CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 200
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200: Error Parte I 200: Error Parte I Por la mañana mi amiga me despertó mucho antes de que mi alarma sonará, fui a lavarme la cara y al regresar a la habitación ya estaba parada con un cambio de ropa en una mano y los zapatos en otra.
No estaba segura sobre usar una falda pero me gustaba como se veía el conjunto.
– Se que no gustan las faldas y los tacones pero realmente creo que te vas a fantástica …
Y ya revise el clima, dicen que lloverá así que también usaras un abrigo largo que te cuidará del frío.- Me miró con ojos de cachorro, era imposible que dijera que no así que solo acepté.
– Vístete, voy por algo para que desayunes antes de que te maquille.- Dijo emocionada para después salir del cuarto, parecía muy feliz por mi cita, era muy dulce y atenta.
– ¡Te ves hermosa!.
– Dijo una vez que regreso, empujó la puerta mientras sostenía una bandeja con galletas, leche y fruta picada.
– Gracias.
Déjame ayudarte.- Caminé hacia ella y no sentamos a comer en la cama mientras veíamos videos al azar en internet.
-¿A qué hora es tu junta?.
– Dijo de pronto rompiendo el silencio sin dejar de ver la pantalla de la Tablet.
– A las 10…- Sorbí algo de leche y vi el reloj.
– Nos queda poco más de media hora, lo bueno es que ya te arreglase el cabello.- Ash terminó su desayuno y fue por su cosmetiquera.
Me apresure a terminar el desayuno que me había preparado mi amiga, me lavé los dientes y regresé con ella quien estaba a punto de hacer su magia.
– Me encanta hacer esto.- Dijo guardando sus cosas con gran satisfacción.
– Eres asombrosa.- Dije viendo el maquillaje sencillo y natural que me había hecho.
– Lo sé, ten este labial rojo es para que te retoques cuando el color se vaya.- Su sonrisa se agrandó y yo solo me resigné al ver que su mente divagaba por lados oscuros que no quería descubrir hoy.
Tome un pequeño bolso en donde guardé mi teléfono y mi cartera.
– Dice Matt que ya te esta esperando abajo.- Me mostró su mensaje, así que ambas bajamos.
– Te ves hermosa.- Dijo Mateo sonriendo al verme.
– ¿Acaso yo estoy pintada?
Ni los buenos días me das.- Ash hizo un puchero y se aferró a mi brazo como niña pequeña.
– Jajajaja debes dejar de hacer tanto drama.- Dijo la madre de Ash saliendo de la cocina comiendo una fruta.
– Buenos días Ash, tu siempre estas preciosa, ya deberías saberlo.- Al oír eso mi amiga sonrió satisfecha y me soltó.
– No deberías malcriarla tanto.- Insistió la señora Alice fingiendo preocupación.
– ¡Mamá!.-
– Vamos, creo que vamos justos de tiempo.- Dije acercándome a él quien solo asintió.
Nos despedimos de Ash y de su mamá quien seguía jugando con ella.
– Ya llevo algunas propuestas tuyas y de la editorial para comenzar con el lanzamiento del libro.- Mateo corrió para abrirme la puerta trasera de su carro.
– Estoy algo nerviosa.- Admití.
– Quiero ir al frente, debo acostumbrarme.- Dije tocando su hombro, abrí la puerta y subí al auto.
– Si te sientes mal debes decirme.- Dijo subiendo al auto, dije que si y nos pusimos en marcha mientras hablábamos de la editorial.
En unos cuantos minutos llegamos a la empresa, Mateo condujo hasta el estacionamiento en donde nos esperaba una persona para darnos la bienvenida.
– Hace frío.- Dijo Matt al bajarse del auto.
– No tanto.- Cerré la puerta del auto y caminamos hasta la persona que nos esperaba con una sonrisa.
– Pero si tu nariz esta roja.- Se rio después de tocar mi nariz, hice un puchero y fingí estar molesta.
– No te enojes.- Tomó mi mano y se la llevó al bolsillo de su abrigo, me tomó por completa sorpresa pero estaba acostumbrada a que Alex y él nos cuidaran de esa manera.
– Buenos días, soy Fernando Muñiz, me encargaré de llevarles hasta la sala de juntas.-
– Buenos días.- Dijimos Matt y yo a coro.
Él sonrió y nos guio hasta un elevador, marcó el piso al que iríamos y subimos en silencio.
– Por aquí.- Aquel hombre bajo del ascensor y nos llevó hasta llegar a una sala de juntas con paredes de cristal, dentro de ella ya habían algunas personas esperándonos.
– Adelante.-
-Gracias.- Respondí, al entrar a la sala todos los presentes se pusieron de pie y nos saludaron.
– Es un placer tenerles aquí.- La voz de Joseph llamó mi atención así que le miré y me incliné levemente para saludar.
-Lamento que el CEO no pueda estar aquí pero tiene asuntos urgentes que atender.- Su mirada se desvió hacia la mano de mi amigo que aún sostenía la mía de manera casual.
– No se preocupe, entendemos que es un hombre ocupado.- Mateo sonrió con cortesía sin moverse.
Le di un pequeño golpe para que me soltara cosa que hizo después de unos segundos.
– Buenos días.
Soy Ramé, es un placer trabajar con ustedes.- Dije revelando mi seudónimo para presentarme.
– Es un placer.- Dijo una joven becaria emocionada.
– Sé que podrá sonar un poco grotesco pero…
¿Cuántos años tiene?
Se ve realmente muy joven.- Dijo con respeto un hombre de traje.
– Lo siento, pero ella no puede revelar nada referente a su información personal.- Dijo Mateo casi inmediatamente poniéndose frente a mi como instinto.
– Esta bien.- Le miré y él pareció calmarse.
– Tengo 25 años.- Respondí la pregunta con una sonrisa y la cara llena de asombro invadió a todos los presentes a excepción de Joseph que seguía observando detenidamente a Mateo.
– Es un gusto y un honor el poder trabajar con una joven tan talentosa como usted.- Dijo aquel hombre extendiendo su mano para saludarme, acepte el saludo agradeciendo sus palabras.
– Usted es muy bonita.- Dijo la joven becaria sosteniendo con fuerza uno de mis libros, su comentario hizo que las demás personas se fijaran en mí haciendo que me ruborizara.
– Ella suele ser un poco tímida.- Matt colocó su mano sobre mi cabeza acercándome a él.
– ¿Dónde podemos colocarnos para comenzar?.- Sus palabras desviaron la atención que tenían las personas puesta en mí, y después de unos minutos la junta por fin comenzó.
Ocasionalmente Joseph me preguntaba mi opinión sobre las decisiones que estaban tomando, todo marchaba bien, después casi 3 horas de fijar las actividades para comenzar con la campaña publicitaria y discutir acerca de el libro la reunión terminó.
Todos se despidieron de nosotros mientras salían de la sala.
– Disculpe.- Dijo una voz que ya me resultaba conocida.
– Dígame.- Respondí a la joven becaria.
– ¿Podría firmar mi libro?
Soy una gran fan de usted.-
– Claro que sí.- Tomé el libro, escribí su nombre, lo firme y le agregue un pequeño mensaje.
– Muchas gracias.- Dijo emocionada.
Salió de la sala casi dando brincos de la felicidad causándome ternura su reacción.
– Realmente agradezco su tiempo y su trabajo.- Joseph se acercó a nosotros con una sonrisa.
– Eso debería decir yo.- Mateo ordenó su traje y caminó hacia él.
– Al parecer mi hermano esta aún un poco ocupado, él me pidió de favor que cuidará de usted.
En un momento estará aquí.- La mirada de Joseph se fijo en mi.
– Entiendo.
En ese caso tendré que molestarle.- “¿Porque parece que esta un poco sospechoso?” Guardé mis pensamientos para mí, tal vez solo eran cosas mías.
– Tengo que ir a la editorial para informar todo lo que hemos acordado.
Si necesitas algo llámame ¿Okey?.- Dijo acariciando mi cabello.
– Si, ten cuidado.
Estaré bien.- Respondí para calmarle.
– Por favor cuide de ella.- Dijo Mateo viendo a Joseph quien asintió con la cabeza.
Después de despedirse se marchó dejándonos a el hermano de Louis y a mi en la sala.
– Venga conmigo.- Dijo con tranquilidad mientras me guiaba hacia su oficina.
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