CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 210
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210: Busquemos 210: Busquemos — Louis —
¿Qué diablos estaba por pasar?
pensé mientras lavaba mis manos y rociaba algo de agua en mi cara para intentar volver a mis cinco sentidos, esta había sido una prueba bastante difícil, afortunadamente logré controlarme.
Levante el rostro y me miré en el espejo, suspiré y me seque el rostro, quité el seguro de la puerta y salí por fin, pude ver que ella estaba en el sillón viendo hacia la ventana, mis pasos se sentían algo pesados y no quería incomodarle.
– Creo que es hora de que me vaya.- Me senté a su lado mientras buscaba el contacto de mi chofer para avisarle que viniera por mi.
– Lo siento.- Su voz sonaba bastante apagada e hizo que sintiera una leve punzada en el pecho.
– Ey…
no es culpa de nadie.- Sostuve su mano buscando su mirada para verle.
– Pero te vas a ir…
no pude evitarlo…
– De haber sabido que se iba a sentir así jamás hubiera dicho que me iba air.
– Me voy porque creo que te sentirás algo incómoda.- Fui sincero porque no quería que surgieran malentendidos.
– Estoy bien, somos una pareja…
así que está bien lo que hagamos.- Ella parecía estar algo tímida pero al parecer no se sentía mal estando cerca de mi.
– ¿Entonces puedo quedarme?.- Un pequeño hilo de esperanza sostuvo mi corazón.
– Sí.- Ella me miró a los ojos con determinación.
– ¿Estás segura?.- Quise asegurarme de que estuviese bien.
– Si.- El agarre de su mano se hizo más fuerte.
– ¿Incluso si te pido que nos quedemos juntos a dormir?….
Solo dormir, no haré nada.- Ella estaba un poco sorprendida por mi petición pero la verdad es que después de haber dormido en sus brazos sabía que era muy difícil para mi no volverlo a hacer, me sentía sumamente reconfortado y mi energía se recuperaba al estar tan cerca de ella.
– Podemos quedarnos en mi habitación.- Dijo con una sonrisa pura haciendo que me sintiera feliz.
– Te pusiste los aretes.- Extendí mi mano para tocar su oreja.
– Muchas gracias por el regalo.- Sostuvo el dije del collar con una sonrisa.
-Pero…
yo no te di nada.-
– Claro que sí, me diste la oportunidad de estar a tu lado.- Besé su frente con delicadeza pero me alejé porque no podía perder la cordura nuevamente.
– No necesitas ser tan cuidadoso ni reprimir lo que sientes…
Quiero que te sientas cómodo en cualquier momento y no estés pensando en que debes hacer y que no.- Acaricio la palma de mi mano con su pulgar.
– Pero no quiero presionarte, ni hacer cosas que puedan hacerte molestar.-
– ¿Cómo me voy a molestar contigo?
Eres tú, confío en ti, pasé lo que pasé estaré contigo.- ¿Por qué confiaba tan ciegamente en mí?
Ni siquiera yo confiaba tanto en mi, pero sabía que ella veía algo y que era sincera.
Ella miró el reloj de la pared, eran casi las diez de la noche.
– Te dije que te mostraría una foto de mi madre, ¿cierto?.- Asentí con curiosidad y ella sonrío.
– Vamos a mi habitación.- Ella se levantó y extendió su mano, me puse de pie y entrelacé nuestros dedos, apagamos las luces del primer piso y nos dirigimos a su habitación, ella me dijo que entrara en lo que buscaba las fotos.
Entre a su cuarto y me senté en la mesa, había u pequeño estante con algunas de sus obras y otros libros que pertenecían a otro autor que me gustaba.
¿Teníamos tantos gustos similares?, me agaché para tomar uno de los libros pero escuché un golpe en el pasillo, inmediatamente me levante y salí para ver que había pasado.
– ¿Estás bien?.- Corrí hasta Sasha a quine ayude a levantarse del suelo.
– Intenté subir pero no alcance y me caí.- Miro hacia el techo sobándose.
