y preocupado.

– Posiblemente es porque he dormido pocas horas estas semanas, me he presionado mucho con el trabajo.- Dije justificándome mientras intentaba calmarles.

– Debes guardar reposo, no te dejaré hacer nada.

Yo me encargare de todo.- Mateo sonaba bastante enojado, le miré su rostro pero aunque intentaba ocultarlo estaba muerto de la preocupación.

– Prometo descansar.- Levanté la mano como juramento, cuando bajaron la guardia me senté e intente ponerme de pie.

– ¿Por qué eres tan necia?.- Dijo Alex molesto tomándome del brazo ayudándome a incorporarme.

– Hace frio.- Sonreí para aliviar la tensión pero sus rostros se tensaron.

-¿Qué?.-
– Hoy es un día muy caluroso, estamos arriba de los 35 grados.- Alex tomó mi temperatura con su mano.

– Esta bien, vayamos a casa…

o al doctor.-
– Vamos.- Mateo se acercó a mi, coloco mi mano detrás de su cuello y me levantó.

– ¿Están bien?

El doctor ya viene.- Dijo el secretario corriendo hacia nosotros.

-No hace falta, ya esta mejor.

Nos marcharemos ahora.- Respondió Mateo de manera cortés.

– ¿Están seguros?

Ella aún esta muy pálida.- Insistió pero mi amigo no se iba a detener.

– Estoy bien, solo no he descansado lo suficiente, parece que esta vez me excedí.- Dije cuando pasamos a su lado, él miro con atención mi rostro, instintivamente me toque la cara y la parte detrás del cuello en donde sentí que mi trenza se asomaba , rápidamente escondí mi verdadero cabello, el hizo un signo de no decir nada, agradecí con la cabeza y salimos del baño.

– ¿Estas mejor?.- Dijo el padre de mi madre con preocupación acercándose a mí.

– Estoy mejor.- Dije dándole golpecitos a Mateo para que me bajara, a regañadientes me obedeció y con cuidado me puso en el suelo.

-Lamento haberles preocupado, temo que debemos marcharnos.- Me disculpe.

– Entiendo.- Dijo recuperando su actitud seca habitual.

– Manténgase saludable, si mi gente sabe algo les avisara de inmediato.- Extendió su mano para despedirse, tomé su mano y sentí algo en mi mano, pero actué con naturalidad.

– Estaremos en contacto.- Asentí y procedí a despedirme del secretario quien me miró con curiosidad, él también extendió su mano y pude ver que pasó lo mismo que con su jefe, intente evitar reírme pero una sonrisa se dibujo en mi cara.

– Con permiso.- Dije caminando hacia la puerta con mis amigos a mi lado como chaperones.

– Yves, date prisa, recuerda que el tiempo sigue corriendo y no perdona.- Dijo el hombre mayor, me paré en seco comprendiendo lo que quería decir, regrese a mis cinco sentidos y abandoné la sala.

Guardamos silencio hasta llegar al auto, Alex me abrió la puerta, subí sin siquiera verle, una vez que todos estuvimos dentro, nos relajamos y suspiramos llenos de tranquilidad.

– Realmente parece que no son ellos.- Dijo Mateo poniéndose el cinturón de seguridad.

– Confirmo lo que dices, cuando fui al baño aproveche para ver a los alrededores para ver si había algo sospechoso pero todo estaba realmente bien.

¿Cómo te fue Sash?.- Se puso el cinturón de seguridad y me vio a través del espejo retrovisor.

– Bien, no paso nada fuera del otro mundo, solo me hizo preguntas de mi madre.- Mentí, no sabía porque lo había hecho pero creía que era lo mejor reservarme lo que había pasado.

– Lo bueno es que ellos nos ayudaran a investigar que es lo que esta pasando.- Alex desabrochó dos botones de su camisa y bajó un poco la ventana.

– ¿Estas mejor?.- Mateo puso en marcha el auto.

– Sí, no se que pasó, estaba bien…-
– Debes ir al doctor, recuerda que no hace mucho estuviste en el hospital, te llevaré mañana cuando lleguemos a casa de Ashley a hacerte algunos exámenes para ver si todo esta en orden.-
-No es necesario Matt…-
-No estoy pidiéndote permiso, es eso o tendré que obligarte a ya no trabajar más.- Le di una mirada llena de reproche.

-No importa si te enojas conmigo, lo hago porque…

porque me preocupa que estés enferma.-
Alex comenzó a reírse pero cuando Mateo le vio se calmó y tosió un par de veces.

-Mateo tiene razón, debemos cuidarte, no es normal que te hayas desmayado así, tardaste mucho en despertar y tienes algo de fiebre.

En cuanto lleguemos te irás a descansar.-
-Esta bien.- Dije mirando por la ventana, era mejor aceptar mi derrota antes de que me llevaran a el hospital.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo