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CLUE: SERENDIPIA - Capítulo 217

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217: Ayuda 217: Ayuda Subí al ascensor con mi hermano asegurándome de que no regresara a alimentar a los tiburones.

– Mi cuñada es maravillosa.- Dijo sonriendo dándome unas palmaditas en el hombro.

– Te ha convertido en un mejor hombre, si te hubieran dicho eso hace un año seguramente estarían en la calle viviendo.- Le di una mirada algo ofendida ¿Acaso soy un monstruo ante sus ojos?.

– Sabes que te estoy escuchando ¿no?.-
– Claro que lo sé.- Se divirtió y su sonrisa se hizo más grande.

– Por cierto, ¿Qué es eso de tu mujer?.- Me codeo regocijándose de felicidad.

– Es lo que dije.- Miré hacia el frente y salí del elevador rumbo a mi oficina en cuanto se abrieron las puertas.

– ¿Entonces al fin confesaste tu amor?.- Corrió pegándose a mi viéndome con atención, rodé los ojos y el me dio unos golpes en el brazo.

– ¡Sabía que ayer iba a ser tu noche!.

– Dijo haciendo algunos movimientos raros de ¿box?.

-¿Que tal?

¿Cómo te fue galán?.- Dijo una voz conocida en cuanto entre a mi oficina.

– ¿Acaso no tienes trabajo por hacer?.- Camine hasta mi escritorio para poner mi maletín y ver a Sebastián sentado en el sillón.

– Claro que tengo trabajo, pero ¿Cómo se supone que debo dejar a mi amigo solo después de una cita?

– Negue con la cabeza y me senté mientras encendía el computador.

– No pasó nada así que no empiecen con sus cosas.- Hojee algunos archivos que estaban en mi escritorio para ponerme al tanto con ellos.

– ¡¿Qué?!.- Gritó Isabella entrando por sorpresa a la oficina.

– ¡¿Como que te pudiste resistir a la belleza inigualable de Sasha?!.- Caminó hacia mi arrojando su bolso a la cara de Sebastián.

– ¡Oye!.- Mi amigo se sobó la cara pero me miró en cuanto se recupero del golpe.

– ¿Acaso ninguno de los tres piensa en trabajar?.- Pregunté al ver que no tenían la intención de irse.

– ¡Hermano hasta yo se acerca de esas cosas de la vida!

¡Era la oportunidad perfecta de darme un sobrino!.- Dijo Isabella indignada mirándome a los ojos.

– ¡¿Qué tu sabes qué de la vida?!.- Joseph se levantó y se acerco a ella sorprendido y dolido.

– Shhh…- Ella le empujo y le ignoró, mi hermano que estaba en shock cayó al piso mientras su alma abandonaba su cuerpo.

– Acaso…

tu…

tu no puedes.- Se llevó las manos a el rostro mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.

– ¡Imposible!

Él debería ser capaz de hacer eso, su condición física es excelente al igual que su rendimiento físico.- Se levanto Sebastián apresuradamente caminando hasta nosotros.

– Pero…

ya van varias noches que se quedan juntos…

para ser exactos tres y al parecer el no…- Isabella siguió con sus cosas.

– Louis…

Dime que no es cierto…

Yo quiero verte con una familia, hasta había decidido adelantarme y darte un sobrino al cual casaría con tu hija.- “¿Qué?

¿Por qué mi hija tendría que sufrir y casarse con el mocoso de Sebastián?” Pensé algo molestó, mi cabeza comenzaba a doler al ver el teatro que habían montado.

– No es que no pueda, solo que decidí no hacer nada por ahora.- Dije con la esperanza de que se marcharan de una vez.

– Sabes que a tu edad ya no estas en condiciones de darte el lujo de esperar.- Soltó Sebastián atacando primero.

– Seamos honestos, tú no estas en posición de decirme eso, ¿Acaso no este año cumples 30?

y …

¿No llevas ya cuatro años de casado?.- Ataque sin piedad haciendo que la atención de Isabella se centrara en el y le viera asombrada.

– Sebas…

No te preocupes conozco a un médico que logró curar a alguien y pudo tener hijos.

Aun hay esperanza.- Ella le compadeció mientras que mi amigo se sentía dolido.

– ¡No es eso!

¡Nosotros solo estamos planeando las cosas!

¡En serio que no es eso!.- Dijo viéndonos con confianza.

– No le diremos nada a nadie.- Dije fingiendo darle ánimos.

– ¡En serio no es eso!…

¡Les demostrare que no es eso!

– Dijo caminando hacia la puerta.

– ¡Tienes trabajo que hacer!

¡Si quieres irte temprano a casa termina tus deberes!.- Grité antes de que se marchara, “Uno menos” pensé aliviado.

– Hermano, si quieres…-
– No es necesario estoy bien.- Le interrumpí antes de que continuara con sus consejos médicos.

– Necesito que te encargues de el proyecto de tu área.-
– Oh, cierto.

Te mandare en un momento los archivos.- Se dio la media vuelta para retirarse.

– Por favor llévate antes el saco humano que dejaste en el suelo.- Señale a Joseph que seguía en el suelo derrumbado.

– Esta bien.- Se quejó, fue al sillón por su bolso y después regresó hasta donde estaba mi hermano para tomar su mano.

– Vámonos Joss.- Tiró de su mano.

– Isabella…

mi hermanita…- Dijo aún entre sollozos.

– Vamos esas cosas te la enseñan en la escuela.- Ella le arrastro un poco por el suelo.

– ¿En la escuela?.- Preguntó haciendo que Isabella asintiera con una sonrisa.

-Cierto, aún eres un bebé.- Él se levantó, se veía mejor.

– Te daré un pastelillo que compré esta mañana.- Se lo llevó como pudo y al fin estuve solo.

– Bien , es hora de trabajar.- Mire el reloj una ultima vez, si quería estar libre después de las cuatro tenía que apresurarme.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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