– ¿Quieres subir al ático?.-
– Si, las fotos las guardé allá arriba junto con otras cosas.- La puse tras de mí e intenté alcanzar la agarradera, cuando la atrapé jale hacia abajo un par de veces para que por fin se abriera, bajé la escalera plegable.
– Gracias Louis.- Ella comenzó a subir y yo le seguí tenia miedo de que ella se lastimara en la oscuridad, Sasha encendió la luz que esta justo a un lado, vi un par de cajas guardadas, algunas sillas pequeñas y juguetes.
– Eran mías, las usaba para jugar son Alex y Ashley.- Caminó hasta el final en donde habían dos cajas con letreros que decían que había dentro.
– Déjame ayudarte Sash.- Abrimos la caja mediana que decía “Álbumes y libros”, había algo de polvo pero pudimos abrirla sin ensuciarnos.
Sacamos con cuidado algunos libros escolares, abrí uno por curiosidad y estaba un dibujo de una pequeña niña con cabello rojo y el de su madre con un corazón rodeándole, abajo estaban unas letras poco legibles.
– ¿Qué ves?.- Dijo ella acercándose a mi para ver con una sonrisa el dibujo.
– ¿Qué dice?.- Le pregunte con una sonrisa al ver que ella parecía ofendida.
– ¿Acaso no esta bastante claro?.- Negué con la cabeza esperando una respuesta.
– Dice “Sasha ama a mamá”…
Ves hasta dibujé una flor al final.- Señalo un garabato que se veía bastante dudoso como para ser una flor.
– Oh, ya veo.- Tenía una gran imaginación la Sasha pequeña.
– ¿Estas juzgando mi letra?
Sé que es un poco desordenada, pero tenía cuatro años cuando hice eso, mira esta es mi letra actual, sacó una libreta de la caja y me mostró una letra muy linda y ordenada.
– Es muy buena.- Dije sorprendido de la letra tan linda que tenía.
– ¿Verdad?
Todos me decían que era bastante buena.- Ella se regocijo mientras seguía buscando ene le interior de la caja.
– ¿Qué es esto?.- Dije sacando un libro de portada negra y lomo rojo.
– Es un libro de mi madre…
¡Dios!
¡Acabas de encontrar uno de esos libros raros que dejó mi madre!.- Estaba muy emocionada dando leves saltitos.
– ¿Tu madre es la autora de estos libros?.- Dije en shock, la madre de Sasha también había sido tan reconocida, ellas eran muy talentosas.
– Si, aprendí de la mejor, ¿verdad?.- Dije que si con la cabeza mientras se lo entregaba.
– Bien, solo falta encontrar ocho libros más.-
– ¿Faltan aún más?.- Dije sorprendido.
– Si, ¿recuerdas que te dije que mi madre me daba una “pista” con un libro en cada cumpleaños?.-
– Si.-
– Pues solo tengo tres con este, si quiero saber que me quería decir tengo que buscar el resto.- Dijo sacando un par de libros más.
– Listo, tengo las fotos.-
– ¿Quieres que te ayude a buscarlos?.- Ella me miro un poco confundida.
– ¿Por qué no buscamos aquí el fin de semana?.-
– Pero tienes que trabajar.-
– Los chicos pueden hacerse cargo.-
– Pero no quiero interferir con la empresa.-
– Quiero pasar más tiempo con mi novia porque entre semana suelo estar más ocupado.- Ella sonrió y me abrazó.
– Yo también quiero estar más tiempo contigo, pero aun así no puedes dejarles todo a ellos…
¿Por qué no voy a tu oficina el sábado y cuando termines venimos a casa?.- “Casa” sentí un leve cosquilleo en el estomago cuando ella se refería a su casa como si fuera de ambos.
– Esta bien.- Le abracé por un tiempo pero después comenzamos a estornudar por el polvo que tenían los libros.
con los ojos llorosos regresamos a su habitación para ver por fin lo que me quería mostrar.
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